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De: Min

Para: Fil

Asunto: Ese maldito Slytherin

¡Ayudaaaa!

En caso que no lo hayas notado Severus esta tratando de robarme mis pupilos estrellas.  ¡Sí que las tiene, diciendo que Harry y Ginny son de Slytherin! Pues lo siento, pero no se lo permitiré.

Necesito hacer algo para probarle que Harry es un Gryffindor y de que puedo ayudarlo en su entrenamiento de la misma forma que el “Sr. Que Enseña Hechizos en Latín Sucio”.

¿Alguna idea?

M.

--
gruñido


De: El Ravenclaw Feliz

Para: La Gryffindor Enfurruñada

Asunto: Re: Severus

Vaya sí que los envidio. Tengo la esperanza de pasar un tiempito con Harry para poder ver que podremos hacer con su habilidad asombrosa. Tiene tanto potencial que se me paran los pelos.

En cuanto a tu pedido: ya que le vas a enseñar a ser animago ¿Por qué no empujas los límites?

F.


De: Es muy temprano para acertijos 

Para: Gnomo críptico

Asunto: Re [2]: Severus

¿Que quisiste decir?

M


De: Nada malo con ser críptico, amorcito 

Para: Gatita gruñona 

Asunto: Re [3]: Severus

Enséñale a ser animago doble. Estoy seguro que el chiquillo tiene el talento y la habilidad para lograrlo y ser el primero en hacerlo.

F.


De: Incrédula 

Para: Geniecillo

Asunto: Chifladura

Filius mi querido amiguito, a lo mejor estás chiflado pero la chifladura siempre ha estado relacionada con eso de ser genio. Esto sí que le enseñará a Severus.

¡Gracias!

Min

--
ronroneando alegremente 


Mientras el puño derecho de Ginny volaba por el aire, la joven recordó la vez que ella aprendió a pegar con fuerza.


– ¡Bill! ¡Charlie! – exclamó Ginny con alegría cuando vio a sus hermanos sentados a la mesa cuando bajó a desayunar. - ¿Qué hacen aquí?

– Hey Enana. – sonrió Bill. – Vinimos a verte.

– Sí. – dijo Charlie antes de lanzarle una mirada de reproche a su hermano. – Pensamos que sería divertido ver a nuestra Dragoncita antes de que fuera a la escuela por primera vez.

Ginny brincó antes de lanzarle hacia ellos para darles un abrazo. Luego se sentó sobre el regazo de Bill y se robó una salchicha del plato del joven.

– Bill y yo vamos a llevarte de paseo así que apresúrate y desayuna. – dijo Charlie sonriendo.

Ginny se tragó otra salchicha y luego un huevo de cada plato de los muchachos para luego irse corriendo hacia su cuarto. Ella se cambió de ropa rápidamente, quitándose la camisa vieja de Charlie que usaba para dormir para ponerse el primer vestido que encontró. Luego se puso unas viejas sandalias y pasó un cepillo rápido por su pelo. Con una ligera mirada al espejo la jovencita bajó corriendo las escaleras en tiempo récord.

Bill y Charlie se miraron uno al otro para luego echarse a reír. – Vamos Dragoncita. – dijo Charlie tomando la mano de ella. – Síguenos.

El día fue muy divertido para la niña de diez años. Una de las cosas favoritas en su vida era pasar el tiempo con sus dos locos hermanos mayores, los cuales siempre reñían sobre cual apodo usar. Ella prefería eso a estar jugándole bromas a Fred y a George. Cuando llegaron a un campo grande ella preguntó. – ¿Por qué estamos aquí?

Charlie y Bill tomaron asiento en el suelo con ella y tomaron un aire de seriedad. – En unas cuantas semanas vas a empezar la escuela, Gin. – dijo Bill.

– Y bueno, viendo que Ron es amigo de Harry Potter y con todo lo que está pasando, queríamos darte unos cuantos consejos para cuando vayas a la escuela.

Ginny se ruborizó al escuchar el nombre de Harry y suspiró feliz.

Bill y Charlie se miraron uno al otro e hicieron una nota mental de asegurarse que Harry nunca se le acercara a su querida hermanita.

– Okey. – dijo Bill. – Muy pronto, algunos chicos se te van a acercar y tenemos que enseñarte como lidiar con atenciones no deseadas.

– Pero los chicos apestan. – dijo Ginny mientras mentalmente excluía a Harry de esa categoría. - ¿Por qué se me van a acercar?

