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De: Albus Dumbledore

Para: Sirius Black

Asunto: Aparición

Sirius,

Estoy arreglando para que Harry tenga su primera lección hoy. Sugiero que uses para empezar la Casa de los Gritos. Estoy seguro de que conoces el lugar muy bien.

Esto debe de quedar en el más absoluto secreto. Yo le voy a decir a los amigos de Harry que él estará tomando lecciones extra de Occlumencia y que tú eres la escolta.

Es bien imperativo que animes a Harry lo más posible durante estas lecciones y que NO le pongas ninguna limitación. Estoy empezando a darme cuenta que Harry puede hacer básicamente cualquier cosa que se proponga y el limitarlo puede impedir esto. De seguro que no te tengo que decir cuan importante es que él obtenga cualquier ventaja sobre Voldemort.

Sinceramente,

Albus

--
Jefe de Magos del Wizengamot y Gran Hechicero de la Confederación Internacional de Magos


De: Es muy temprano

Para: El que se levanta al amanecer

Asunto: Repollos y reyes

Buenos días, Lunático viejo amigo

Acabo de recibir un mensaje mágico de Dumbledore bien curioso…

> Es bien imperativo que animes a Harry lo más posible durante estas lecciones y que NO le pongas ninguna limitación. Estoy empezando a darme cuenta que Harry puede hacer básicamente cualquier cosa que se proponga y el limitarlo puede impedir esto.

¿Alguna idea de que quiso decir?

Un cansado S.

--
jau, bostezo


De: ¿Temprano? El sol salió hace rato

Para: El perro perezoso 

Asunto: Re: ¿Desde cuando lees a Carroll? [1]

Para ponerlo en lenguaje canino: jau jau jau grrr, jau grrr

R.


De: ¡No me estoy riendo!

Para: Cómico fallido

Asunto: Re: Re: Desde que insististe que dejara de hablar por el espejo

¡Ja ja ja, que risa me da!

En inglés por favor

Sirius – con razón  


De: Yo sí me estoy riendo

Para: El gruñón

Asunto: Re: Re: Re: ¡Oh!

Okey, pensé que era divertido

En cuanto a Harry, yo pienso que tiene que ver con su tercer año. Cuando le estaba enseñando el Patronus y lo difícil que es. Parece que el hecho de que un alumno de tercero no estaba supuesto a conjurar un Patronus nunca le pasó por la cabeza a Harry. Él simplemente lo hizo.

La lógica, (y se muy bien que esa palabra es rara para ti), me dice que los profesores en Hogwarts llegaron a la conclusión de que Harry puede hacer CUALQUIER cosa que se le venga en gana.

Así que todo lo que tienes que hacer es enseñarle a Harry como Aparecer y luego ver cuantas reglas él puede romper y te lo disfrutas en el proceso.

¿Y que quisiste decir con ese “con razón”?

Lunático


De: No soy gruñón mohín

Para: riéndote tú mismo es señal de demencia  

Asunto: Re: Re: Re: Re: sonrisita

“jau jau jau grrr, jau grrr” es básicamente el peor insulto en lenguaje canino. Significa en vez de comer ovejas te las chin%$#%#

S,

--
jau jau


De: Parpadeando incrédulo

Para: Sirius

Asunto: Lenguaje canino

¿Hablas en serio??

Remus


De: Yo soy un perro animago

Para: El Hombre Lobo

Asunto: Re: Lenguaje canino

¡No, me llamo Sirius!

S.


De: Lobo gimiendo

Para: Scooby

Asunto: Re: Re: Lenguaje canino

MALDITA SEA. SI HACES UNA BROMA MAS DE SIRIUS/SERIO TE JURO QUE LA QUE TE VOY A TIRAR TE DURARÁ HASTA EL AÑO QUE VIENE

Remus.


De: Me gustan las galletitas de Scooby

Para: Shaggy

Asunto: Re: Re: Re: Lenguaje canino

No tienes porque gritar, viejo amigo. ¿De verdad mis bromitas son tan malas? Porque Harry dijo lo mismo que tu.

Sirius


De: Gracias por darme mas material de chantaje

Para: Un comediante sin humor es una broma

Asunto: Re: Re: Re: Re: Lenguaje canino

¡SÍ!


De: Harry James Potter

Para: Amelia Bones

Cc: Kingsley Shacklebolt

Asunto: pregunta oscura

Madame Bones,

Hipotéticamente hablando, si un mortífago apareciera de repente en el ministerio de Magia, ¿cuanto se tardaría en darle Veritaserum y ponerlo en juicio?

Sinceramente,

Harry


De: Amelia Bones (Jefa Dep. de Leyes Mágicas)

Para: El Niño que Vivió

Cc: Auror increíblemente ofuscado

Asunto: Re: pregunta oscura

Harry,

Contestando directamente a tu pregunta: podríamos hacerlo inmediatamente. ¿Tenemos que estar al pendiente por si se aparece de repente un mortífago?

El único problema que veo es la interferencia de cierto personal clave del ministerio.

Amelia.


De: Kingsley

Para: Amelia

Asunto: Harry

¿Crees que se trae algo por debajo de la manga?

K


De: Ami

Para: Hombre-Shack

Asunto: Re: Harry

¡Yo espero que sí! Él no es de los que hace preguntas hipotéticas solo por curiosidad. Y yo ahora estoy bien curiosa.

A.


De: Harry

Para: La mera-mera de justicia

Cc: El mero-mero de los Aurores

Asunto: Re [2]: pregunta oscura

¿Así que ayudaría si Fudge no estuviera presente? Creo que puedo organizar eso, aunque ayudaría mucho si Tonks  fuese asignada hoy a la guardia personal del Ministro.

Cambiando de tema un poco, yo no pondría algunos Aurores en la oficina del Sr. Shacklebolt. Y tampoco reservaría hoy la Corte Número Uno. Oh, y creo que cierta reportera del Profeta no se aparecerá por ahí hoy.

Harry.


De: Kingsley Shacklebolt

Para: Harry Potter

Cc: Amelia, Tonks

Asunto: Re: Hoy

Harry,

No tengo la más mínima idea de lo que estás tramando pero antes que nada me puedes llamar Kingsley. Cualquiera que se haya enfrentado al Señor Tenebroso se ha ganado ese derecho.

Por alguna razón tengo arreglada una reunión con cuatro Aurores para discutir algunas cosas. Eso me tomará todo el día.

La Corte Número Uno la van a cerrar para limpiarla, aunque posiblemente la limpieza termine dos minutos antes de ser usada.

Tonks, estás de guardia hoy. El ministro va a hacer un viaje y necesitamos echarle un ojo.

K.S.


De: El Niño que Vivió

Para: Rita Skeeter

Asunto: Exclusiva

Srta. Skeeter,

Le propongo una continuación de nuestra tregua. Necesito hacer algo y usted necesita estar en mi lado bueno.

Si yo fuera usted, me pasaría el día por el ministerio, quizás merodeando por la Corte Número Uno, a pesar de que va a estar cerrada por limpieza.

Si algo pasara y los resultados fuesen reportados de forma justa y abierta entonces creo que a lo mejor me decida a darle otra entrevista exclusiva.

Harry – el que tiene amigos en el ministerio a quienes les encantaría saber de su secreto.


De: La mejor reportera del Profeta

Para: El Niño que por fin Creció

Asunto: Re: Exclusiva

Vaya, vaya, vaya, parece que el niño inocente esta creciendo por fin. Demuestras madurez usando la estrategia de la negociación.

Te seguiré el juego por hoy,

Rita.


Harry gruñó mientras miraba su reloj. El crear el trasladador anoche le quitó mucha energía y necesitaba hacer otro de nuevo.

El joven se vistió rápido y corrió hacia el sótano de Pociones.

– Adelante, Potter. – llamó Snape cuando Harry tocó a la puerta.

Harry entró y miró alrededor con curiosidad. El profesor estaba sentado tras su escritorio. El escritorio estaba completamente limpio excepto por una botella con un líquido verde que estaba situada en el mismo centro.

– Ten. – dijo Snape abruptamente. – Bebe esto.

Harry tomó la poción y miró directamente a los ojos del profesor como si estuviera buscando algo.

Snape respiró profundo mientras experimentaba por primera vez la sensación que le habían hablado. Sentía cómo esos ojos verdes penetrantes entraban a su alma, buscando, juzgando. Él esperaba haber pasado la prueba porque la idea de Siberia no era una muy placentera. 

Harry asintió lentamente y destapó la botella.

– ¡Salud! – dijo él riendo y dando un saludo se tomó la poción.

El sabor era horrible, peor que la cura para las resacas de Sirius.

Pasaron unos segundos antes de que la poción tomara efecto. Harry cayó de rodillas agarrando su cabeza de pura agonía. Parecía que alguien estaba tratando de sacarle los ojos con un hierro caliente. Él trató de no gritar mientras se enroscaba como una pelota.

Tomó exactamente un minuto antes de que la poción completara su trabajo.

Snape esperó pacientemente, un poco asombrado de que el chico no gritara, y a la misma vez sintió algo de tristeza. Nadie tan joven tendría que haber pasado por tanto en tan poco tiempo.

– No puedo ver. – susurró Harry, su voz casi en estado de pánico.

Snape suspiró. El niño era todavía un típico Gryffindor. – Quítate los lentes.

Harry lo hizo y parpadeó. Él miró alrededor y parpadeó otra vez. Podía ver. Perfectamente.

– Puedo ver. – susurró él asombrado.

– Uno de mis mejores trabajos. – dijo Snape orgulloso. – Destruyó completamente los nervios ópticos y luego creó otros nuevos, sin las imperfecciones del anterior.

– ¿Por qué? – preguntó Harry fijando su mirada en el profesor otra vez.

Severus Snape palideció visiblemente al convertirse en el primer recipiente de la mirada fija de Harry sin lentes. Los ojos del joven le recordaron un poco a Dumbledore, la única excepción era que no escondían la emoción ni el poder. Era una mirada cruda y sin tocar, con un impulso de algo que Snape no estaba seguro de querer saber con exactitud.

Tenía ganas de mentir, decir algo que no lo hiciera ver como lo que Blaise y Ginny habían dicho que era.

– Porque no quiero que me envíes a Siberia cuando te conviertas en Ministro de Magia.

Harry ladeó la cabeza, buscando algo en el profesor. Él no sabía que era pero sí sabía que había algo dentro del profesor y él quería saber de que se trataba.

