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De: Fred & George

Para: El cretino

Cc: el resto del bonche

Asunto: ¿Qué demonios fue eso?  

Percy pedazo de imbécil, ¿Qué demonios fue eso???

Pensamos que dejamos bien en claro ¡QUE NOS AGRADA HARRY! ¡Y TAMBIEN NOS AGRADA NUESTRA HERMANA! ¡DE HECHO, NOS GUSTAN LOS DOS JUNTITOS!!!!!

Si Harry no nos hubiese enviado de vuelta cuando tú aceptaste el reto, ¡te hubiésemos acabado allí mismo!

Fred y George

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EXTREMADAMENTE IRRITADOS  


De: De vuelta al campamento de dragones

Para: Ustedes que se quedaron por allá  

Asunto: Re: ¿Qué demonios fue eso? 

Fred, George, cálmense. Ponerse la presión sanguínea por las nubes no va a arreglar nada.

Me encantaría una explicación también, pero va a tener que esperar porque Tonks acaba de llegar y me gusta la expresión en sus ojos…


De: Bill

Para: los demás

Asunto: Rápidito… 

Chicos,

Estoy de acuerdo con C. Fleur llegó y tiene las esposas…


Ginny empujó a Harry en una de las sillas en la sala común de Gryffindor y se sentó firmemente sobre su regazo. Había esperado para tenerlo para ella sola desde que sus hermanos desaparecieron tan pronto aceptaron el reto de Harry. A la que se fueron, Harry envió a los demás a sus casas, retornando el Salón a su estado normal, antes de retirarse a la torre de Gryffindor.

– ¿Cómo pudiste apostar con nuestro futuro de esa forma? – demandó Ginny, sin gustarle para nada que él pudiera hacer una apuesta así que podía afectarlos a los dos.

– ¿Quién dijo que estoy apostando? – preguntó Harry con una expresión divertida en los ojos.

– Les dijiste que dejaríamos de salir juntos si ellos ganaban. Eso es apostar.

Harry rió por lo bajo. – No vamos a perder. Ya se a quien quiero en el equipo.

– ¿Pero como puedes estar tan seguro? Todos mis hermanos son buenos en Quidditch! Ron es el mejor guardián desde Oliver Word, Charlie es tan bueno como tú, y Fred y George son legendarios como bateadores. – ella sonaba preocupada.

– Estoy positivo de que vamos a ganar. – dijo Harry suavemente, su mano alargándose para mover un mechón de pelo detrás de la oreja de ella. – De todos modos no importa si ganamos o no.

– ¡¿Qué!? – la pequeña pelirroja se veía horrorizada y un poco traicionada.

Harry se movió de debajo de ella otra vez poniéndose de pie y se inclinó un poco para besarle el pelo. – Yo dije que dejaría de salir contigo. Si por alguna inverosímil razón llegamos a perder, simplemente te pediría en matrimonio antes de tiempo. Ya no seríamos meramente novios, sino prometidos.

– Me voy a acostar, ha sido un día muy pesado. Te amo. – él besó a la atónita chica otra vez y se fue a la cama con una sonrisita en la cara.

Ginny lo vio irse, sacudiendo la cabeza con incredulidad mientras trataba de barajar en la mente lo que él le había dicho.

Ella sonrió lentamente, para luego reírse con ganas.

¡Harry Potter iba a casarse con ella en el futuro!

Ella se puso de pie y se puso a dar vueltas con los brazos abiertos de par en par, riendo de felicidad. Primero la broma, luego la promesa de matrimonio; no estaba segura que podría sentirse mas feliz de lo que se sentía en ese momento.

Ignorando las miradas extrañas que estaba recibiendo de los otros estudiantes, ella tomó una rápida decisión. De ninguna manera Harry se iba a salir con la suya. Ella subió corriendo las escaleras hasta el cuarto de Harry y empujó la puerta.

Neville miró en shock, ya que estaba en el proceso de quitarse los pantalones y se ruborizó furiosamente. – ¡Ginny! ¡No se supone que estés aquí!

– ¡Oh, bah! – dijo ella haciendo un ademán con la mano ante la queja del chico antes de zumbarse de cabeza entre las cortinas de la cama de Harry.

– ¿Hola? – saludó Harry al verla. Él ya estaba desvestido, y estaba acostado en su cama, con solo unos bóxers blancos de seda que Sirius le había regalado.

– ¿Hablaste en serio hace un rato? – preguntó ella gateando sobre él.

– Sí.

– ¿Te das cuenta de que tú no puedes decirle a una muchacha que te vas a casar con ella y luego irte así como si nada?

Harry negó con la cabeza. – Parecía lógico para mí.

Ginny colocó una pierna sobre él y se sentó sobre el estomago del muchacho, todavía vestida. Ella se relamió mientras observaba el pecho de él ya que nunca lo había visto así.

– Quidditch te hace bien. – murmuró ella mientras experimentaba pasando la mano sobre el pecho del joven.

Harry gruñó suavemente, causando que sus músculos del pecho se movieran bajos los dedos de ella.

Ginny se sacudió mentalmente. – Muy bien Potter, cuando le dices a una muchacha algo así, tienes que darle oportunidad de responder. Uno no se va así como si nada dejando a la chica toda atontada.

– Lo siento. – dijo Harry con una miradita falsa de arrepentimiento. - ¿Cuál es la respuesta apropiada de la chica?

– Ella se gana el derecho de besarlo hasta dejarlo todo atolondrado. – dijo ella con una risita pícara mientras se inclinaba para hacer exactamente eso.

Fue mucho mas tarde que una desaliñada muchacha salió de entre las cortinas de la cama de Harry, todavía vestida, para caminar fuera del cuarto, preguntándose vagamente donde estaba Ron metido.


Harry sonrió para sí mismo y bostezó. Él esperaba que la próxima vez pudiesen revertir los roles un poco ya que estaba muy pero muy interesado en ver a Ginny sin camisa. Él vio como ella se bajaba de la cama a regañadientes y se iba para su dormitorio.

No podía evitar imaginarse como ella reaccionaría cuando eventualmente la pidiera en matrimonio.

De repente un pensamiento se le ocurrió al darse cuenta de lo apretados que eran los jeans que ella tenía puestos. Con eso en mente, sacó la cabeza de entre las cortinas. – Neville. ¡Deja de estar ligando el trasero de mi chica!

– ¡Pero ella me vio sin pantalones! – protestó Neville.

– ¡No me importa! – dijo Harry con mirada asesina.

Neville tragó en seco y cerró sus cortinas rápidamente, murmurando para sí mismo que no estaba mal si él la hubiese podido ver siquiera un poquito.


De: Bill

Para: Mis maravillosos hermanos

Asunto: Harry

Chicos,

¿Les mencioné alguna vez lo mucho que amo a Harry? Él es el chico perfecto para Ginny, y de veras que sería una buena adición a la familia. Creo que voy a hablar con nuestra Gin para que no lo pierda.

Creo que anoche fue, sin lugar a dudas, la mejor noche de mi vida.

¿Creen que Harry me pueda decir donde consiguió las esposas?

Bill


De: Exhausto pero feliz, feliz como una lombriz  

Para: chicos

Asunto: Re: Harry

Estoy de acuerdo. Cualquier hombre que nos da un regalo como el que nos dio anoche hay que admirarlo y aceptarlo.

Tonks ni siquiera me dejó quitarme el sombrero…

¿Creen que deberíamos decirles a nuestras novias que le escriban a Ginny para que se quede con él?

C.

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Draconis dominium


De: Percy

Para: El quinteto

Asunto: Re: Re: Harry

Bueno otra vez yo metiendo las patas. Me pregunto si mamá me dejó caer de cabeza cuando era bebé porque parece que tengo el don innato de decir algo equivocado en el momento equivocado.

Me temo que anoche estaba tan abochornado por la travesura que me olvidé que nadie más quería seguir con esta pelea absurda.

Y después de que Penélope me diera una convincente demostración sobre los beneficios de trabajar para Harry y no contra él, se me ocurrió que sí juzgué mal la situación.

Es obvio que Harry es más que capaz de cuidar a nuestra hermana y de que sería una adición bienvenida para familia.

Penélope mencionó que Ginny está determinada en ver que Harry se convierta en el próximo Ministro de Magia después que él derrote a Vol… es difícil escribir el nombre pero pienso que hemos estados temerosos por mucho tiempo. Voldemort.

Tener al ministro en la familia sería un beneficio extra. No por presumir pero creo que yo podría ser un buen manejador de campaña y secretario. Creo que tengo el empuje político para apresurar la campaña. 

Aunque todavía no me siento cómodo con la idea de que Ginny está creciendo, sí siento que debe ser animada a continuar con la relación.

Perce

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La información de este mensaje mágico es confidencial y puede ser privilegio legal. Este mensaje es únicamente para el destinatario original. El acceso a este mensaje mágico por cualquier otra persona no esta autorizado. Si usted no es el destinatario, cualquier revelación, copia o distribución u otra acción tomada u omitida en relación con el mensaje es prohibida e ilegal.


De: el más joven

Para: los mayores

Asunto: Re: Re: Re: Harry

Creo que tendré que ir a ver a Madame Pomfrey porque la única forma en que voy a lograr sacarme esta sonrisa de la cara será con cirugía.

Hoy durante el día iré a pedirles disculpas y decirles que aprobamos la relación.

Demonios pero que rico es ser yo.

Ron.


De: ¿Por que somos nosotros los sensibles?

Para: los hipócritas sexuales-obsesionados                                        

Asunto: Re: Re: Re: Re: Harry

Que bueno es ver tanta lealtad familiar. Harry nos provee a todos con una buena tumbada y ¿de repente lo aceptan? ¿Y hasta ofrecen darle a Ginny consejos de esa naturaleza?

¿Que pasó con el unicornio y el proteger su virtud a toda costa?

Tenemos una suerte endemoniada de que estamos de acuerdo con el resultado aunque no con el método, porque sino estaríamos empezando la guerra de bromas otra vez.

Ahora que aceptaron a Harry y a Ginny como pareja (y mucho más, si es que entendimos el tono de sus mensajes) ¿alguna idea de cómo vamos a resolver el asunto del partido de Quidditch?

Forge & Gred

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Sortilegios Weasleys – Muy pronto en el Callejón Diagon.


De: Sonriendo como una momia

Para: Los otros chiquillos felices

Asunto: Quidditch

Chicos,

Fred y George trajeron un buen punto a colación. ¿Qué vamos a hacer con el susodicho partido de Quidditch? Lo último que queremos es que ellos se separen por este nuevo enredo. Ginny nunca nos perdonaría.

Bill


De: Sonriendo como un dragón

Para: Queridos hermanos

Asunto: Re: Quidditch

¿Saben? He escuchado a varios decir que Harry es el mejor Buscador desde, bueno, desde yo. Claro que nos hemos divertido jugando en casa de Mamá y Papá pero esto es mejor. Me gustaría una oportunidad de enfrentarme a Harry.

Vamos chicos, hay que tomar esto en serio, probar que somos mejores para luego ser magnánimos en la victoria y decirles que pueden continuar saliendo.

De esa forma no solo probamos que somos los mejores pero a la vez la hacemos feliz a ella.

Charlie

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Draconis dominium


De: Sonriendo como el fondo de un caldero

Para: Los apolíticos de la Fundación Weasley  

Asunto: Re: Re: Quidditch

Vaya Charlie, usaste palabras de mas de cuatro sílabas. Me place ver a uno de mis hermanos expresándose de forma tan grandilocuente en el idioma inglés.

En cuanto al partido, estoy de acuerdo. Aunque mis destrezas no se comparan a las de ustedes, creo que puedo arreglármelas para no defraudarlos.

¿Quién será el séptimo jugador? Es una pena que Ginny esté en el otro bando, me han dicho que es muy buena cazadora.