– Porque eres bonita y aunque los chicos apestan por el momento, ellos crecen. – explico Charlie sonriendo.

– Así que, lo primero es aprender los puntos vulnerables. – dijo Bill poniéndose de pie y dándole una mano a Charlie para ayudarlo a pararse. – La forma más rápida de tumbar a un muchacho es con un buen rodillazo en la ingle.

Ginny echó una risita.

Charlie sacó su varita para echarse un hechizo a sí mismo. El joven luego se puso de rodillas para estar a la par a la estatura de su hermana. – Ahora, la cosa no es solo darles un buen puntapié, sino tumbarlos. – continuó Bill. – Si no haces un buen trabajo, ellos solo se enojaran contigo y eso no es buena idea. Con eso en mente, quiero que le des un rodillazo a Charlie.

Charlie asintió en acuerdo. – No te apures. – dijo él animándola. – Me puse un hechizo protector.

Ginny se encogió de hombros y dando dos pasos hacia el frente le propinó un rodillazo a Charlie lo más fuerte que pudo.

Charlie miró a Bill, negando con la cabeza de forma imperceptible.

– Ok, eso fue un buen primer intento. – dijo Bill animando. – Esta vez quiero que te inclines un poco hacia al frente y trata de poner algo de tu peso en la rodilla.

Ginny asintió con entusiasmo y golpeó de nuevo a Charlie con la rodilla esta vez inclinándose un poco.

– ¡Mucho mejor! – apreció Charlie, el hechizo que se puso dejándole saber lo fuerte que ella lo había golpeado.

Ginny brinco de alegría otra vez. – ¿No sería mejor si hiciera esto? – preguntó inocentemente mientras daba dos pasos rápidos hacia al frente y propinaba la rodilla contra su hermano mayor usando todo el empuje.

Charlie y Bill tragaron en seco. La forma en que los ojos de Charlie se agrandaron le dejó saber a Bill que su hermana había aprendido muy bien esa forma particular de defensa personal. Asintiendo, él dijo. – Sí, eso sería mucho mejor, Enana.

Charlie se puso de pie, y dijo sonriendo a Bill. – Es tu turno.

Bill asintió y sacó su varita para ponerse un hechizo protector en la cara.

– No siempre podrás usar esa movida, Dragoncita. – explicó Charlie. – Se considera un golpe bajo, así que ahora te vamos a enseñar como golpear a alguien.

– ¡Genial! – exclamó Ginny dándole a sus hermanos un abrazo espontáneo.

Los dos muchachos se miraron uno al otro reafirmando su promesa de cuidarla a todo lugar.

Charlie mostró su mano derecha. – Lo primero es saber como poner la mano. Quiero que hagas un puño y pon el pulgar al frente de los otros dedos pero que no pase de los nudillos.

Ginny asintió, mordiéndose el labio inferior mientras hacía lo que se había pedido.

– Ahora, es importante que tenses la muñeca. – continuó Charlie. – Necesita estar en línea recta con el brazo desde la muñeca hasta el puño. Eso es para evitar que te lastimes.

– Ok.

– Bien, ahora pon la mano hacia atrás, lo mas posible y zúmbala hacia el frente dejando el brazo lo mas flojo posible. A la que te acercas a la quijada de Bill quiero que eches el puño hacia al frente, de ahí es que viene el poder dar un buen puño con fuerza.

Ginny asintió y siguió las instrucciones. Ella sonrió feliz cuando sintió el puño haciendo contacto y no sintió nada de dolor, gracias al hechizo que su hermano puso en la quijada.

– Muy bien Dragoncita. – dijo un risueño Charlie. – Trata de nuevo pero esta vez recuerda mantener el puño en línea recta.

Los tres trabajaron juntos por varias horas, Charlie y Bill tomando turnos para ser el recipiente de los puños y patadas de su hermana hasta que quedaron satisfechos con el progreso de la pequeña.


El puño impactó ruidosamente, pegándole a la quijada de Cho Chang con una fuerza similar a la de un tornado.

La muchacha asiática voló por los aires, cayendo inconsciente en el duro suelo.

Ginny sacó su varita y apuntándola a la otra muchacha tronó. – Ennervate.

Cho abrió los ojos lentamente y luego miró con furia a Ginny cuando recordó lo que estaba pasando y se tocó la quijada con cuidado.

– ¿Qué demonios crees que estas haciendo besuqueando a mi novio? – demandó Ginny.

– Harry quería besarme, solo que él no lo sabía. – protestó Cho.

