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De: Minerva McGonagall

Para: Sirius Black

Asunto: Aparición

Sirius,

Por favor, pase por mi oficina tan pronto como usted pueda. Necesitamos tener una pequeña charla referente a sus técnicas inusuales para enseñar Aparición, y para que me explique con exactitud el porqué el Sr. Potter está sufriendo actualmente de un caso severo de agotamiento mágico.

Profesora McGonagall.

--
Sub-Directora, Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería


De: Sirius

Para: Reverendo Lunático

Asunto: Erm...

Lunático mi viejo, creo que tengo algo que confesarte.

Anoche después de la lección de Aparición con Harry, el chiquillo ahora está en el hospital con un caso de agotamiento mágico, y yo estoy en Grimmauld Place con Juanita.

S.


De: frotándome los ojos

Para: el confesado

Asunto: Re: Erm...

¿Quién o qué es Juanita? ¿Y por que está Harry en el hospital?

Era un trabajo fácil Sirius, solo tú podías haberlo hecho algo mas complicado.

¡Confiesa!!

Remus – con la sotana puesta


De: Enfrentando pena de muerte 

Para: Mi mejor amigo

Asunto: Juanita

Antes de que me mates por lo de Harry, te diré que he sido convocado a la oficina de McGonagall para tener una “charla” sobre Harry. Creo que McGonagall no se da cuenta de que yo dejé la escuela hace muchos años y no creo que a ella le importe mucho. Siento que tengo quince años otra vez, y no es una sensación muy agradable.

En relación a Juanita… es una ella, no una que, y pues… que te digo… me enamoré de ella cuando estaba en las Islas Galápagos.

Sirius


De: Y yo que pensaba que los hombres lobos tenían un buen oído.  

Para: Sr. Estuve-solo-en-una-isla-por-meses  

Asunto: Re: Juanita

¿Perdóname? Juraría que me dijiste que pasaste todo el tiempo por allá como Canuto mientras sufrías de agotamiento mágico.  

Pienso que una explicación es necesaria. Dejaré que Min se encargue de la charla sobre Harry. 

R.


De: un poco acalorado

Para: Los hombres lobo sí tienen buen oído

Asunto: Re: Re: Juanita

Bueno, pude cambiarme de vuelta a mi forma humana después de un par de meses pero no tenía forma de contactar a nadie. No tenía mi varita así que no podía enviar un mensaje usándola y como no sabía donde estaba, no podía Aparecerme a ningún lado. Sabes bien que mi aparición a larga distancia es casi nula.

Cuando estaba como humano conocí a Juanita mientras ella caminaba por la playa. Por alguna razón ella me refugió y me cuidó. Me tomó otro mes antes de poder decirle “gracias” en su lengua.

A la que aprendía mas quechua, igual pasó con nuestra relación. Con ella podía ser yo mismo; no tenía que pretender ser otra persona o preocuparme de la historia ilustre de mi dizque familia.

Cuando me llegó la lechuza con el mensaje de Harry, con ese adiós final tan conmovedor, estaba desolado de dejar a Juanita y a la misma vez estático de que pronto te vería a ti y a Harry de nuevo.

Después de contestar, Dumbledore me envió un trasladador en forma de un calcetín y le prometí a ella de que volvería. El problema era que cuando llegué aquí, estaba como fugitivo otra vez. No podía hacerlo, no podía pedirle a ella vivir así conmigo.

Ayer le pedí a Harry que nos llevara para allá para así explicarle todo lo que me había pasado. Era también una prueba para ver si podía Aparecerse a larga distancia. Te diré que el chico pasó con un 10. Hizo la Aparición doble con nosotros dos sin ninguna dificultad.

Mientras le explicaba a Harry lo que había pasado, Juanita se apareció de repente. Resulta que ella me había estado esperando. Ella salió de repente, me dio un puño en la cara y luego me besó dejándome aturdido en el proceso.

Harry decidió intervenir, convocó la joyería de ella y nos Apareció a los tres a Grimmauld Place. Ni siquiera sabía que él iba a hacer eso.

Lo mas raro es que yo creo que ya Harry no necesita lentes. Él se los quitó para ver si yo amaba a Juanita y era como ver a los ojos de Dumbledore, solo que sin los años de experiencia.

Sirius – estando serio al fin


De: Tu amigo

Para: Perro picante

Asunto: Re: Re: Re: Juanita

Solo a Sirius Black se le ocurre escapar de una muerte segura, acabar en una isla preciosa y enamorarse estando por allá.

Creo que quiero conocer mejor a Juanita; pasaré por allá mas tarde.

Lunático


De: Orla Quirke

Para: Fan Club de Harry Potter

Asunto: Heroísmo

Chicos,

¿Leyeron El Profeta esta mañana? Parece que Harry se las arregló para capturar a un mortífago superior y liberar a su padrino.

¿Dónde está Harry está mañana?

Orla

--
Presidente del Fan Club (no oficial) de Harry Potter


De: Laura Madley

Para: Fan Club de Harry Potter

Asunto: Re: Heroísmo

¡Oh No!

¡Harry está en el hospital! Estaba conversando con uno de los prefectos del quinto año quien me dijo anoche vio al profesor Dumbledore y la profesora McGonagall levitando a Harry hacia allá.

De seguro salió herido en la lucha por capturar al tal Pettigrew.

¿Qué vamos a hacer al respecto?

Laura


De: Kevin Whitby

Para: Otros miembros del club

Asunto: Re [2]: Heroísmo

Por lo que me han dicho, esto es típico de Harry. Él hace todo él sólo y siempre se pone en peligro sin pensar en sí mismo.

Apuesto lo que sea a que lo torturaron con el Cruciatus y que por eso está en el hospital.

¿No que se supone que haya alguna forma de recompensa por capturar a un mortífago? Porque si no, ¡debería haber una!

Kev


De: Orla

Para: Fan Club de Harry Potter

Asunto: Re [3]: Heroísmo

¡Eso si que es terrible! No puedo creer que alguien pudiera poner un Imperdonable en Harry. Y he escuchado el rumor de que no es la primera vez que le pasa eso.

Okey, aquí está el plan. Laura, tu estás a cargo de las tarjetitas de simpatía esperando una pronta recuperación. Haz las mas que puedas. Podríamos enviarle algunas a Ginny Weasley también, algo así como para animarla. Puede que ella sea más comprensiva con nosotros si somos amables con ella.

Le voy a preguntar a Susan Bones – ella fue una de las chicas que peleó por Harry la noche aquella en el Salón. Su tía es la jefa del Departamento de Leyes Mágicas en el ministerio. Ella sabrá si a Harry le darán una recompensa por su heroísmo.

Orla

--
Presidente del Fan Club (no oficial) de Harry Potter


De: Orla Quirke

Para: Susan Bones

Asunto: Harry Potter

Susan,

Hola, me llamo Orla Quirke, estoy en el 2do año y en Ravenclaw. Actualmente soy la presidenta del Fan Club de Harry Potter.

Te envío este mensaje para preguntarte si sabes si a Harry le van a dar alguna recompensa por haber capturado al mortífago ese ayer y por haber liberado a Sirius Black.

Al momento Harry está en el hospital recuperándose de sus heridas y debería recibir algo por su heroísmo, ¿no crees?

Agradeciendo de antemano,

Orla

--
Presidente del Fan Club (no oficial) de Harry Potter


De: Susan Bones

Para: Tía Amelia

Asunto: Recompensa

Oye Titi,

¿Adivina que? ¡Harry tiene un fan club en Hogwarts! (¡Ja!) Me acaban de escribir y me hicieron una muy buena pregunta. ¿A Harry se le recompensará por la captura del mortífago ese de ayer? Ahora mismo él se encuentra en el hospital y me dijeron que está en mal estado. El chico se merece algo por haber luchado contra mortífagos.

Sue.


De: Amelia Bones (Departamento de Leyes Mágicas)

Para: Ministro Fudge

Asunto: Recompensa

Cornelius,

Creo que sería buena idea si el Ministerio de Magia ofreciera una recompensa pública por información que lleve a la captura y procesamiento jurídico de mortífagos.

Amelia


De: Cornelius

Para: Amelia

Asunto: Re: Recompensa

Excelente idea.  Algo así me hará verme bien ante los ojos de los votantes.

C.

--
Vote por Fudge en las próximas elecciones. Un voto por Fudge es un voto a la estabilidad y la prosperidad.


De: Amelia

Para: Fudge

Asunto: Re: Re: Recompensa

Me alegro escuchar eso. Le he notificado a la prensa que usted va a recompensar a Harry Potter con 1000 galeones por su trabajo capturando a Peter Pettigrew.

Oh, y por favor pase mi oficina. Necesitamos hablar sobre la investigación que estamos llevando a cabo de porqué a Sirius Black se le envió a Azkaban sin pasar juicio. Le he informado a la prensa de que vamos a tener una investigación total y que será pública.

Amelia


De: El Ministro de Magia

Para: Jefa Departamento de Leyes Mágicas

Asunto: Investigación 

Amelia,

¿Está segura de que se necesita una investigación total? Le puedo asegurar que Millicent Bagnold siguió el protocolo del ministerio al pie de la letra.

Creo que sería mejor si continuamos como si nada.

Fudge

--
Vote por Fudge en las próximas elecciones. Un voto por Fudge es un voto a la estabilidad y la prosperidad.


De: Jefa Departamento de Leyes Mágicas  

Para: El Ministro de Magia

Asunto: Re: Investigación

¡Piense lo que quiera, Fudge! Yo empecé ya una investigación total. Kingsley Shacklebolt y Percy Weasley están a cargo y tienen el aval oficial de investigar todo lo que ha pasado recientemente así como lo que pasó todos esos años atrás.

Los resultados estarán completamente disponibles para la prensa.

Si yo fuera usted consideraría darle la recompensa a Harry ahora, ya que puede que sea su última oportunidad de quedar bien con la prensa antes de las elecciones.

A.


El hospital de Hogwarts era un poco diferente en estos días, comparado con el año anterior. Era una bromita del lugar de que Harry merecía su propia ala en el hospital debido a todas las veces que había estado allí.

Madame Pomfrey había decidido hacer algo al respecto durante el nuevo curso escolar. Con la ayuda Hermione una tarde, las dos remodelaron un cuarto pequeño en una sala privada. Era básicamente igual a cualquier cuarto pero la diferencia era que adentro tenía varios escritorios, un par de sofás cómodos en los que se podía dormir y un perchero para Fawkes y una cama para Canuto. De hecho era el lugar perfecto para Harry estar inconsciente mientras sus amigos se sentaban a su lado.

Los escritorios eran para que los estudiantes visitando pudieran hacer sus tareas mientras le hacían compañía al joven y a veces madame Pomfrey miraba hacia el lado si alguien se quedaba a dormir allí (usualmente Ginny o Hermione).

Al presente el cuarto estaba decorado con un millar de tarjetas de simpatía así como regalos de brujas y magos agradecidos de que Harry hubiese atrapado a uno de los mortífagos más peligrosos de Voldemort.

Ginny estaba acurrucada en uno de los sofás con un puñado de pergamino en la rodilla, libro de texto en la mano mientras estudiaba tranquilamente para Historia de la Magia y a la vez  le echaba el ojo a su novio.

Hermione estaba en uno de los escritorios, una pila de libros cerca mientras completaba un poco de crédito extra para Transformaciones. Le gustaba pasar tiempo aquí, ya que era tranquilo y por una vez no tenía que estar ayudando a alguien con sus tareas.

Las dos muchachas eran muy buenas en primeros auxilios. Las dos habían decidido aprender lo mas posible, reconociendo que al ser amigas de Harry Potter esa era una buena destreza que siempre era útil.

– ¿Qué debería hacer con este fan club? – preguntó Ginny rompiendo el silencio cómodo de las ultimas horas.

Hermione pausó en su escritura y se puso pensativa. – ¿Qué te dice tu instinto?

Ginny mordisqueó la punta de su pluma. – Una parte me dice que lo cierre y decirles a ellos que dejen a mi Harry tranquilo. Pero otra parte me dice que lo mantenga y lo anime. No por Harry o su fama, las dos sabemos que él odia eso. Mas bien porque le da a la gente algo en que enfocarse. Seamos honestas, si la gente se metiera en un club de Harry Potter, jamás en la vida se unirían a los mortífagos.

Hermione asintió. – Muy cierto. ¿Qué tal si hago algo similar a las monedas de la Entidad de Defensa para ellos? Algo así como un carné de membresía. Y si somos listas, podríamos echarles el ojo de esa manera y pararlos de ser posible si se salen de la raya.

– Si vamos a hacer eso, deberíamos decirle a Harry que convierta las monedas en trasladadores. De esa forma si algo pasara, tendrían una forma de escapar.

– Esa es una muy buena idea. – apreció Hermione. – Me pondré a trabajar en las monedas y tan pronto Harry despierte le pediremos que las convierta en trasladadotes. Me pregunto porque a nadie mas se le ocurrió algo así.

Las dos chicas volvieron a sus estudios de nuevo, manteniendo su vigilia.


Harry sintió poco a poco volver a la conciencia. El joven mantuvo su respiración normal y los ojos cerrados. No sabía donde estaba y no quería darle ventaja a nadie en caso de que estuviera en cautiverio. El entreabrió el ojo izquierdo, apenas lo suficiente para ver a su alrededor y se relajó aliviado. No llegó a gruñir pero sí estuvo cerca. Todavía no sabía como sentirse ante el hecho de que tenía su propio cuarto privado en el hospital. Si por él fuera, jamás volvería al lugar.

Una vez seguro de donde estaba, el joven miró alrededor e inmediatamente vio a su novia en el sofá. Estaba acurrucada como un gato, con la cabeza apoyada en el brazo y dormida. La posición en la que ella estaba era la misma que atrajo la atención de Harry el año anterior. Ella estaba en la cocina de Sirius, esperando por noticias de su padre y él recordaba como el fuego de la chimenea se reflejaba en sus ojos. Había sido la primera vez que él pensó algo diferente sobre ella y no solo como la hermana menor de Ron.