Percy

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De: Sonriendo como una pieza de ajedrez

Para: Me gusta la idea de la Fundación Weasley

Asunto: Re[3]: Quidditch

Si, Ginny es muy buena cazadora. También es muy competente como buscadora; perfecto reemplazo para Harry en el equipo.

En cuanto al séptimo jugador, bueno ya sabemos donde están las lealtades de las chicas – hicieron su preferencia bien claro. Papá está fuera de consideración también. Nunca lo vi reírse tanto como lo hizo anoche. ¿Que tal si le preguntamos a Lee Jordan?

Ron


De: Fred

Para: George

Asunto: Familia

¿Crees que si preguntamos amablemente, Harry y Ginny nos dejen unirnos a su familia? Estoy seguro de que con ellos nos divertiremos más y tendremos menos testosterona. Estos idiotas no lo entienden, ¿verdad?

Suspiro

F.


De: La mano izquierda

Para: La mano derecha

Asunto: Re: Familia

No estoy seguro de que los pueda perdonar por habernos hechos los más sensibles. Esto es lo que vamos a hacer: vamos a seguirles el juego, después les enviamos un mensaje a Harry y a Ginny y los invitamos a cenar. Aprovechamos y nos disculpamos propiamente y explicamos lo que está pasando para que Harry se encargue como mejor él crea.

G.


De: Los dos con madurez

Para: Los que necesitan un poco… ¿Sonriendo como que?  

Asunto: Re: Re[3]: Quidditch

Lee apenas se puede sentar sobre una escoba, así que está fuera. Le pediremos de rodillas a Alicia. Ella nos debe un favor, así que a lo mejor acepte.

F&G

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Sortilegios Weasleys – Muy pronto en el Callejón Diagon.


De: Fred y George

Para: Nuestro benefactor

Cc: Nuestra queridísima hermanita

Asunto: esta noche

Harry,

¿Podrías por favor encontrarte con nosotros en Las Tres Escobas para cenar juntos? Necesitamos hablar contigo y pensamos que puedes escabullirte fácilmente (si no, déjanos saber y nos encargamos).

George y Fred

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Sortilegios Weasleys – Muy pronto en el Callejón Diagon.


De: Harry Potter

Para: Miembros E.D.

Asunto: reunión

Chicos,

Solo para confirmar, hoy a las 2pm tenemos reunión extra del ED en el Cuarto de los Requerimientos. Vamos a trabajar en el nuevo hechizo escudo que Hermione encontró.

Por favor me dejan saber si no pueden ir.

Y como siempre, si quieren traer gente nueva, lo pueden hacer, siempre y cuando me dejen saber de antemano.

Harry


De: Harry

Para: Las chicas con magia en sus dedos

Asunto: Disfraces

Lav, Parv,

¿Podrían reunirse conmigo antes de la reunión del ED, como a eso de la una?  Me gustaría charlar con ustedes dos de forma privada.

Gracias,

Harry


De: Gin

Para: La espía mayor

Asunto: Harry

Hermi,

¿Podrías echarle un ojo a Orla hoy? Si puedes trata de sugerirle a ella que pida para que le den a Harry como recompensa una posición como asistente de profesor. Te lo agradecería mucho.

Pienso que el día que él decida correr para Ministro se verá muy bien en su resumé y además, es posible que le den una habitación privada.

Ginny


De: La reina oscura de Slytherin

Para: Marietta Marioneta

Asunto: Cho

Quiero que persuadas a Cho de que Harry todavía está interesado en ella y de que lo que siente por Ginny es otra cosa. Quiero que arregles para que Cho bese a Harry al frente de Weasley para que así termine su relación.

Si haces esto consideraré tu deuda pagada.

Pansy

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La pureza es verdadera


Ron se sentó al frente de Harry y Ginny.

– ¿Te podemos ayudar en algo? – preguntó Ginny fríamente.

Ron respiró profundo.

– Escuchen, todo lo que quiero decir es lo siento por haber sido tan majadero con ustedes. – dijo él a tropezones. – Harry, tu eres mi mejor amigo y de verdad que debí haber confiado en ti. Ginny, tu eres mi única hermana y el año pasado sí que demostraste que eres capaz de vivir tu vida sin los entrometimientos de nosotros.

– ¿Por que lo hiciste entonces? – preguntó Ginny.

– Porque fue automático. Y aunque me avergüenza admitirlo, fue divertido. Solo tratamos de protegerte, porque en parte al ser varones nosotros sabemos como piensan los chicos.

Harry notó que Ron movió los ojos por encima de su hombro, causando que Harry mirara también. Tal y como esperaba ahí estaba Hermione, dándole a Ron el apoyo que necesitaba.

– ¿Así que aceptaron nuestra relación? ¿Por qué ahora? – preguntó Ginny sospechosa, mientras Harry observaba calladamente, dejando que ella se encargara.

– Lo que pasó anoche me hizo ver las cosas de forma mas clara. Pero también estas últimas semanas con todo lo que ustedes han hecho, me hizo sentir fuera del grupo. Y por primera vez en mucho tiempo tuve que pensar por mí mismo, tu sabes que yo no soy bueno para estas cosas ya que dejo que Hermione piense por mí.

– Y para ser honesto extrañaba ser parte de las cosas que estaban pasando en la escuela. Estas últimas semanas estaba como el resto de los demás, viendo desde lejos como ustedes tres viraban la escuela patas arriba y eso no me gustó para nada.

– Ginny, siento mucho por interferir con tu relación con Harry. No me voy a disculpar por Dean, él no era bueno para ti. Debí haberme dado cuenta desde el principio que Harry sí lo es.

Harry miró a su novia. La falta de confianza de Ron le dolió mucho, más de lo que quería admitir, y no era la primera vez.

Ginny se puso de pie para abrazar a su hermano. – No lo vuelvas a hacer, Ron. – murmuró ella en la oreja del joven. – No creo que Harry te perdone una segunda vez.

Ron asintió lentamente. – Lo se, Gin.

Harry se puso de pie de la forma rápida habitual y miró fijamente a Ron por un segundo. Ron se puso un poco nervioso a la que se convirtió en el último recipiente de la mirada fija de Harry. Eventualmente Harry alargó su mano.

Ron miró la mano para luego agarrarla y darle un apretón antes de halar a Harry para darle un abrazo corto pero con sentimiento.


– ¿Querías vernos? – preguntó Lavender cuando ella y su amiga entraron al Cuarto de los Requerimientos.

Harry estaba sentando tras un escritorio trabajando con unos papeles. Las dos chicas notaron el aire de profesor que el joven tenía.

– Por favor tomen asiento. – dijo él creando dos sillas de forma casual con dos movimientos de su varita.

Las dos se sentaron, el sentimiento de enfrentarse a un profesor creciendo geométricamente. Las dos chicas se admitieron a sí mismas que a Harry le sentaba bien ese aire. Sus ojos brillantes parecían deslumbrar mientras les sonreía.

– Cuéntenme de sus planes para cuando salgan de la escuela. – dijo él eventualmente.

Lavender y Parvati se miraron una a la otra antes de mirar a Harry.

– Pensamos que Madame Malkins esta un poco anticuada. – dijo Parvati. – Las túnicas básicas que un mago usa no han cambiado en los últimos cincuenta años. No ha habido nada de innovación. ¿Nunca has pensado porque el hechizo calentador no se le pone a las capas?

– Lo mismo pasa con las túnicas para las brujas. – continuó Lavender. – Muchas de esas túnicas son horribles y se espera que nosotras las vistamos. Pensamos que hay una buena oportunidad en el mercado ahora mismo para una nueva línea de túnicas que sean manejables y más de moda.

– ¿Cómo van a hacer esto? Financieramente hablando. – preguntó Harry, su rostro sin dejar ver nada de lo que estaba pensando.

– No estamos seguras. – admitió Lavender en voz baja. – Ninguna de las dos es rica así que estábamos pensando si conseguir trabajos y poco a poco ahorrar dinero para abrir la tienda mientras diseñamos y cosemos en nuestro tiempo libre.

Harry asintió lentamente. – Esa no es la solución más ideal, ¿verdad?

– No. – admitió Parvati. – Pero es la única forma en que podemos hacer esto por el momento.

– Les tengo una proposición. – dijo Harry echándose para atrás en su silla.

Las dos chicas se miraron entre sí para luego inclinarse nerviosas hacia al frente, con una expresión atenta en sus rostros.

– Yo les voy a dar mil galeones para que ustedes monten la tienda, a cambio de un diez por ciento de las ganancias. Ustedes correrán la tienda como les venga en gana, sin ninguna interferencia de mi parte. Yo solamente seré el socio invisible.

Lavender respingó en sorpresa mirando a Harry para luego inclinarse hacia Parvati para darle un pellizco.

– ¡Ayy! – Parvati replicó mirando irritada a su amiga. – Nos estamos soñando. – dijo ella, sus ojos abriendo con sorpresa.

– ¿Entonces Harry nos acaba de ofrecer hacer nuestro sueño realidad? – preguntó Lavender, casi en shock.

– Sí. – replicó Parvati casi sin poderlo creer. Ella entonces se volteó hacia Harry otra vez al darse cuenta de que lo estaban ignorando. - ¿Por qué ahora? – tartamudeó ella, sin saber porque estaba preguntando.

Harry rió por lo bajo y se acomodó otra vez en su silla, cruzando los pies frente a él. – Recibí mil galeones del ministerio en recompensa por la captura de Pettigrew. En realidad no necesito ese dinero. – confió él. – Y esta no es la primera vez que he estado en esta situación. La otra vez que doné dinero para otra pareja de estudiantes para que realizaran sus sueños el resultado fue muy positivo.

– ¡Fred y George! – exclamó Lavender. – Una vez los escuchamos comentando como habían perdido todo su dinero apostando en la Copa Mundial de Quidditch. Tú les diste tu premio que ganaste en el Torneo de los Tres magos.

Harry asintió silenciosamente. La memoria de esos eventos todavía le daban la pesadilla ocasional y Cedric siempre viviría en él, pero no podía permitir que le afectara mas.

– Gracias, gracias, gracias. – dijo Parvati brincando en su silla. – Gracias.

Harry sonrió a las dos chicas mientras buscaba cerca de su silla y posaba una pesada bolsa llena de dinero sobre el escritorio.

Los ojos de ambas jóvenes se pusieron enormes cuando vieron semejante cantidad de dinero al frente de ellas.

– Si gustan, podemos ir a Gringotts para que puedan abrir una cuenta comercial para ustedes. – sugirió Harry mientras las chicas miraban con una combinación de shock, alegría e incredulidad ante la bolsa que representaba sus sueños. – Eso les debe permitir a ustedes tener algo de dinero para que consigan materiales y empezar su inventario antes de abrir su negocio.

– ¿Cómo podremos ir a Gringotts antes de Navidad? – preguntó Lavender poco a poco volviendo a la realidad.

Harry sonrió con picardía. – Ustedes tienen un periodo libre mañana, ¿verdad?

Ellas asintieron.

– Iremos entonces. No se preocupen, lo aclararé todo con el profesor Dumbledore.

Las dos asintieron a la vez, todavía obviamente en shock como para decir algo mas coherente.

– ¿Por qué no se van al dormitorio? Yo les ayudaré con la lección del ED cuando estén más enfocadas.

Las dos asintieron otra vez y caminaron en silencio, con el dinero en las manos. No fue sino hasta después que se dieron cuenta que se olvidaron agradecerle al muchacho por haber hecho sus sueños realidad.


Harry sonrió para sí mismo mientras prestaba su atención a los papeles en su escritorio. Él empezó a asignar tareas en el ED para estar seguro que todos entendían bien lo que estaban aprendiendo. Esto le ayudaba mucho para saber quien estaba en mejor nivel y para saber quien estaba un poco más rezagado para poder ayudar más.

Harry sonrió cuando sintió alguien que se acercaba. – Hola corazón. – dijo él calmadamente.