Ginny rodó los ojos y dijo como si estuviera hablándole a una niña pequeña. – Cuando Harry quiere besar a alguien, él pone el todo por el todo. Para empezar, a él le gusta poner los brazos alrededor tuyo, uno sobre el hombro, el otro alrededor de la cintura. Él te acerca lo más posible a su cuerpo y durante el beso, las manos acarician tu espalda, dándote una sensación de calidez. Te aseguro que él no pone los brazos al frente y trata de empujarte lejos.

Cho se puso de pie lentamente. Ambas chicas no se habían dando cuenta que una pequeña multitud se estaba aglomerando cerca. – ¡Pues claro que sabrás eso! – acusó Cho. – ¡Él solo está contigo porque te la pasas la mitad del tiempo acostada debajo de él!

– Te dejaré saber que Harry y yo parecemos ser los únicos en nuestro año sin tener malditas relaciones sexuales. – dijo Ginny fríamente, rehusando sentirse insultada por lo que la zorra al frente de ella había dicho. – Y no es porque no queramos, sino porque estamos esperando el momento adecuado y no porque haya un Gran Cretino detrás de Harry. Resulta que yo amo a Harry y estoy bien segura de que él me ama. Señálame a otro tipo en esta escuela que deja que su novia lleve el paso en la relación como lo hace Harry, inclusive cuando ella se le trepa encima en la cama a mitad de la noche. Él siempre ha sido la definición perfecta de honorable. El que Harry me traicione sería tan ridículo como si él se convirtiese en mortífago para servir al Gran Cretino.

Cho, con asombro en la cara, dijo a tropezones. – Pero Marietta dijo…

Ginny vio, por el rabillo del ojo, a Marietta ponerse más pálida que un fantasma para luego voltearse y salir corriendo tan rápido como la llevaban sus pies.

– ¡Deténgala! – gritó Ginny, sacando su varita. Al lado de ella, Harry sacó su varita falsa pero pausó siguiendo el paso de la otra chica con los ojos.


Hermione estaba regresando de una reunión de prefectos con Ron cuando escuchó el chillido de Ginny. Ella miró, su mente analizando los datos con rapidez. Pudo ver el moretón en la cara de Cho, la mirada de furia en la de Ginny y la usual expresión neutral de Harry. Marietta estaba huyendo como si tuviera al mismo diablo detrás de ella. Lo cual era una buena descripción de Ginny cuando estaba enojada, pensó la joven distraídamente.

Detrás de ella, Ron sacó su varita, listo para usarla contra la otra muchacha si fuera necesario.

Hermione ni se molestó en sacar la suya, dejando que el instinto tomara las riendas.  La joven se puso en cuclillas, la mano izquierda apenas tocando el suelo para balancearse. Inclinándose un poco hacia atrás, pausó mientras su presa se acercaba sin darse cuenta de lo que le esperaba.

Con un gruñido, Hermione se empujó hacia el frente lo más fuerte que pudo, lanzando su hombro derecho directo hacia el estómago de la otra chica, en lo que podría describirse como una perfecta maniobra de fútbol americano.

Los pies y la cabeza de Marietta continuaron hacia delante mientras su torso se detuvo de forma súbita, para luego revertirse de forma violenta cuando su cuerpo de contuvo como una “U” antes de que la chica tuviera tiempo de darse cuenta de lo que estaba pasando, Hermione la tumbó al suelo lo mas fuerte que pudo. La chica de pelo amarañado brincó de pie y miró a su victima de forma dura, la cual estaba tornándose color púrpura por la falta de aire.

– ¡Eso fue por el año pasado, chivata! – dijo Hermione de forma viciosa.

Ginny caminó hacia el grupo y le dio a Hermione un abrazo ligero. – Gracias. – la joven  pelirroja se volteó hacia la chica tirada en el suelo, y sacando su varita la apuntó a la cara de la otra. – Si no te quieres ver con un maleficio moco-murciélagos de forma permanente, mas te vale que empieces a hablar.

– Fue Pansy. – respondió Marietta a tropezones, aterrorizada por la mirada asesina de Ginny. – Ella dijo que si no lograba romper tu relación con Potter, ella le iba a decir a Cho que yo solo estaba usándola.

Un gemido de traición se escuchó por el pasillo detrás de Marietta pero la chica parecía que no podía dejar de hablar. – Fue fácil, solo te insulté algunas veces y animé a Cho a que creyera que ella te lo podía quitar. Yo lo arreglé todo, hasta el momento para que ella lo hiciera.