Severus trató de contener su cara mientras la mirada del joven buscaba sin misericordia, mas profundo que lo que él antes había permitido.

– No se preocupe señor. – dijo Harry sonriendo, sus ojos devuelta a lo normal como si nada hubiera pasado. – Yo nunca lo enviaría a Siberia.

Él pausó, disfrutando la pequeña expresión de alivio que atravesó la cara de Snape.

– Me gusta más Alaska.

Snape parpadeó. Trató lo más que pudo pero no pudo evitar la expresión de humor que pasó por su cara.

Harry simplemente se rió con picardía, antes de que su cara se pusiera seria otra vez.

– Gracias. – dijo simplemente.

Snape inclinó la cabeza en señal de acuse de recibo al agradecimiento del joven.

– No creo que esté listo para que los demás se enteren de esto. – dijo el joven con una expresión pensativa en el rostro.

– ¿Escondiendo un talento, Potter? Bien Slytherin de tu parte.

– Viniendo de usted, tomo eso como un cumplido. – dijo Harry.

Snape resopló reconociendo el punto. – Toca tus lentes con tu varita y di ‘Lassgay Learcay’.

Harry hizo lo que le dijeron, luego sonrió cuando sus lentes se tornaron en cristal claro sin nada de aumento. Con otro ‘gracias’, él se fue a desayunar.


De: Severus

Para: Dumbledore y los otros jefes

Asunto: Trabajó

Primero que nada, le di a Harry la poción para arreglar los ojos esta mañana y trabajó perfectamente. Sin embargo, él pidió que se mantuviera en secreto así que agradecería si no le dijesen nada a nadie.

Segundo, aunque me duela admitirlo, parece que la Srta. Weasley tenía razón. Harry quería cambiar los lentes de sus espejuelos para hacerlos de cristal, así que le dije que usara ‘Lassgay Learcay’ lo cual trabajó de maravilla.

Sev.

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Abogando por el fin del agite tonto de varitas por mas de quince años


De: Min

Para: Albus, Sev, Pommie, Filli

Asunto: Re: Trabajó

Oh Severus.  El Wizengamot te quitaría tu varita si se dieran cuenta que estas enseñando a los niños hechizos en latín sucio.

Pero, al menos es bueno saber que trabajó. Voy a tener que inventarme algo para mis clases hoy.

M.


De: Filius

Para: Staff superior

Asunto: Re[2]: Trabajó

Muy interesante. Buen trabajo Sev.

Si quieres un reto, Min, enséñale a convertirse en animago. Ya sabemos que su padre fue uno y ese tipo de cosas tiende a ser hereditario.

F.


De: Dumbledore, Albus

Para: Jefes de Casas

Asunto: Re[3]: Trabajó

Muy buena idea, Filius.

Minerva, le voy a decir a Harry de su nuevo itinerario durante el desayuno, para hacerlo publico. Así no habrá muchas sospechas entre sus amigos.

Te voy a dar el mismo consejo que le di a Hocicos esta mañana: es importante que animes a Harry y no le pongas limitaciones de ningún tipo.

Estoy empezando a sospechar que la raíz del poder de Harry es su propia magia. El chico parece tener una relación mas cerca con su magia que el resto de nosotros. Casi como si fuera algo personal. Sugiero que mires  su aura cuando él conjura un hechizo, es algo digno de verse.

Albus

--
Jefe de Magos del Wizengamot y Gran Hechicero de la Confederación Internacional de Magos


De: Minerva

Para: Albus

Asunto: Animagus

¿Estás loco? Toma meses convertirse en animago, hasta Harry sabe eso.

M.


De: Una mente sana es una aburrida

Para: Felina maniática

Asunto: Re: Animago

Te aseguro que tengo el completo control de mis facultades aunque a veces me pregunto ¿si uno estuviera loco, te darías cuenta?

En cuanto al tiempo que toma aprender, recuerda que los Merodeadores aprendieron solos. Harry tendrá el beneficio y la experiencia de la mejor maestra de Transformaciones que esta escuela ha visto y la animaga más natural.

Albie


De: Gatita linda

Para: Adulador

Asunto: Re[2]: Animago

Albus, si estuvieras loco, NADIE se daría cuenta.

En cuanto al tiempo, veo y entiendo tu punto, y como bien sabes, la adulación te llevará a cualquier parte.

Haré lo que pueda para esconder mi escepticismo natural.

Min

--
Prrr prrr


Harry estaba en la mesa de Gryffindor disfrutando de su desayuno con Hermione y Ginny. Su novia estaba a su lado, y su mejor amiga opuesta a ellos.

Él miró por encima de su hombro y para su deleite vio que Crabbe y Goyle estaban sentados solos y cerca de Blaise y otros miembros del ED.

– Vengo al rato. – anunció Harry mientras le daba un besito en la frente a Ginny. – Tengo algo que arreglar. 

Él caminó hasta la mesa de Slytherin un tanto agradecido de que el Gran Salón estaba casi vacío.

– Hola Blaise. – saludó en voz alta.

– Erm ¿hola? – la chica respondió, un poco sorprendida de verlo en este lado del Salón.

Harry le guiñó un ojo, dándoles la espalda a los dos trogloditas de Slytherin.

– Va a haber una nueva reunión del ED hoy. – su voz estaba calculada para que los otros dos lo escucharan. – Yo espero que nadie le vaya con el cuento a Fudge, ya que él trató de prohibirlo el año pasado.

Blaise vio una fugaz luz de inteligencia en los ojos de los otros dos muchachos los cuales estaban viendo a Harry y a ella en lo que ellos pensaban era una forma furtiva.

– Muy bien Harry. – respondió Blaise. – No se lo diremos a nadie. Lo mantendremos en secreto.

– Gracias. – dijo él con una sonrisa burlona. – Te veré mas tarde. – Harry se volteó de repente y tuvo que aguantar las ganas de reír a carcajadas cuando los otros dos brincaron hacia atrás en sus asientos pretendiendo inocencia. Sus expresiones hacían recordar a un par de elefantes que se encontraban atrapados en el barro.

Harry regresó a la mesa junto a Ginny y Hermione y preguntó alegremente. - ¿Tienes un pedazo de pergamino?

Ginny le dio uno y luego vio por encima del hombro de Harry mientras él garabateaba un mensaje mágico.

– Creo que es hora de que nos digas cual es tu plan. – dijo Hermione con firmeza.

Harry levantó la mirada y notó que su novia estaba de acuerdo con Hermione así que decidió que era prudente el decirles.

– Es algo bien simple. Para empezar, envié un mensaje mágico a Amelia Bones y a Kingsley Shacklebolt avisándoles que un mortífago los iba a visitar un poco mas tarde hoy. Ellos me respondieron que no había problema siempre y cuando Fudge estuviera fuera del ministerio durante el día. Yo les dije que yo me iba a encargar de eso, siempre y cuando Tonks estuviera asignada a la guardia de Fudge. Acabo de decirles a Crabbe y a Goyle lo mucho que me disgustaría si Fudge se enterara que el ED todavía está activo y ellos van a tratar de avisarle a Fudge de forma anónima para que así se vean bien a los ojos de sus padres por fastidiar mis planes. Ahora le voy a enviar un mensaje a Tonks pidiéndole que me diga cuando Fudge esté de camino para cerrar el ED. A la que reciba ese mensaje, enviaré el trasladador anejado a Pettigrew.

Como Harry estaba escribiendo el mensaje para Tonks no vio las caras incrédulas de las dos muchachas.

– Harry. – era el profesor Dumbledore que se estaba acercando. El profesor estaba bien curioso por saber porque las dos chicas tenían idénticas caras de asombro pero sabía que no debía preguntar en ese momento. – Arreglé para que tomes lecciones extra de Occlumencia con un maestro especial. Desafortunadamente ella desea quedarse en el anonimato, así que tus lecciones serán en Hogsmeade tres veces a la semana por dos horas.

– ¿Tres? – preguntó Harry sorprendido ya que él esperaba dos sesiones, una para sus lecciones de baile y otra para Aparecer.

– Así es. – dijo alegremente el profesor. – Si me acompañas, iremos a ver a la profesora McGonagall para arreglar tu itinerario.

– Sí señor. – dijo Harry. Él envió el mensaje mágico, le dio un beso ligero a su novia para luego ponerse de pie y seguir al viejo profesor.

– ¿Simple? – murmuró Ginny entre dientes.

– ¿Y a mi me llaman la genio? – murmuró Hermione a la misma vez.

Las dos muchachas se miraron una a la otra antes de reírse.

– ¿Sabes? – dijo Hermione. – Esta guerra con tus hermanos ha sido beneficiosa para Harry. Le está dando una confianza increíble en si mismo y la habilidad para manejar diferentes situaciones. ¿Sabes como será su travesura?

Ginny sonrió alegremente. – Nunca pensé que esto iba a tener tan buen efecto sobre él. Demás está decir que estoy bien satisfecha.

– ¿La travesura de Harry? – le recordó Hermione antes de que Ginny se fuera por la tangente.

Ginny se sacudió de su estupor y rió de nuevo. – No tengo la más mínima idea, todo lo que se es que será enorme y se la va a hacer a los seis a la vez. Oh, y hace un rato le estaba preguntando al profesor Flitwick como encantar un estóreo muggle…

– Estéreo. – corrigió Hermione.

– Sí, eso, estéreo. Como encantar uno para que trabaje en Hogwarts.


De: Harry Potter

Para: Lavender y Parvati

Asunto: Disfraces

Lav, Parv,

Si yo consiguiera unos disfraces, ¿podrían ustedes alterarlos a los tamaños que yo les diga?

Yo les pagaría por su tiempo, claro está.

Saluditos,

Harry.


De: Lav

Para: Harry

Cc: Parv

Asunto: Re: Disfraces

Harry, nos encantará poder ayudarte. Presumo yo que esto tiene que ver con la travesura que se rumora estás planeando. Si es así lo haremos de gratis.

Las dos somos buenas modistas y vamos a tratar de hacerle la competencia a Madame Malkins cuando salgamos de la escuela. 

L.


De: Anonimú 

Para: Direxion Púbica Minstro Fudge

Asunto: Informacion

Estimado señor,

Savemos que Harry Pooter entoavía está con el club ED

Pensamos que tenga que saber.