Ginny caminó alrededor del escritorio, empujó la silla hacia atrás para sentarse sobre el regazo del joven. – Lo que hiciste es una de las cosas más amables que he visto en mi vida, Harry Potter.

Él se ruborizó un poco ante el elogio. – No necesito el dinero, Gin, y ellas hicieron un tremendo trabajo con los disfraces de tus hermanos. Su idea de ampliar mágicamente la ropa es una muy buena. Eso demuestra que le han puesto cabeza al asunto de forma seria. Con eso en mente, estoy mas que feliz en poderlas ayudarlas siquiera un poco.

– ¿Por que no solamente les diste el dinero? ¿Por qué el interés súbito en hacer negocio?

Harry pensó un poco antes de hablar. – En parte porque pienso que me gustaría dejar huellas en este mundo. No quiero pasar el resto de mi vida viviendo del dinero de mis padres. Cuando les di a Fred y a George el dinero, lo único que yo quería era salir de eso. Sabía que ellos lo necesitaban y al ser familia, se puede decir que los forcé a tomarlo. Pensé en ese momento que a todos nos vendría bien tener algo con que reírnos durante la guerra y que ellos serían los mejores para proveer esa risa. No fue hasta hace poco que me enteré que ellos me hicieron socio.

– Así que cuando estaba pensando qué rayos hacer con este dinero, me di cuenta que podría dárselo a Lavender y a Parvati y en el proceso recibir algo de vuelta y tener una entrada segura de ingresos. Por más que me agradan ellas no son familia.

Ginny meneó la cabeza lentamente. – Tú siempre me asombras. – ella inclinó la cabeza hacia él para besarlo suavemente. – Absolutamente sorprendente.

Ninguno se movió por varios minutos disfrutando el beso sin interrupciones.

Eventualmente se separaron los dos sonriendo amorosamente. – ¿Bueno, que hay en la agenda de hoy, profesor?

Harry pellizcó a Ginny en el brazo. – No me llames así por favor. Vamos a cubrir el hechizo escudo que Hermione encontró. Me gustaría que trabajes con Luna; ella se rezagó un poco la semana pasada. A ver si la ayudas a alcanzar al resto del grupo.

– Voy a poner a Hermione a trabajar con algunos de los del tercer año y a Blaise con algunos del quinto año de Hufflepuff.

– Al resto lo cubriré yo, primero con una demostración y luego haciendo las rondas y ayudando hasta que todos capten el concepto.

Ginny asintió lentamente, con una risueña expresión en los ojos.


Severus Snape conjuró el hechizo invisible sobre su persona, siempre era algo raro verse a uno mismo lentamente desaparecer. – ¿Cómo me veo?

Minerva McGonagall sonrió levemente. – Invisible. – fue su respuesta seca.

– Sobre todo. – dijo Filius Flitwick. – Excelente trabajo Severus.

– ¿Estás seguro que esto es necesario? – preguntó Albus Dumbledore. – Estoy seguro que  Harry te daría la bienvenida sin tener que hacer todo este subterfugio.

– Ese no es el punto, Albus. – dijo Snape, su voz sonando un poco disonante. – Queremos ver como él se manifiesta cuando está relajado. Y como yo soy la única persona aquí con experiencia siendo espía soy la mejor opción para esto.

– Será como quieras. – dijo Albus con sus ojos chispeando divertidos.


Lavender y Parvati llegaron tarde a la reunión y de inmediato se dirigieron hacia donde estaba Ginny.

– Ginny. – dijo Lavender suavemente mientras seguía el ejemplo de Luna y trataba de lanzar el hechizo escudo. – ¿A Harry le gustan las piernas o los senos?

– ¿¿Qué?? – preguntó Ginny con voz ronca, su tez tornándose el familiar rojo tomate Weasley.

– ¿Sabes lo que Harry hizo por nosotras hace un rato, verdad?

Ginny asintió.

– Bueno, nosotras te vamos a hacer tu disfraz para el baile, pero necesitamos saber que prefiere él.

– No estoy muy segura. – dijo la pelirroja en voz baja.

– Bueno, cuando se besan, ¿a que parte él le presta más atención? – preguntó Parvati un poco sorprendida de que la otra chica no supiera.

Ginny se ruborizó furiosamente mientras croaba como rana. – Pues, la verdad no se. Él es uno de estos que creen en la igualdad de los derechos, y la mera verdad es que no hemos llegado tan lejos.

– Necesitamos saber con urgencia, Ginny. Solo podemos enfatizar una parte para el disfraz. Si mostramos los dos te verás como una cualquiera.

– Yo les ayudaré. – anunció Luna con su expresión ida de siempre. La joven rubia giró en sus talones y se dirigió hacia Harry. Mientras caminaba ella desabotonó los primeros cuatro botones de su camisa, apartando el material de forma ausente antes de tocar a Harry en el hombro.

Harry se volteó y la miró. – ¿Luna?

La rubia sonrió de forma ensoñadora y echó hacia atrás sus hombros. – ¿Te conté sobre el viaje de mi padre en el verano?

El movimiento captó los ojos de Harry, haciéndolo mirar hacia abajo. Él parpadeó incrédulo y lentamente se puso rojo.

– ¡Eeeiak! No. – exclamó él, moviendo sus ojos hacia los de la joven lo mas rápido posible. – ¿Sabías que tienes la blusa abierta?

Luna miró hacia abajo y sonrió completamente ajena al hecho de que tenía la blusa abierta. – Te quería preguntar sobre este hechizo ya que no lo capto del todo.


Blaise caminó hacia Ginny para preguntar. – ¿Debería preguntar el porqué Luna tiene la blusa abierta?

Ginny negó con la cabeza. – ¿Crees que debo rescatar a Harry?

Blaise miró al muchacho de ojos verdes y sonrió. – Él parece estar manejándolo bien. En todo caso mejor que Neville.

Ginny siguió la mirada de Blaise y vió como Neville parecía que estaba hechizado pero por otra razón diferente.

– ¿Por qué ella está haciendo eso?

– Lavender y Parvati querían saber la preferencia de Harry: piernas o senos, así que Luna decidió ayudar.

Blaise rió por lo bajo. – ¿Conoces el hechizo Accio?

– Claro que sí. – respondió Ginny.

– No puedes esperar que él haga una decisión basado solo en la mitad de los hechos, ¿no crees?

Ginny se sorprendió por unos segundos antes de que una sonrisita maquiavélica apareciera en su rostro. – Será interesante saber como Harry reacciona.

– Eres una Slytherin verdadera, Gin. – apreció Blaise con una risita.

– Vaya, gracias.

Blaise caminó hacia Harry, el cual estaba tratando de ayudar a Luna sin mirar hacia el pecho de la joven cubierto solo por un brassiere.

Ginny sacó su varita y esperó antes de murmurar. – Accio falda de Blaise.


Harry estaba ayudando a Luna y era con un supremo esfuerzo, comparado a los que él usaba para enfrentarse a Voldemort que estaba tratando de ignorar el hecho de que Luna estaba tomando cualquier oportunidad de enseñarle sus pechos.

– Hey Harry. – llamó Blaise, atrayendo la atención del muchacho. Él se volteó cuando lo que parecía un hechizo fugaz le pegó a Blaise, removiéndole la falda que tenía puesta.

Ahí fue que Harry se dio cuenta de que le estaban tomando el pelo.

Era posible, si acaso de forma vaga, el que Luna hiciera algo tan inaudito, pero el que un hechizo le diera así como así a Blaise la mismo tiempo, ya le daba a la cosa aspecto nebuloso. Harry conocía el Accio lo suficiente como para reconocer sus efectos. Ese hechizo le había salvado la vida.

Harry ignoró las piernas que ahora estaban al frente de él. – ¡Accio Ginny!

Él la escuchó gritar antes de que apareciese en sus brazos. Cuidadosamente la puso de pie frente a él.

– Quédate. – gruñó él. Con la varita en mano, mágicamente abotonó la blusa de Luna, ignorando los gruñidos de protesta de algunos de los varones presentes, los cuales tenían ahora una muy diferente opinión de la chica de Ravenclaw. Luego Harry conjuró otra falda para Blaise, mientras hacía nota mental de conseguirle a Ginny ropa interior similar a la que Blaise estaba vistiendo.

– ¡Explica!

Ginny puso un mohín mientras abría y cerraba los ojos.

– No me pongas esa cara, jovencita. ¿Qué se estaban tramando? – Harry trató en lo mas posible de verse firme y no dejar que su corazón se derritiera antes los ojitos de cachorrito abandonado que tenía su novia.

– Nada. – murmuró Ginny acercándosele para hociquearle el pecho. – ¿Crees que Blaise tiene bonitas piernas?

– Yo pienso que TÚ tienes bonitas piernas. – respondió él rehusando meterse en líos a pesar de lo que él pensara sobre piernas u otras partes de la anatomía femenina.

Ginny sonrió de alegría. – Eso es todo lo que necesitaba saber. – ella se volteó y se regresó a seguir ayudando a Luna.

– Supongo que no me vas a explicar, ¿eh? – le preguntó Harry a Blaise.

– Nop. – dijo ella con una risita. – Hay ciertas cosas en la vida que se supone tú no entiendas Harry, y esta es una de esas.

Harry asintió antes de mirar su reloj. Él se volteó para dirigirse hacia el pequeño escenario al frente del cuarto. El ED había crecido y el cuarto encantado también, a la que más estudiantes seguían uniéndose al grupo.

– Muy bien, gente. – dijo Harry sin molestarse en gritar. Tan pronto él habló los estudiantes dejaron de hacer lo que estaban haciendo para prestarle atención. – Hoy han hecho muy buen trabajo. He visto bastante progreso en muchos de ustedes. Lisa, Colin, Kevin y Graham, ¿podrían subir aquí por favor?

Los cuatro estudiantes subieron al escenario con algo de trepidación. – Les voy a lanzar algunas maldiciones a ustedes y quiero que los cuatro trabajen juntos para que detengan alguna de mis maldiciones les peguen.

Todos asintieron con determinación en sus rostros. Harry se volteó y caminó hacia el otro extremo del escenario, dándoles tiempo para que murmuraran entre sí.

Él sacó su varita y se volteó hacia ellos. – ¿Listos?

A la que asintieron, él les lanzó varios hechizos de corrido, los cuales eran básicos y fáciles de bloquear. Los chicos los bloquearon sin problemas, causando una mirada de orgullo en Harry. Con firmeza él poco a poco subió la complejidad de los hechizos y observó como ellos ganaban confianza y sacaban más de su magia trabajando juntos.

Crucio. – silbó Harry de repente, concentrándose fuertemente en el odio que sentía por Voldemort.  La maldición salió de su varita y tocó el escudo antes que nadie pudiera reaccionar al Imperdonable.

El salón entero se quedó helado en silencio, mirándolo en shock.

Harry sonrió lentamente, volteándose un poco para mirar a todos.

– Lo que acaban de ver es una demostración de un estudiante de cada casa trabajando juntos. Entre ellos lograron construir el escudo más poderoso conocido en el mundo mágico. ¡Entre ellos lograron bloquear la maldición Cruciatus!

– Para esto es que hemos estado entrenando, para esto es que hemos trabajado día y noche. Colin, Lisa, Kevin y Graham han probado lo que yo he estado diciendo todo el tiempo. Si trabajamos juntos, no podrán derrotarnos, y el Gran Cretino no tendrá ningún poder sobre nosotros. Nosotros nos enfrentaremos a él y lo derrotaremos.

– ¡Juntos Hogwarts es invencible!

El grupo entero se quedó mirándolo en shock, la enormidad de lo que había hecho apenas entrando en sus conciencias.