Una mirada rápida alrededor del cuarto le dijo que estaban solos. Y de que no tenía su varita. El problema era que él sentía que Ginny estaría más cómoda acostada a su lado en la cama que en el sofá.

Él alzó su mano y se concentró. Las otras veces que había hecho magia sin varita había sido cuando estaba emocionalmente inestable. Había usado el enfado para subconscientemente usar la magia. Al momento no se sentía enojado pero el fuerte deseo de tener a Ginny a su lado era tan placentero y estaba seguro que dormiría mejor con ella.

En vez del enojo, Harry empezó a especular en lo que Ginny significaba para él y en todo lo que ella había echo por él. En lo vivo y amado que se sentía al lado de ella. Por fin sentía que tenía algo personal que era suyo solamente. El agujero en el corazón que se había agrandado cuando Sirius se desapareció se estaba curando. Lo mejor que podía decir sobre los besos con ella era que no eran mojados. Eran vivos, ella tenía la habilidad de hacer el corazón de él latir con fuerza, su mente irse en blanco y sus rodillas ponerse chuecas.

Mientras más pensaba sobre el asunto, mas relajado se sentía y dejó que su magia hiciera el resto. Él vio con una sonrisa de oreja a oreja como Ginny flotó a través del aire y se encaminaba hacia él. Libre de los confines del sofá, ella se enderezó automáticamente lo cual facilitó a Harry el acomodarla a su lado. Ella se acurrucó al calor del cuerpo del joven cuando él puso un brazo alrededor de ella, manteniéndola cerca.

Harry se durmió de nuevo, esta vez con la fragancia del pelo de ella en su nariz y sintiendo la respiración de ella a través de su pecho. No podía recordar haberse sentido tan contento en el pasado.


– ¡Ginny Weasley! – casi gritó Hermione cuando entró al otro día.

– ¿¿Qué?? – preguntó Ginny despertando lentamente de posiblemente el sueño mas relajante de su vida.

– ¿¿Qué haces en su cama??

La conciencia de Ginny retornó más rápido que ligero y trató de sentarse, solo para encontrarse que el brazo de Harry la mantenía cerca y sin ninguna prisa por soltarla.

– Se veía incómoda en el sofá. – interrumpió Harry adormilado. – Así que la levité hasta aquí.

Ginny se retorció debajo del brazo de Harry hasta que él la soltó. Él se alegró de hacerlo cuando un segundo más tarde ella le plantó un beso firme en los labios.

Hermione miró divertida y se sentó en el sofá y esperó a que terminara el beso.

– ¿Cuánto tiempo estuve noqueado esta vez?

– Solo dos días y medio. – replicó Hermione. – Si ustedes dos se separan le podré avisar a Poppy que estas despierto ya que se lo prometí.

Ginny sonrió y renuentemente se bajó de la cama. Ella se movió al otro sofá y se sentó mientras Hermione se iba a buscar a la enfermera.

Harry la miró tímidamente. – Espero no te haya molestado.

Ella negó con la cabeza rápidamente y sonrió. – Siempre quise dormir contigo, desde hace tiempo. – Ginny se disfrutó el rubor en las mejillas del joven. – Dormí muy bien. ¿Cómo te sientes?

– Despierto. – dijo él lacónicamente. – Lo cual es mucho mejor.

– Bueno, Hermione tiene todas tus tareas y ella ya tiene unas cuantas horas separadas para ponerte al día de todo lo que te perdiste. Sirius, Remus y Juanita vinieron a verte y también lo hizo el Ministro de Magia.

– ¿Fudge?

– Sip. – dijo Ginny con una risita. – Parece que por la captura de Pettigrew te recompensaron con mil galeones.

– Dime que estás bromeando. – gruñó Harry.

– Nop. – Harry tenía la sensación de que ella se estaba disfrutando esto demasiado. - Todos piensan que estas en el hospital recuperándote de tus heridas por haber luchado con Voldemort.

– ¿Qué heridas?

Ginny soltó una risotada. – Pensamos que sería mejor que nadie supiera sobre tus trasladadores o tus destrezas de Aparición, así que eso fue lo que se le dijo a la prensa. ¿No has visto el cuarto?

Harry miró alrededor perplejo para luego gruñir al ver las decoraciones.

– Me alegro verlo despierto Sr. Potter. – dijo madame Pomfrey con una sonrisa cuando entró a la habitación.

Harry le sonrió a la enfermera. – Han pasado varias semanas desde la última vez que la vi.

– La próxima vez, Sr. Potter, solo entre a darse un trago. – respondió riendo la enfermera.

– Sí señora.

Ella rió suavemente y lo examinó. – ¿Qué voy a hacer con usted Sr. Potter?

Harry siguiéndole el juego, dijo. – ¿Dejarme ir para ir a desayunar?

– Muy bien, usted se ve mucho mejor. No intente Aparición a larga distancia por algunos días. Usted gastó demasiada energía mágica y tomará algo de tiempo recuperarse.

Harry asintió decidiendo que lo más prudente era no decirle que anoche experimentó con magia sin varitas.


De: Draco Malfoy

Para: Padre

Asunto: Snape

Anexo: Snape_Evidencia.pmt

Papá,

De seguro has escuchado rumores sobre mi persona que no son ciertos. Fueron inventados para desacreditarme. ¡NO SOY GAY!

Para ayudar a aclarar mi nombre con el Señor Tenebroso he anejado evidencia que prueban sin lugar a dudas que Snape es un traidor y que trabaja con Dumbledore.

Draco


De: Lucius Malfoy

Para: Hijo

Asunto: Re: Snape

Draco,

Por mucho que me duela admitirlo, no tienes que pretender conmigo. Hubo veces que pensé que eras gay y el escucharlo solo confirmó mis sospechas. Somos una familia antigua y tú definitivamente no eres el primer depravado.

La evidencia es contundente y se la pasaré a nuestro Señor. Puede que te salve la vida.

Lucius


De: Lucius

Para: Voldemort

Anexo: Snape_Evidencia.pmt

Asunto: Severus Snape

Mi lord,

Draco quiso probar que todavía es valioso para la causa. Anejo a este mensaje hay evidencia contundente de que Snape es el espía que hemos estado persiguiendo por todos estos años.

L.M.


De: Lord Voldemort

Para: Lucius Malfoy

Asunto: Re: Severus Snape

Llamaré a una reunión esta noche, donde le preguntaremos a Severus su opinión sobre esta evidencia.

Haré de él un ejemplo público.

Me alegra saber que tu hijo aún es leal. Todavía me reservo cualquier veredicto hasta que veamos si nuestros planes para Hogwarts tengan resultado.

L.V.

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Victoria o Muerte


– Gracias a todos por venir. – dijo Dumbledore con una sonrisa. – Hace mucho que no tenemos una reunión con todo el personal y pensé que sería provechoso si los ponía a todos al día de todo lo que está pasando últimamente.

Hubo un murmullo general de acuerdo entre los maestros reunidos. Habían dejado a los prefectos a cargo mientras estaban reunidos.

Snape se puso de pie y miró a Dumbledore, agarrándose el brazo. Dumbledore asintió y Snape sacó un trasladador y se desvaneció.

– El primer punto en la agenda es la propuesta de los elfos domésticos de redecorar el Gran Salón para el baile de la noche de brujas.


Harry se encontraba sentado en la sala común, sólo frente al fuego. No era que él quisiera ser antisocial, solo que él tenía esta aura de que estaba inaccesible en ese momento. Lo que él quería era relajarse y como Ginny estaba recuperando esas horas de sueño que perdió mientras lo vigilaba, Harry estaba más que contento de pasar esa noche solo. Hermione estaba afuera con sus deberes de prefecta y para ser honesto, Harry no estaba de buenas como para hablar con alguien mas esa noche.

Harry frunció el ceño cuando sintió a Voldemort tratando de penetrar sus escudos mentales. Harry había estado practicando Occlumencia por el pasado año y ya no tenía problemas manteniendo a su enemigo fuera de su mente. Los errores que él cometió que hizo que Sirius pasara por una supuesta mente había sido un buen incentivo.

Este ataque era distinto; era como si Voldemort quisiera de verdad decirle algo. Harry tomó una decisión y se puso de pie de un salto. No se había dado cuenta que la sala común estaba vacía. Harry caminó hasta las escaleras y concentrándose con fuerzas y con su vara en la mano. Lentamente él flotó sobre las escaleras hasta la entrada al dormitorio de Ginny y evitando activar la alarma que mantenía a los chicos fuera. Una vez frente a la puerta la tocó con fuerzas.

La puerta se abrió lentamente y una de las compañeras de clases de Ginny miró con sorpresa a Harry flotando en el aire y simplemente preguntó. – ¿Ginny?

– Por favor, es importante.

La muchacha asintió y corrió a despertar a Ginny. El mero hecho que Harry Potter estaba flotando en el aire y con la cicatriz al rojo vivo fue motivo suficiente para asustarla.

– ¡Ginny despierta! – la muchacha dijo sacudiendo a la pelirroja.

– ¿Qué pasa? – preguntó Ginny adormilada.

– Harry te necesita. Es importante.

Ginny brincó de la cama, poniéndose una bata sobre su camisón y corrió hacia la puerta.

– ¿Qué es lo que pasa?

– Voldemort quiere hablar conmigo. – explicó él brevemente. – Necesito tu ayuda.

– ¿La oficina de Dumbledore? – preguntó ella.

– Sí, vamos. No hay tiempo que perder.

Ginny corrió escaleras abajo mientras Harry flotaba hacia el primer piso. Juntos, los dos jóvenes salieron corriendo de la sala común, sin ninguno de ellos tener idea de que la leyenda de Harry Potter acababa de adquirir un capítulo nuevo.

Los dos llegaron a la oficina de Dumbledore para encontrarla vacía. Fawkes cantó en saludo pero no ofreció ninguna explicación sobre la ausencia de Dumbledore.

Harry frunció el ceño. – Voldemort está tratando de enviarme un mensaje. Creo que debo bajar mis escudos mentales para dejarle hablarme.

– ¿Estás seguro? – Ginny se veía pálida, su largo cabello suelto sobre los hombros, luciendo toda desaliñada.

– No, no lo estoy. – admitió Harry. – Pero puede ser importante. ¿Me abrazas mientras lo hago? – pidió él mirándola.

– Seguro que sí. – respondió ella sonriendo, mientras se sentaba en el sofá que estaba frente al escritorio de Dumbledore. No podía explicar lo honrada que se sentía en ese momento, y lo orgullosa que se sentía de Harry. Cuantas veces en el pasado él hubiese echo lo mismo por si solo sin pedirle ayuda a nadie. Esta vez él le pidió a ella que lo ayudara. Le hizo darse cuenta que cuando él le dijo que la amaba él no había mentido ni exagerado.

Harry se movió hacia el sofá y se acostó con la cabeza sobre el regazo de ella. Él le sonrió y confiando en ella de que lo iba a cuidar, cerró los ojos. Respirando hondo, él dejó bajar sus escudos de occlumencia.


La reunión de los mortífagos estaba en progreso. Veinte enmascarados rodeaban a Voldemort en un semi-círculo.

– Parece que tenemos un traidor entre nosotros. – silbó Voldemort como serpiente, para luego aparentemente mirar directamente a Harry. – Y por fin tenemos a nuestro invitado especial aquí. El Sr. Potter se ha reunido con nosotros para ver que es lo que pasa a aquellos que osan traicionarme. ¿No es verdad, Severus?

Voldemort apuntó su varita removiendo la mascara de Snape. – Me ha llegado la información que nuestro estimado profesor de Pociones ha estado pasando información a Dumbledore.

Snape hizo una mueca desdeñosa. – ¿Puedo preguntar de donde recibió esta información? Siempre he sido leal desde que me uní.

Si la cara de culebra de Voldemort hubiese sido capaz de demostrar alguna emoción, se hubiese visto con una expresión burlona. – Draco Malfoy me envió un reporte muy convincente.

– ¿Esa pequeña sabandija? – Snape preguntó burlón. - ¿Usted confía en la palabra de uno que se pasa la mayor parte del tiempo tratando de llamarle la atención a un Hufflepuff?

– Pequeña sabandija podrá ser. – dijo Voldemort. – Pero de todos modos es convincente. ¿Es cierto o no que creaste una poción que le arregló la vista a Potter y de que hiciste las paces con él?

Snape parpadeó y eso fue todo lo que Voldemort necesitaba.

Crucio. – chilló él a Snape el cual cayó al suelo en agonía.


Harry abrió los ojos, la cara blanca de lo pálido que estaba. – Voldemort tiene a Snape. Vamos a tener que rescatarlo.

– ¿Cómo? – preguntó Ginny, mientras sus dedos recorrían el pelo de él intentando calmarlo.

Harry pensó por un momento. – Puedo enviarle un mensaje a Snape y rogar porque Voldemort sea lo suficientemente arrogante para permitir que lo lea. Vamos a necesitar algo de ayuda. ¿Podrías ir a buscar a Hermione mientras yo le envió el mensaje a Snape?

Ginny asintió y se puso de pie con Harry. Ella hizo ademán de marcharse pero Harry la detuvo y la acercó para un abrazo.

– Gracias. – murmuró él al oído de ella.

– Te quiero. – replicó ella suavemente, dándole un besito antes de irse a buscar a Hermione.

– ¿Dónde está, profesor Dumbledore? – preguntó Harry al cuarto vació. Fawkes cantó una vez mas en lo que bien parecía una risita.

Harry se sentó en la silla del profesor Dumbledore y agarró una pluma. Le tomó varios minutos escribir el mensaje y enviarlo.


Snape estaba en líos y sabía que muy pronto iba a morir y hasta el pensamiento lo consolaba. Voldemort lo había sometido a la maldición por demasiado tiempo. A estas alturas el dolor era tal que él ya solo quería que parara la tortura. Cuando Voldemort levantó la maldición Snape por fin pudo respirar un poco.

– ¿Cómo te sientes mi fiel sirviente? ¿Te gustaría ya morir?

Snape miró alrededor sintiendo el desdén de los otros mortífagos. En realidad no le importaba. De repente miró cuando la señal de un nuevo mensaje mágico apareció llenándolo de un sentimiento loco de esperanza. Voldemort había dicho que Harry estaba viendo lo que estaba pasando y al principio Snape pensó que el tonto muchacho había fallado en su occlumencia, pero ahora estaba esperanzado de que Harry sabia lo que estaba haciendo.