De: Cornelius Oswald Fudge

Para: Secretaria

Cc: Guardaespaldas

Asunto: Visita

Me ha llegado información de que hay un club ilegal en Hogwarts. Voy a visitar Hogwarts a mediodía para demandar una explicación del director. Por favor tenga un trasladador listo para transporte inmediato, soy un hombre ocupado.

Fudge

--
Vote por Fudge en las próximas elecciones. Un voto por Fudge es un voto a la estabilidad y la prosperidad.


De: Tonks

Para: El chico que se trae algo

Asunto: Fudge

Harry, Fudge va para allá al mediodía, a demandar una explicación sobre tu pequeño club. ¿Qué estás planeando??

T.


De: Totalmente inocente

Para: Mi metamorfomaga favorita

Asunto: Re: Fudge

¿Yo?? Nada en lo absoluto. No tengo la mas mínima idea de porque Fudge va a venir para acá.

Cambiando el tema ¿como están Charlie y tú en estos días?

Harry.


De: Harry Potter

Para: Profesor Dumbledore, Profesor Snape, Profesor Flitwick, Profesora McGonagall, y Profesora Sprout

Cc: Gin-gin, Hermi, Hocicos, Lunático

Asunto: Entidad de Degustación [2]

Me gustaría invitarlos a todos ustedes a almorzar hoy al mediodía en el Cuarto de los Requerimientos. Vamos a tener un invitado especial, el ministro Fudge, que cree que todavía el ED está activo.

Es obvio que al ministro nunca le llegó el memo que decía que el ED es la Entidad de Degustación – un grupo de maestros y estudiantes que se reúne de forma informal para discutir lo que está pasando en la escuela y a la misma vez probar nuevos platillos.

Pienso que sería bueno para la escuela si él nos acompañara hoy en nuestra reunión.

Harry.


De: Severus

Para: Los cuatro profesores

Asunto: Re: Entidad de Degustación

Ok, no voy a ofrecer apuestas sobre la visita de Fudge y si esto tiene que ver algo con las revelaciones de anoche. Yo solo me voy a sentar allí y ver que el joven Slytherin se ha inventado.

S.

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Abogando por el fin del agite tonto de varitas por mas de quince años


De: Minnie

Para: Ladrón

Cc: Los otros profesores

Asunto: Re[2]: Entidad de Degustación

Admito que estoy algo curiosa. Definitivamente algo se está tramando. Sospecho que la Srta. Weasley sabe algo porque estaba media aturdida durante el primer periodo.

Y Severus, ¿necesito recordarte que Harry, sea lo que haga, está todavía en Gryffindor? ¡Así que me pertenece!

Minnie

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 chillido de advertencia


De: Albus

Para: Severus y Minerva

Cc: Ponoma y Filius

Asunto: Re[3]: Entidad de Degustación

Minerva, creo que estás en lo correcto cuando dices que la Srta. Weasley sabe algo de lo que está pasando. Creo que Harry le dijo durante el desayuno junto a la Srta. Granger.

Estoy seguro que Severus no estaba tratando de robarte a Harry, solo estaba señalando que el joven ha estado dejando salir al Slytherin que tiene adentro.

Aquí espero con ganas el almuerzo con Fudge, estoy seguro que será bien iluminador.

Albus

--
Jefe de Magos del Wizengamot y Gran Hechicero de la Confederación Internacional de Magos


De: Tonks

Para: Harry

Asunto: Vamos de camino

Harry estamos saliendo.

Oh, y sí, Charlie y yo andamos juntos. ¿Por qué?

N.


De: Harry James Potter

Para: Lord Voldemort

Asunto: membresía

Mi Lord,

Acabo de enviarle un mensaje a su gusano detallando mis destrezas.

Espero escuchar de usted muy pronto.

Harry


De: Voldemort

Para: Gusano

Asunto: Harry

¡Gusano! Potter te ha enviado una carta. Léela y me envías el contenido inmediatamente. El tonto se va unir a nosotros. Tan pronto él llegue lo mataremos.

L.V.

--
Victoria o Muerte


Harry sonrió cuando vio a Sirius y a Remus entrar al Cuarto de los Requerimientos. Sirius estaba en su forma de Hocicos para luego transformarse a su forma habitual. Harry fue y los abrazó a los dos.

– Me alegro verlos a los dos.

– Nos alegra estar aquí. – dijo un sonriente Remus. – ¿Por qué nos invitaste?

– Solo quería ver a mi padrino y maestro favoritos. – dijo él de forma inocente.

Cualquier otra respuesta fue prevenida por la llegada de Ginny y Hermione.

– Hola. – saludó Ginny dándole un beso a su novio en la mejilla.

– ¡Epa! – rió Sirius-. – Apuesto que eso no es lo único que ella te besa. – dijo bromeando y esperando hacerla ruborizar. Recordaba cuando ella era mas joven y se sonrojaba de cualquier cosa.

Harry se interpuso entre Sirius y Ginny. – No debiste hacer eso Sirius. – dijo Harry. – Porque lo vas a lamentar.

– ¿Por qué?

– Déjame contarte lo que mi maravillosa novia le hizo a Draco Malfoy. – dijo Harry alejando a Sirius de Ginny.


Fudge pasó a través de las puertas de Hogwarts de una forma que él estaba convencido era majestuosa. Tonks y los otros dos Aurores lo siguieron escondiendo sus sonrisitas a duras penas.

– Ministro Fudge. – llamó la profesora McGonagall fingiendo sorpresa. – ¿Que podemos hacer por usted?

– Estoy aquí para ver a Dumbledore. – declaró él tratando de intimidarla.

La austera profesora levantó una ceja, claramente sin impresionarse. – Si me hace el favor y me sigue, el director está en una reunión del ED.

– ¿El ED?? – exclamó Fudge mientras se apresuraba detrás de la alta profesora.

McGonagall escondió la risita que se le quería salir y caminó mas rápido, causando que el ministro tuviera que literalmente correr a medias para mantenerse a la par con ella.

– ¿No solamente está consciente del club pero lo anima? Tendré su renuncia sobre esto.

El profesor Dumbledore había encantado la puerta del Cuarto de los Requerimientos para que se viera como una puerta normal por un corto tiempo.

McGonagall abrió la puerta y entro al cuarto. Estaba arreglado como un comedor de estilo victoriano, con una larga mesa de caoba rodeada de sillas las cuales estaban ocupadas por el personal superior del colegio, y Harry, Hermione y Ginny.

– Ministro Fudge. – saludó Harry con deleite al ponerse de pie. – Que agradable sorpresa. ¿Nos acompaña a nuestra reunión del ED?

– ¿El qué?? – casi protestó él.

– El ED. – continuó Harry. – La Entidad de Degustación. El profesor Dumbledore sintió que sería beneficioso si miembros de cada casa tuviera una cena con los profesores para hablar de cosas de la escuela y probar nuevos platillos. Esta permitido tener un invitado, así que invité al profesor Lupin. Es una suerte que usted decidiera venir hoy. ¿No nos acompaña?

Fudge solo atinó a mirarlo boquiabierto, en lo que su cerebro procesaba la idea de que no había un grupo llamado Entidad de Defensa y que de seguro se habían burlado de él.

– Si, Cornelius. – dijo Dumbledore poniéndose de pie. – Por favor acompáñenos. – él movió su varita y conjuró nuevas sillas para los nuevos invitados.

El almuerzo fue un éxito, con conversaciones inteligentes alrededor de la mesa. Cada uno de los profesores hizo nota mental de hacer algo similar en el futuro.

– ¿Me perdonan? – dijo Harry un poco avergonzado mientras sacaba su varita para leer un mensaje mágico que le había llegado. Él sonrió al leer el contenido.

– Dígame señor Ministro, ¿Qué piensa de Sirius Black?

Sirius estaba en su forma de animago, con Hermione dándole de comer trocitos de su plato. Ginny por su parte ignoraba los pedidos que él le hacía por comida.

– Criminal asqueroso. Una desgracia para el mundo mágico.

Sirius se sentó y le gruñó amenazadoramente.

Fudge miró al perro y sonrió internamente. Aquí había una buena oportunidad para recordarles a todos quien mandaba. – Ese perro sato no tiene collar o cadenas mágicas. – dijo de forma pretenciosa.

Sirius gruñó de nuevo, su odio por el hombre que lo había encarcelado anulando el poco sentido común que de seguro tenía en ese momento.  Él se lanzó hacia adelante solo para ser detenido por Harry.

Snape movió los ojos ya que podía ver que esta situación no iba a terminar bien.

– Voy a tener que demandar que se ponga a dormir a este perro peligroso. – dijo Fudge con cara de miedo. No le pasó desapercibido que el perro se pareciese a un grim.

– Tú. – llamó a uno de los Aurores que estaba con Tonks. – Coge a este animal y llévalo al departamento de Animales Mágicos inmediatamente.

Harry se quedó helado y miró hacia Dumbledore el cual estaba perplejo. Técnicamente Fudge estaba en lo correcto. La forma animaga de Sirius no tenía licencias ni cadenas, y dado el tamaño y el hecho de que estaba en Hogwarts, significaba que era mágico y peligroso de alguna forma.

– ¡NO!!! – gritó Ginny, mientras se le echaba encima al sorprendido perro y escondía su cara entre el pelaje. – ¡No a mi Hocicos!

La pelirroja miró al ministro, sus ojos llenos de lágrimas. Lágrimas que no estaban cayendo. – ¡Usted no puede matarlo, señor! ¡No puede! Él es solo un poco sobre protector con mi chico y conmigo. Él es un buen perro, de veras. Él solo se está portando mal.

La joven bruja miró al perro y le dio un coscorrón en la nariz. – ¡Hocicos malo! ¡Mal perro!

Sirius se quejó, en parte porque tenía que actuar el rol, pero también porque la chica le dio duro en la nariz.

Remus Lupin tosió, tratando desesperadamente de esconder la risa histérica que se le quería salir. Harry advirtió a Sirius que algo así iba a pasar, y ahora el animago la estaba pagando.

Los cinco maestros estaba cada quien tratando de suprimir las risas con distintos grados de éxito. McGonagall de seguro era la que mas se lo estaba gozando, ya que de seguro recordaba la vez aquella que Sirius bebió demasiadas cervezas de mantequilla.

Luego de amonestarlo, Ginny empezó a rascar a Sirius en la pata.

La forma animal de Sirius tomó control sobre él cuando empezó a mover la cola, y luego se inclinó para lamerse, antes de darse cuenta de lo que estaba haciendo. Si fuera posible que un perro pudiera ruborizarse, él lo hubiese hecho en ese instante.