Ginny fue la primera en moverse con una mirada de orgullo. Lentamente ella empezó a aplaudir con Hermione y Blaise uniéndose instantáneamente. Segundos más tarde el salón entero casi se derrumbó en aplausos cuando el resto del grupo gritó en desafío a Voldemort y animaban a los cuatro estudiantes que habían logrado bloquear el Imperdonable, mientras la esperanza nacía dentro de ellos.

Harry observó en silencio con una sonrisa en los labios. Él alzó los brazos para pedir silencio.

– Quiero un pie de pergamino de cada uno de ustedes sobre el hechizo de hoy para el miércoles. Pueden irse.

Harry luego se volteó hacia los cuatro estudiantes. – Ustedes están excusados de la tarea. Hicieron un trabajo fantástico hoy.

Casi al unísono los cuatro se ruborizaron. Elogios de parte de Harry era su mayor deseo, mucho más que puntos para sus casas.


– Caracoles, Harry, eso fue asombroso. – exclamó Ron excitado para luego sobarse las costillas en el lugar donde Hermione le había dado un codazo.

– Tomaste un riesgo increíble. – dijo Hermione suavemente, mientras el salón se vaciaba.

– Tuve que hacerlo. – replicó Harry casi murmurando. Él mostró su mano, para que vieran lo mucho que estaba temblando. Ahora que estaban solos, él estaba dejando salir el miedo y el nerviosismo que estaba afectándolo.

– Siento que me voy a enfermar. – confesó él suavemente. Su cara se tornó un poco verde, a la que el impacto total de lo que había hecho caía sobre él.

Después de su intento fallido la vez anterior en el Ministerio, Harry pasó un tiempo estudiando la maldición Cruciatus y descubrió que no había odiado a Bellatrix lo suficiente como para lanzar la maldición con éxito. Como el odio era la clave, él se dio cuenta que la única persona a la que él odiaba con todas sus fuerzas era a Voldemort. Por más que él no quería meditar en los rincones más oscuros de su psíquico, Harry sabía que la única persona capaz de lanzar la maldición allí era él.

– No quería lanzar esa maldición, pero no veía otra forma de hacerlo. Los mortífagos no van a parar de usar Imperdonables solo porque somos jóvenes o porque es ilegal. Si algo pasara, ellos TIENEN que saber que hacer. Mi trabajo es hacer cosas desagradables para que si en algún momento algo pasara en la vida real ellos tengan una oportunidad de vivir, de escapar, de pelear y hacer lo que sea que tengan que hacer para sobrevivir. – era como si él tratara de justificar lo que había hecho.

Ginny fue hacia él y lo hizo sentirse en el borde del escenario para luego sentarse sobre el regazo del joven, halando la cabeza de él para colocarla sobre su hombro.

– Te amo. – murmuró ella en el oído de él. – Tú nunca serás como ellos. A ti te importan las cosas demasiado como para ser como ellos. – ella lo conocía lo suficiente como para saber que él estaba pensando.

Hermione agarró la mano de Ron y lo haló fuera del salón dejando a los otros dos solos.

Harry levantó la cabeza del hombro de Ginny. – ¿Ya vio lo que quería ver profesor?


Severus había estado observando la clase en la parte de atrás del salón, escondido y cuidando que nadie se diera cuenta que él estaba ahí y de que ningún hechizo al azar le pegara. Por lo que podía ver, los amigos cercanos de Harry actuaban como asistentes ayudándolo con el gran número de estudiantes participando. Severus no se había dado cuenta lo popular que era el ED.

Era obvio para Severus lo mucho que los otros estudiantes apreciaban a Harry. Cuando el joven caminaba a un grupo los alumnos se paraban más derechos y trataban más fuerte para entender los hechizos.

Una y otra vez Harry daba palabras de aliento, una broma aquí y allá para romper el hielo, o cualquier otra cosa para lograr el efecto deseado. Cuando él se movía hacia otro grupo, los estudiantes se quedaban mirándolo por unos segundos, con una promesa silenciosa en sus rostros prometiendo trabajar duro.

El profesor solo necesitó de unos segundos para pensar profundamente en lo que estaba pasando en ese salón y porqué se sentía todo diferente.

Había esperanza en ese salón. Había ese sentimiento de que a Voldemort se le iba a detener y de que ellos estaban en el lado ganador.

Severus sonrió al escuchar la conversación sobre las preferencias de Harry y vio con diversión como esa chica extraña Lovegood se le acercó al joven y luego la respuesta madura de Harry hacia la pregunta de Ginny.

Él observó como Harry llamaba a los estudiantes al escenario notando que eran uno de cada casa.

Snape también se impresionó con la cantidad de maldiciones que Harry lanzó a los estudiantes. El joven mantuvo un ataque constante, cada hechizo subiendo en poder, mostrando un dominio de su magia que ni el mismo profesor podría igualar a esa edad. En ese momento Snape tuvo un presentimiento de temor al presuponer hacia donde iba Harry con tantos hechizos.

Fue con algo de reticencia que Snape decidió confiar en que Harry sabía lo que estaba haciendo y no intervenir en la demostración. Fue con un suspiro de alivio, que no sabía que estaba aguantando, cuando vio que los estudiantes lograron bloquear el imperdonable.

El profesor luego tuvo mucho trabajo para aguantar las ganas de unirse al grito de los estudiantes después de las palabras de Harry. Snape había pasado tanto tiempo alrededor del Gran Cretino, como decidió empezar a llamarlo, no por miedo sino porque el nombre le caía como anillo al dedo, que había olvidado el poder de un líder carismático. Uno que operaba a base del respeto y la confianza en vez del miedo.

También vio con alivio cómo lanzar el hechizo afectó a Harry. El chico tenía el potencial de hacer que Voldemort se viera como un aficionado si se dejara llevar por las artes oscuras. La posibilidad de eso era mínima porque Harry tenía la amistad y amor de sus amigos y novia.

Él pensaba con firmeza que aquellos que comparaban a Harry y Ginny con James y Lily eran ridículos. Durante el sexto año de James y Lily, James era un tipo arrogante y Lily era una come-libros silenciosa. La única dirección de James había sido el bromear a toda costa y no había demostrado el ayudar a otros. Ni siquiera a Pettigrew que había sido amigo suyo.

Lily nunca había tenido la confidencia de bromear que tenían Harry y Ginny. Lo sorprendente era que ver el afecto que Harry y Ginny se demostraban no le hacía sentirse con ganas de vomitar como le había pasado cada vez que veía a James y a Lily.

De alguna forma Severus no se sorprendió cuando Harry miró directamente hacia donde estaba él y le había preguntado si había visto lo que quería. El muchacho cada vez se parecía más al director, mientras mas presión caía sobre sus hombros él lidiaba con ella de la mejor manera posible.

Snape movió su varita para cancelar el hechizo de invisibilidad. Ignorando la pregunta, él decidió tocar el tema del Cruciatus.

– Estoy completamente de acuerdo con lo que dijiste. – dijo él lentamente. – Estás haciendo lo correcto. Es la carga de estar al comando, Harry. A veces tienes que hacer cosas que no quieres hacer pero que son necesarias. Para bien o para mal, ellos confían en ti como maestro y protector.

Harry asintió lentamente. – Eso no significa que me tiene que gustar.

– Sobre todo. – dijo Snape lentamente. – Síganme. – dijo abruptamente, girando en sus talones mientras se le ocurría una idea.

El profesor salio del cuarto de los requerimientos con su capa flotando detrás de él con Harry y Ginny siguiendo mientras se dirigían a la oficina del director.

– Y bien, Severus? – preguntó Albus a su maestro de Pociones cuando este se sentó a la mesa, uniéndose a los otros tres jefes de casas. Harry Y Ginny tomaron asiento en su sitio acostumbrado, mirando con curiosidad a los adultos.

– Pienso que debería darle a Harry una posición como profesor asistente. – dijo Snape de forma brusca. – Él sólo, tiene un mejor comando de una clase grande, mejor que muchos maestros y sus métodos, aunque únicos, son muy efectivos. Él ha logrado enseñarles a los estudiantes a trabajar en equipo. Hoy, por ejemplo les enseñó a cuatro alumnos como combinar su magia y bloquear con un escudo la maldición Cruciatus.

– ¿Quien lanzó eso? – demandó McGonagall un tanto perturbada. – Nadie debería siquiera pensar en usar eso aquí.

– Oh por Merlín, Minnie. – bufó Snape, irritado y olvidando que Harry y Ginny estaban presentes. – Estamos en el medio de una guerra y yo tengo más que suficientes memorias de ese maldito hechizo como para saber que ellos no van a parar de usarlo porque no es algo agradable. Harry sabía lo que estaba haciendo y ya él pagó un precio que ninguno de ustedes jamás entenderían.

– Ciertamente no era algo digno de Gryffindor. – el desdén era evidente en la voz de Severus. – Mas bien fue algo que un Slytherin haría, con el coraje de un Gryffindor, el intelecto de un Ravenclaw y el cuidado de un Hufflepuff. Él no tiene el lujo de hacer las cosas a la Gryffindor, él se tiene que asegurar que estos chicos sobrevivan esta guerra y ha probado que hará lo que sea necesario para lograr ese objetivo.

– Así que por favor deja la “más recta que nadie” actitud.   

Al final de la mesa, Harry estaba rojo de la pena ante los elogios y Ginny estaba mirando en shock como el profesor que ella antes detestaba demostraba ahora una intuición notable de la personalidad de Harry.

– Gracias Severus. – Dumbledore entró a la conversación apaciblemente. – ¿Qué hechizo les enseñaste para que bloquearan la maldición, Harry?

– No era un hechizo solo persé, señor. Era más bien una combinación de la magia de todos con el hechizo Egregius Protego. Si varias personas trabajan juntas, serían capaces de bloquear cualquier cosa.

El director asintió lentamente, con una expresión de orgullo en el rostro.

– Hermione encontró la idea la semana pasada. – continuó Harry. – Yo solo les enseñé como usarlo.

– ¿Por qué asignaste tarea? – preguntó de súbito Snape recordando a Harry pidiendo un pie de pergamino.

– Encontré que así era más fácil determinar cuanto habían aprendido, y eso me ayuda a mí a determinar quienes están más avanzados para ayudar con los otros que están batallando un poco durante las reuniones. Ginny hizo maravillas con Luna hoy.

Al lado del joven, Ginny se puso de un bonito color de rosa ante el elogio.

El director asintió y sonrió. – Bien Harry, felicidades en tu nueva posición como profesor asistente. Ahora tendrás el poder de dar y quitar puntos, entre otras responsabilidades y privilegios que discutiremos luego. Se que no abusarás de ellos.

Harry respingó mirando al director para luego sacudir la cabeza. – Claro que no, señor.

– Bien Harry, creo que tienes una cita para cenar esta noche, ¿no?

Harry asintió y sin decir nada mas, se desvaneció junto con su novia.

– Saben, él al menos debería pretender no hacernos quedar mediocre. – dijo Snape secamente. – Él se pudo haber parado como el resto de los mortales.

– Severus. – interrumpió McGonagall, sus ojos chispeantes. – No me agradó para nada el que me hablaras así frente a los alumnos.

Snape respiró hondo. Un mes atrás su respuesta hubiese sido desdeñosa. – Lo lamento, Min. Para serte honesto hasta me olvidé que estaban ahí. Tú no viste el efecto que lanzar esa maldición tuvo en Harry y sus razones para lanzarla. El chico sí que teme el hacer un error y perder a alguien. Él no ha olvidado cómo se sintió durante la ausencia de Black, y eso es una de las cosas que lo animan a seguir adelante.

– ¿Alguno de ustedes tiene una idea cuan grande es el ED?

Minerva, Filius y Ponoma negaron con la cabeza. – Por lo que pude ver, él tiene a la mitad de la escuela ahí. – Severus informó a sus compañeros maestros. – Hay representantes de cada año y de cada casa. Y todos se aferran a sus palabras.

– Él les está enseñando a sobrevivir. No es bonito, pero si efectivo.