– ¿Puedo leerlo? – preguntó Snape, la voz débil del dolor.

– Seguro. – se jactó Voldemort. – Será lo último que hagas.

Snape leyó el mensaje y empezó a reírse, ahogándose en el proceso del dolor en las costillas.

– ¿De que te ríes? – demandó Voldemort.

Snape respiró profundo antes de leer el mensaje en voz alta.

De: Harry Potter

Para: El Gran Cretino

Asunto: Mi profesor de Pociones

Querido Tom,

Me ha llegado la información de que tienes planeado asesinar a mi maestro de Pociones. Aunque su personalidad es difícil la mayor parte de las veces, me temo que no te puedo permitir que hagas eso.

Al momento Tom, no tengo el tiempo para hacerme cargo de un mestizo como tu.

Ya eliminé a Pettigrew y liberé a mi padrino. Mañana voy a empezar a arreglar mi vida personal. Como puedes ver mi tiempo es limitado. Y me temo que en este momento tú no eres prioridad para mí. Si tuvieras un grado de competencia, (y seamos claros alguien que no pudo ser capaz de matar a un bebé indefenso debe ser bastante incompetente), a lo mejor me dignaría a vérmelas contigo.

Te sugiero que pases más tiempo con Lucius y tus otros esbirros – Draco Malfoy es gay, así que de seguro corre en la familia – y cuando yo por fin tenga algo de tiempo entonces cumpliremos con la  profecía y viviremos felices para siempre. Corrección, YO viviré feliz para siempre.

Volviendo al tema de Snape, como ya te dije, no te voy a permitir el que lo mates, así que he tomado las debidas precauciones para evitar que eso pase. De hecho, tan pronto él termine de leer este mensaje él estará a salvo.

Snape levantó la mirada hacia los ojos fulminantes de Voldemort para añadir.

– Harry termina este mensaje diciendo estas palabras…

Las palabras que Snape usó de parte de Harry eran crudas, extremadamente al punto y explicaban totalmente los sentimientos de Harry hacia los mortífagos y hacia Voldemort en particular.

Cuando Snape terminó de decir las palabras el trasladador se activó llevándose al maestro. La sensación fue demasiado para él, después de la tortura que soportó el pobre hombre se desmayó.

– ¡ENCUÉNTRENLO! – chilló Voldemort. – ¡Averigüen como logró evadirse!! ¡Averigüen que pasó!! ¡Exijo que lo traigan de vuelta para matarlo!! – el Señor Tenebroso brincó como si fuera un chiquillo con una rabieta, tirando los brazos al aire y maldiciendo en varias lenguas. – ¡Tráiganmelo aquí! – gritó él en ingles para luego empezar a lanzar maldiciones a diestra y siniestra. – ¡¡Mátenlos, mátenlo a él, a los dos, mátenlos a todos!! – chilló él, contradiciéndose.

Los mortífagos se Desaparecieron cada quien preguntándose la misma cosa. – ¿Voldemort es mestizo?


La reunión del personal terminó y Dumbledore bajó las placas protectoras que impedían que los maestros recibieran sus mensajes mágicos. Como siempre, el director tenía muchos acumulados pero su filtro automático puso los más importantes primero. Él leyó el de Harry y pausó.

– ¿Les importaría quedarse unos cuantos minutos mas? – dijo en voz alta haciendo que los maestros se sentaran de nuevo. – Parece que hay algo interesante que está sucediendo.

Dumbledore encantó una de las paredes y una imagen de su oficina apareció.


Snape reapareció sobre el sofá de la oficina del director.

Harry observó desde la silla de Dumbledore mientras Hermione examinaba al profesor.

– Necesita un poco de poción post Cruciatus y de seguro unas cuantas mas también.

– ¿Puedes adquirir lo que necesitas del hospital?

Hermione asintió. – El problema es que no hay poción post Cruciatus.

Harry asintió. – Y no tenemos la contraseña para el sótano. Le envié un mensaje a Dumbledore pero todavía no me responde.

– Todos los maestros están en una reunión en uno de los cuartos privados. Todos ellos apagan las notificaciones de mensajes mágicos como cortesía. – explicó Hermione.

– ¿Quién es la mejor persona para preparar una de estas pociones?

Ginny y Hermione intercambiaron una mirada larga.

– Lo más probable Blaise. – admitió Hermione a regañadientes, ya que se le era difícil admitir que no era la mejor en algo.

– ¿Tenemos todos los ingredientes necesarios?

– Todo, excepto el mandrake.

Harry pensó por un segundo. – Okey, Ginny ve y despierta a Neville para ver si puede recogernos un poco de mandrake inmediatamente. Si él pregunta por permiso, dile que yo tomo toda la responsabilidad. Hermione, podrías buscar a Susan Bones, ella es de fiar, y dile que venga para acá en lo que tú vas al hospital y conseguir lo que haga falta para traerlo aquí. Yo voy a buscar a Blaise y pedirle que venga acá. Esta oficina es territorio neutral así que ella deberá sentirse cómoda. Si ves a otros prefectos que sean de fiar, mándalos para acá, mientras más tengamos aquí para ayudar, mejor. De hecho voy a esperar aquí unos minutos, porque no me gusta la idea de dejar a Snape sólo mientras está inconsciente.

Las dos muchachas asintieron y salieron corriendo, Ginny todavía en su camisón.

– ¿Te fijaste como se vio Harry en la silla de Dumbledore? – preguntó Hermione.

Ginny asintió sonriendo. – Un día será de él. Después de que arregle al ministerio.


– Parece que la cubierta de Snape como espía ha sido comprometida. – Explicó Dumbledore al resto de la facultad, – Ha sido torturado. ¿Poppy, hay algo que puedas hacer que Hermione o Ginny no puedan?

La enfermera negó con la cabeza con evidente orgullo en la cara. – No, yo les enseñé a las dos que hacer en una situación como esta.

Dumbledore asintió. – Entonces creo que lo mejor será que nosotros nos mantengamos al pendiente y ver que pasa. Quiero ver como Harry se desempeña en una posición de liderato sin ninguna ayuda inmediata. Solamente intervendremos si la vida de Snape peligra demasiado.

– ¿Filius, podrías encantar las paredes para que una siga a Hermione, la otra a Ginny y la otra a Harry?

– Con gusto lo hago. – dijo el diminuto profesor con una sonrisa.

Dumbledore se volteó para observar la pared de su oficina. Si alguien se preguntara que pensaba él de ver a Harry en su silla se hubiese sorprendido de ver la chispa en los ojos del venerable mago.


Hermione rió por lo bajo mientras se encaminaba al hospital. Daba gracia la ambición de Ginny para con Harry. Ella las aprobaba y daba su apoyo pleno. Solo pausó un momento para enviar a Susan a la oficina del director ya que quiso la suerte de que la otra muchacha fuera la primera prefecta que se encontró.

Harry levantó la mirada cuando Susan entró. –  ¿Te dijo Hermione o Ginny lo que está pasando?

– No, Hermione solo me dijo que necesitabas ayuda urgente.

– Okey. – dijo Harry. – Snape ha sido espía de nuestro lado por mucho tiempo, Voldemort se enteró esta noche y lo torturó. Yo lo rescaté hace unos diez minutos pero los otros maestros estan encerrados en una reunión y él necesita poción post Cruciatus. Ginny y Hermione fueron a buscar los ingredientes que necesitamos. Yo voy a ir a buscar a Blaise a la sala de Slytherin. Lo que necesito es que cuides a Snape. Si algo pasa, envíame un mensaje mágico y regresaré enseguida.

 Susan asintió ocultando su asombro ante los pequeños detalles que acababa de escuchar y vio como Harry corría fuera de la oficina. Sacudió la cabeza y se dijo que las preguntas podían esperar mientras conjuraba un pañuelo mojado para limpiar las lágrimas y sudor de la cara del profesor.

Ni se le ocurrió pensar en como Harry lograría meterse dentro de la sala común de Slytherin.


Harry se apresuró por los pasillos hacia los sótanos. Paró en seco frente a la estatua de Salazar Slytherin. – ¿Podrías abrir la puerta, esto es una emergencia? – silbó él en lengua pársel.

La estatua parpadeó en sorpresa y abrió obedientemente. Salazar había sido un lengua pársel y había arreglado la sala común para que cualquiera con la destreza de hablarlo pudiera entrar.

Harry entró y le dio un sentido de deja-vu de su segundo año.

– Tú. – le dijo a una chica que no conocía. – Necesito a Blaise Zabini con urgencia. ¿La despiertas por favor?

La chica tragó en seco y obedeció sus órdenes sin chistar.

– ¿Qué demonios haces aquí? – demandó una irritada Pansy Parkinson.

– ¿Y tú quien eres? – preguntó él.

– Yo soy… - pero Harry no la dejó terminar cuando le lanzó varias maldiciones de corrido.

Expelliarmus, Petrificus Totalus, Incarcerous, Silencio. – él ni siquiera se molestó en mirar mientras ella volaba por los aires, la varita escapándosele de su mano. Pansy aterrizó en una silla donde dos maldiciones mas le cayeron encima, una helándola como piedra, la otra amarrándola con sogas gruesas que aparecieron de la nada. La última maldición le quitó la habilidad de hablar.

Crabbe y Goyle, quienes escucharon el escándalo, empezaron a avanzar contra Harry. Ellos ahora protegían a Pansy así que sabían que tenían que hacer algo al respecto.

– Ni se les ocurra. – aconsejó Harry. – ¿Cómo se sentirían sus padres cuando yo les diga que gracias a ustedes logré capturar a Pettigrew?

– ¿Ah?? – gruñó Goyle.

Ya para ese momento Harry estaba muy al tanto que la mayoría de los residentes de Slytherin estaban casi en su totalidad en la sala común. Sabía muy bien que en ese momento estaba literalmente entre la espada y la pared, tanto desde el punto de vista de su seguridad personal como para el futuro de posibles actividades de mortífagos en la escuela.

– El mensaje mágico que le enviaron a Fudge el otro día, yo necesitaba que ustedes hicieran eso para sacar a Fudge del medio para así lograr la captura y enjuiciamiento de Pettigrew. ¿De verdad piensan que sus padres estarán felices de que ustedes me ayudaron?

Crabbe y Goyle se miraron el uno al otro, su proceso de pensar algo pesado y lento.

Harry respiró profundo. – Ustedes dos han estado siguiendo a Malfoy desde el primer año, y ahora a Parkinson. ¿Qué les ha traído exactamente? Todo el mundo básicamente los detesta, todos se burlan de ustedes y la gente que supuestamente ustedes protegen los tratan como basura. ¿Por qué lo hacen?

– No lo se. – admitió Goyle.

– Entonces no lo hagan más. Draco ya probó que es posible ir contra los deseos de la familia al declararse gay y ustedes pueden hacer lo mismo. Pueden unirse y luchar conmigo contra los mortífagos y les prometo que recibirán el respeto que merecen y de que nadie más se burlará de ustedes. Hasta puede que encuentren un amigo o dos.

– O pueden intentar pelear conmigo. Y terminarán como Pettigrew: un ente vacío, su alma chupada por los dementores. La decisión es suya.

Crabbe y Goyle se miraron el uno al otro.

– Tomen asiento por favor. – dijo Harry con dulzura. – Cuando tengan una respuesta me avisan. – él se viró de repente, evitando la maldición que le venía para encima. Harry se volteó enfrentando a Draco Malfoy. Él no se frenó esta vez, tiró las dos manos hacia el frente lanzando un hechizo derribador. El enojo que sentía por haber sido atacado por la espalda hizo que fuera un poco entusiasta en su magia y Draco voló por los aires antes de impactar la pared con fuerza.

– ¿Qué sucede Harry? – preguntó Blaise, tratando de interferir antes que la confrontación llegara a mayores. No le preocupaba Harry, él podía cuidarse a sí mismo, y el grupo de ella lo apoyaría de ser necesario, pero muchos de los otros estudiantes no lo conocían como ella lo conocía a él.

Harry se volteó y le sonrió, la dureza yéndose de sus ojos. – Blaise, Snape fue traicionado por el zopenco este, y fue capturado por Voldemort. – Harry pausó para dejar pasar el gemido estándar colectivo cada vez que se mencionaba el nombre. – Yo rescaté a Snape hace unos minutos pero necesitamos poción post Cruciatus. Hermione dijo que tú eres la mejor para prepararla. Ella y Ginny están buscando los ingredientes y Neville está preparando los mandrakes.

Blaise asintió. – Permíteme ir a buscar mis cosas. – dijo ella y salió corriendo hacia su dormitorio.

Harry se enfrentó al resto de la casa. – En el transcurso de los últimos cinco días he capturado a uno de los “morti-soquetes” más importantes y rescatado a su jefe de casa de las garras de Voldemort. Ustedes tienen una opción que quiero que piensen bien. Pueden continuar con los “morti-estúpidos” como lo han estado haciendo y terminarán enfrentándose conmigo, donde van a perder. O, pueden abandonar a los “morti-cretinos” y unirse a mí. Les prometo que si hacen eso se les permitirá entrar a la Entidad de Defensa donde aprenderán a cuidarse a sí mismos y encontrarán que servir bajo un mestizo loco y majadero era una idea muy pero que muy estúpida. – Harry no estaba tratando de intimidarlos, su magia estaba fuertemente bajo control mientras trataba de convencerlos. El era solo Harry, otro estudiante diciendo las cosas como eran. Y era por eso que Harry ganó mas respeto entre estudiantes acostumbrados a ver sus compañeros de clase usando la magia para convencer a otros.

– Miren a los dos súper “morti-soquetes” de su casa. Pansy Parkinson y Draco Malfoy. Miren a lo que han llegado.

Draco se puso de pie con dificultad. – Snape era un mortífago y merecía lo que le pasó.

Harry meneó la cabeza con lástima.