Ginny miró de nuevo al ministro y puso su voz un poco mas alta de lo normal mientras adoptaba una mirada de niñita perdida.

– Por favor no le haga daño a mi perrito querido, tierno y cariñoso. Yo le iba a conseguir una licencia pero no podía pagarla. Lo encontré desde que era un cachorrito en Hogsmeade cuando estaba un poco deprimida. Estaba tan sola y extrañando mi casa cuando él se apareció un día y me dio un besito en la cara con su lengüita. Era tan agradable y tan lindo con esta carita de perrito inocente, y eso sin haber estado en una casa. Traté de enseñarle buenas maneras pero es obvio que es un poco bobalicón porque me tomó SIGLOS enseñarle a que no haga sus gracias donde no debe y a que dejara de masticar mis zapatos. Pero yo lo quiero, y él siempre me ha consolado cuando yo lloraba y le daba de comer migajas de la mesa y su lengua da cosquillas y nunca tiene pulgas, aunque a veces tiene gas y sí que huelen feo, pero como sea él es mi mejor amigo en este mundo. Por favor, no le haga daño señor, por favor.

Fudge no dijo nada, tratando de descifrar todo lo que la niña había dicho sin pausar para respirar.

Harry estaba rojo tratando de controlarse. Las ganas de reír eran tantas que casi le dolía el cuerpo.

Hermione estaba dándose de cabezazos contra la mesa, tratando lo más que podía en no soltar la risa.

Snape en un acto de sentido común, conjuró un hechizo silenciador sobre los maestros y Remus.

Detrás del ministro Tonks estaba tratando de controlar la risa, causando que su pelo cambiara a veinte mil colores.

– Yo he estado ahorrando mi dinerito señor. – continuó Ginny mientras le rascaba la barriga a Sirius de forma distraída haciendo que él se pusiera boca arriba con las patas en el aire. – Le voy a sacar su licencia y le iba a pedir al Tío Remus a que lo hiciera por mí ya que estoy en la escuela y todo eso. Pero no sabía si hacerlo castrar o no.

Sirius gimió de forma patética sin poderse mover estando bajo el hechizo de los dedos de ella.

Snape se quedó helado, mientras la revancha por todas las bromas pesadas de Sirius en el pasado estaba al frente de sus ojos. Él echó mano de todas sus destrezas aprendidas por haberse enfrentado a Voldemort para no colapsar de la risa mientras recitaba en voz  baja. – Ella debió haber estado en Slytherin, ella debió haber estado en Slytherin.

El gemido fue demasiado para Remus. De repente él hizo como que tenía que amarrarse el zapato, y una vez fuera de la vista de todos se tiró al piso debajo de la mesa para echarse a reír de forma histérica.

– Yo pensé en casarlo y hacerlo un padrote por un tiempo. Es un perrote tan grandote que de seguro alguien querría mezclarlo con alguna perrita, usted sabe para mejorar la raza y así sacarle algo de dinero. ¿Qué cree usted señor?

Fudge se encontró que no podía bajar la mirada de la chica la cual tenía sus ojos clavados en él. – Err, pienso que lo más seguro sería…

Ginny lo interrumpió. – Oh si, tiene mucha razón. Los otros días nos enseñaron en la escuela que eso del sexo seguro es una falacia. Voy a tener que cortárselas.

Filius Flitwick se cayó de su silla y se unió a Remus en el piso. Él se tomó un segundo en admirar el hechizo de Snape, el cual los hacía estar silenciosos pero a la misma vez escuchar todo lo que estaba pasando antes de dejar que la risa lo consumiera.

Pomona Sprout se inclinó sobre la mesa y dejó que su pelo le cubriera la cara mientras se mecía de adelante para atrás con lágrimas bajándole por las mejillas.

Severus Snape estaba increíblemente sereno, y helado en su sitio.

Minerva McGonagall recordó toda su experiencia con los Merodeadores originales y los gemelos Weasley para aparecer como si nada estuviera pasando. Solo el movimiento ligero en sus labios dejaba ver sus emociones.

Albus Dumbledore estaba como siempre, excepto que el brillo usual de sus ojos estaba a niveles mas altos que de costumbre.

Tonks hacía rato que se había rendido y estaba sentada abrazando sus rodillas con la espalda contra la pared, en la misma posición que los otros Aurores que sabían la verdad sobre Sirius Black.

– Pero. – continuó Ginny, ajena a la risa y con su varita en la mano. – No puedo pagar por la operación pero he estado estudiando como hacerlo. – la chica cogió don cuchillos y los transformó en un par de tijeras. – Mire, cauteriza mientras corta. – anunció con orgullo mientras le demostraba al ministro.

La reacción de Fudge fue instantánea. Sin poder evitarlo, luego de ver esas tijeras filosas se tuvo que agarrar de la ingle para asegurarse que todo estaba bien.

Sirius, sintiendo el calor de las tijeras trató de zafarse pero Ginny lo tenía firmemente aguantado.

– Tengo que tener mucho cuidado, porque si no, le voy a cortar mas que los testículos.

Sirius se desmayó, la idea era ya algo que ya no podía aguantar.

– Mira. – dijo Ginny. – Se durmió, así que ahora lo podré hacer. ¿Me ayuda señor?

Fudge tragó en seco y negó con la cabeza de forma un tanto energética. – No, no, esta muy bien Srta. Weasley. Acabo de recordar que tengo que regresar a mi oficina de forma inmediata. Saque la licencia y no habrás más que discutir sobre este problema, lo prometo. – el ministro miró una vez mas al perro y salió corriendo por la puerta, sin querer saber lo que la chica iba a hacer. Los Aurores tomaron un segundo para componerse antes de seguirlo. Mientras salían le echaban miradas divertidas a la muchacha agradeciéndola por el entretenimiento.

Sirius se despertó y vio con alivio cuando Ginny transformó las tijeras de vuelta a los cuchillos.

– Ay lo lamento. – dijo Ginny sin demostrar nada de arrepentimiento. – Pero Fudge insistió en que terminara con el trabajo.

Los ojos de Sirius se agrandaron de forma descomunal y a pesar de la fortaleza ganada tras los años en Azkaban se desmayó otra vez.

Dumbledore se dobló en su silla y por primera vez en muchos años se echo a reír a carcajadas. La expresión de la cara del perro Sirius cuando Ginny le mintió, sería algo que siempre recordaría por el resto de sus días.

El animago se recobró para ver al resto del grupo riendo a carcajada limpia. Él se transformó de vuelta a su forma humana y se tocó la ingle para estar seguro de que estaba completo. Ahí fue que se dio cuenta que había sido víctima de una travesura. Él trato de moverse hacia la muchacha pero se dio cuenta que no podía moverse. De hecho nadie podía moverse cuando Harry decidió ir hacia ella primero. Él ni cuenta se dio que usó magia, porque solo quería llegar hacia ella antes que nadie.

Harry fue y recogió a la chica del suelo haciéndola girar en sus brazos. – Eso estuvo increíble. – dijo él con ojos brillantes. – Estuviste genial.

Él respiró hondo tratando de controlarse. El joven levantó una mano y cuidadosamente acarició una de las mejillas de ella para poder verla a los ojos.

– Te amo Ginny Weasley. – dijo él de forma bien sincera por primera vez.

Ginny se perdió en la mirada del joven. Ella se ruborizó ante sus elogios y luego sorprendida por su declaración. Los otros se dieron cuenta de que se podían mover ahora que Harry estaba distraído.

– ¿Lo dices de veras Harry?

– Con todo mi corazón. – susurró él simplemente.

Ginny se le acercó y lo besó de forma tierna, dejándole saber al muchacho de pelo azabache todo lo que sentía por él.

Remus, ya parado otra vez, miró a la pareja con admiración y un poco de envidia. Primero James Potter logró que Lily Evans se enamorara de él, y ella había sido una de las mejores brujas en el mundo, según su opinión. Y ahora Harry tenía a esta maravillosa chica, quien era bien diferente a Lily pero a la misma vez se le parecía por la forma en que quería al joven pelinegro. Si algo envidiaba era la suerte de los Potter en encontrar a sus parejas de por vida siendo bien jóvenes.

Harry mantuvo el beso lo mas ligero posible, consciente de su audiencia.

– Srta. Weasley. – dijo Snape. – Tenga 20 puntos para Gryffindor por su forma rápida de pensar a lo Slytherin.

– Y otros 20 por su excelente transformación. – añadió McGonagall, determinada a que Snape no cogiera ninguna ventaja. Estos eran todavía sus estudiantes.

Harry se movió de tal forma que la espalda de Ginny estaba contra su pecho, con su brazo colocado alrededor de la cintura de ella, muy contento de mantener el contacto con su pelirroja. Algo con lo que Ginny estaba mas que contenta en complacerle. Los maestros, Hermione y Remus estaban todos en diferentes estados de desaliño.

Sirius se veía como si no sabía si estar irritado o agradecido cuando se dio cuenta de la forma en que Ginny se burló de él de forma tan exitosa.

– Me imagino que todos ustedes quieren saber porque Fudge estaba aquí. – dijo Harry decidiendo que ya era hora de estar claro con todos.

Dumbledore, ya bajo control, asintió. Los otros maestros se sentaron de nuevo.

Harry no se movió ya que estaba disfrutando de este abrazo. Él iba a explicarlo todo cuando la señal de un mensaje nuevo apareció. Él tocó su varita para abrirlo y sonrió.

– Que tal si les contesto sus preguntas después de que lean el mensaje mágico que van a recibir. – dijo a los congregados.

Todos miraron alrededor un poco confundidos cuando la señal de un mensaje nuevo apareció al frente de ellos.


De: Diario El Profeta

Para: Lista de suscriptores de correo

Asunto: ¡Sirius Black Inocente!

Diario El Profeta

¡Sirius Black Inocente!

¡Peter Pettigrew Estaba Vivo!

Reportaje Especial: Rita Skeeter

Desde el Ministerio de la Magia, nos ha llegado la asombrosa noticia de que ¡Peter Pettigrew está vivo! Ayer el susodicho fue entregado al Departamento de Entrada en Vigor de la Ley Mágica e inmediatamente se le administró Veritaserum a su llegada. El señor Pettigrew fue capturado por quien mas sino Harry J. Potter, el Niño que Vivió. El Sr. Potter sacó una declaración diciendo que sus padres, James y Lily Potter, podían ahora descansar en paz después de la captura de su guardián secreto, el cual divulgó el paradero de la pareja a Aquel-Que-No-Debe-Ser-Nombrado hace unos quince años.