Al terminar la reunión, McGonagall esperó para poder charlar en privado con el director.

– ¿Que le ha pasado a Severus? – preguntó ella. – Nunca lo he visto tan apasionado, especialmente por un estudiante.

– Creo que Severus está por fin experimentando lo que nosotros hemos sentido por los últimos años. – dijo el director lentamente. – Me refiero a la esperanza. Él ha estado resignado a que iba a morir en cualquier momento mientras espiaba para mí y por primera vez él se ve a sí mismo con un futuro, con otra vida.

– Él ha reconocido que Harry representa su libertad y le gusta sentirse así.


De: bostezando

Para: viejo amigo

Asunto: Anoche

¿No fue maravilloso? Olvídate de la broma, pero el drama envuelto. Nada de estar trabajando a escondidas para el chiquillo, esta broma fue diferente a cualquiera que nosotros hicimos en el pasado. No digo que fue mejor pero si que fue diferente.

Canuto el alegre

--
Bostezo canino


De: Incrédulo

Para: El que se levanta tarde

Asunto: Re: Anoche

¿Apenas te estás levantando? El día ya casi se va. ¿Qué demontres hiciste anoche?

Y sí, fue bien divertido. A mi lo que me sorprendió fue el que pudieran cantar.

Creo que la diferencia con nosotros es que el hacer las cosas a escondidas de los maestros no fue problema para Harry. Hasta logró que Snape lo ayudara.

Remus


De: Me gusta la cura para las resacas

Para: El madrugador hacendoso

Asunto: Re: Re: Anoche

Bueno, después de que Harry nos envió a casa, nos fuimos a Londres Muggle a un club nocturno y nos dimos tremenda borrachera y luego regresamos a casa en taxi para luego, erm… bueno, creo que no tengo que darte detalles.

De todos modos, ¿Qué demonios hacía Harry con ese idiota? Él debería mantenerse alejado de Snivelus.

S.


De: Ha completado muchas cosas hoy.

Para: Ha dormido todo el día.

Asunto: Snape

Sirius,  

¿No crees que ya es hora de terminar con esta riña ridícula? Ya lleva más de veinte años. Ya eres un adulto responsable, y por más que quieras verte como un chiquillo, ya no lo eres.

Ahora eres responsable de un ahijado, una compañera y añade ser un miembro importante de la Orden.

Remus


De: Yo soy Sirius

Para: Papacito

Asunto: Re: Snape

Yo soy muy Sirius en cuanto a mis responsabilidades, está en mi nombre.

En relación a Snape, el malandrín es un mequetrefe con una opinión súper inflada de sí mismo. Él se mereció todo lo que le hicimos.

Canuto

--
Jau, jau


De: El merodeador que no es animago 

Para: Cornamentito

Asunto: ReExpedir: Mensaje de Sirius

Harry vamos a tener que hacer algo con Sirius. A pesar de las advertencias insiste en la misma bromita. Mira lo que puso en este mensaje:

Yo soy muy Sirius en cuanto a mis responsabilidades, está en mi nombre.

Remus – James hubiese estado bien orgulloso de la travesura de anoche.


De: Tu amado padrino

Para: el rey de las bromas pesadas

Asunto: Snape

Harry, felicidades por el éxito de la broma de anoche. Hiciste que tu padrino se pusiera muy orgulloso.

Pero ten cuidado cuando escoges a tus amigos, especialmente Snape. El tipo no es de fiar.

Canuto el orgulloso

--
jau, jau


De: Harry

Para: Mi padrino miope

Asunto: Re: Snape

Estoy ocupado ahora, pero te visitaré mañana después de clases. Más te vale que estés ahí.

H


De: Un chin irritado

Para: El Lobito maduro

Asunto: Re: ReExpedir: Mensaje de Sirius

Lunático

Tienes razón. Vamos a tener que hacer algo drástico.

Cuando era mas joven a veces me dejaban ver la TV. Hay algo que recuerdo que sería perfecto para Sirius. Tengo que hablar con par de personas para conseguir las cosas que necesito.

Harry.


De: Canuto el confundido  

Para: El ilustrado Lobo sábelo-todo

Asunto: Ermm

Le acabo de enviar un mensaje a Harry sobre lo confiar en Snape y esto fue lo que envió:

Estoy ocupado ahora, pero te visitaré mañana después de las clases. Más te vale que estés ahí.

¿Soy yo, o eso sonó a advertencia?

Siri


De: El Lobo sábelo-todo

Para: El idiota

Asunto: Re: Ermm

¿Te sonó a advertencia? ¡ES una advertencia!

Viendo como mi intento de educarte falló, parece que Harry se va encargar del asunto y sospecho que él será más directo que moi.

Si yo fuera tú, estaría asustado. Muy asustado.

Remus


Harry y Ginny iban camino hacia Las Tres Escobas. Primero habían ido a la torre de Gryffindor para cambiarse de ropa y darle la impresión a todos de que iban para algún lado para comerse a besos. La risita pícara de Ron resultó una distracción exitosa para todos menos Hermione, quien les tiró a la pareja una mirada curiosa. Harry le envió una mirada de advertencia prometiendo que explicaría en el futuro.

Era una noche agradable de otoño, ni muy fría, ni muy caliente, perfecta para caminar por el pueblo al anochecer. Había mas personas en las calles, yendo y viniendo en sus quehaceres diarios.

– Mira eso. – suspiró Harry, deteniéndose en una de las calles.

– ¿Qué mire que? – murmuró Ginny en respuesta.

– El pueblo. Se ve tan pacífico, la gente como si nada. Mira la calma.

Ginny observó, girándose un poco, esperando que él captara el mensaje. Así él hizo cuando un segundo más tarde ella estaba rodeada por los brazos del joven.

– Esto es, Gin. Esto es por lo que estamos peleando. – sus palabras rozaron el pelo de la pelirroja. – Estas personas, este tipo de vida, esto es la razón por la que nosotros hacemos lo que estamos haciendo para detener a Voldemort. Esta normalidad, estas personas solo quieren vivir en paz. Esto es lo que queremos para nosotros, nuestras familias, nuestros amigos y el resto del mundo.  Esto es lo que quiero para todos.

Ginny sintió una lágrima bajar por su mejilla mientras su novio abría su corazón para ella. Ella sabía que muchos buscaban su fama, su poder o su riqueza. Ninguno sabía el costo que estas cosas tenían para él y la determinación que se necesitaba para ser Harry Potter. Nadie sabía qué lo animaba, qué lo hacía seguir el camino que él se había impuesto. Ella se juró en ese momento de que ella lo seguiría y lo apoyaría en cada paso, ayudándole a soportar el peso de tantas expectaciones.

Los dos se mantuvieron así en silencio por unos minutos, el sol bañándoles con su luz. 

– Vamos. – dijo por fin Harry. – Estoy que muero de la curiosidad.

Ginny rió suavemente cuando Harry Potter desapareció para ser reemplazado por el otro Harry, el que era de ella solamente.

Ella tomó su mano y dio un saltito de alegría mientras lo halaba de la mano y escuchaba la risa suave del joven. Ella sabía que a lo mejor era un poco infantil de su parte actuar así pero sabía que era lo que él necesitaba en ese momento. Cada día ella lo entendía mejor. Era algo que le daba alegría en su corazón porque de seguro en esos momentos ella era quien mejor lo conocía.


Las Tres Escobas estaba lleno a capacidad con muchas personas disfrutando la última noche del fin de semana. El murmulleo de varias conversaciones se podía escuchar sobre el humo del lugar, mientras magos ancianos fumando diversos cigarros le decían al que quisiera escuchar qué era lo que estaba mal en el mundo mágico.

Magos y brujas jóvenes estaban en las mesas, bebiendo cerveza de mantequilla y whisky, tratando quizás de alguna manera de olvidar que tenían que trabajar al otro día.

Harry y Ginny entraron juntos tomados de la mano dirigiéndose a una de las esquinas. La mayoría de la gente no les prestó atención ya que nadie esperaba ver estudiantes del colegio en un domingo por la noche.

– Oh, mira. – anunció Fred, no muy alto para no llamar la atención. – Es nuestra hermosa hermana y su chico.

– Vaya, sí que son. – dijo George. – ¿No se ven lindos los dos juntitos?

– ¡Absolutamente! Deberían sentarse, ¿no creen? No sea que llamen la atención de los demás.

Los dos adolescentes rieron mientras tomaban asiento. Harry movió su varita de forma vaga creando un hechizo silenciador alrededor de ellos, permitiéndoles hablar sin temor a ser escuchados.

– Así que aquí estamos. – dijo Harry. - ¿Para que somos buenos?

Fred y George se miraron uno al otro para luego adoptar una inusual expresión de seriedad en sus rostros. – Queríamos disculparnos con los dos por el comportamiento estúpido en el que participamos.

– En lo que a nosotros se refiere, la forma en que reaccionaste a la broma pasaste la prueba de los Weasley. Desafortunadamente nuestros hermanos no lo vieron de la misma forma.

– Normalmente nosotros apoyaríamos a nuestros hermanos hasta el final, la lealtad familiar es lo más importante para nosotros. Pero ahora los dos son familia y Harry, nosotros confiamos en ti y pensamos que nuestra hermana es lo suficiente mayor como para saber cuidarse a sí misma.

– Especialmente después de lo que le hizo al joven Malfoy. – los gemelos estaban hablando alternándose uno con el otro, como solo los gemelos saben hacerlo.

– Pero esta mañana, después de lo que hiciste anoche, todos han cambiado el sonsonete de forma masiva. – Fred y George dejaron de hablar súbitamente. Los dos miraron fijamente a Harry.

– Tú sabías. – dijo George completamente pasmado. – ¿Lo hiciste a propósito, verdad?

Harry se ruborizó un poco y trató de verse inocente.

– ¿Qué hizo él? – preguntó una confundida Ginny.

– Pregúntale a tu novio. – refunfuñó Fred.

– ¿Harry?

Harry tomó la mano de ella. – Bueeeeno, puede que anoche haya yo enviado de vuelta a los muchachos con los disfraces todavía puestos después de haber visto la reacción de las muchachas. Y a lo mejor puede que los haya enviado a casa de sus respectivas compañeras.

– ¿Me quieres decir que anoche les diste a mis hermanos una buena tumbada? ¿Y por eso Ron no estaba en su cama anoche?

Harry asintió.

Ginny se quedó atontada por unos segundos en lo que procesaba lo que acaba de escuchar. Ella luego se giró para ver a Harry.

– ¿Tu lo arreglaste para que ellos cambiaran de opinión? – ella no esperó por una respuesta. – Eso fue algo bien Slytherin. – dijo ella con admiración para luego cambiar el tono de voz de forma dramática. – Pero, ¿como pudiste facilitarles a ellos una tumbada y no lo hiciste conmigo?

La cara de Harry tomó una expresión de miedo y preocupación mientras Fred y George echaban una risita.

Ginny mantuvo una expresión neutral por un poco más de tiempo para luego inclinarse y darle un beso suave. – Te amo. – susurró ella contra los labios del joven. – Aunque en algún momento vas a tener que reponerla conmigo.

La sonrisa de Harry se extendió de oreja a oreja, recordándole a todos al Harry mas joven de antes. – Eso me gustaría mucho.

Madame Rosmerta interrumpió con la experiencia de muchos años atendiendo una cantina trayendo consigo cuatro tarros de cerveza de mantequilla.

– ¿Saben? – dijo Fred dándole un sorbo a su bebida. – Cuando éramos más jóvenes, la cerveza de mantequilla era lo máximo. A pesar de que no contiene alcohol nos gustaba mucho. La primera vez que la tomamos actuamos como borrachos por el resto del día.

– Sí. – dijo George. – Tantas travesuras. Buenos tiempo, buenos tiempos. Pero ahora estamos algo aburridos con esto. Parece como si solo bebiéramos esto, whiskey de fuego o jugo de calabaza.