– Snape no es, ni nunca ha sido partidario de Voldemort. Yo estuve ahí Draco, a él lo torturaron casi hasta matarlo porque tú lo traicionaste. Snape ha salvado miles de vidas en los últimos veinte años. No hay pruebas de que sea partidario ya que no hay marca tenebrosa en su antebrazo izquierdo.

– Pero… - Draco empezó.

Desmaius. – Harry suspiró viendo al otro. – Ahora mismo no tengo tiempo para ti Draco. Vete a perseguir a Terry.

Harry volvió a mirar a los silenciosos estudiantes. – El Sombrero Seleccionador quiso ponerme en Slytherin. Yo le pedí que no lo hiciera, por la impresión que Draco hizo conmigo. Ustedes mismo pregúntense si es eso lo que quieren. Si ser detestado y temidos por el resto de la escuela es la imagen que quieren perpetuar.

Harry y Blaise se marcharon juntos, dejando a los otros estudiantes hablando entre sí.


– Parece que Harry le prestó atención a la canción del Sombrero Seleccionador. – dijo Minerva con una sonrisita. – De una forma o la otra él está uniendo a las casas.

Los otros maestros asintieron, disfrutando del espectáculo.


Todos se reencontraron en la oficina de Dumbledore; para Blaise y Neville era la primera vez que los dos habían estado allí.

Blaise y Hermione se pusieron a trabajar mientras Harry, Ginny, Neville y Susan observaban.

– Tenemos otro reto. – anunció Harry.

– ¿Qué quieres decir? – preguntó Ginny bostezando. Tenía un poco de sueño pero se sentía con demasiada energía como para irse a dormir.

– Necesitamos alguna forma de remover la marca tenebrosa de Snape. Le dije a los Slytherin que ya no la tenía como prueba de que no era partidario de Voldemort.

– ¿Así que necesitamos una escuadra de investigación?

Harry asintió. – Con nuestras dos mejores estudiantes ocupadas creo que vamos a necesitar uno o dos Ravenclaws para ayudarnos.


Dumbledore observó y cerrando los ojos, le envió un mensaje a su mascota.


Fawkes cantó y voló hasta posarse sobre un librero donde había una pila de libros idénticos.

– ¿Que sucede Fawkes? – Harry preguntó al pájaro, yendo hacia el librero. Él abrió uno y sonrió feliz. Hermione mataría por tener un libro así ya que parecía un tipo de índice. Uno veía el nombre de un libro y éste se transformaba en ese libro.

– Ginny, Neville, Sue, ustedes están en modo de investigación. Yo voy a ir a buscar a unos cuantos Ravenclaws prestados. ¿Alguna preferencia? Tienen que ser personas en las que podamos confiar plenamente.

Neville Longbottom y Susan Bones se miraron uno al otro y sonrieron tímidamente. De repente se dieron cuenta que Harry confiaba en ellos y cada quien se juró a si mismo ser merecedor de esa confianza.

A Neville no le importaba que Snape hubiese sido un cretino con él, Neville no lo hacía por Snape, sino por que Harry se lo pedía.

– Roger Davies y Morag McDougal. – replicó Hermione desde la esquina.

Harry asintió y salió corriendo hacia la sala común de Ravenclaw no sin antes darles los índices a los otros tres para que empezaran a investigar.

Él miró su reloj y se sorprendió al ver que no era tan tarde. Había logrado tanto en solo veinte minutos. Tan pronto llegó, tocó mágicamente a la puerta.

Una alumna del segundo año la cual Harry pensó se llamaba Orla abrió la puerta. – Hola, ¿podrías llamar a Roger Davies y a Morag McDougal por favor? – preguntó él con una sonrisa.

La muchachita lo miró con cara de asombro antes de cambiar a veinte colores para luego cerrar la puerta en su cara. Minutos más tarde la puerta se abrió de nuevo y los dos estudiantes salieron, cerrándola detrás de ellos.

– ¿Cuál es el problema Harry?

– Necesito su ayuda para una investigación de emergencia. Necesitamos encontrar una forma de remover la marca tenebrosa y la necesitamos ahora.

– Tú nunca haces las cosas a mitad, ¿eh, Harry? – dijo Roger riendo. – ¿Por qué nosotros?

Harry se encogió de hombros y sonrió. – Hermione está ocupada con Blaise preparando una poción post Cruciatus, ella dijo que ustedes eran los mejores.

Morag sonrió pícaramente. – Suena divertido muchacho. – dijo ella con su acento fuerte. [1] – ¿Vamos a la biblioteca?

– Err, no. – corrigió Harry. – Estamos en la oficina de Dumbledore. Es territorio neutral.

Los dos estudiantes se miraron uno al otro y siguieron a Harry hasta la oficina del director.

– ¿Es para Snape? – preguntó asombrado Roger cuando entró.

Harry suspiró y repitió la historia por esperando que fuera la última vez. – Snape es un espía de nuestro lado. Draco lo traicionó con Voldemort. Yo lo rescaté hace un rato. Hermione lo examinó y lo tenemos sedado hasta que la poción esté terminada. Yo le dije a los Slytherin que él no tiene la marca para probar que no es un mortífago.

– Esos libros son índices. Cuando encuentran un libro que quieren leer en la lista, solo le dan un toquecito con su varita al nombre y cierren el libro, cuando lo reabren aparece el libro que pidieron.


– Así que tenemos dos Ravenclaws, cuatro Gryffindors, una Hufflepuff y una Slytherin trabajando juntos. – dijo con orgullo la profesora Sprout.

Flitwick asintió. – Es bueno ver eso. Lo que mas me impresiona es la habilidad de Harry de tomar decisiones después de escuchar los consejos de los demás.

– Pienso que lo importante es preguntar si Snape me dejará cambiar la apuesta que hice sobre Harry. – dijo Rolonda Hooch con un mohín.


– ¡Lo encontré! – anunció Morag con una sonrisa. – Creo.

Harry cerró su libro y se relajó en la silla. De verdad que la silla de Dumbledore era cómoda. Él miró las notas que tenía al frente. Era un compuesto de todo lo que el grupo había encontrado en la última hora. Hermione y Blaise se habían unido mientras la poción burbujeaba en la esquina.

– Okey, resumiendo: El hechizo Mosrmorde  crea la marca tenebrosa y es el mismo hechizo que se usa para crear la marca que ellos usan para anunciar un ataque. La marca grande brota chispas verdes; la del brazo es negra. Sabemos que es una forma de comunicación que usa el Gran Cretino para llamar a sus “morti-morones” para reunirlos y se torna roja cuando se activa. Yo vi la de Pettigrew una vez haciendo eso.

– La marca persé se aneja a la arteria principal del brazo y se mueve como un gusano hasta llegar al corazón, la base de la columna vertebral y la parte de atrás de la mente. Se puede usar para causar mucho dolor y, de ser necesario, la muerte.

– La forma en que Voldemort acceda a la marca es una forma de Legeremencia y solo la puede usar para causar dolor y una señal de aviso. Para cosas más avanzadas él necesita tocarla.

– La marca tenebrosa es una corrupción de un hechizo anterior, el cual era usado en tribus primitivas como un tatuaje que demostraba las lealtades tribales. Era un forma de asegurar que nadie traicionara a la tribu, y si lo hacían se morían. Voldemort añadió lo del dolor y lo de llamar a sus partidarios.

– ¿Qué más tienes, Morag?

Morag frunció el ceño. – Es el hechizo original que se usaba para remover la marca de las mujeres que se casaban fuera de la tribu. Se ve muy difícil.

– Déjame ver por favor. – dijo Hermione instantáneamente y sentándose al lado de la escocesa. Ella luego miró a Harry. – Puedo modificar el hechizo para que lo hagas, pero va a tomar mucha energía. ¿Por qué no vas a las cocinas y te consigues algo de comer, en lo que nosotros trabajamos el hechizo?

Harry asintió y se puso de pie. – Ustedes han hecho un trabajo brillante esta noche. Estamos a ley de nada.

Había un silencio profundo cuando el salió de la oficina.

– Hermione, no tenemos tiempo para modificar este hechizo. – dijo Morag calmadamente. – Eso podría tomar meses.

– ¿Ginny? – preguntó Hermione, sabiendo que era decisión de la otra muchacha el decir o no.

Ginny asintió lentamente. – Okey, les voy a pedir que no le digan a nadie lo que les voy a decir. Están aquí porque confiamos en ustedes. Si Voldemort se enterara de esto, significaría un ataque a gran escala contra Harry antes de que estemos listos.

Los otros asintieron de forma solemne.

– Todos ustedes han visto a Harry en la entidad de defensa y la forma en que él se mueve durante un duelo. – ella no esperó por que nadie comentara algo. – Bueno, nosotras llegamos a la conclusión de que Harry no sabe lo que no puede hacer. Él no tiene límites. Su crianza como muggle con tan poco acceso al mundo exterior significa que él no tiene idea de lo que es posible y lo que no es.

– Si le decimos a Harry que el hechizo trabajará él lo hará sin chistar y dará resultado, siempre y cuando él lo crea.

– Wow. – dijo Roger suavemente. – ¿Todo lo que tenemos que hacer es pretender que hicimos los cambios y él subconscientemente hará el resto?

– Sip.

Los ojos de Blaise se abrieron grandemente y se puso de pie para agarrar a Ginny y darle un abrazo de forma exuberante. – ¿Sabes lo que eso significa?

– ¿Qué vamos a ganar? – preguntó Hermione por Ginny.

– Exactamente. – ella abrazó a la otra de nuevo. – No lo pierdas Gin, porque hay muchas chicas esperando para tomar tu lugar, incluída yo.

– No lo haré. – dijo Ginny con confianza. – Créeme que no.

La exuberancia de Blaise ayudó a los otros a relajarse y romper el hielo.

Harry regresó para encontrar a los otros charlando y pausó para observar. Era la primera vez que él recordaba ver miembros de las diferentes casas tan relajados unos con otros. Hasta Neville parecía encajar en el grupo.

– Traje algo para todos. – dijo Harry entrando a la oficina y sentándose otra vez en la silla de Dumbledore. – ¿Cómo va la poción?

– Otros cinco minutos. – replicó alegremente Blaise.

– ¿Y el hechizo?

– Está listo. El profesor Snape debe estar despierto para que te ayude a combatirlo.

– Entonces les sugiero a todos que comamos algo. – respondió Harry.


– Albus me preocupa la cantidad de magia que Harry está usando. Él todavía se está reponiendo de un caso de agotamiento mágico severo.

Dumbledore asintió lentamente. – Entiendo tu preocupación, Poppy. Pero pienso que debemos permitirles a Harry y a sus amigos que procedan como lo están haciendo. Entre ellos han aprendido más sobre la marca tenebrosa que la mayoría de la gente. Nosotros hemos buscado por años como remover esa marca y nunca pudimos trabajar ese hechizo propiamente. Creo que es importante que dejemos que Harry proceda y preocuparnos luego por su salud.


– Okey, ¿podrías despertarlo, Gin?

Ennervate. – dijo Ginny apuntando su varita a Snape.

Snape respiró hondo de forma lenta y se sentó.

– Tenga, beba esto. – dijo Harry ofreciendo el cáliz lleno de poción post Cruciatus.

Snape se bebió la poción de un tirón y gruñó de alivio.

– Gracias. – Murmuró él en lo que sus nervios dañados se reparaban.

– Fue un placer. – respondió Harry sonriendo.

Snape miró a su alrededor y se sorprendió de ver a tantos estudiantes allí y hasta ver a Neville sonriéndole.

– Vamos a removerle la marca tenebrosa. No podemos permitirle a Voldemort que lo controle otra vez. – dijo Harry. – Los muchachos han ayudado con la investigación pero necesitamos que usted nos ayude.

– Es imposible de remover. – protestó Snape, todavía un poco mareado y sin querer pensar en lo que el grupo de estudiantes significaba.

– Podemos hacerlo. – le aseguró Harry. – Pero va a tener que confiar en mí.

Snape asintió lentamente, enfocándose en el muchacho que estaba al frente suyo.

– Hazlo. – dijo él alargando el brazo izquierdo.

Harry respiró hondo y dijo el hechizo en voz baja. Él sintió como si su conciencia fuera chupada en la maldad pulsante que era la marca tenebrosa. Podía sentir a Snape trabajando con él, ayudando de alguna manera a remover esa marca.

Ginny se movió hacia Harry y lo rodeó con sus brazos, sintiendo el corazón del muchacho latiendo locamente. Suavemente le limpió el sudor que se le estaba acumulando sobre la frente.

La marca parecía pulsar y empezó a luchar. Los dos podían sentir a Voldemort atacando sus mentes, como si el Señor Tenebroso se diera cuenta de lo que estaba pasando y estaba tratando de interferir.

– ¡Déjanos en paz! – gritó Harry, su mente uniéndose a la de Snape por un segundo, y los dos empujaron con todas sus fuerzas.

La conexión con Voldemort se rompió y un segundo mas tarde la marca tenebrosa se desvaneció.

Por primera vez desde que había recibido la marca, Snape sonrió. Era una sonrisa plena y de oreja a oreja. – Gracias, a todos.

Harry sonrió para luego dejarse caer inconsciente en los brazos de Ginny.

Ginny lo acostó rápidamente y empezó a examinarlo con varios hechizos. Hermione se le unió un segundo mas tarde.

– Está exhausto. – diagnosticó Ginny con alivio.

– Tengo que felicitarlos a todos. – dijo el profesor Dumbledore desde el umbral de la puerta con los otros tres jefes de casas detrás. – La forma en que todos ustedes trabajaron juntos fue increíble y necesaria en estos tiempos difíciles. ¿Cómo te sientes Severus?

– De maravilla. – dijo Snape con una sonrisa honesta. – No me siento así desde… desde siempre.

– Minerva, ¿podrías llevar a Harry al hospital? Ginny, Hermione, estoy seguro que van a querer acompañarla y Neville si vas con ellas, la profesora McGonagall te acompañará a la sala común de Gryffindor.

– Quiero agradecer al resto de ustedes y pedirles que acompañen a sus jefes de casas de vuelta a sus dormitorios y de que no le digan a nadie lo que ocurrió aquí. Esto lo discutiremos en la mañana.