Esta información viene como un descubrimiento chocante para la comunidad mágica porque por mucho tiempo se había creído que Sirius Black era el guardián secreto de los Potter. La pareja, Black, Pettigrew y Remus Lupin eran todos amigos desde Hogwarts. De acuerdo con fuentes cercanas a los Potter, Black de 37 años, era el guardián secreto original, pero Sirius convenció a James y a Lily de usar a Peter, porque no sería la selección mas obvia.

Madame Amelia Bones sostuvo una sesión de emergencia en la Corte numero Uno del Ministerio de Magia para condenar a Peter Pettigrew de haber sido causal para el asesinato de James y Lily Potter así como por el asesinato de doce muggles. Fue sentenciado a recibir inmediatamente el beso de los dementores de la prisión Azkaban. Los Aurores lo trasladaron directamente a la prisión para que la sentencia fuese llevada a cabo.

Madame Bones dijo al Sr. Pettigrew durante su sentencia que “Usted es un individuo repugnante que ha arruinado la vida de muchas personas. Usted ha sido el responsable de crímenes que abrumarían a alguien normal con un sentimiento de culpa enorme. Lo encuentro culpable de todos los cargos y sentenciado a  recibir el beso de los dementores inmediatamente.”

“En cuanto al señor Black,” continuó Bones, “Lo encuentro inocente de todos los cargos y es por consiguiente libre de continuar su vida de forma normal sin ninguna falta a su expediente o a su carácter. Mas adelante en fecha futura se decidirá que restitución recibirá por los años de encarcelamiento erróneo.”

El 1ro de Noviembre de 1981, un día después del asesinato de los Potter por parte de Aquel-Que-No-Debe-Ser-Nombrado, Sirius T. Black fue acusado de asesinar a Peter Pettigrew y a doce muggles en una calle de Londres. El reporte de la Escuadra de la entrada en Vigor de la Ley Mágica tomado de Aurores en la escena describe al señor Black como un asesino de sangre fría que había matado no uno, sino a tres de sus amigos. El relato personal de Dedalus Diggle de la escena fue que Black estaba riéndose cuando los Aurores se aparecieron para arrestarlo. 

Al señor Black no se le hizo juicio después de su arresto y fue sentenciado a la Prisión de Azkaban de forma inmediata. Él pasó doce años como prisionero hasta su escape en 1993. Una cacería masiva de parte de los gobiernos mágicos y muggle se llevó a cabo. Nunca se le encontró.

El auror Kingsley Shacklebolt hablo con esta reportera tan pronto como la corte levantó la sesión. “La captura de Pettigrew fue totalmente planificada por Harry, sin su ayuda, esta injusticia hubiese continuado por muchos años.” Shacklebolt fue el principal Auror en el caso para encontrar al señor Black. “Nunca pensé que Sirius era culpable. Yo lo conozco desde que los dos estábamos en el equipo de Quidditch de Gryffindor en Hogwarts. Mi mayor interés en el caso de Sirius era encontrarlo para probar su inocencia.”

Una fuente anónima dentro del ministerio declara que el señor Black es parte de una organización secreta que está luchando contra Ya-Sabe-Quien. Interesante información cuando consideramos que muchos de nosotros pensábamos que Black era un mortífago. Al momento de esta impresa el nuevo perdonado mago no pudo ser conseguido para una entrevista.

Rita Skeeter.


Un silencio sepulcral inundó el Cuarto de los Requerimientos mientras todos terminaban de leer el artículo.

– ¡Lo lograste!! – chilló Ginny, volteándose para poder abrazar a Harry. - ¡Lo lograste! – ella brincó sabiendo lo mucho que significaba para Harry y para Sirius.

Sirius Black miró fijamente la ilusión del mensaje mágico anunciando su libertad. No podía creerlo.

Remus puso su mano sobre el hombro de su amigo y le sonrió. – Felicidades Sirius.

– Remus, ¿Por qué no te llevas a Sirius a mi oficina? – sugirió Dumbledore. – Hay algo de whiskey de fuego en el escritorio; Sirius se ve como si de veras necesitara un trago. La contraseña es Emergencia Harry.

El hombre-lobo asintió y guió a un atónito amigo hacia la puerta.

– ¿Le enviaste a Pettigrew uno de tus trasladadores anexos? – preguntó Dumbledore a Harry. El director estaba observando a Harry con una mirada divertida.

– Sí señor. – replicó Harry. – Hermione y Ginny me ayudaron con el hechizo y como anexarlo al mensaje.

Hermione rió suavemente, sus ojos de vuelta a la normalidad luego de tanta risa histérica que la hicieron llorar. Típico de Harry de darles el crédito a los demás como si su contribución hubiese sido casi nula. Cómo deseaba que Ron estuviese aquí, disfrutando de esto pero sabía muy bien porque él no estaba. Por mucho que lo quisiera necesitaba sacarle de encima algunas de sus actitudes. Ella no podría pasar el resto de su vida con alguien que fuera hipócrita y cerrado de mente a la vez. Él tenía muchas cualidades que ella adoraba pero su terquedad de verlo todo en colores Gryffindor estaba de más y se estaba interponiendo entre la relación de ellos.

– ¿Cómo conseguiste la dirección de Pettigrew? – quiso saber Snape.

– Voldemort me la envió junto con una invitación para unirme a él.

– Y te las arreglaste para traer a Fudge aquí, para que la señora Bones lidiara con Peter sin ninguna interferencia.

– Algo así. – dijo Harry encogiéndose de hombros. – Me imaginé, por la forma en que trabaja el ministerio, que si pudiéramos enjuiciar a Peter y sentenciarlo sin la interferencia de nadie influyente, todo sería mucho mejor. La única persona capaz de detener todo esto era Fudge y tenerlo fuera de los procedimientos era mucho mejor.

– Bueno. – Dumbledore dijo con una enorme sonrisa. – Pienso que hay felicitaciones que dar y razón de más para celebrar, aunque hay que mantener la guardia. Voldemort no tomará esto sin dejar de causar problemas.


De: Hermione Granger

Para: Fleur Delacour, Penelope Clearwater, Nymphadora Tonks, Katie Bell, Angelina Johnson

Cc: Ginny Weasley

Asunto: S.P.I.D.

Mis muy estimadas señoritas,

Creo que es mi deber traerles a colación la actitud sobre protectora de esos seis idiotas que todas tenemos por pareja. He tratado y tratado de encontrar una cura para esto pero lamentablemente parece que no existe. ;-)

Parece que los chicos Weasley, no solo están conformes con haber roto dos relaciones de Ginny pero están decididos a arruinar la tercera. Sin importarles un comino que Ginny está completamente enamorada de su nuevo novio, un tal Harry Potter.

Hasta la fecha han hecho que Harry se apareciese vestido solo con una toalla en medio del Gran Salón como advertencia para que rompa con Ginny.

Aunque por ahora Harry lo está soportando bien, ese no es el punto. Si sus medias naranjas son más o menos como Ron, entonces este comportamiento es uno bien hipócrita.

Con eso en mente propongo la creación de la Sociedad para la Protección contra los Idiotas Despóticos.

Sospecho que todas necesitaremos la ayuda que podamos brindarnos a nosotras mismas.

Tengo mas o menos una idea de la travesura que Harry está planeando en revancha contra los Idiotas, y pienso que podré conseguirles sillas de primera fila si le ofrecemos ayuda al joven Romeo.

Hermione


De: Fleur Delacour

Para: Miembros S.P.I.D.

Anexo:  Biblia Veela.pmt

Asunto: Re: S.P.I.D.

Mademoiselles

Estoy completamente de acuerdo con Hermione. No tenía idea de que Bill estaba participando en algo tan bajo.

He decidido que hasta que él no cambie se actitud, va a perder ciertos privilegios.

No tengo ningún problema en ayudar a Harry. Él es tan encantador.

Les he anejado la Biblia Veela, como un regalo para mis nuevas hermanas. Pienso que todas ustedes disfrutarán de su contenido cuando todo esto se acabe.

F.


De: Penélope

Para: Miembros S.P.I.D.

Asunto: Re: Re: S.P.I.D.

Cuenten conmigo. Yo había pensado que Percy había aprendido la lección por haber sido un tonto el año pasado pero veo que no. Esto ya es demasiado.

Y estoy de acuerdo con Fleur, Percy va para la perrera.

P.C.


De: Tonks

Para: Compañeras del S.P.I.D.

Asunto: Re: Re: Re: S.P.I.D.

Cuenten conmigo también. Aunque Charlie me gusta mucho, pienso que será beneficioso para él estar a dieta un día o dos.

Aunque si les soy sincera no creo que Harry necesite de nuestra ayuda. ¿No se han enterado lo que él hizo hoy? Él solito liberó a su padrino y capturó a la mano derecha de Voldemort. Pero de todos modos, cuando el niño haga su travesura, apuesto lo que sea a que será espectacular y si nos dan sillas de primera fila, mucho mejor.

Tonks.


De: Katie y Angelina

Para: Todas en el S.P.I.D.

Asunto: Nosotras también

¿Dónde firmamos? Pobres Fred y George; van a experimentar un poco de sequía. Muy buena la idea Hermione, pero en algún momento vamos a tener que hablar sobre un título mas apropiado.

K&A


– Gracias. – dijo Sirius emocionado mientras apretaba a Harry en un abrazo de oso. Varios tragos de whiskey y una caminata por Hogsmeade como él mismo, habían por fin convencido a Sirius de que estaba por fin libre.

Harry solo rió feliz.

Los dos estaban caminando hacia La Casa de los Gritos para la primera lección de Aparición de Harry, ya que dicho lugar se encontraba fuera de los escudos anti-aparición de Hogwarts.

– Okey, Harry. – Sirius adoptó una apariencia seria de profesor que duró aproximadamente cinco segundos antes de que Harry le diera un empujón juguetón.

Sirius se transformó en su forma de perro y se echó encima de Harry, tumbando al chico al piso. Luego empezó a lamerlo con ganas babeándolo lo más posible.

– ¡Fuchi! – gritó Harry. – Abajo chiquito o te echo a Gin.

Sirios se le salió de encima y se transformó de nuevo echándole una mueca a su ahijado. – ¿Escondiéndote detrás de sus faldas?