– ¿Sabías que los muggles tienen cientos de diferentes bebidas?

Harry asintió ya que había crecido como muggle.

– Bueno, nosotros no sabíamos, pero ahora sí. Nosotros estamos tratando de inventarnos algo nuevo, pensamos que podríamos hacer una fortuna. Hicimos algo de investigación y parece que la patente de la cerveza de mantequilla expiró hace unos cuantos años. La habían estado renovando cada vez que iba a expirar, pero o alguien se equivocó o simplemente se olvidaron de renovarla. Por lo que pudimos averiguar Fudge parece que quería cambiar la ley de nuevo y los que tenían la patente encontraron que era muy caro y la dejaron expirar.

Harry parpadeó. – ¿De veras?

– Sí. – replicó George. – Si pudiéramos inventarnos otra variación, podríamos reestablecer la franquicia, salvando mucho en mercadeo y el esfuerzo de convencer a la gente a tratar algo nuevo.

– ¿Así que están buscando por algo que sea como la cerveza de mantequilla pero mejor? – preguntó Ginny con un aire de excitación en la cara.

– Sí. – respondió Fred.

Harry y Ginny se miraron uno al otro. – Ordéname algo agradable y consigue lo mismo para mi invitado.

– Regresa rápido. – dijo Ginny dándole un besito.

– Lo haré. – respondió Harry y se desvaneció.

– ¿Harry puede Aparecerse? – preguntó un atónito Fred.

– Él puede Aparecerse doble y triple. – respondió Ginny orgullosa de los logros de su chico.

– ¿Para donde se fue?

Ginny sonrió pícaramente. - ¿Me creerían si les dijera que se fue a buscar a la persona que se inventó la cerveza de mantequilla y no esta cosa que estamos tomando?

– No. – dijo Fred prontamente. – Mejor dicho, no lo creería si fuera otra persona y no Harry.

Ginny se echó a reír. – Anoche ustedes dos parecían estar disfrutando lo que estaba pasando. – comentó ella con una mirada de interés.

George y Fred tenían idénticas sonrisitas en sus caras. – Estábamos impresionados Gin. Tu novio tiene un don para las bromas que ojalá nosotros hubiésemos sabido cuando estábamos en la escuela. Él hubiese podido ayudarnos con muchas cosas.

– ¿De veras Harry va a correr para ministro? – preguntó Fred poniéndose serio otra vez. – Percy mencionó que Penelope le dijo anoche que Harry lo haría. Pienso que la idea de tener al ministro en la familia hizo que Percy cambiara de opinión.

Ginny sonrió de forma inocente. – Pensé que Percy sería el mas difícil de convencer así que a lo mejor le dije algunas cosas a Penelope, sabiendo que las ambiciones políticas de Percy harían el resto.

Fred se viró hacia George. – ¿Te da la impresión de que nos pasaron por encima de forma abrumadora?

– Sí. Y da miedo para serte honesto. Éramos seis de nosotros y nos neutralizaron de forma total. – el joven rió de forma alegre. - ¿Te das cuenta que significa eso?

– Que vamos a ganar y que Voldieverruga va pa’bajo.

– Exactamente. – dijo George alegremente. – Así que, ¿Harry, va a correr o no? – preguntó él a Ginny.

– Pienso que él no se ha dado cuenta todavía, pero lo hará. Harry tiene esta necesidad de asegurarse que todos tengan lo que él no tuvo: una vida estable y feliz. El ministerio está en el medio de eso y una vez él termine con Voldemort, él correrá por la posición para arreglarlo todo.

Fred y George sacudieron la cabeza a la vez admirados. – Tú tienes suficiente ambición por los dos. – silbó Fred entre dientes.

Ginny sonrió otra vez. – Quizás. – admitió ella modestamente.

– Escucha. – dijo George. – Cuando ustedes se decidan a correr, nosotros los ayudaremos como podamos y esto incluye donaciones, publicidad y mercancía. A Harry le debemos más de lo que podemos pagar. Sin él nuestra tienda no sería lo que es ahora. Él nos sacó de un tremendo atolladero sin pedir nada a cambio.

– ¿Cuándo ustedes dos crecieron? – preguntó Ginny con una expresión burlona en la cara.

– Cuando los idiotas de nuestros hermanos no quisieron seguir nuestro consejo y decidieron seguir interfiriendo entre tú y Harry.

Fred asintió. – Gin, solo dinos una cosa. Eres feliz, ¿verdad?

Ginny se viró hacia ellos dejando caer todas sus defensas mentales y sonrió suavemente.

– Tengo todo lo que siempre he soñado. Tengo un novio maravilloso, que es muy atento e increíblemente poderoso y completamente enamorado de mí. Se que estoy a salvo con él y él me deja llevar la relación. Mientras ustedes se divertían anoche con sus novias, yo me metí en su cama y me lo comí a besos. Nunca me sentí presionada o asustada y para ser honesta la única razón por la que me detuve fue por que no era el momento adecuado.

– Confío en él plenamente y lo amo y se que él me ama y confía en mí. Soy la chica más afortunada en este mundo.

Fred y George se miraron uno al otro. – No importa lo mucho que hayas crecido tu siempre serás nuestra hermanita, Ginny,  y los dos te queremos mucho. Confiamos en ti y en él, así que lo que sea que hagan será asunto de ustedes. Nosotros los apoyaremos en lo que podamos.

Ginny sonrió a los dos y se puso de pie para darles un abrazo a los dos.

– Y de todos modos, para nosotros Harry es el suertudo, no tú.


Harry apareció al frente de la cabaña de Abe y rápido caminó por el sendero. – Hola Michael, ¿está Aberforth?

La cabra dejó de masticar grama para mirar a Harry. – Sí está. Si me da un segundo veré si está recibiendo visitantes. – Michael trotó alegremente en la cabaña mientras Harry se sentaba en los escalones.

Un momento mas tarde la cabra salió trotando y dijo. – Él está encantado de verlo.

– Gracias. – dijo Harry, haciéndole una reverencia formal a la cabra, antes de entrar a la cabaña.

– Harry. – saludó Aberforth alegremente. – ¿Que puedo hacer por ti?

Harry sonrió y estrechó la mano de Aberforth. – ¿Sabías que la patente de la cerveza de mantequilla está expirada?

– No, no sabía. – el anciano mago estaba sorprendido.

– ¿Cómo te sientes de hacer negocio? Tengo dos socios que pienso te van a caer bien. Ellos han estado buscando un producto para reiniciar el interés del público mágico en la cerveza de mantequilla.

Aberforth trató de parecer desinteresado pero la chispa en sus ojos decía otra cosa. – Me podrían persuadir. – admitió él. – ¿Confías en ellos?

Harry asintió. – Con mi vida. Además soy socio con ellos en sus negocios.

Aberforth asintió. – Suficiente razón para mí.

– Genial. – Dijo un complacido Harry. – ¿Nos acompañarías a las Tres Escobas?

Abe frunció el ceño un poco. – No soy bienvenido ahí. – admitió él. – Es posible que en algún momento me vi involucrado accidentalmente en un lío que ocurrió ahí y pude haber destruido parte del lugar.

Harry rió al escuchar eso. – No hay problema. Me puedo encargar de eso, aunque tengo que Aparecernos a los dos en el lugar.

Abe se viró para ponerse una capa, antes de entrar a la cocina. El regresó con un envase cerrado. – ¿Que estamos esperando? – pregunto alegremente. – Nunca me he Aparecido con alguien y es algo que quiero ver con interés.

Harry sonrió y tomó la mano de Abe y un segundo mas tarde los dos reaparecieron dentro del área silenciosa en Las Tres Escobas. Harry movió su varita de forma vaga creando un hechizo Confundus alrededor del área. – Todo el que vea hacia acá no notará que estás aquí.

– Excelente. – dijo Abe jovialmente. – Srta. Weasley. – casi gritó de placer. – Es un honor verla de nuevo y tan pronto.

Ginny sonrió y se puso de pie acercándose para darle un beso en la mejilla al anciano. – Que alegría verlo de nuevo Sr. D…

– Ah-ah. – dijo Abe sacudiendo la cabeza. – ¿Como le pedí que me llamara?

– Pensé que eso era por esa noche nada más. – dijo Ginny un poco confundida.

– De ninguna manera. Todos mis amigos me llaman por mi nombre.

Ginny sonrió otra vez. – Fred, George, permítanme presentarles a Aberforth Dumbledore. Abe, estos dos sinvergüenzas son mis queridos hermanos. Fred y George Weasley.

– Ahh. – exclamó Aberforth, estrechando la mano de ambos. – Los famosos gemelos Weasley. Albus habla mucho de ustedes dos. ¿Es cierto que ustedes encantaron sus calcetines para que cantaran Rule Britannia cada vez que él decía las palabras Hogwarts, Gryffindor o Quidditch?

Los gemelos soltaron una risita pícara. – Sip.

– Excelente. – Abe dijo, tomando asiento al lado de Harry. – Siempre me ha gustado una buena broma.

– ¿Usted es el hermano menor del director? – preguntó Fred.

– Si, también soy el más guapo.

Harry y Ginny se echaron a reír, seguidos de Fred y George.

– Antes de entrar a las historias de bromas, ¿Por qué no nos sirves un trago, Abe?

– Excelente idea. – el anciano dijo. Con un toque de su varita la cerveza de mantequilla que estaba en la mesa se desapareció para reaparecer sobre el escritorio de un cierto director de una escuela cercana. Desafortunadamente la bebida estaba ahora sin tarros y se corrió por todo el escritorio.

Él sirvió cinco tarros, y cada quien tomó uno.

– Un brindis. – dijo George. – Para Harry y Ginny: que los dos tengan muchos años de felicidad.

Harry y Ginny se ruborizaron y se sorprendieron al escuchar esas palabras mientras Fred y Abe las repetían.

Los cinco sorbieron de sus bebidas y Harry, Ginny y Abe esperaron a ver que los gemelos pensaban de ella.

– ¿Fred, mi querido gemelo?

– ¿Sí, George?

– ¿Te das cuenta de qué significa esto?

– Creo que si, pero apuesto que los demás se están preguntando de que estamos hablando.

– Muy cierto. Es el precio que pagan por no haber nacido gemelo. De todos modos lo que esto significa es que junto con nuestro anciano socio, todos los que están sentados en esta mesa van a ser ricos, muy pero que muy ricos.

– Ah, sí, absolutamente. – los dos rieron alegremente y luego se giraron para ver al mago. Sus rostros habían perdido el humor para convertirse en los hombres de negocios que eran. – Lo que sugerimos es una sociedad entre nosotros. Formamos la nueva compañía con cada uno siendo dueño de un 30% con Harry siendo del otro 10%.

– Muchachos. – interrumpió Harry, para decirles que no lo incluyeran.

– ¡Callado! – Fred, George y Abe ordenaron a la vez.

Mientras Harry se quedaba callado y sorprendido, Fred continuó. – Usted provee la receta como su parte y la experiencia en hacerla. Nosotros proveeremos los materiales, la fábrica para hacerla y la publicidad y mercadeo.

Aberforth asintió lentamente. – Eso suena aceptable. – Él presentó su mano, la cual los gemelos estrecharon prontamente.

– Ahora, todo lo que necesitamos es un nombre. – dijo George, perfectamente contento de hacer negocios con un apretón de manos.

– ¿Cerveza de Mantequilla Original de Abe el Honesto? – sugirió Ginny.

Los tres nuevos socios se miraron uno al otro. – Pues bien. – dijo Abe. – ¿Algún otro problema que necesitemos resolver?

Fred y George negaron con la cabeza a la vez. – Si lo hay, estamos seguros que ellos lo  podrán resolver por nosotros.

Harry y Ginny se ruborizaron a la vez causando que los otros tres se rieran.