De: Minerva McGonagall

Para: Jefes de casas + Dumbledore

Asunto: Puntos

¿Cuantos puntos les vamos a dar a todos por el trabajo de esta noche?

Min

--
prrr feliz


De: Fil

Para: Dumbledore (Y los jefes también)

Asunto: Re: Puntos

Minnie se amable. Todos sabemos que había más Gryffindors que miembros de las otras casas. No veo porque hay que premiar con puntos y si lo hacemos deberíamos hacerlo igualmente. Todos trabajaron juntos.

F.


De: Pommie

Para: compañeros jefes

Asunto: Re [2]: Puntos

Estoy de acuerdo con Filius. Susan no hizo mucho pero tampoco Neville. Harry usó las destrezas necesarias de cada uno y todos deberían ser premiados justamente.

P.


De: Sevvie

Para: los chicos

Asunto: Re [3]: Puntos

Hey,

Pienso que deberíamos premiar cada casa de la misma forma y darle a Harry puntos extra – lograr remover la marca tenebrosa y rescatarme de las garras de Cara Arrugada debe ser premiado con algo. Aunque a los mejor los otros estudiantes no estarían de acuerdo sonrisita.

Sev.

--
Abogando por el fin del agite tonto de varitas por mas de quince años


De: Minnie

Para: Sevvie & los otros

Asunto: Re [4]: Puntos

¿Te das cuenta Severus que nos va tomar algo de tiempo acostumbrarnos a verte de buen humor después de años de contender con un Snape p%&/ejo?

M.


De: Sev

Para: Min & la pandilla

Asunto: Re [5]: Puntos

¿Por que todos insisten en llamarme así? Primero Blaise, luego Ginny y ahora tú.

¿De verdad era tan malo?

S.

--
Abogando por el fin del agite tonto de varitas por mas de quince años


De: Minnie, de parte de Pommie y Fillie

Para: Severus

Cc: el otro

Asunto: Re [6]: Puntos

¡SÍ!

Min

--
prrr contento


De: Albus

Para: Staff Superior

Asunto: Re[7]: Puntos

Tengo la solución para el problema de los puntos. Parece que el Sr. Potter anticipó eso y me dejó una nota con sugerencias.

-

Susan Bones: Habilidad curativa, investigación y cuidar al profesor Snape – 30 puntos

Morag McDougal: Investigación – 30 puntos

Roger Davies: Investigación – 30 puntos

Blaise Zabini: Preparación de una poción post Cruciatus perfecta – 30 puntos

Ginny Weasley: Investigación, apoyo – 30 puntos

Hermione Granger: Investigación, apoyo – 30 puntos

Neville Longbottom: Investigación, preparación perfecta de mandrakes  – 30 puntos

Por trabajar juntos y olvidarse de la rivalidad entre las casas:

Slytherin: 70pts

Ravenclaw: 40pts

Hufflepuff: 70pts

Gryffindor: 10pts

Lo cual le da a cada casa 100 puntos

-

Encontré bien gracioso que la nota de Ginny decía originalmente “Ginny Weasley: Investigación, apoyo – 20 puntos, por arreglárselas para verse bien mona e increíblemente espectacular en su camisón – 50 puntos” pero esa parte la tachó.

Mañana premiaré cada casa durante el desayuno.

Albus

--
Jefe de Magos del Wizengamot y Gran Hechicero de la Confederación Internacional de Magos


Los estudiantes que llegaron a desayunar al otro día se encontraron con una de las sorpresas más grandes de sus vidas.  El profesor Snape estaba sentado en la mesa de los profesores con una sonrisa en su cara. Aunque eso de por si era asombroso lo mas extraordinario era el pelo del profesor. Por primera vez se veía… ¿lavado?

Snape y Blaise habían regresado a la sala común de Slytherin para encontrarse con que todos los estudiantes estaban todavía despiertos y esperándolos. Él se sorprendió un poco por el grito de bienvenida que recibió.

Él respondió algunas preguntas, admitiendo que había sido espía. Y aunque ya no lo era, y sin la marca tenebrosa estaba de mejor humor, eso no significaba que había cambiado por completo. Eso lo probó cuando le dijo a Draco Malfoy de que le iba a hacer el resto de su vida en Hogwarts lo más miserablemente posible.

Cuando se iba a ir a dormir, Blaise le preguntó que iba a hacer con respecto a Pansy. Snape solo sonrió pícaramente y dijo. – Me imagino que Harry levantará la magia cuando se sienta aburrido. – A nadie se le escapó que el profesor se había referido a Harry de una forma familiar y casi amigable.

Eso fue lo último para acabar con la influencia de los mortífagos jóvenes. Nadie quería irse en contra de Harry y nadie quería ser conocido con el sobrenombre de morti-estúpido tampoco.  Los mas que abogaban por unirse al señor Tenebroso estaban ahora muy asustados de hacer algo, así que por primera vez la casa de Slytherin estaba siendo gobernada por los menos influyentes y eso significaba que Blaise, al ser amiga de Harry y ayudarlo a salvar a Snape era ahora la jefa no oficial.  Y como ella siempre fue amable con Crabbe y Goyle, éstos ahora eran la sombra de la muchacha.

El profesor Dumbledore se puso de pie y examinó al estudiantado. Honestamente podía decir que por primera vez se sentía feliz en mucho tiempo, casi desde la primera guerra con Voldemort. Él esperó a que los estudiantes se aquietaran para prestarle atención.

– Anoche la cubierta del profesor Snape como espía contra los mortífagos fue destruída. – él y Snape habían acordado en decir la verdad para terminar con los rumores que estaban circulando. – Él fue capturado y torturado por Voldemort. – como Harry, Dumbledore esperó a que los gemidos y chillidos ante la mención del nombre pasaran. – El Sr. Potter lo rescató, lo cual equivale a la segunda vez que el Sr. Potter le da un golpe duro a Voldemort en una semana.

– Desafortunadamente tanto yo como los demás maestros de Hogwarts estábamos en una reunión de personal y no sabíamos nada de esto. El Sr. Potter se las arregló para conseguir a algunos de nuestros mejores estudiantes para trabajar juntos y tratar las heridas del profesor Snape, salvando su vida en el proceso.

Con eso en mente y siguiendo el deseo del señor Potter, quien está otra vez en el hospital, me gustaría premiar con 100 puntos a Blaise Zabini y la casa Slytherin. 100 puntos para Morag McDougal y Roger Davies y a la casa Ravenclaw. 100 puntos para Susan Bones y la casa Hufflepuff. Y 100 puntos para Ginny Weasley, Hermione Granger y Neville Longbottom de la casa Gryffindor. Por su trabajo en equipo extraordinario y espíritu de compañerismo eso sin mencionar sus resultados asombrosos. Eso se puede ver en el saludable profesor Snape que está sentado a mi lado.

Los estudiantes se miraron entre sí antes de romper en un aplauso entusiasta, causando a los que fueron nombrados a sonrojarse furiosamente.

– ¡Un segundo! – el acento marcado de Morag se escuchó fácilmente sobre el estruendoso aplauso. – ¿Y Harry, que?

Todas las cabezas giraron en dirección de Dumbledore otra vez, con la excepción de Draco Malfoy el cual estaba centelleando de rabia. Su centelleo no era tan efectivo como lo había sido en el pasado. No después de que Terry había dicho que el chico era bastante atractivo.

Los ojos del director chispearon alegremente. – Eso se los dejo a ustedes. Les sugiero que le pregunten a la señorita Quirke.

Todas las miradas giraron, incluyendo a Draco, para fijarse en la chica de Ravenclaw la cual estaba más roja que un tomate.


De: Albus Dumbledore

Para: Harry Potter

Cc: Aberforth Dumbledore

Asunto:

Harry,

De parte de mi hermano me gustaría invitarte a tomar el té el viernes en la noche. Si fueras tan amable de venir a mi oficina a las 7pm, iremos allá directamente. [2]

Albus

--
Jefe de Magos del Wizengamot y Gran Hechicero de la Confederación Internacional de Magos


De: Harry Potter

Para: Aberforth Dumbledore

Cc: Albus Dumbledore

Asunto: Re: Té

Estimado señor,

Me encantaría ir a tomar el té el viernes. ¿Sería un tanto presuntuoso de mi parte el invitar a mi novia (Ginny Weasley) para que vaya conmigo?

Sinceramente,

Harry James Potter


De: Abe

Para: Harry

Cc: Albus

Asunto: Re [2]: Té

Harry, siéntate en la libertad de traer a tu novia. No será ningún problema.

Te veo el viernes,

Abe


De: Harry

Para: Gin-Gin

Asunto: Viernes

Hey cariño,

El profesor Dumbledore me invitó para ir a tomar el té con su hermano Aberforth. (El que dicen que está loco, aunque como uno se pone mas loco que el profesor Dumbledore, pues la verdad que no se). De todos modos le pregunté si podías venir y dijo que si, que no había problema.

Te quiero,

Harry


De: Ginny

Para: El chico que adoro

Asunto: Re: Viernes

Me encantará ir, suena como algo divertido. Un Dumbledore es malo, pero dos en un mismo lugar debe de ser algo fuera de este mundo.

¿Cuándo le vas a hacer la travesura a mis hermanos?

Tu Ginny


De: Ojos tan verdes como una rana

Para: la poetisa

Asunto: Re [2]: Viernes

Creo que el sábado será un buen día. Probablemente durante la cena. Solo me falta recibir algo de consejo de parte de Remus y Sirius en como hacer algo y todo listo.

Te quiero,

Harry


De: Sonrojándome  

Para: ¿Tenías que recordarme eso?

Asunto: Re [3]: Viernes

YO NO ESCRIBÍ ESO. Fred y George lo hicieron para burlarse de mí. Ellos me pidieron disculpas y yo los perdoné.

De todos modos, ¿Qué tienes planeado?

Cuchi-cuchi

Gin


De: Sí, tenía que hacerlo  

Para: Ojos tan marrones como un oso del bosque

Asunto: Re [4]: Viernes

Sabes bien que no te voy a decir nada, así que no intentes sacármelo. Será una sorpresa.

abrazo

Harry


De: Ginny

Para: Al menos no eres tan malo como los gemelos  

Asunto: Persuasión

¿Por qué no te encuentras conmigo en la sala común y de ahí vamos a algún lado para yo demostrarte que tan persuasiva puedo ser?

Ginny


De: Harry

Para: Ginny

Asunto: Re: Persuasión

Ahí estoy ahora.


De: Ron

Para: Los otros

Asunto: Rumores

Chicos,

Hoy escuché los rumores más extraños.

Primero: Harry salvó a Snape ayer – eso ustedes ya lo saben – pero el rumor es que él encontró una forma de removerle la marca tenebrosa.

Segundo: no abran ningún anejo que les envíe Harry. No estoy seguro pero parece que así fue que él logró salvar a Snape. Es lo único que hace sentido.

Tercero: Lavender y Parvati saben de la broma que Harry está planeando. Cada vez que me ven se echan a reír.

Finalmente: me pregunto si vale la pena pasar por todo esto. Echo de menos a mi novia, a mi mejor amigo y hasta extraño a mi hermana. He tenido los diez días mas aburridos de mi vida mientras mis amigos han virado la escuela patas arriba.

Ron


De: Percy

Para: Ron

Asunto: Re: Rumores

Ron,

Se que es difícil, pero estamos actuando con los mejores intereses en mente. Estamos protegiendo a Ginny hasta que sea lo suficientemente mayor para cuidarse a si misma.

Perce.

--
La información de este mensaje mágico es confidencial y puede ser privilegio legal.  Este mensaje es únicamente para el destinatario original. El acceso a este mensaje mágico por cualquier otra persona no esta autorizado. Si usted no es el destinatario, cualquier revelación, copia o distribución u otra acción tomada u omitida en relación con el mensaje es prohibida e ilegal.


De: Ron

Para: Perce

Asunto: Re [2]: Rumores

Perce, ¿te parece que Ginny necesita protección? Mamá y papá no piensan así. Y ciertamente ella se ve muy feliz al momento, de hecho no recuerdo haberla visto tan feliz. Ella hasta brilla.

Si estamos haciendo esto por ella, ¿para que le vamos a quitar esa felicidad?

R.


De: El amaestrador de dragones

Para: ustedes que no conocen la gloria  

Asunto: Re: Rumores

Okey, no abriré ningún mensaje de Harry. Aunque yo apenas recibo mensajes de él. Yo no me preocuparía mucho por Lavender y Parvati, Ron. Es posible que sea solo tu peinado.

C.

--
Draconis dominium


De: El que deshace maldiciones

Para: Egipto es bien agradable en esta época del año, deberían tratarlo  

Asunto: Re: Re: Rumores

Igual digo sobre los mensajes. ¿Saben? A pesar de todo estoy un poco nervioso sobre la bromita de Harry. Es como si tuviera un peso encima. Ojalá y la hiciera ya, para salir de eso.

Bill


De: Se los dijimos

Para: hermanazos

Asunto: Re: Re: Re: Rumores

SE LOS DIJIMOS. Miren, si son tan orgullosos, aceptemos la maldita broma y luego nos disculpamos y seguimos con nuestras vidas, y así salvamos la cara.

F&G


De: Percy

Para: hombres de poca fe

Asunto: Perseverancia

Chicos, se que es incómodo esperar a que el martillo caiga pero estamos haciendo lo correcto.

Percy

--
La información de este mensaje mágico es confidencial y puede ser privilegio legal.  Este mensaje es únicamente para el destinatario original. El acceso a este mensaje mágico por cualquier otra persona no esta autorizado. Si usted no es el destinatario, cualquier revelación, copia o distribución u otra acción tomada u omitida en relación con el mensaje es prohibida e ilegal.


– Te ves guapísima. – Harry sonrió a Ginny admirándola. Ella tenia puesto un vestido amarillo similar al que se había puesto la vez que ella se disculpó con él. La acercó a su cuerpo para abrazarla y solo disfrutar el calor de ella y esconder la cara en su pelo. – A lo mejor no digo esto muchas veces, pero te quiero mucho Ginny Weasley.

Ella sonrió contra el pecho de él. – Siempre me siento segura cuando me abrazas. – susurró ella. – Es como si supiera que nunca dejarás que nada me toque ni que me hagan daño. Me siento como el ser más importante en el universo.