– Pues clarín. – dijo Harry con sonrisa pícara. – Desde ahí tengo una buena vista de su trasero.

Sirius soltó una risotada. – Veo que te enamoraste de una pistolita.

– Lo se. Ella es maravillosa. – asintió el joven.

– De todos modos, de vuelta a la Aparición. Se supone que te de toda una verborrea de teoría sobre como esto trabaja, pero tu me conoces. Yo nunca pude seguir reglas aunque me las escribieran al frente de la cara.

Harry rió en voz alta y asintió.

– Lo que quiero que tú hagas es bien sencillo. Todo lo que vas a hacer es imaginarte firmemente el punto a donde vas, en este caso es aquella esquina. Luego abre tu mente y empújate a ti mismo hacia allá. El viajar se siente como lo opuesto a usar un trasladador. El trasladador te recoge desde el estomago y te hala, en este caso tu propia magia es la que te empuja, así que se siente como si un colchón gigante estuviera presionando contra tu espalda.

Sirius se movió al lado de Harry. – Obsérvame primero. – un segundo mas tarde, Sirius estaba en el otro lado del cuarto. – ¿Ves? Es bien fácil.

Harry asintió y respiró hondo, de repente sintiéndose bien nervioso.

– No te preocupes. – llamó Sirius desde el otro rincón del lugar. – Si Fred y George pueden hacerlo no puede ser tan difícil, ¿verdad?

Harry se rió otra vez y asintió. Concentrándose, el joven abrió su mente.

– Así es. – la voz de Sirius flotó a través del cuarto. – Ahora empújate hacia acá.

Harry trató, podía sentir la magia detrás de él, tratando de ayudar pero parecía no querer soltarla y dejarse ir.

Sirius le dio otro segundo antes de decidirse a ayudarlo. Tan silenciosamente como pudo él se Apareció detrás de Harry y le gritó.

– ¡Buu!

Harry brincó del susto y se viró. – ¡SIRIUS! – gritó. – ¿Qué demonios fue eso?

Sirius se veía jaquetón. - ¿No has visto donde estás?

Harry miró alrededor antes de darse cuenta que estaba en la otra esquina. – ¿Lo logré? – preguntó no muy seguro.

– Sí. – dijo Sirius con orgullo en la voz. – Ahora, a ver si lo haces de nuevo sin tener yo que asustarte otra vez.

Harry asintió e hizo como se le pidió. Él llegó al lado de Sirius con un fuerte pop.

– Excelente. – apreció su padrino. – Ahora, quiero que lo hagas de nuevo pero trata de controlar el ruido un poco. Se que los gemelos hacen mucho ruido pero ellos lo hacen a propósito, para crear efecto. En tu caso sería mejor que lo hagas lo más silenciosamente posible. Es el aire que se mueve alrededor tuyo lo que causa el ruido. Si tratas de aparecerte un poco mas lento, eso hace que el ruido sea menos.

Harry asintió y se concentró de nuevo. Se le hacía más fácil ahora que su magia sabía lo que tenía que hacer. La sensación era mucho mejor que usar un trasladador. Sentía que estaba en control. Él se desapareció y reapareció detrás de Sirius lo mas lentamente que pudo. Con una sonrisa traviesa él gritó lo más fuerte que pudo.

– ¡Buu!

Sirius brincó y miró feo a Harry, el cual tenía una mirada de pura inocencia.

– Muy bien. – gruñó Sirius. – Como parece que dominas bien las distancias cortas, ¿que tal si Aparecemos en Little Whinging?

– Claro. – dijo Harry. – ¿El parque?

– Ajá. – contestó Sirius para luego desvanecerse y dejar que Harry lo hiciera por su cuenta.

El chico de ojos verdes sonrió y se despareció también. En vez de aparecer de inmediato, él pausó en el éter para echar un vistazo alrededor. Todo se veía gris. Él podía ver franjas de luz pasar cerca y presumió que eran otros magos apareciéndose. En la distancia él vió lo que parecía una pared y se movió hacia allá.

Estuvo allí de inmediato ya que no había distancias en el vacío. Él miró de cerca la pared, curioso de saber que era. Lo que él pensó era una pared sólida, era en realidad una semi-esfera de magia que giraba y giraba y parecía cubrir un área enorme.  Mientras observaba él pudo ver pequeños agujeros brillar en el escudo como si estuviera hecho de muchos niveles de magia, cada uno retorciéndose alrededor del otro.

Harry sabía que lo que iba a hacer era algo imprudente pero no lo pudo evitar. Él observó el patrón formado por el escudo y se empujó a sí mismo en el agujero que iba a aparecer. Lo arregló de tal forma que logró pasar a través del escudo sin problemas. Un mili-segundo más tarde se encontró dentro de la oficina de Dumbledore.

Dumbledore estaba sentado en su silla con los pies sobre el escritorio. No tenía puestos los zapatos y tenía puestas unas medias que habrían hecho muy feliz al elfo Dobby. En su mano tenía un reporte de la Orden.

Albus sintió alguien mas en la oficina y brincó de pie, varita en mano y apuntando al intruso. Nadie podía entrar así en su oficina.

– Harry. – dijo él sentándose de nuevo. – No es amable asustar a un viejo como yo de esa manera. ¿No se supone que estés con Sirius?

Harry se ruborizó. – Lo siento mucho señor. Estaba Apareciendo con Canuto, cuando me detuve a echarle un vistazo al vacío. Vi este enorme escudo y me acerqué para verlo mejor. Estaba curioso así que cuando vi un patrón en los agujeros que aparecieron y me metí entre ellos. ¿Pero no que era imposible Aparecerse dentro de Hogwarts?

Dumbledore fijó su mirada azul en los ojos del muchacho antes de hablar. – No es imposible, Harry. – dijo eventualmente. – Lo que pasa es que es por encima de la habilidad de la mayoría de los magos. ¿Por qué no te vas con Sirius y discutimos esto mas tarde?

Harry asintió y se desvaneció, encontrando esta vez que era mas fácil anticipar donde estaban los agujeros en el escudo.


De: Albus Dumbledore

Para: Aberforth Dumbledore

Asunto: Barreras protectoras

¿Aberforth, como estás viejo?

Me preguntaba si me harías un pequeño favor y le das una mirada a las barreras protectoras que rodean a Hogwarts. Acabo de tener a alguien que me dijo que hay agujeros en ella.

Albus


De: Hermano menor

Para: Hermano mayor

Asunto: Re: Barreras protectoras

Albus,

Yo estoy bien, la gente todavía se cree que estoy loco y me dejan tranquilo. Claro está, las cabras ayudan con eso.

¿Has tratado las gomitas de ositos? Son unos dulces muggle que probé los otros días. Bien ricos que son.

Les di una ojeada a las barreras y tengo que decir que todavía son nuestro mejor trabajo. Impenetrables. No encontré nada malo con ellas. Me temo que quien te dijo que había agujeros en ellas está más loco que yo.

Abe


De: Dumbledore, Mayor

Para: Dumbledore, Menor

Asunto: Re[2]: Placas protectoras

Probé las gomitas hace unos cuantos años atrás y estaban de verdad sabrosas. No tan buenas como mis caramelos de limón.

Cómo me gustaría que no estuvieses tan determinado en hacerte el loco. O que no lo hicieras de forma tan extravagante. Mírame a mí, todos piensan que estoy loco de remate, y todavía me respetan.

Con relación a las barreas, acabo de tener a un estudiante que logró Aparecerse a través de ellas. Él dijo que pausó para echarle un vistazo en el vacío, vio las barreras, encontró un agujero en ellas y se metió por ahí.

Albus


De: ¿Menor? Si tengo más de 150 años

Para: El Anciano

Asunto: Re: Re[2]: Placas

Tú siempre fuiste el que quería respeto Albus; yo solo quise una vida tranquila, una cantina que mantener por el lado y ayudarte cuando lo necesitaras. Tú sabes muy bien como me siento sobre el mundo mágico. Si el Ministerio tuviera un poco de sentido no estaríamos pasando con este lío con Voldemort.

Ahora, con relación a este estudiante tuyo, ¿necesito decirte lo ridículo que eso sonó? Ya te iba a declarar completamente demente y enviarte para San Mungos. Pero por aquello de pensar que a lo mejor tenías algo de razón decidí Aparecerme sin ningún destino en mente.

Resulta que tu estudiante está en lo correcto, y que vacío es un buen nombre para lo que vio. Te recomiendo que lo intentes en algún momento. De todos modos, le eché un vistazo a nuestras barreras protectoras y sí, hay agujeros pequeñas en ellas. Sospecho que es la naturaleza de su magia misma. Traté de meterme a través de uno pero no pude.

Aproveché y le eché un vistazo a las barreras protectoras del Ministerio de Magia y el trabajo allí es vergonzoso. Todo chapucero y no se acerca en nada al nuestro. Sus agujeros son mucho más grandes y logré meterme sin ningún esfuerzo.

Yo tú, no me preocuparía mucho por ello, Albus. Creo que hay unos 10 ó 15 magos capaces de entrar a ese vacío, y solo tres (sin incluir a tu estudiante – y por tres me refiero a ti, a mí y a Voldemort) que podrían penetrar las placas protectoras del Ministerio y nadie sería capaz de entrar a Hogwarts.

Y aunque imagino que la mitad de aquellos magos capaces de entrar al vacío están en el lado oscuro, creo que a ninguno se le ocurriría hacerlo. A mi no se me ocurrió.

Oh, y felicita al señor Potter de mi parte. De hecho, ¿Por qué no vienes con él a tomar el té una noche de estas? Estoy fascinado de saber que mas puede hacer él.

Un curioso Abe.


De: Solo soy un año mayor que tu

Para: El gallito

Asunto: Re[4]: Placas protectoras

Gracias Abe. De verdad que agradezco tu tiempo en esto. Me encantará traer al señor Potter. Felicidades en tu precisa suposición.

Recientemente hemos descubierto, que en parte debido a la forma en que Harry se crió, él no tiene idea de que hay cosas que simplemente no se pueden hacer.

Él logró capturar a Peter Pettigrew hoy temprano usando un trasladador anexado a un mensaje mágico. Es bien estimulante enseñarle y siempre sale con una sorpresa.

¿Pongamos viernes a las 6pm? Creo que le pediré al señor Potter que nos Aparezca a los dos a tu casa.

Albie


– ¿Por qué te tardaste  tanto?

– Oh, me detuve a echar un vistazo alrededor. – replicó Harry alegremente sin elaborar.