– ¿Cómo?

– Con este mapa que Pansy me dio. – dijo ella, sacando un pedazo de papel.


Harry observó mientras su novia interrogaba a la soplona con una ligera sonrisa en la cara. Él estaba bastante seguro de que Ginny sabría que él no la estaba traicionando, pero lo que lo hizo darse cuenta lo mucho que valoraba la relación fue cuando ella explicó como sabía que Harry no era el que estaba besando a Cho. El hechizo para decir la verdad que él le lanzó a Marietta de forma clandestina estaba trabajando de maravilla y a la misma vez no podía evitar sentir un poco de lástima por Cho.

Cuando Marietta mencionó el mapa, Harry avanzó para arrancárselo de la mano. – Travesura Realizada. – murmuró él, mientras algo de ansiedad le corría por el cuerpo. Él observó como el mapa se transformaba en un pedazo de papel. – Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas.

Las palabras que aparecieron en el mapa fueron las siguientes: Mapa del Merodeador, versión 1ra, descartada debido a la localización incorrecta de profesores.

Harry canceló el hechizo de la verdad que le había puesto a Marietta con un movimiento de su varita, un poco perturbado por el hecho de que Pansy se hubiera atrevido a usar algo de los Merodeadores en contra suya. – Parece que cometí un error con ella. – murmuró Harry refiriéndose a la Slytherin. – Voy a…

– Espera Harry. – interrumpió Blaise. – Nosotras nos encargaremos de Pansy. Te lo prometo, no dejes que esto te distraiga.

– Sí. – dijo Lavender. – Esto no es importante. Ella pagará por haber tratado arruinar tu relación, te lo prometemos.

Detrás de ella, Luna, Parvati y otras chicas asintieron en acuerdo.

Harry respiró hondo y asintió. – Gracias. – dijo él con una ligera sonrisa tímida pero agradecido por la oferta, antes de voltearse hacia su novia.

Ginny estaba mirando a la chica tumbada en el suelo, luego a Cho, la cual estaba con cara de asombro y lista para echarse a llorar, otra vez.

– Huye. – dijo Ginny a Marietta. – Mantente alejada de mí, de Harry y de nuestros amigos, o de lo contrario lo lamentarás.

Marietta se puso de pie de forma temblorosa, y huyó como si el demonio estuviera detrás de ella, dándose cuenta que nunca lograría lo que quería de Cho. Lágrimas bajaban por su rostro mientras corría hacia la sala común de Ravenclaw.

– Lo siento mucho. – dijo Cho acercándose al grupo. – Pensé que, bueno, no sé lo que estaba pensando. – ella miró a Ginny directamente. – Quise tanto creer en lo que ella me dijo, que dejé que el poco sentido común que me queda volara por la ventana. No pasará de nuevo. – Cho pausó para luego voltearse y marcharse del lugar.

– Cho. – llamó Ginny. Ella caminó hacia la otra chica y cuando Cho se volteó, Ginny le encantó con un hechizo sanador en la quijada, reparando el daño causado por el puño.

– Gracias. – dijo Cho calmadamente. – No me merecía eso. – ella se volteó otra vez y continuó su camino entra la multitud, pensando en lo mucho que su supuesta amiga la había lastimado.


– Muy bien, gente. – dijo Ron en voz alta. – El espectáculo se terminó. Vayan todos a desayunar.

La multitud se dispersó, con las chicas que había ofrecido encargarse de Pansy caminando juntas, intercambiando ideas entre ellas.

En ese instante, tanto Ginny como Hermione gritaron. – ¡No debí haberle pegado!

Harry y Ron intercambiaron miradas sardónicas por un segundo, antes de que cada uno agarrara la mano de su respectiva chica, halándolas hacia diferentes salones de clase vacíos.


Ginny estaba un poco preocupada, porque Harry estaba tratando de mantener sus emociones bajo control y ella estaba segura que él le gritaría por haberle pegado a Cho. El joven empujó una puerta de una sala de clases para luego cerrarla de golpe tan pronto  entraron.

Él se volteó hacia la muchacha y la empujó hacia la pared, los ojos brillando.

– Harry, yo… - empezó Ginny.

– ¿Sabes lo que te pasa cuando te sientes bien apasionada sobre algo? – demandó Harry.

– ¿Qué? – preguntó Ginny, negando con la cabeza, como si no entendiera lo que él estaba diciéndole.

– Tus ojos brillan.