– Tu eres el ser mas importante en mi vida y siempre lo serás. – susurró él a ella mientras sentía cosquilleos por dentro y la acercaba mas a su cuerpo.

Ginny ladeó un poco la cabeza y miró a Harry a los ojos antes de inclinarse para tocar sus labios con los de ella. Era un beso tierno lleno de emoción y así se decían esas cosas que no se decían en voz alta.

Los dos jóvenes salieron de la sala común sin darse cuenta de la expresión un tanto nauseabunda que Ron tenía en la cara.


– Harry, si pudieras Aparecernos en Llanddewi Skirrid, eso nos salvará algo de tiempo.

– ¿Aparecernos donde? – Harry preguntó con una risita. – Ni siquiera creo poder pronunciar eso.

Dumbledore echó una carcajada, mientras Harry lo tomaba de la mano y a Ginny los Apareció en el lugar. Harry los pasó por las placas protectoras tan rápido que sus dos compañeros no pudieron ver el vacío.

Cuando llegaron a las afueras de St. David´s Church, el sonido de un órgano se escuchaba en el aire. Harry y Ginny miraron alrededor observando lo pintoresco del lugar.

– Eso es Skirrid Fawr o la Montaña Sagrada. – dijo calladamente Dumbledore mientras observaban el afloramiento que casi colgaba sobre la aldea. – Los granjeros del lugar traían la tierra desde el valle y la echaban sobre sus campos. Pensaban que era una panacea para muchas dolencias agrícolas.

Había en el lugar una ligera capa de neblina lo cual le daba un aire casi irreal.

– La casa de Abe está por aquí. – dijo Dumbledore llevando la delantera.

Harry se quitó su chaqueta y se la puso alrededor de los hombros de Ginny. Los dos tenían puesta ropa muggle. Ella le sonrió agradecida y enroscando su brazo con el del joven, siguieron al director.

Albus sonrió a sí mismo mientras los guiaba hacia una pequeña cabaña en las afueras de la aldea. Él abrió el portón y pausó cuando una cabra se le acercó.

– Albus, que alegría verte por aquí. – dijo la cabra alegremente.

– Que alegría verte Michael. ¿Cómo están las cosas?

La cabra parecía sonreír. – Todo bien, buena compañía, buena grama, ¿Qué mas puede una cabra pedir?

– Muy buena pregunta. – sonrió Albus. – Nos esperan adentro.

– Por supuesto. – Michael echó unos pasos hacia atrás y dio una reverencia de bienvenida. – Abe los está esperando adentro.

Los tres entraron juntos y fueron asaltados por un olor estupendo. - ¡Abe, preparaste tu guisado! – Albus sonaba contento.

– No puedo tener huéspedes tan distinguidos sin tenerlo preparado. – replicó alegremente Aberforth. Su largo pelo blanco se veía lavado y él estaba vistiendo unas simples túnicas color marrón oscuro.

– Encantado de conocerlo señor Dumbledore. – dijo Harry ofreciendo su mano. – Soy Harry Potter y esta es mi novia Ginny Weasley.

– Creo que por hoy me deberías llamar Abe y a Albus, Albus. Con dos Dumbledore en la casa sería un poco confuso. – él apretó la mano de Harry y luego besó la de Ginny.

Albus rodó sus ojos. – Ahora eres todo un encanto, ¿eh? – gruñó él. – No hiciste eso la última vez que traje a una dama aquí.

– Eso fue en 1922. – protestó Abe. – Y a esa apenas se le podía llamar dama.

– ¡Yo estaba saliendo con ella!

– ¡Exactamente!

Ginny soltó una risita mientras Harry miraba a Aberforth con su cabeza ligeramente inclinada. – ¡Usted es el cantinero de la Cabeza del Puerco!

Aberforth asintió. – Culpable del delito. Es uno de los roles que hago para ayudar a Albus. Es asombroso lo que la gente le dice a un cantinero cuando tienen unas cuantas copas demás.

Harry rió al escuchar eso. – Tengo que confesar que cuando el profesor dijo que usted usó unos hechizos inapropiados en cabras jamás pensé que las había encantado para que hablaran.

– ¿Y en que pensaste?

Harry se ruborizó y rehusó contestar. Albus y Aberforth se miraron uno al otro y soltaron una risotada.

– ¿Qué? – preguntó Ginny un poco confundida. Harry se inclinó y le susurró algo al oído. Un segundo más tarde las mejillas de Ginny se tornaron rojo Weasley antes de reírse a carcajadas.

Abe se movió alrededor de su cabaña y tomó la chaqueta que Ginny tenía puesta. – Bueno, pues. Tomen asiento. ¿Les gustaría algo de tomar?

– Por favor. – dijo Harry sentándose al lado de Ginny en el sofá que se veía un poco incomodo. Los dos miraron asombrados cuando el sofá se transformó acoplándose a la forma de ellos. – Wow. – admiró Harry.

Aberforth miró con deleite. – Maravilloso sofá. Lo encontré en Hong Kong allá por el 1937. Encantado para acoplarse a la forma de quien sea. Claro está uno de los brujos mas importantes de China se enojó conmigo por conseguirlo antes que él que me hizo persona non grata por allá por mucho tiempo.

El se desapareció dentro de una pequeña alcoba y regresó con cuatro copas llenas hasta el tope. Abe pasó las copas alrededor con una sonrisa. – Beban feliz, hay mas de donde vino.

Ginny tomó un sorbito para luego exclamar con sorpresa. – ¿Qué es?

Sabía a cerveza de mantequilla pero mejor, mucho mejor.

– Mi receta personal. La desarrollé poco antes de la primera guerra. Claro eso fue antes de que el mundo mágico la robara, y la corrompiera en esa cosa que ustedes toman y la patentara. Nunca los he perdonado por esa.

– ¡Un segundo! – interrumpió Albus con sorpresa. – ¿Me quieres decir que tu abandonaste el mundo mágico por una bebida?

– ¡Pos claro que sí! ¿Qué pensabas que era?

– Ah, la incompetencia y el desbarajuste durante la primera guerra.

– No seas tonto, Albie. Nunca me hubiese ido por algo así.

Harry y Ginny observaron a los dos hermanos como si estuvieran en un partido de tenis, de lado a lado, riendo suavemente. Esta versión joven de Dumbledore les caía muy bien.

Una campanita sonó melodiosamente en el trasfondo. – Espero que tengan hambre. – dijo Abe al ponerse de pie. Tenía la misma energía que el hermano.

– Si no lo estábamos antes, el olor fue suficiente para despertar el apetito. – dijo Harry.

Aberforth caminó hacia la cocina. Cuatro platos salieron del armario y se movieron hacia el caldero donde porciones generosas del guisado brincaron hacia los platos. Hacia el lado una hogaza de pan fresco, convenientemente se cortó en pedazos, los cuales brincaron de dos en dos hasta posarse a las orillas de cada plato. Un cuchillo y tenedor brincó fuera del cajón donde se guardaba los cubiertos y siguieron a cada plato.

– ¿Nos sentamos a la mesa?

Los tres invitados se pusieron de pie y fueron hasta la mesa, la cual se fue caminando lejos de ellos.

– ¡Ay deja eso! – gruñó Aberforth. – Lo siento mucho pero esta maldita mesa tiene mente propia. La hizo un mago suizo a comienzos del siglo. Se cree que no es mesa. – Abe fue hacia le mesa y le dio un fuerte puntapié. La mesa chilló y se quedó quieta.

Harry se sentó frente a Ginny, dejando a los Dumbledores opuestos uno al otro. Un plato aterrizó al frente de cada quien. Los dos adolescentes se miraron largamente. Ellos habían visto magia sin varitas, pero nunca una tan competente y sin mucho esfuerzo. Si su profesor era bueno, el hermano era un maestro en el arte.

Sin más ceremonias todos atacaron sus platos con gusto. Hasta el pan era igual de delicioso que el guisado.

– ¿Cáscara de huevo de dragón Opaleye de las Antípodas? – preguntó Albus.

– Nop. – respondió Abe con una risita.

– ¿Polvo de cuerno de bicornio?

– Ya dijiste esa una vez. Allá por el verano del 76, durante la sequía.

Albus se veía un tanto gruñón. – ¿Shrivelfig?

– Nop.

– ¿Que está preguntando? – inquirió Harry.

Aberforth tenía una sonrisa pícara en la cara. – Albus ha tratado de adivinar que hay en mi guisado por años y nunca la ha pegado.

– Es mejorana. – dijo Ginny sin pensar.

Albus miró a su hermano. – ¿Eso es cierto?

Abe miró a Ginny con reproche y suspiró. – Sí.

– ¿Una especia muggle?

– Sip.

El anciano y venerable profesor se puso de pie y se puso a dar un bailecito alegre, brincando en el aire y dando pataditas en el aire. – ¡100 puntos para Gryffindor! – exclamó él alegremente.

– Ay Albus, siéntate, por Dios que esto es embarazoso. – se quejó Aberforth.

– Para mí no. – replicó Albus con contentura. – El que está con bochorno eres tú. Es algo completamente diferente.

– Ay lo siento mucho. – se disculpó Ginny, ruborizada.

– No es tu culpa querida. – dijo Abe a la muchacha. – Todavía él no adivina que es lo que hay en mi cerveza de mantequilla.

Albus paró su bailecito a mitad y frunció el ceño. – Supongo que no me vas a decir.

– No en tu vida, querido hermano mayor. No en tu vida.


Después de la comida, la cual Harry comparaba con cualquier comida preparada por Molly Weasley, todos se sentaron de vuelta en la salita.

– Ahora Harry. – dijo Aberforth. – Te invité aquí para hablar un poco de magia sin varitas. ¿Qué sabes sobre eso?

Harry se sentó un poco más derecho en su silla y frunció el ceño. – Bueno, magia sin varitas es simplemente eso, hacer magia sin usar el núcleo mágico de una vara para enfocarla. Es mucho más difícil de hacer pero es obvio de que es útil, especialmente si pierdes la vara durante un duelo o si estas a duelo con la varita hermana de la tuya. Su poder proviene de las emociones, normalmente el odio o el enojo.

– Excelente. – dijo Aberforth complacido. - ¿Has tratado de hacer magia sin vara usando otras emociones?

Harry asintió. – Hace par de noches hice algo de magia conscientemente, y no estaba enojado en ese momento.

– ¿Que fue lo que hiciste?

Aquí Harry se ruborizo un poco. – Levité a Ginny para que estuviera en la cama conmigo.

Aberforth soltó una risotada. – Maravilloso. ¿Podrías demostrarnos un poco?

Harry asintió y sonrió a su ruborizada novia de modo tranquilizador. Él la miró a los ojos y lentamente empezó a pensar en todo lo que ella significaba para él.

Ginny se encontró ensimismada, como la primera vez que se besaron propiamente y ella sintió el núcleo de él.  Podía ver el núcleo, podía ver dentro de él y eso le quitó el aliento. Ella ni notó que estaba flotando, todo lo que  sentía era el infierno dentro de él y ella supo que estaba a salvo, y de que podía entender.

Harry la bajó de vuelta al sofá y se inclinó hacia el frente. Él había visto dentro de ella ya que Ginny se había abierto para él de la misma forma que él hizo y lo que vio le quitó el aliento. Había visto el deseo de ella, su amor, la forma en que ella lo aceptaba y todo eso lo había afectado.

Los dos se besaron suavemente, olvidándose de su audiencia, reafirmando sus votos el uno con el otro.

Casi sin darse cuenta, los dos se voltearon hacia sus anfitriones mayores.

– Excelente. – sonrió Aberforth a los dos. Él no mencionó el beso, se sentía privilegiado de haber sido testigo, ya que había sentido las emociones de los dos jóvenes y era algo fuera de este mundo. Eso era precisamente lo que Voldemort jamás podría entender. - ¿Puedo ver tu varita?

Harry asintió y se la facilitó.

El anciano mago camino hasta el hogar y sacó una varilla de madera. Él la cortó de tamaño similar a la varita de Harry y luego se concentró con fuerza. El palo pareció vaporizarse para reaparecer como una replica exacta de la vara de Harry. Abe le dio al joven la varilla y a Albus la varita. – Uno de mis maestros, un tipo tan inteligente que asustaba y con el cual estudié en las Himalayas, hizo esto por mí. Quiero que uses esta varita falsa todo el tiempo, eso te ayudará a practicar magia sin varita en público sin que nadie se entere.

Harry miró a su profesor, el cual asintió alegremente con sus ojos chispeantes. – Gracias.

Aberforth se movió hacia un juego de cajones y empezó a buscar dentro de ellos de forma ruidosa.

– ¿Se te perdió algo? – preguntó Albus.

Aberforth sacó la cabeza de uno de los cajones para mirar a su hermano con reproche. – No todos tenemos una oficina llena de pinturas que te recuerdan donde pusiste las cosas. Aahh. Aquí esta.

Él fue hacia Harry y Ginny y alargó sus manos hacia los dos jóvenes. – Un pequeño gesto por su visita. Los recibí de una pareja agradable que conocí en Venecia hace unos cuarenta años atrás. Creo que apreciarán que ustedes ahora los usen.

Harry y Ginny tomaron los dos collares, los cuales eran una pequeña piedra de ámbar con una runa tallada en el lado. Los dos se los pusieron inmediatamente alrededor de sus cuellos y luego jadearon en sorpresa.

Abe sonrió contento. – Vieron, sabía que funcionarían con ustedes. Esto les permitirá sentir las emociones del otro. Les dejo a ustedes como usarlos a su manera.

– Gracias. – dijeron los dos suavemente.

– Un placer. Ahora, déjenme contarles de la vez que Albus y yo fuimos de vacaciones y Albus fue arrestado durante un incidente que envolvió a dos monjas, un salami, dos pintas de salsa roja y un perrito llamado Jarvis.


De: Harry

Para: Los últimos merodeadores

Asunto: Travesura

Muchachos,

¿Puedo pasar por allá hoy durante el día? Necesito un poco de consejo para la travesura.