– ¿Cómo te sientes?

– Bien.

– Okey. ¿Has leído Quidditch a Través de los Tiempos?

Harry se mostró un poco sorprendido por el aparente cambio de tema. – Lo he leído en par de ocasiones.

– Muy bien. – dijo Sirius. Ese era el único libro que él podía pensar que Harry de seguro habría leído que mencionara los límites de la Aparición internacional. – Lo que quiero que hagas es lo que se llama Aparición doble. Vas a Aparecernos a los dos a la Isla Española.

– ¿Dónde es eso?

– No tienes porque saberlo. – dijo Sirius sonriendo. – Venga, ¿aceptas el reto?

Harry agarró la mano de Sirius y los dos se desvanecieron, reapareciendo segundos más tarde en una playa arenosa.

– Wow. – Sirius dijo asombrado. – Buen trabajo chiquillo. La mayoría de los magos no pueden viajar internacionalmente por si solos, y mucho menos con alguien. ¿Cómo te sientes?

– Cansado. – admitió Harry con un bostezo. - ¿Dónde estamos?

Sirius sonrió un poco y dirigió a Harry hacia una cueva pequeña. Dentro de ella encontraron los restos de una fogata y muchos restos de aves muertas.

Los ojos de Harry se agrandaron del asombro. – Así que aquí fue donde viniste a parar.

Sirius asintió calmadamente con una mirada seria en la cara.

– Nunca me dijiste que fue lo que te pasó. – insistió Harry. Él usó su varita para crear un fuego y dos sillas cómodas.

Sirius sonrió y se sentó mientras miraba hacia la playa, maravillado de la belleza del lugar.

– Cuando Bellatrix me envió a través del velo entré en pánico e intenté Aparecerme de allí. Eso me salvó la vida. El velo es una entrada a un sitio que no es nada agradable. Creo que me Aparecí a mitad de la trasladación. Fue increíblemente difícil y recuerdo que usé toda mi energía. De alguna manera terminé aquí. Estaba tan cansado que me convertí en Hocicos y me quedé dormido.

– Cuando me desperté estaba oscuro. Traté de cambiarme de nuevo, pero no pude. No tenía nada de magia dentro de mí. Estaba preocupado porque la idea de pasar el resto de mi vida como perro no era nada agradable en una isla en el medio de la nada. Y claro está, estaba preocupado por cierto ahijado mío.

Casi distraídamente, Sirius conjuró un par de tragos y le dio uno a Harry.

– Estuve aquí por unos dos meses antes de sentir mi magia de vuelta. No sabes lo aliviado que me sentí. Sobreviví comiendo de las aves y lagartijas autóctonas de esta isla, los cuales te puedo asegurar no son la dieta más apetitosa pero me mantuvieron con vida.

Sirius se puso de pie y empezó a dar vueltas de lado a lado, las memorias afectándolo.

– Pasó otro mes antes de que pudiera convertirme en humano. Había explorado la isla como perro pero me preocupaba acercarme a la gente luciendo como un terrorista lo cual no es una imagen muy popular con los muggles.

– ¡SIRIUS! – una voz gritó de repente, interrumpiéndolos. Una mujer de piel aceitunada, vistiendo lo que parecía un poncho con una falda rosada brillante, se estaba acercando de forma rápida. Aunque Harry no podía entender la lengua que ella estaba usando, era obvio que el lenguaje era puras palabrotas.

Harry vio a su padrino, el cual estaba arrastrando los pies y con expresión de bochorno en la cara. La mujer, quien estaba descalza, finalmente llegó hasta donde ellos y sin titubear zumbó su puño derecho hacia atrás para luego propinarle un semejante derechazo a la barbilla del ex convicto.

Sirius cayó al suelo como un boxeador noqueado.

La mujer, todavía furiosa, pateó arena encima de él, todavía gritando en su lenguaje.

Harry pensó vagamente en ayudar a su padrino, pero decidió que quizás Sirius se merecía lo que le estaba pasando por algo que le habría hecho a la mujer.

Finalmente la susodicha se echó de rodillas al lado de Sirius y le plantó sendo beso dejándolo aturdido en el proceso.

– ¿Tú, ahijado? – preguntó ella a Harry en inglés chapucero.

– Sí. – respondió Harry asintiendo a la vez.

– Sirius amarte mucho, no hablar de otra cosa. Él también prometer que iba a contactar a Juanita. Él un cerdo mentiroso.

Harry se rió al escuchar eso. – ¿Conociste a Sirius mientras estuvo aquí?

– Si, Sirius quedarse conmigo y revolcarse conmigo en cama.

A estas alturas el pobre de Sirius estaba más colorado que un tomate. Él rápido lanzó un hechizo traductor sobre los dos hombres permitiéndoles hablar en quechua.

– Lo siento Juanita. – dijo él intentando disculparse. – Intenté llamarte, de veras.

– Malditos brujos. – fue la traducción educada de las palabras de ella.

Sirius se quedó helado. – ¿Sabes sobre los magos?

Juanita rodó sus ojos. – Te apareces de la nada, sin ninguna identificación, sin recursos para sostenerte, diciendo que has estado perdido por meses. A la misma vez el perro enorme que ha estado cazando la vida silvestre desaparece, y solo vuelve a aparecerse cuando tú no estabas por ahí. Te entusiasmaste cuando viste a un búho por primera vez y de alguna manera lograste salir de la isla con un calcetín sucio. Seré una simple campesina pero no soy estúpida Sirius Black.

– ¿Así que Sirius no estuvo solo todo el tiempo que estuvo aquí? – preguntó Harry.

– ¿De repente él habla quechua como un nativo? ¡Brujo!

Harry asintió y se quitó los lentes. Al menos ya sabía donde estaba. Recordaba haber hecho un trabajo de la escuela sobre el archipiélago de las Galápagos antes de ir a Hogwarts.

Harry fijó su mirada en la mujer examinándola profundamente.

Juanita casi gritó cuando sintió esos ojos esmeraldas penetrando su alma, parecía que la estaban leyendo como si fuera un libro abierto.

El Niño Que Vivió se volteó para clavar su mirada en su padrino.

Sirius estaba preparado, él se había enfrentado a la mirada penetrante de Harry antes. Le tomó un segundo darse cuenta de que estaba en problemas, sin los lentes en el medio no tenía ninguna defensa contra esa mirada fija.

Harry sonrió a la mujer al frente de él. – ¿Hay algo que quieras traerte de tu casa?

– Mi joyería. – Juanita respondió casi aturdida.

Accio joyería de Juanita. – dijo Harry concentrándose fuertemente.

– ¿Harry que estas haciendo? – preguntó un nervioso Sirius.

Harry solo se rió burlonamente y no contestó.

La joyería arribó un minuto mas tarde. Harry se puso de pie, agarró la mano de Juanita y de Sirius y los transportó a los tres la residencia Black en Grimmauld Place.

– ¿Dónde estoy? – preguntó asustada.

– Inglaterra. – respondió Harry. – Sirius te ama. Él no pudo venir por ti, como él quería porque era un criminal buscado por un crimen que no cometió. Él pensó que sería mejor para ti si te olvidaras de él que vivir una vida en secreto. Esta tarde él fue encontrado inocente y lo primero que hizo fue ir a tu país para estar cerca de ti. – la última línea fue un poco exagerado pero Harry pensó que mas daba.

– Sirius, Juanita te ama, Merlín sabrá porqué, pero ella nunca te olvidó ni echó para adelante. Ella no tiene familia en su país de origen y ya sabe más del mundo mágico de lo que ella ha dicho.

– Ustedes dos me pueden decir mas tarde como fue que se conocieron. ¡Yo me fuiiii! – y con esas palabras Harry se Apareció de vuelta a Hogwarts.

– ¿Tu me quieres? – Juanita preguntó a Sirius.

El mago asintió lentamente. – Desde que te conocí.

– ¿Por qué no regresaste por mi? – Las lágrimas en sus ojos lo lastimaron más que cualquier otra cosa.

– Estaba como fugitivo. Viviendo como un perro la mitad del tiempo. Esa no era vida para ti. Tú mereces lo mejor.

– ¿No crees que esa decisión era mía? Yo he vivido como campesina en el Ecuador durante toda mi vida. Nada puede ser peor que eso.

Sirius se movió hacia ella. – No sabes cuanto lo siento. – dijo susurrando.

Ella colocó su cabeza sobre el hombro de él. – Puedo entender porque lo quieres.

El animago movió sus brazos alrededor de ella, disfrutando el sentirla otra vez en sus brazos. – Harry es algo increíble. Gracias a él soy libre.

Juanita movió la cabeza para besarlo lentamente.


Harry llegó a la oficina de Dumbledore completamente exhausto. Inmediatamente él se dejó caer en el sofá y cayó dormido.

– ¿Harry? – preguntó Dumbledore. Él acababa de llegar a su oficina para encontrar a su estudiante favorito sufriendo lo que parecía un caso de agotamiento mágico. Dumbledore hubiese dejado al chico dormir por horas, pero entendía que primero tenía que comer.

– Lo siento profesor. – murmuró Harry abriendo los ojos.

– Necesitas comer. – los ojos azules claros lo miraban con preocupación.

– ¿Me llegué a disculpar por haberle destrozado la oficina? – preguntó cansado.

– Sí. – dijo sonriendo Dumbledore. – Tan pronto perdonaste los errores de un viejo loco.

– Usted no lo es. – empezó Harry automáticamente para después ponerse risueño. – Bueno, en realidad sí es un poco viejo.

Dumbledore solo se rió.

– De todos modos, lamento lo que hice.

– Lo se, Harry, lo se. ¿Te sientes bien como para caminar hasta el Gran Salón?

– No, de veras que no. – admitió Harry bostezando.

– Entonces comeremos aquí.

Harry sonrió agradecido. – En realidad tengo que contarle a varias personas unas cosas que pasaron esta tarde.

– ¿Quienes? – preguntó el director.

Harry pensó por un segundo y decidió añadir al profesor Snape ya que lo necesitaría para la segunda parte de su plan contra los muchachos Weasley y el profesor le había ofrecido la bandera de la paz esa mañana. – Ginny, Hermione, la profesora McGonagall y el profesor Snape.

Dumbledore asintió y usó el Flú para invitar al profesor Snape y pedirle que trajera poción Pepperup consigo a la oficina, y también para pedirle a la profesora McGonagall que trajera a Ginny y a Hermione.