Madame Rosmerta interrumpió otra vez trayendo platos de comida. Ella puso los platos en la mesa frente a tres de ellos para luego regresar a la barra para traer el resto. Cuando entró al área silenciosa ella frunció el ceño. – Usted tiene prohibido estar aquí. – dijo ella mirando a Aberforth.

– Permiso. – dijo Harry cortésmente mientras se inclinaba hacia el frente y movía la mano de forma furtiva. – Creo que una de sus mozas necesita ayuda.

La moza en cuestión estaba balanceando demasiados tarros vacíos y estaba a punto de dejarlos caer. Rosmerta dio un respingo de horror y corrió hacia allá. Ella se detuvo tan pronto salió del área encantada y se sacudió la cabeza. Ella miró hacia atrás, no vio nada malo y continuó para ayudar.

– Majestuoso, Sr. Potter. – dijo un impresionado Abe. – Yo casi no vi la magia.

– ¿Que magia? – preguntó Fred confundido.

– Sin varita. – explicó Abe alegremente. – Harry se está convirtiendo en un maestro.

– ¿Que están planeando para mercadeo? – preguntó Harry tratando desesperadamente de redirigir la conversación.

Su treta funcionó cuando George replicó. – Empezaremos con unos cuantos anuncios en la radio mágica. Vamos a tratar de crear un poco de expectativa con el producto antes y durante su lanzamiento, para luego invitar a la prensa para que la prueben de forma privada. Luego haremos unos anuncios para el periódico para seguirlo por ahí.

Harry tomó un bocado de su comida mientras pensaba. Internamente tenía una batalla consigo mismo, porque sentía que como dueño de parte de la compañía tenía que hacer su parte para ayudarlos en alguna manera. Y había una forma en que podía ayudar más que alguna otra.

Con un suspiro, Harry puso su tenedor en la mesa. – No puedo creer lo que voy a decir pero les voy a endorsar públicamente la bebida como mi favorita.

Si alguien pudiese haber visto a través de los encantamientos que rodeaban la mesa, hubiese sufrido un shock por el espectáculo. Un mago octogenario estaba bailando sobre la mesa junto a dos jóvenes de pelo rojo vivo. Juntos los tres brincaron sobre la mesa en un bailoteo chiflado.

Ginny los miró para luego soltar una risotada cuando los tres empezaron a tirar patadas a diestra y siniestra.

Harry sacudió la cabeza, sonriendo. No podía recordar en la vida haber visto algo similar y esperaba que nunca tuviera que ver algo así de nuevo.

Finalmente los tres retornaron a sus asientos, básicamente porque estaban ya faltos de aire. Con un movimiento casual de la mano de Abe, la mesa volvió a la normalidad.

– Quiero dos favores. – pidió Harry rectificando lo que había dicho anteriormente.

– Lo que sea. – dijo Fred con los otros dos asintiendo.

– Primero que nada, contraten a Abe como consultante para Sortilegios Weasleys. Les garantizo que él tiene más años de travesuras que nadie, y eso incluye a Remus y a Sirius.

– Íbamos a ofrecerle eso de todas maneras. – admitió George. – De forma no oficial, el profesor Dumbledore nos ha ayudado una u otra vez. ¿Qué era lo segundo?

– Hice algo similar con Lavender y Parvati, les di dinero para montar una tienda de ropa. Me gustaría que ustedes les ayuden con un consejo o dos. Denles el beneficio de su experiencia.

Fred y George asintieron al unísono. – No hay problema.

– Excelente. – sonrió Harry. – Les voy a dar la dirección mágica de ustedes. A lo mejor las lleve mañana a verlos ya que voy a ayudarlas a abrir una cuenta de negocios en Gringotts.

– Harry. – dijo Fred pensativo. - ¿Últimamente te molestas siquiera en ir a clases?


De: Fundadora del Fan Club de Harry Potter

Para: Miembros (todos)

Asunto: Recompensa de Harry

Muy bien gente, necesito sugerencias para darle al profesor Dumbledore para la recompensa de Harry.

No creo que debería ser puntos, porque normalmente él gana más que nadie en un año y no sería recompensa para él, más bien para Gryffindor.

Orla

--
Presidente del Fan Club (no oficial) de Harry Potter


De: Tesorera, Fan Club de Harry Potter

Para: todos los miembros

Asunto: Re: Recompensa de Harry

Pienso que no debería ser prefecto tampoco. Él no necesita el trabajo extra y de todos modos, todos lo respetan a él más que al Premio Anual.

Laura


De: Kevin (Secretario)

Para: Otros miembros

Asunto: Re[2]: Recompensa de Harry

> Muy bien gente, necesito sugerencias para darle al profesor Dumbledore para la recompensa de Harry.

¿Que tal dinero en efectivo?

K.


De: Lavender

Para: Miembros del Club

Cc: Hermione

Asunto: Re[3]: Recompensa de Harry

>> Muy bien gente, necesito sugerencias para darle al profesor Dumbledore para la recompensa de Harry.

> ¿Que tal dinero en efectivo?

De parte de alguien que conoce muy bien a Harry, les puedo decir que dinero es lo menos que él querrá. A él no le gusta recibir dinero así.

Les sugiero que se concentren en algo que significaría más para él de forma más personal.

Lav


De: La mejor amiga de Harry

Para: Fan Club de Harry

Asunto: Recompensa

Yo hablé con Ginny sobre su club y vamos a hablar con Harry de parte de ustedes. Vamos a pedirle que les den a ustedes algún tipo de estatus oficial y arreglar para unos carnés de membresía similar a las monedas del ED.

 En relación con la recompensa para Harry, podría sugerirles que pidan para que a Harry le den algún tipo de rol oficial en el colego. Él les ha enseñado a muchos de ustedes en el ED y sería algo que haría a Harry muy orgulloso.

Hermione


De: Chica estudiosa 

Para: Chica Slytherdor

Asunto: Recompensa de Harry

Gin,

Como siempre, o así parece últimamente, tenías razón. Orla pidió ayuda para la recompensa de Harry y yo sugerí que le dieran a Harry la posición de profesor asistente que sugeriste.

H.


De: Orla

Para: Todos en el club

Asunto: Re: Recompensa

¿Alguien tiene alguna otra idea?

O.

--
Presidente del Fan Club (no oficial) de Harry Potter


De: Orla Quirke

Para: Hermione Granger

Cc: Miembros del Fan Club

Asunto: Re: Recompensa

Querida Hermione,

Me gustaría agradecerte por interceder de parte nuestra con Harry.  Puedo decir sin lugar a dudas que todos en el club están de plácemes con estas noticias.

Me gustaría darte las gracias también por la sugerencia. Nadie mas ha venido con algo mejor y desde el punto de vista personal pienso que esta será una recompensa digna del trabajo de Harry.

Mañana durante el desayuno, voy a pedir que a Harry le den la posición de profesor asistente.

Muchas gracias,

Orla Quirke

--
Presidente del Fan Club (no oficial) de Harry Potter


De: Bellatrix Lestrange

Para: Severus Snape

Asunto: Escape

Vaya, veo que lograste escapar y mantener el pellejo intacto.

Impresionante.

¿Supongo que no me dirás como lo hiciste, no?

Bella


De: Sev

Para: Belladonna

Asunto: Re: Escape

No, de verdad que no.

¿Por qué?

S.

--
Trabajando por la caída del Gran Cretino por Quince Años


De: Libre de Atropina

Para: El maestro de Pociones

Asunto: Re: Re: Escape

Podría estar buscando también. 

B


De: Libre y sin marca

Para: Atropina no es lo único que corre por tus venas

Asunto: Re[3]: Escape

Otra vez. ¿Por qué?

S.

PS: Por favor asegúrate de usar sintaxis correcta con los Re’s. Nada me irrita más que ver una retahíla de re’s en una pagina.

--
Trabajando por la caída del Gran Cretino por Quince Años


De: La ex-alumna

Para: El profesor quisquilloso

Asunto: Re[4]: Escape

¿Quieres saber porqué? Mírame. He pasado los últimos veinte años apoyando a Voldemort. En todo ese tiempo estuve en Azkaban dos veces, he sido torturada por él más veces de las que puedo contar, me han pisoteado, abusado, forzado a casarme con aquel idiota y tratar de procrear un maldito heredero para él.

Y ahora, me entero que es un maldito mestizo y de que ha estado mintiendo como la serpiente que es durante todo este tiempo.

 Yo he sido la MAS leal de todos los mortífagos y ¿a donde me ha llevado? ¡A ningún lado! Cada vez que algo importante pasa, él llama a Pettigrew o a Lucius. O inclusive a Macnair o Crabbe.

Pues bien, me quiero ir y estoy dispuesta a hacer lo que sea.

Y si te preguntas, nunca me acosté con Rodolphus. Un maleficio Imperio y un maleficio permanente para apagar su ardor hicieron el resto. No voy a dañar mi hermoso cuerpo para tener un chicuelo.

Venga Severus, nosotros en una época éramos bien amigos.

Por favor ayúdame. Te lo pido de rodillas, por los viejos tiempos. Por favor.

Tu Bella

¿Y como demonios lograste quitarte esa marca tan fea?


De: Sev en shock

Para: Sombra nocturna mortal

Asunto: Re[5]: Escape

¿Por los viejos tiempos? Nunca me hubiese unido a los malditos mortífagos si no hubiese sido por ti. Estaba enamorado de ti. Locamente enamorado de ti.

¿Sabes cuando me hice espía? El mismo maldito día que te casaste con aquel soquete. Me di cuenta de que todo había sido una mentira. Me miré en el espejo y odié lo que me había convertido. Fui directo donde Dumbledore y lo confesé todo y esperé por una muerte rápida.

No te debo nada Bella. Tú me dirigiste por un camino lleno de promesas que no tenías intención de cumplir y como un idiota, te creí en todo.

En relación a como logré salirme y eliminar la marca, la misma persona hizo las dos cosas. Harry.

¿Honestamente piensas que él va a ayudar a la persona que trató de matar a su padrino? ¿La que torturó a uno de sus amigos y trató de maldecir a su novia?

S.

--
Trabajando por la caída del Gran Cretino por Quince Años


De: La Lestrange inteligente

Para: Mi ex-amorcito

Asunto: Re[6]: Escape

¡Recórcholis!

Supongo que una disculpa no ayudaría en nada, ¿no?

Escucha, me debes un favor. Yo te ayudé la vez aquella con mi primo en 5to año y tu dijiste que me debías una. Y te lo estoy pidiendo ahora.

Quiero que le preguntes a Potter para que me ayude. Dile que haré lo que sea.

Por favor Sev, estoy de rodillas.

Bella


De: Siempre cumplo con mis promesas

Para: Me gustabas más cuando no eras una Lestrange  

Asunto: Re[7]: Escape

Le preguntaré a Harry de parte tuya. No esperes mucho a cambio. Si le hubieses puesto la maldición a él, sospecho que él ni se hubiese inmutado, pero trataste de tocar a Ginny y esa es una que hasta el Gran Cretino tiene miedo de intentar. Cualquiera que ose tocar un pelo de esa niña se enfrentará a una furia que hace parecer a Tom como un niño pequeño.

Severus

--
Trabajando por la caída del Gran Cretino por Quince Años


De: La esperanzada Srta. Black  

Para: Sr. Snape

Asunto: Gracias mil

Algo de esperanza es mejor que nada.

B.


La hora de cerrar se acercaba para Las Tres Escobas pero las cincos personas en la mesa no mostraban ninguna prisa por abandonar el lugar. Todos la estaban pasándola muy bien y riéndose constantemente a carcajadas.

– Harry. – La voz de Fred sonaba un poco torcida. Los tres adultos habían empezado a beber whiskey para celebrar su sociedad. – ¿Qué vamos a hacer con el partido de Quidditch?

– Sí. – añadió George tomando un trago. – Di lo que sea y nosotros nos salimos dejando a los otros solos.