Harry


De: Canuto

Para: Harry

Cc: Lunático

Asunto: Re: Travesura

Harry, aparécete para el almuerzo, Juanita quiere hablar contigo y prometió cocinar. Lunático estará aquí.

S.

--
Jau, jau


De: Lav

Para: El chico que va a bromear

Cc: Parvati

Asunto: Disfraces

Harry,

Los disfraces están listos y se ven muy bien. Tengo que preguntar, ¿Por qué esto? Quiero decir, hay cosas más embarazosas que les puedes hacer.

Lavender


De: Harry

Para: Mis costureras favoritas

Asunto: Re: Disfraces

Eso si que es una buena noticia. Pasaré a recogerlos en la tarde. Por favor, manténganlos alejados de Ginny, ustedes saben como ella se pone cuando le da con saber algo.

En cuanto a la broma, pues estoy entre dos posiciones. Obviamente tengo que hacer algo grande desde el punto de vista del orgullo. Pero no puedo hacer algo muy humillante. No voy a ser la causa de una riña entre Ginny y su familia. Se que en este momento a ella no le importaría pero a mí sí. Quiero a mi mejor amigo de vuelta. Y quiero saber que seré bienvenido a La Madriguera durante el verano.

Además, tengo un plan.

Harry


De: Harry

Para: Miembros del S.P.I.D.  

Asunto: Ayuda

Mis queridas damitas,

Hermione me dijo que ustedes están dispuestas a ayudarme con mi bromita contra los chicos Weasleys a cambio de asientos de primera fila.

La travesura será esta noche a las 7pm. Les puedo enviar trasladadores que las traerán a Hogwarts, pero necesito que me ayuden a ponerle algo a la comida de los chicos.

¿Puedo arreglar para encontrarme con ustedes y que añaden lo que sea a lo que coman ellos hoy en la noche?

Saludos,

Harry.


De: Fleur

Para: Querido Harry

Asunto: Re: Ayuda

Harry me puedo encontrar contigo a las 3pm en Las Tres Escobas. Será bueno verte de nuevo.

Gabrielle pregunta mucho por ti. Se puso bien triste cuando supo que tenías novia.

Fleur


De: Tonks

Para: Harry

Asunto: Re: Ayuda

Qui’hubo Harry. Tengo un problemita: Charlie se fue para Rumania por algunos días.

T.


De: Penelope Clearwater

Para: Harry Potter

Asunto: Re: Ayuda

Harry,

Será un placer ayudarte esta noche. Percival está trabajando extra en la oficina hoy y yo estaré en nuestro apartamento todo el día.

Saludos,

Penelope


De: K & A

Para: Nuestro buscador favorito

Asunto: Re: Ayuda

Por aquí no hay problema. Nosotras les dijimos a los chicos que les llevaríamos unos sándwiches hoy. Pasa por aquí cuando puedas.

Esperando con ansias por el show.

K&A


De: Hermione

Para: Mi mejor amigo

Asunto: Re: Ayuda

Harry ¿en realidad necesitas mi ayuda para envenenar a Ron?

H.


De: Harry

Para: La otra mujer importante en mi vida

Asunto: Re [2]: Ayuda

En realidad no :-) Dobby me a ayudar con Ron. El profesor Flitwick me ayudó con par de encantamientos que necesitaba. Canuto y Lunático me ayudaron con el polvo que necesitaba y para hacer lo que quería. Lav y Parv hicieron tremendo trabajo con los disfraces. Tengo el permiso de Dumbledore para hacer algunas modificaciones en el Gran Salón, así que estoy listo.

Harry


Harry Apareció en la esquina fuera de la casa de Tonks y tocó a la puerta.

– ¿Todo bien, Harry? – sonrió Tonks cuando abrió la puerta. – Entra.

Harry siguió a la metamorfmaga dentro del pequeño apartamento y sonrió cuando miró a su alrededor. Todos los muebles estaban contra la pared dejando el piso completamente vació. Considerando lo torpe que era ella, Harry pensó que esto era una buena medida.

– ¿Debería preguntarte como estas aquí cuando deberías estar en la escuela?

– Probablemente no. – dijo Harry con una risita. – Necesito tu ayuda.

– ¿Te dije que Charlie está en Rumania?

– Sí, pero eso no es problema. – dijo Harry alargando el brazo para agarrarla y llevársela a donde estaba Charlie. Antes de venir había investigado con Ginny donde el pelirrojo estaba y un segundo más tarde los dos estaban en el lugar.

– ¿Acabas de Aparecernos a los dos a Rumania? – preguntó una atónita Tonks.

– La cordillera de los Cárpatos para ser más precisos. – dijo Harry. – Y sí, es una pequeña destreza que aprendí.

– ¿Qué quieres que haga? – preguntó Tonks suspirando.

– Charlie debe de estar en el campamento que está allá abajo. Ellos reconocerían un muchacho blanco pero no a una gitana encubierta.

Tonks se echó a reír mientras sacudía la cabeza. – Muy bien, espera aquí. – ella se alejó hacia el campamento de dragones y mientras Harry observaba, ella pareció desvanecerse y encogerse mientras su ropa cambiaba.


De: Harry Potter

Para: Profesor Snape

Asunto: Ayuda

Profesor,

¿Si yo le dijera que fueron los gemelos Weasley los que redecoraron su sótano color de rosa hace unos cuantos años atrás, consideraría ayudarme hoy en la noche?

Harry


De: Profesor Severus Snape

Para: Sr. Potter

Asunto: Re: Ayuda

Harry,

¿Donde estás exactamente? La mitad de la escuela anda loca con la idea de que te fuiste y de que estás luchando mano a mano contra Voldemort.

Para serte honesto he querido vengarme de Fred Y George por muchos años, así que por supuesto te ayudaré. ¿Qué es lo que necesitas?

Oh, te tengo que agradecer por las últimas palabras para Voldemort. No te imaginas cuantas veces quise decirle eso.

S.

--
Abogando por el fin del agite tonto de varitas por mas de quince años


De: Harry

Para: Profesor Snape

Asunto: Re [2]: Ayuda

Profesor,

Estoy en Rumania. Le pedí a Tonks a que me ayudara a ponerle algo a la comida de Charlie.

En cuanto a la ayuda, alrededor de las 6:55pm hoy, voy a necesitar una mano para crear un escenario en el Gran Salón.

Un agradecido Harry


De: Sev

Para: Albus

Asunto: Harry

Albus, pon los rumores ridículos a descansar, Harry se encuentra con Tonks en Rumania.

Él me pidió ayuda para crear un escenario en el Gran Salón hoy en la noche, y he aceptado.

S.

--
Abogando por el fin del agite tonto de varitas por mas de quince años


De: Albus

Para: Severus

Asunto: Re: Harry

Me alegra escuchar eso. Le di permiso a Harry para visitar a ciertas personas a las cuales les pidió ayuda y aunque no esperaba que él terminara por Rumania, no puedo decir que no me sorprende.

Me alegra saber también que los dos están trabajando juntos. Aunque no se si recordártelo, pero he mencionado en el pasado que Harry no es su padre, y es agradable que tu le veas por lo que es.

Albus

--
Jefe de Magos del Wizengamot y Gran Hechicero de la Confederación Internacional de Magos


De: Snape

Para: Viejo engreído

Asunto: Re [2]: Harry

¿Por qué no dices “te lo dije”, y ya salimos de esa?

Sí, tenías razón.

¿Contento?

S.

--
Abogando por el fin del agite tonto de varitas por mas de quince años


De: Albus

Para: Severus

Asunto: Re [3]: Harry

Sí. ¿Te apetece un caramelo de limón?

Albus

--
Jefe de Magos del Wizengamot y Gran Hechicero de la Confederación Internacional de Magos


Harry se relajó y observó a las nubes que pasaban. Se había puesto un encantamiento calentador sobre él mismo y esta cómodo a pesar de la altura. Se encontró deseando que Ginny estuviera allí con él, y decidió que cuando todo este lío terminara la traería para visitar a Charlie. La idea de ver dragones en su hábitat natural le llamaba la atención, siempre y cuando no estuvieran parados entre él y un huevo de oro.

– Misión cumplida. – una gitana pequeña anunció en una voz que solo podía pertenecerle a Tonks.

– Excelente. – Harry sonrió cuando la vio transformarse en una chica de cabello rubio largo. – ¿Quieres ir a Hogwarts conmigo?

– Seguro.

Harry alargó su mano para tocar la de ella sin molestarse en ponerse de pie. Un segundo mas tarde los dos Aparecieron afuera de la oficina de Dumbledore.

Tonks miró a Harry asombrada mientras él abría la puerta y caminaba arriba, tocando a la puerta de la oficina.

– Entra Harry, Nymphadora. – llamó Dumbledore desde adentro.

Harry entró y tomó su asiento habitual. Tonks le siguió todavía con la sorpresa en la cara.

– ¿Así que todo está listo para el entretenimiento de esta noche? – preguntó el director con una sonrisa.

– Todo parece estar en su lugar.

– ¿Y tú, como estás? – le preguntó Dumbledore a Tonks.

– Es imposible Aparecerse en Hogwarts. – chilló ella.

Harry se rió por lo bajo. – Le dejo que usted explique. – dijo él saliendo de la oficina.

– No imposible querida Nymphadora, solo extremadamente difícil.


Harry estaba sentado con Hermione y Ginny cenando. Sentía vagamente que algo se le había olvidado. Estaba nervioso porque esta era su primera broma a gran escala.

– Relájate.  – le dijo Ginny a él. – Todo saldrá bien.

– Ayyy. – chilló Harry de repente. – ¡Demonios, ya se lo que se me olvidó! Tus padres. – él miró su reloj. – Vengo en dos minutos. – y salió corriendo del Salón, ignorando las miradas de los otros estudiantes y maestros, apareciéndose tan pronto estaba fuera de la vista de todos.

Harry Apareció afuera de la Madriguera y tocó a la puerta.

– ¿Harry? – Molly preguntó, sorprendida de verlo allí.

– ¿Está el señor Weasley? – preguntó Harry sonriendo dejándole saber que todo estaba bien.

– Sí, acabamos de cenar.

– Excelente. Se me olvidó decirles que la broma es hoy en unos quince minutos. Vine a buscarlos para que la vean.

Arthur, quien había seguido a su esposa a la cocina, sonrió con anticipación. – Déjame ir a buscar mi cámara.

– ¿Estas seguro que lograremos llegar a tiempo? – preguntó Molly preocupada. – Normalmente toma diez minutos caminar desde Hogsmeade.

Harry sonrió asegurándola. - ¿Quién necesita caminar? – el señor Weasley regresó, cámara en mano y Harry tomó las manos de la pareja y los Apareció a la entrada del gran vestíbulo.

– Es… - empezó Molly pero su esposo la interrumpió.

– Para un mago normal sí, pero para nuestro Harry nada es imposible.

Molly se calló y siguió a Harry dentro del Gran Salón. Todos los estudiantes se voltearon a ver a Harry al frente de la pareja.

– Mamá, Papá. – gritó Ginny con placer, poniéndose de pie para ir a saludar a sus padres. Un poco mas abajo en la mesa, Ron palideció de súbito porque se dio cuenta que si sus padres estaban allí era por una sola razón. La broma iba a tomar lugar esa noche.

Harry sacó su varita falsa y removió el hechizo que estaba escondiendo una fila de sillas que estaba colocada al frente de la mesa de los maestros. – Les preparé unas sillas cómodas para ustedes.

– Excelente. – dijo alegremente Arthur. – Me alegra ver que no nos olvidaste.

Mientras ellos se sentaban, Harry se quitó la túnica que vestía revelando un tuxedo muggle. Él pasó su varita por el pelo causando que se viera mas desordenado pero de forma casual. La ropa lo hacía verse unos cuantos años mayor, la chaqueta ajustada enfatizaba los hombros y corría como segunda piel sobre sus caderas. El efecto sobre la población femenina de Hogwarts era algo parecido a lo que le pasaba a los hombres cuando miraban a una veela. Un gemido se escuchó alrededor del salón cuando Harry se agachó para atarse un zapato que se le había soltado.

– Wow, se ve muy bien. – dijo Hermione en la forma que una hermana admiraba a un hermano.

– Muy bueno como para comérselo. – dijo Ginny relamiéndose. Ella no les prestó atención a las demás chicas que estaban babeándose por su novio. Estaba segura que ella sería la única que se lo comería a besos mas tarde esa noche.

La primera de las invitadas de Harry apareció usando el trasladador que él había proveído.

– Fleur. – Harry sonrió con alegría, mientras le daba un beso en la mejilla.

– ´Arry. Que alegría verte. – la rubia mitad veela dijo mientras le daba un abrazo.

Harry la llevó hacia las sillas y de repente frunció el ceño cuando se dio cuenta de las expresiones aturdidas de los varones de la escuela. –  ¿Podrías apagarlo, por favor? – pidió él en voz baja, refiriéndose a los poderes veela de ella. Harry vio los dos únicos hombres no afectados eran los profesores Snape y Dumbledore debido a sus destrezas de occlumencia y por ende el arte de proteger sus mentes.

Fleur se ruborizó de forma bonita. – Lo siento, es automático. – dijo ella susurrando.

Ginny estaba observándolos detenidamente y sonrió ampliamente cuando se dio cuenta que Harry no se afectaba por los poderes veela de Fleur.

Hermione tenía el ceño fruncido, Ron no tuvo la misma suerte y parecía que necesitaba una servilleta.

Los próximos invitados en llegar fueron Sirius, Juanita y Remus. Harry los saludó con un abrazo a cada uno y los llevó a sus sillas. Los tres tenían sus mejores galas y una mirada de orgullo en sus caras. Sirius y Remus se veían jóvenes de nuevo. La libertad de Sirius y la presencia de Juanita habían ayudado a reparar el daño causado por los años encerrado injustamente.

– Él no hace las cosas a mitad, ¿eh? – le dijo Sirius a Molly con una enorme sonrisa. Su orgullo por Harry era evidente para todos los presentes.

La próxima en llegar fue Penelope Clearwater, también de galas. Saludó a Harry y tomó asiento al lado de Juanita.

Ron estaba más blanco que el papel. Su mente estaba dando vueltas al asunto, imaginando diferentes situaciones y contemplando como escapar del lugar.