Las dos muchachas y la jefa de Gryffindor llegaron primero.

– ¡Harry! – llamó Ginny, en shock por lo cansado y exhausto que el joven se veía. - ¿Qué te pasó?

– Te lo contaré tan pronto el profesor Snape llegue. – bostezó Harry.

Ginny se sentó a su lado e hizo que se reclinara con su cabeza sobre el regazo de ella. Suavemente ella empezó a acariciarle la cabeza, la audiencia básicamente olvidada.

McGonagall y Hermione intercambiaron una sonrisa y tomaron asiento calladamente.

– Siento llegar tarde. – explicó Snape cuando entró como un bólido a la oficina con demasiada energía para el gusto de Harry. – No tenía suficiente así que tuve que preparar un poco.

– Gracias Severus. – dijo Dumbledore en agradecimiento mientras conjuraba una silla para el otro maestro.

Snape le echó un vistazo a Harry y le dio la poción reconociendo al instante que era para el muchacho.

– Gracias. – dijo Harry manteniendo los ojos abiertos a duras penas. Él se sentó y vació el envase de un tirón.

Todos se quedaron observándolo y esperando ver humo saliendo de sus orejas pero nada pasó.

– ¿Funcionó? – preguntó Hermione

– Sí. – dijo Harry. – Ya no me siento con ganas de dormir por el resto del año. Unos cuantos días y estaré como nuevo.

– Harry. – dijo Snape con el seño fruncido. – Esa poción se supone que te haya hecho rebotar por el lugar como cualquier otro Gryffindor irritante.

– M’eeeeh. – Harry sonrió al escuchar eso.

Varios platos con sándwiches aparecieron en el escritorio y Harry no perdió tiempo en atacarlos, comiéndose varios.

– Sirius está enamorado. – comentó Harry entre mordisco y mordisco.

Snape dejó caer su plato. - ¿¿Qué??

– Así mismo reaccioné yo. – dijo el joven riendo. – Resulta que mientras todos pensábamos que Sirius estaba muerto, el viejo perro se la pasó “revolcándose en cama” con una muggle interesante llamada Juanita.

– ¿Juanita? – Dumbledore preguntó con su chispa en los ojos.

– Ajá. Una bonita muchacha del Ecuador.

– ¿Cómo sabes eso? – demandó Hermione.

Harry respiró profundo y agarró la mano de su novia. – Persuadí a Sirius que me enseñara a Aparecerme.

– Excelente idea. – sonrió Ginny, gustándole la idea que Harry fuese capaz de escapar en caso de que lo necesitara.

– Después de cubrir lo básico esta tarde, él me dijo que los transportara a los dos a una de las islas Galápagos en la costa de Ecuador. Mientras estábamos allí, él me contó porqué estuvo incomunicado por tanto tiempo. De repente Juanita se apareció y lo dejó noqueado con semejante puño.

Todos se echaron a reír al escuchar esto, especialmente Snape.

– De todos modos, pude notar que los dos se quieren mucho, así que convoqué la joyería de Juanita, y luego los transporté conmigo a Grimmauld Place. Les dije que no fueran tontos y que arreglaran las cosas ya que es obvio que se aman y luego me Aparecí de vuelta a Hogwarts.

– No se puede Aparecerse a Hogwarts. – declaró Hermione mientras Harry se estaba quedando dormido otra vez.

Harry no se molestó en contestar ya que estaba ya dormido sobre el hombro de Ginny. La chica suavemente se movió dejando que la cabeza de él cayera de nuevo en su regazo.

Los dos maestros y estudiantes automáticamente se voltearon hacia Dumbledore.

El anciano director tenía sus ojos brillantes de diversión mientras se echaba hacia atrás en su silla. – Crear barreras protectoras anti-aparición es bien difícil. En realidad lo que se crea es una barrera permanente mágica alrededor del área que se quiere proteger. Como bien saben la magia es algo vivo, y nunca estacionaria.

– Por lo que puedo deducir, Harry estaba haciendo su primera aparición de larga distancia y decidió detenerse a mitad de camino y echar un vistazo alrededor.

Snape y McGonagall se asombraron al escuchar eso. Los dos se miraron uno al otro y asintieron a la vez. Se desvanecieron, y segundos más tarde reaparecieron después de ver lo que querían ver.

– ¿Vieron el vacío? – preguntó Dumbledore con una sonrisa en la cara.

– Sí. – replicó Severus. – Buen nombre para describirlo. Nunca se me ocurrió echarle un vistazo. Pude ver las placas, bien impresionantes.

– ¿Lograste ver los agujeros?

– Sí, pero apenas se veían.

– Harry logró Aparecerse por ahí.

– ¿Podría Voldemort hacer lo mismo? – preguntó Snape.

– No lo creo. – replicó alegremente el director. – Es bien improbable que lo intente, porque si a nosotros no se nos ocurrió en todos estos años, dudo que a él se le ocurra.

– ¿Y entonces por que está Harry tan cansado? – preguntó Ginny. La idea de que su novio podía Aparecerse dentro de Hogwarts le resultaba agradable porque le podía ver mil y un usos y no todos tenían que ver con los estudios. Estaba disfrutando tener a Harry durmiendo sobre su falda, eso le mostraba lo mucho que él confiaba en ella.

– Ginny. – empezó a explicar la profesora McGonagall. – El mago promedio solo puede Aparecerse alrededor del país de forma fácil, y a lo mejor viajar hasta Europa. Básicamente, mientras mas lejos te vayas, mas cansada te sentirás. Harry transportó a otra persona al otro lado del globo, algo que toma una cantidad enorme de poder. Luego él se trajo a dos personas de vuelta. Voy a tener una grave discusión con Sirius por haber dejado que Harry hiciese semejante cosa. No me puedo imaginar lo cansado que debe de estar.

Los cinco pasaron parte de la noche discutiendo los eventos del día mientras Harry dormía sobre el regazo de Ginny. Los dedos de la chica lo mantenían alejado de cualquier pesadilla.

Eventualmente Dumbledore envió a las muchachas de vuelta a su dormitorio, prometiendo llevar a Harry al hospital para que pudiera dormir su agotamiento.


De: Bill

Para: Hermanos, todos

Asunto: Me duele la espalda

¿Quieren saber porque me duele la espalda?

Porque tuve que dormir en el maldito sofá anoche. Mi querida novia mitad veela usó dos lenguajes anoche para expresar su descontento con nuestras acciones contra el querido ‘Arry.

No me gusta el sofá.

Sugiero que dejemos que Harry salga con Ginny.

Bill – No estoy seguro que significa "comment peut on etre aussi stupide et borné, ça me dépasse!" [3], pero juzgando por la expresión de su cara, ¡no era nada bueno!


De: Charlie

Para: Los chicos Weasley

Asunto: Re: Me duele la espalda

Bueno, Tonks expresó su descontento, vocalmente. Tener una metamorfamaga como novia a lo mejor tendrá algunas ventajas pero fue EXTREMADAMENTE inquietante cuando ella se transformó en mamá para gritarme a viva voz.

¿Ron, no podías haber mantenido a tu novia sosegada?

C.

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Draconis dominium


De: El mas joven

Para: Los mayores

Asunto: Re[2]: Me duele la espalda

Bueno, les advertí que esto podía pasar. Y ni se les ocurra echarse para atrás. Así que están durmiendo en el sofá. ¿Y que? Yo llevo ya dos días en la perrera.

Estamos juntos en esto.

Ah, se me acaba de ocurrir una idea. ¿Por qué no le damos a Harry una Emboscada Weasley?

Ron.


De: Sr. P Weasley

Para: hermanos

Asunto: Re: Re[2]: Me duele la espalda

Bueno yo anoche dormí en el sofá. Penélope ni siquiera me dejó buscar una túnica limpia esta mañana.

Sin embargo, Ron tiene razón. Estamos juntos en esto. Lo otro es solo un contratiempo menor.

En cuanto a la idea de la Emboscada Weasley, como el último recipiente de esta técnica, yo puedo asegurar por la efectividad de la broma. Aunque cándidamente confieso que por más aterradores que sean ustedes, nuestra hermanita es peor.

No se si han fijado como los ojos de ella brillan cuando se siente apasionada sobre algo. Brillaban mucho cuando me llamó un invertebrado cabeza de chorlito, y los sentía como si me quemaban el alma. Fue algo extremadamente desconcertante. Me temo que fue Ginny la que me forzó a re examinar lo que estaba haciendo y me hizo recapitular y entender lo idiota que había sido.

Todavía estoy agradecido que todos ustedes me rescataran del camino que felizmente estaba tomando. Se me olvidó la regla numero uno de los Weasley: la familia viene primero.

Percy – una noche en el sofá hace a uno pensar en muchas cosas.

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De: Los megelos [4]

Para: Los que no son megelos

Asunto: ¡Maldita Sea!!

¿Que se necesita para convencerlos a ustedes de que se rindan? Ginny es lo suficiente mayorcita como para saber lo que es bueno. Y seamos honestos, Harry es el mejor hombre para ella.

¿Alguno de ustedes leyó el Profeta esta mañana?

Harry capturó a Pettigrew y liberó a Sirius Black en un solo maldito día. ¿Necesitamos especificar desde cuando está la Orden tratando de hacer la misma cosa? ¡Desde hace veinte años!!!!

NO vamos a encerrar a Harry en un cuarto y asustarlo para que rompa con Ginny, como hicimos con Percy. No va a funcionar. ¡Él se ha enfrentado a VOLDEMORT! 

A nosotros no nos gusta estar en la perrera tampoco, especialmente cuando por primera vez NO queremos continuar con esta farsa.

Oh, y Percy, tu estabas comportándote como un idiota, eso no impide que sigas siendo nuestro hermano.

F&G

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Author Notes:

[1] L. Carroll, autor de Alicia en el país de las maravillas

[2] Degustación – acción y efecto de degustar. Degustar – probar alimentos y bebidas para apreciar su calidad.

[3] “comment peut on etre aussi stupide et borné, ça me dépasse” = Mas o menos se puede traducir a: No entiendo cómo puede alguien ser tan estúpido y limitado a la vez (traducción machucada por Altavista BabelFish)

[4] Megelo –dícese del término inventado por amigos de nosotras cuando estábamos en la escuela. La mayoría nos llamaba ‘gemela’, hasta que a uno se le ocurrió el ‘megela’ por aquello de ser original… sheesh… (Sí, Bea y yo somos gemelas)

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