Harry sonrió a los otros dos. – No hay necesidad de hacer eso. Confíen en mi, se lo que estoy haciendo. Vengan ese día y jueguen lo mejor que puedan. Les encantará la oposición.

– Estás comportándote como un Slytherin de nuevo. – interrumpió Abe, con chispa en los ojos.

Harry asintió. – No lo hubiese sugerido si no hubiese cubierto los dos posibles resultados.

– Por eso es que confiamos en ti, Harry. – Dijo Fred. – Con Ginny y con nuestras vidas. Estaremos contigo en la última batalla, ¿verdad Fred?

– Tú eres Fred. – dijo George. – Yo soy George.

– ¿Estás seguro? – preguntó Fred.

– Eso creo. – replicó George. – Ginny, ¡ayuda!

Ginny se echó a reír. Hacía un rato ella se había acomodado contra Harry y tenía ahora el brazo del joven sobre los hombros y se sentía segura y cómoda. No recordaba otra velada en la que se había reído tanto. – En este momento no tengo la más mínima idea.

– Ah, caray.

– Si yo fuera ustedes, dormiría en el sofá esta noche. – sugirió Harry con una sonrisita en la cara. – No querrían ustedes irse a dormir con la chica equivocada.

Fred y George palidecieron dramáticamente. – Nos matarían, literalmente hablando. Nunca las has visto de mal humor. Hacen que mamá se vea sana.

Los dos de repente brincaron con energía. - ¿Les dijimos que estamos trabajando en una nueva canción?

Los otros tres negaron con la cabeza. Harry y Ginny se veían un poco preocupados.

– Cuando Ginny nos dijo el nombre real de Voldieverruga, no lo pudimos evitar. – los dos se treparon sobre la mesa de nuevo. En una sola voz y un tanto borrachos empezaron a berrear.

"Oh Tommy boy, the wands, the wands are calling
From lake to lake, and down the old schools side
The summer's gone, and all your Eaters are dying
'Tis you, 'tis you must go and I must bide.

But come ye back when summer's in the meadow
Or when the school's hushed and white with snow
And I'll be there, in sunshine or in shadow
Oh Tommy boy, oh Tommy boy, I hate you so.

And if you come, when all your Eater's are dying
And I'm not dead, as dead you soon will be
I'll come and find the place where you are lying
And kneel and say a curse there from me.

And you shall hear, tho' soft I tread about me
And all my dreams will warm and sweeter be
If you'll not fail to tell me that you hate me
And you'll rot in hell, for all eternity."

Fred y George hicieron una reverencia mientras Abe se ponía de pie para aplaudir con entusiasmo. – Oh, yo me acuerdo haber cantado la versión original allá por los años cincuenta en Irlanda.

Harry y Ginny aplaudieron también sin molestarse en ponerse de pie. Harry miró su reloj. – Okey, hora de llevarlos a ustedes a casa. Abe, quédate aquí con Ginny, no puedo permitir que estos dos Aparezcan porque sino terminarían cortados en dos.

– Pero. – Fred se quejó ya que quería beber más.

– Nada de peros. – suspiró Harry. Mientras Ginny le permitía moverse, el joven se inclinó sobre la mesa y agarró las manos de los gemelos. Un segundo más tarde los tres desaparecieron.

– Él es muy bueno en eso. – comentó Abe alegremente. – Ahora jovencita, cuéntame mas sobre ti. Tienes que ser alguien muy especial para capturar el corazón de Harry.

Ginny se ruborizó como solo una Weasley podía hacerlo y a regañadientes empezó a hablar.


Harry llegó al apartamento que estaba sobre el futuro hogar de Sortilegios Weasley y miró alrededor. Moviendo la mano, hizo crecer al sofá para luego voltearse hacia los gemelos que estaban en ese momento haciendo la lucha libre como solo dos bebidos pueden hacerlo. – Me agradecerán por esto en la mañana. – murmuró él. – Dormio. – los dos cayeron dormidos inmediatamente, y solo el hechizo flotador de Harry evitó que cayeran estrellados al suelo.

Harry los movió hacia el sofá y los colocó cuidadosamente, para luego cubrirlos con una sábana. – Que duerman bien muchachos. – un segundo mas tarde él se había ido y estaba de vuelta en Las Tres Escobas.

Esta vez él puso un brazo sobre los hombros de Ginny y tomó la mano de Abe, Apareciéndolos frente a la cabaña de Abe.

Los dos jóvenes se despidieron del anciano antes de que Harry los Apareciese de nuevo.

– ¿Dónde estamos? – preguntó Ginny cuando reaparecieron frente a una gran fuente con un edificio Victoriano hacia la izquierda.

– Hyde Park. – dijo él suavemente, tomando la mano de ella mientras la fuente de súbito se encendía echando agua hacia arriba. Luces multicolores corrían alrededor dándole vida a la fuente.

Ginny dio un gritito de placer apretando la mano ante el despliegue de magia. Ella miró hacia las estrellas en el cielo, las cuales centelleaban alegremente a través de la neblina que se creó.

Harry colocó el brazo sobre los hombros de ella y lentamente la alejó un poco. A pesar de lo tarde que era, parecía casi de día gracias a la luz de la luna. Detrás de ellos la fuente regresó a su estado previo cuando Harry detuvo la magia.

Los portones que guardaban al palacio Kensington se abrieron cuando ellos se acercaron.

– Esto es precioso. – dijo Ginny mirando a las flores.

Harry sonrió suavemente. Él alargo su mano para tocar la cara de ella.

– Esto es en parte por lo de anoche. – susurró él antes de inclinarse para besarla. Usando el hechizo amortiguador, él la ayudó a reclinarse en el suelo con él sobre ella.

Ginny sonrió contra los labios de él, el aroma de las flores rodeándolos. – Estás haciendo muy buen trabajo.

Ese fue el último sonido que los dos hicieron por un buen rato.


De: Tú amiga

Para: Cho

Asunto: Harry y Ginny

Buenas, Cho

Hablé con algunos amigos anoche y ellos me dijeron que la única razón por la que Harry esta con Ginny es porque A, ella llegó allí primero y B, la ramera está acostándose con él. Él no la quiere pero se siente atrapado, tú sabes lo honorable que es. Ella lo sedujo y ahora él se siente como se acostó con ella se tiene que quedar con ella.

Mari


De: La Buscadora

Para: Mari la alegre

Asunto: Re: Harry y Ginny

¿Estás segura? Porque sí que suena feo para Harry. Todos sabemos como son esos Weasleys: pobres y tratando por todos los medios de salir de su pobreza. Te apuesto que ella piensa que de ahora en adelante todo será fácil para ella. Todo lo que tiene que hacer es abrir las piernas unas cuantas veces y vivirá en el lujo de por vida.

¡Ay Merlín, pobre Harry!

¿Qué podemos hacer al respecto? Harry ni siquiera me habla en estos momentos.

Cho


De: Animadora

Para: La mejor buscadora de la escuela

Asunto: Re[2]: Harry y Ginny

Claro que él no hará nada, Ginny lo tiene envenenado en contra tuya. Si lo quieres, vas a tener que luchar por él.

M


De: Una buscadora ruborizada

Para: Mi mejor animadora  

Asunto: Re[3]: Harry y Ginny

Sí lo quiero… ¿pero como lo obtengo?

Cho


De: La maestra planeadora

Para: Cabo Cho

Asunto: Plan

Oh, pienso que deberías hacer esto. Es obvio que Harry no sabe lo que es el amor. Mira su pasado. De seguro se está convenciendo a sí mismo que ama a esta cualquiera porque ella se acostó con él.

Todo lo que tienes que hacer es darle un beso y él sabrá lo que es el amor. Él sabrá lo que es bueno y te lo agradecerá.

Capitán M


De: Soldado insegura

Para: La general

Asunto: Re: Plan

¿Estás segura Marietta? No se…

Cho


De: Comandante omnipotente

Para: patrullera insegura

Asunto: Re[2]: Plan

Claro que sí, no estamos hablando de un chico normal, estamos hablando de Harry.

Para ayudarte me las arreglé para hacer un mapa que nos dejará saber donde están Harry y Ginny. Si lo hacemos bien, te garantizo que lo tendrás antes de que ella tenga tiempo de interferir.

La pregunta es ¿Tienes las agallas para hacerlo? ¿Para pelear por lo que quieres?

M


De: La Cabo Cho

Para: ¡Sí señor!

Asunto: Re[3]: Plan

¡Señor, sí Señor!

Cho


De: Mari

Para: Cho

Asunto: Ahora

Cho,

De acuerdo con el mapa, parece que Harry está caminado para desayunar y Ginny está todavía en la ducha. ¡Ahora es el tiempo perfecto!

M


De: Marietta

Para: Chantajista

Asunto: Está hecho

Cho va de camino para darle un beso a Harry. Ginny está como un minuto atrás. ¡Esto se acabó!

M


De: Pansy, Reina de Slytherin

Para: mi pequeña mascota

Asunto: Re: Está hecho

No está acabado hasta que ellos rompan la relación. Asegúrate de que suceda.

Pansy

--
La pureza es verdadera


Harry caminaba por el corredor sonriendo ante la idea de no tener que ir más a clases.

– Hola Harry. – Cho Chang saludó cuando salió de un salón de clases.

– Oh, hola Cho. – dijo Harry sonriendo. - ¿Cómo están las cosas? – él decidió ser amable con ella. No había razón en recordar lo malo que había sido la relación con ella. Los dos no estaban en el mejor momento mental como para que trabajara.

Cho sonrió hacia él, ladeando la cabeza y mirándolo a través de sus pestañas. La miradita hubiese tumbado a un Harry mas joven mientras las hormonas corrían por su cuerpo. Este Harry solo tenía ojos para Ginny y ni siquiera se fijó en la mirada coqueta que Cho le envió.

– Nosotros sí que la pasamos bien, ¿verdad? – dijo Cho recordando.

– Pues sí. – dijo Harry amablemente, aguantando las ganas de rodar los ojos. Él no sabía que sus palabras eran todo el ánimo que Cho necesitaba.

Con una fuerza que lo sorprendió, ella se le tiró encima y rápido colocó los brazos alrededor del cuello del joven para besarlo con toda la pasión que pudo reunir.


Marietta sonrió al ver a su amiga moverse para dar el tiro de gracia. Ella sentía un poco de pena por Cho, pero no lo suficiente como para detenerla. Todos sus planes se centraban en ser la mejor amiga de la chica inocente y rica. Ella le había pedido de rodillas a Cho que la perdonara por haber traicionado al ED el año anterior y Cho le había creído. Nadie más en la escuela le creyó pero eso no importaba. Tan pronto terminaran con este asunto ella esperaba salirse de este lío con todo el dinero de Cho que pudiera conseguir.

Ella casi se rió en voz alta cuando vio que Cho tomó lo que dijo Harry como un cumplido, por más que se notaba a leguas que él solo estaba siendo amable. Marietta vio en el mapa que Ginny se estaba acercando.

El momento fue perfecto. Cho agarró a Harry cuando Ginny se apareció y los vio.

Marietta vio varias expresiones pasar por el rostro de la joven: shock, horror y finalmente furia.

Ginny marchó hacia ellos y los apartó con una facilidad que hizo que Marietta se pusiera un poco nerviosa.

– Gin… - Harry empezó con una expresión de shock en la cara.

Marietta por poco aplaude del gusto. La expresión del joven era una de culpa.

Ginny lo ignoró. Ella sacó el brazo para afuera para lanzar el puño más fuerte de su vida.

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Author Notes:

La canción que los gemelos cantan es una variación de una que los soldados cantaban durante la Segunda Guerra Mundial (tanto en Inglaterra, como en los EEUU). Intenté traducirla pero no había forma de mantener la idea. Digamos que no están diciendo nada bueno en la canción.

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