– ¿¿Ah?? – respondió Ginny.

– Tus ojos brillan. – repitió él.

– ¿Perdón? – preguntó ella otra vez.

– No deberías. – murmuró Harry, su voz tornándose ronca de repente  mandando escalofríos por la espalda de Ginny.

– ¿No debería? – repitió ella, totalmente confundida.

– No. ¿Te das cuenta de lo sexy que eso se ve?

Cualquier otro tipo de conversación fue olvidado cuando Harry empezó a besar a su novia como si no hubiera un mañana.


– No debí haber hecho eso. – dijo una preocupada Hermione, mientras seguía a Ron dentro de un salón de clases. – Soy una prefecta, ¿qué tipo de prefecta ataca a otra chica de esa forma? ¡Y al frente de todos los estudiantes! Y me duele el hombro. ¡De seguro me van a expulsar, o peor, removerme de ser prefecta!

Ron trató lo más que pudo de no soltar una carcajada. Esa mañana había sido de maravilla para él. Estaba otra vez envuelto con la pandilla, estaba participando en las cosas en vez de solo ser un observador. Hasta recibió una mirada de simpatía de parte de Harry por tener que lidiar con Hermione. Él sacó su varita y le lanzó un hechizo sanador al hombro de Hermione, mirando complacido como trabajó de forma perfecta.

– Gracias. – dijo ella un poco sorprendida. – Pero como sea, todavía me van a expulsar. Y que pensarás tú de mí, haciéndole eso a otra estudiante. – continuó ella con su cantaleta.

– Sí, hablando de eso. – interrumpió Ron. – Eso fue probablemente una de las cosas más sexy que he visto en mi vida y voy a tener que besarte hasta dejarte sin sentido.

– ¿Qué vas a que…? – fue todo lo que pudo decir ella antes de que los labios de Ron cayeran sobre los suyos.


Ron, Harry, Hermione y Ginny entraron al Gran Salón un poco tarde para desayunar. Los cuatro se sentaron, ignorando las risitas y miradas conocedoras de algunas de las chicas. Todos se veían un poco desaliñados y con una expresión soñadora en los ojos.

– Y bien, Harry, ¿Cuál es el plan para hoy? – preguntó Hermione.

– Tengo occlumencia a primera hora. – mintió él con facilidad. – Luego tengo pociones doble, luego voy a llevar a Lav y Parv a Gringotts para que abran una cuenta de negocios, de ahí me asomaré para ver si los gemelos están bien y para averiguar si todo está bien con Abe sobre nuestro proyecto, luego me traigo a las muchachas de vuelta, para entonces visitar a Sirius ya que tenemos que hablar sobre su actitud.

Ron y Hermione se miraron uno al otro para luego soltar una risita. – ¿Harry, te importaría explicarnos algunas cosillas?

– Clarín.

– ¿Quién es Abe, de que nuevo proyecto hablas, porque mencionaste los gemelos y para que Lavender y Parvati necesitan abrir una cuenta de negocios y que hay de malo con la actitud de Sirius? – preguntó Ron de sopetón.

Harry parpadeó sorprendido, al darse cuenta súbitamente que sus amigos recientemente se habían perdido de muchas cosas.

En ese momento el director de la escuela se escuchó diciendo en alta voz. – ¿Sí, Srta Quirke?

La jovencita se estaba acercando a la mesa principal con una expresión determinada en su rostro. – Sí señor. A nosotros se nos ha ocurrido una recompensa para Harry por haber organizado el rescate del profesor Snape.

Harry parpadeó otra vez y miró sorprendido al director.

– Excelente. – dijo alegremente Dumbledore, con una sonrisa en los labios y sus ojos chispeando jocosamente sobre sus anteojos de media luna. – Por favor continúe, querida.

Orla respiró hondo para luego continuar. – Pensamos que Harry se merece ser asistente de profesor, con su propia habitación y todo eso, y que se le de oficialmente el estar a cargo del ED.

Dumbledore pausó por un momento para luego sonreír. – Excelente idea, Srta. Quirke. – él se volteó para mirar a un sorprendido Harry. – Harry, por favor reúnete conmigo después del almuerzo para discutir tus nuevas responsabilidades y tu nueva habitación. – él pausó de nuevo. – También discutiremos sobre darle rango oficial al ED.

El grito de aprobación de los miembros del club fue tan ensordecedor como espontáneo.

Cuando el ruido se apagó, Dumbledore sonrió a los estudiantes. – Oh, y Srta. Quirke, tenga veinte puntos para Ravenclaw.