El resto del estudiantado había escuchado rumores sobre la broma de Harry y nadie tenía intención de abandonar el lugar.

Tonks fue la próxima en llegar. Aunque estaba ya en el castillo, ella decidió esperar y hacer como que acababa de llegar como los demás.

Por último, Katie y Angelina llegaron, saludando en el proceso a algunos de los miembros del equipo de Quidditch antes de tomar asiento.

Harry asintió al profesor Snape y juntos los dos crearon un escenario, complete con luces al final del Gran Salón. Harry caminó hacia el frente y un poco nervioso se paró al frente de todos. Usando su varita falsa, él se puso un hechizo sonoro a su garganta.

– Pensé que sería justo para ustedes entretenerlos con algo hoy después de la interrupción del otro día durante el desayuno. – él miró su reloj y cuando dieron las siete de la noche Ron se desvaneció con un pop.


Seis hermanos Weasley se encontraron de repente viajando en el espacio por trasladador a la misma vez. Se aparecieron de repente en el sótano de Pociones en Hogwarts. La puerta estaba firmemente cerrada y los seis se dieron cuenta que no tenían sus varitas consigo.

– ¿Que estamos haciendo aquí? – preguntó Charlie, el mas sorprendido de todos ya que el había estado en Rumania hacía unos segundos.

Todos miraron a Ron, el cual estaba ligeramente verde. – Yo estaba en el Gran Salón. Mamá, Papá, todas sus novias y los Merodeadores acaban de llegar. Aquí fue, la broma de Harry.

Fred y George miraron a sus hermanos con furia. – Escuchen ustedes, no más después de esta. Le diremos a Harry y a Ginny un lo siento por interferir y le dejaremos saber que tienen nuestra bendición para continuar con su relación como ellos consideren correcto.

– Pero... – empezó Percy.

– Pero nada, Percy. – interrumpió Bill. – Estoy de acuerdo con ellos. Fue divertido una vez, pero ya es demasiado.

Sus ropas se desvanecieron para cambiarse a los disfraces que Lavender y Parvati habían modificado. 

– No puedo salir así. – gimoteó Charlie. – Nunca lo dejarían pasar si alguien se enterara.

– ¿Les mencioné que Papá trajo su cámara? – informó Ron mirando a su disfraz con disgusto.


– ¡Así que sin mas preámbulos les presento al acto principal de esta noche! Denle la bienvenida a Weasley, Weasley, Weasley, Weasley, Weasley, yyyyyyy Weasley."

Detrás de él uno por uno, los seis chicos aparecieron ante las risas y silbidos de aprobación. Colin, el fotógrafo oficial designado por Harry, empezó a filmarlo todo inmediatamente.

Katie y Angelina se miraron una a la otra y se relamieron. – Se ven muy bien, ¿verdad?

– Oh sí, vamos a tener que agradecer a Harry mas tarde.

Ginny se volteó hacia Hermione. - ¿Te dije que amo a ese muchacho?

– Algunas veces. – dijo Hermione riendo.

– Bueno, sí, y mucho. Esto es mucho mejor que cualquier cosa que tenía en mente.

Los seis muchachos se pararon ahí torpemente hasta que Harry empezó la música, haciendo que los nacidos muggle gritaran en aprobación al reconocer el clásico disco. [3]

Bill se movió hacia el frente, reconociendo de repente que no tenía control sobre sí mismo. Tenía puestas unas botas negras y pantalones blancos apretados. Tenía un cinturón negro alrededor de la cintura con una pistola muggle de plástico y esposas de juguete. Encima de eso tenía una camisa azul con una corbata blanca. Tenía puesto una chaqueta negra con estrellas en el cuello y un casco negro terminaba el atuendo con un visor blanco.

Sin poder controlarlo empezó a cantar. – Young man. There’s no need to feel down.  I said, young man, pick yourself off the ground.  I said, young man, 'cause you're in a new town there's no need to be unhappy."

Fleur miró las esposas con interés y se relamió. Siempre había tenido algo con los hombres en uniforme.

Charlie bailó después para el próximo verso. Él tenía puesto unas botas marrones, con jeans increíblemente apretados, los cuales tenían agujeros en diferentes partes reveladoras haciéndolo ruborizar furiosamente. Tenía un cinturón de trabajo alrededor de las caderas, una camisa blanca sin abotonar, mostrando parte de su pecho y gafas de sol enormes. En la cabeza tenía un casco de construcción con un rayo como emblema.

Young man, there's a place you can go. - Charlie respiró hondo antes de continuar. - I said, young man, when you're short on your dough.  You can stay there, and I'm sure you will find many ways to have a good time.

Tonks abrió la boca de la sorpresa y decidió que el exilio de Charlie de su habitación estaba terminado.

Juntos los seis muchachos se alinearon en el frente del escenario. Los estudiantes estaban fuera de si, completamente metidos con la canción mientras las novias reían histéricas. Hasta la profesora McGonagall tenía una sonrisa en el rostro.

It's fun to stay at the Y-M-C-A. – cantaron todos al unísono, actuando las letras poniendo las manos aparte en el aire, luego juntas para formar la M. Dieron un saltito hacia un lado y luego colocaron las manos en un circulo para finalizar con las manos sobre la cabeza. - They have everything for young men to enjoy.  You can hang out with all the boys."

– Así que ahí es donde Draco se va durante las vacaciones. – gritó Dean por encima de la música. [3a]

A Percy le tocó bailar hasta el centro después de repetir el coro. Él se veía absolutamente horrorizado por su disfraz. Tenía puestos una chaqueta de cuero apretada al cuerpo que no dejaba nada a al imaginación. La chaqueta cruzaba su pecho desnudo con cadenas plateadas y su gorra de cuero tenia un emblema de motorista. Ni siquiera se había dado cuenta de que tenía un bigote negro.

Young man, are you listening to me? I said, young man, what do you want to be?  I said, young man, you can make real your dreams. But you got to know this one thing! – cantó él, sus movimientos bruscos mientras trataba de luchar contra la magia que lo controlaba.

Penelope estaba sentada tranquila con una ligera sonrisa en los labios. Solo el rubor leve en sus mejillas enseñaba lo mucho que le gustaba ver a su novio vestido de cuero.

Fred se contorneó próximo hacia el frente. Él había mirado a George cuando empezaron y los dos se echaron a reír. Estaba más que contento con su disfraz, y admiraba el esfuerzo y dedicación que Harry puso en la broma. Tenía en la mente como duplicar con su gemelo el efecto del polvo. Él saltó en el aire para acabar de rodillas, los sobre pantalones de cuero que tenía sobre su disfraz de vaquero le hacían resbalar con facilidad sobre el escenario antes de brincar a sus pies para bailotear por el frente. Él inclinó el sombrero vaquero que tenía sobre los ojos y apartó un poco la chaqueta de cuero que tenía puesta para cantar.

No man does it all by himself. I said, young man, put your pride on the shelf, And just go there, to the Y.M.C.A. I'm sure they can help you today.

Todos se movieron juntos de nuevo para repetir el coro antes del turno de George. El giró dramáticamente  en su sitio antes de caer de rodillas, inclinándose hacia atrás para menear la pelvis hacia el frente. Podía escuchar los gritos de Katie y Angelina, como igual habían hecho con Fred y sonrió feliz. No podía recordar cuando se había divertido tanto. Su apretado disfraz de marinero brillaba en la luz con la corbata meneándose. Sacó el batón del cinturón y lo meneó a ritmo de la música.

Young man, I was once in your shoes.  I said, I was down and out with the blues.  I felt no man cared if I were alive. I felt the whole world was so tight.

Ginny se puso de pie, riéndose a carcajadas. Ella desabotonó la túnica y la puso en la mesa. Debajo tenía puestos unos jeans y camisa bien apretados, diseñados para resaltar sus curvas.

– ¿Qué estás haciendo? – susurró Hermione.

– ¿Alguna vez has tratado de poner las piernas alrededor de un chico con la túnica puesta?

– Sí. – dijo Hermione un poco ruborizada.

– Entonces sabes lo difícil que es.

– ¿Piensas envolver a Harry con tus piernas?

– Tan pronto termine la broma. – admitió Ginny alegremente.

– ¿Por qué?

– En parte porque se que va a irritar a mis hermanos en lo mas profundo, pero mayormente porque de veras que quiero darle un beso. Se lo merece por lograr lo imposible, reunir a los seis a la vez y haciéndolo de forma tal que ellos no se sentirán ofendidos permanentemente. – toda conversación adicional cayó en el olvido cuando los ojos de Hermione se quedaron clavados en el escenario.


Ron era el último y tenía que admirar la imaginación de Harry. Era obvio que Harry se estaba vengando por lo que Ron le hizo. Su disfraz era el mas revelador de todos, indio piel roja con todo y tocado de plumas. Tenía un cinturón grande con cuentas cubriendo su ropa interior y tenía puestas botas de piel. Ron sabía que nadie en la escuela se iba a olvidar de eso y tampoco en la familia, ya que su padre estaba tomando fotos por doquier.

That's when someone came up to me, and said, young man, take a walk up the street. There's a place there called the Y.M.C.A.  They can start you back on your way.

Los chicos bailaron juntos una vez más y terminaron la canción con Fred, George y Ron arrodillados al frente con los tres mayores parados detrás, sus piernas separadas y brazos en el aire.

El grito que resonó por el salón era ensordecedor así como la risa que le siguió.

Harry se puso de pie, lágrimas de risa visibles en su cara. Los chicos estaban paralizados en su sitio y solo serían soltados cuando él soltara el hechizo. Él caminó hacia el frente del escenario.

Lo que sea que él iba a decir quedó olvidado cuando Ginny, corriendo como bólido de fuego se apareció de repente y le brincó encima. Ella puso las piernas alrededor de él y usándolas para nivelarse, agarró la cara del joven entre sus manos y lo besó tan fuerte y apasionadamente como pudo.

Las manos de Harry fueron directamente alrededor de ella para aguantarla mientras le devolvía el beso, la excitación después de una broma exitosa garantizaba que el beso era igual de apasionado.

Para cuatro de los chicos el ver eso fue tortura, pero para dos de ellos fue divertido.

– ¿Crees que Ginny podría enseñarle a Katie a besar así? – uno de ellos preguntó.

– No se. – respondió el otro. – Pero hay que admirar la capacidad de sus pulmones.

– ¡Fred! ¡George! – los otros exclamaron. – ¡Esa es nuestra hermana!

– Exacto. – espetó Fred. – Y ella se ve increíblemente feliz. Fue muy apropiado el que nosotros jugáramos con su vida, pero mírenla ahora. Está feliz de una forma que no la he visto en mucho tiempo. De hecho sus ojos tienen el mismo brillo que tenían antes del enredo con lo del diario.

– Tienen razón. – admitió Charlie a regañadientes. – Pienso que todavía estaba viendo a Ginny como la chiquilla de once años que Harry salvó de la Cámara. Es obvio de que ella ha crecido. Y ese sí que es un beso, uno que de todos modos no tenía ganas de ver.

– Sí. – dijo Bill con un suspiro. – Un segundo ella es tan alta como un saltamontes, brincando todo el tiempo y tan adorable que debería ser ilegal y el otro ya es toda una mujer. Y ¿no necesita al menos respirar un poco? Caramba todavía está pegada a él. Admito que se ve muy feliz, ¿pero tiene que seguir haciendo eso al frente de nosotros?

– Esto significa que tengo a mi hermana, a mi novia y a mi mejor amigo de vuelta. – dijo alegremente Ron. – Harry si que la quiere, los hubiesen visto ayer en la sala común, los dos se veían tan bien juntos que daba ganas de vomitar. Pero luego de esto, no creo que nada pueda ser peor así que creo que podré aguantarlo. Y caramba, yo se muy bien que los dos están en buen estado físico, pero ¿no le deberían doler los brazos ya de estar aguantándola por tanto tiempo? Me sorprende que Snape no haya dicho nada. – Ron miró hacia los maestros los cuales miraban con expresiones de diversión en la cara. Los otros estudiantes seguían riendo y animándolos. – Tan pronto ella separe los labios de Harry le diremos que ganó y yo volveré a tener mi vida de nuevo.

Harry rompió el beso lentamente y le sonrió a ella, ignorando completamente los gritos en el Gran Salón. Él la bajó hacia el suelo y la puso de forma tal que la espalda de ella estaba apoyada contra el pecho de él. Sus manos se colocaron sobre la cintura de ella y Ginny entrelazó sus manos con las de él.

Ginny se movió un poco y encontró que un problema de tener un novio mucho mas alto que ella era que no podía moverse como quería y se contentó con rozar el muslo de él.

– Quiero agradecer a los Increíbles Chicos Weasley por el entretenimiento de esta noche. – anuncio Harry, usando otros Sonorus en su persona. – Caballeros, en vez de permitir que esto escale a una guerra desproporcionada, les propongo lo siguiente: Un partido de Quidditch. Ustedes seis mas alguien adicional contra un equipo que voy a juntar. Si ganan dejare de salir con Ginny. Si ustedes pierden, nos darán su bendición.

– ¡Estamos de acuerdo! – gritó Percy instantáneamente, antes que sus hermanos pudieran decir algo al respecto.

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Author Notes:

[1] Morag es nombre escocés, por ende Morag habla ingles con acento escocés.

[2] Tomar el té: tengo entendido que “tomar el té” equivale a comer como a eso de las 5pm en el Reino Unido. Se toma el té pero es normal comer algo mas pesado.

[3] Village People: Bea y yo discutimos la posibilidad de cambiar la parte del YMCA con una canción en español (inclusive pensamos si cambiarla con una canción de Menudo) pero nos dimos cuenta que no iba a funcionar por la cuestión de los disfraces… era demasiado trabajo…

[3a] En cuanto al comentario que hace Dean sobre Draco, dicen las malas lenguas que el significado oculto de la canción sobre decirle a un joven que vaya al YMCA es porque durante la década de los 70’s los homosexuales tenían sus encuentros en dicho lugar. Para los que no saben la YMCA es un gimnasio donde los jóvenes de escasos recursos van a ejercitarse.

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