Orla se ruborizó y retornó a su asiento, donde sus compañeros de casa la felicitaron.

– Bueno. – dijo Ron con una risita pícara. – Asistente de Profesor Potter, ¿puede contestar a mi pregunta o eso está por debajo de usted?

Harry le lanzó a Ron una mirada asesina para luego reírse. – Hey, ¿quien es el que tiene ahora su propio cuarto privado?

Ron se encogió de hombros. – Eso significa que podré usar tu cama como un almacén.

Los dos amigos se echaron a reír antes de que Harry pudiera explicar los eventos de los dos últimos días.


De: Confundido

Para: La sábelo-todo

Cc: Mis dos Weasleys favoritos

Asunto: Desayuno

Hermione,

¿Por qué estaba Orla, (ese es su nombre, ¿verdad?) pidiendo una recompensa para mí durante el desayuno?

H


De: No lo se todo (Aunque estoy trabajando en eso)

Para: Confundido y aturdido

Cc: Curiosamente, también son mis dos Weasleys favoritos

Asunto: Re: Desayuno

Pues bien, Harry, Gin y yo queríamos hablarte sobre eso.

Parece que Orla es la líder del Fan Club no oficial de Harry Potter.

Ahora, antes de que explotes, respira hondo y relájate. Yo les he estado echando el ojo de cuando en cuando y se están portando responsablemente.

Las dos pensamos que deberías estar de acuerdo para legalizarlo. No tendrías que hacer mucho, excepto quizás posar para par de fotos.  Se que detestas hacer este tipo de cosas pero mira el lado positivo.

Gente que pertenece a un fan club de HP no se convertirán en morti-estúpidos y les da algo positivo en que pensar cuando las cosas se ponga mal.

Y, les podemos dar un carné de membresía, como las monedas del ED, pero también hacerlas trasladadores, cosa de que si son atacados puedan activarlas para irse a lugar seguro.

Hermione


De: la más joven de tus dos Weasleys favoritos 

Para: El objeto de mis afectos 

Cc: Mi pareja favorita

Asunto: Re [2]: Desayuno

Hermione tiene razón, Harry. Aquí tenemos la oportunidad de hacer algo bueno, y aunque preferiría que no tuvieran ningún acceso contigo, (¡eres mío!) esto hace sentido. Además, yo puedo tomarte las fotos, así que no tendrías que preocuparte de que alguien saque provecho al asunto, y de todos modos, las fotos mejores me las quedo para mí.

Ginny


De: Gruñendo 

Para: El dúo persuasivo 

Cc: Ron

Asunto: Re [3]: Desayuno

Les juro que entre las dos van a lograr que me una a Voldemort.

Sí, puede ser oficial. Sí, les haré los trasladadores para ellos. Sí, posaré para las benditas fotos.

¡Pero con una condición!

¡Quiero fotos de Ginny en pago!

H.


Harry entró al salón de clases de la profesora McGonagall para encontrarla sentada cómodamente en un sillón que conjuró para la lección.

– Hola profesora. – dijo Harry, no muy seguro si ella lo escuchó entrar o no.

– Una de las ventajas de ser profesor, Harry. – empezó McGonagall con una voz amistosa. – Es que ahora eres miembro del personal y por lo tanto nos puedes hablar como personas normales en privado. Obviamente en público seremos formales frente a todos. Así que, me puedes llamar por mi primer nombre.

Harry tomó asiento frente a ella, distraídamente creando un sillón idéntico al de ella con una sacudida de su varita. – Eso me tomará algo de tiempo en lo que me acostumbro. – admitió él. – Todavía a veces me siento como que recién me bajé del Expreso Hogwarts cada vez que la veo.

Minerva echó la cabeza hacia atrás para reírse. – Eso lo hago a propósito, Harry. Muy efectivo para muchachitos que no conocen el significado de la palabra miedo. Sobre todo aquellos que le gusta luchar con un troll de las montañas.

Harry sonrió con picardía, reconociendo el punto.

La profesora, sonriendo más de lo que Harry la había visto, se acurrucó en el sillón como si fuera un gato. – Muy bien, Harry, lo primero que haremos es charlar para determinar en que animales te vas a transformar.

– ¿Animales? – preguntó Harry. – Pensaba que solo me podría transformar en uno.

– Un malentendido común. – mintió McGonagall con calma. -  Convertirse en un animal toma mucha práctica, Harry, y la gente tiende a detenerse cuando logran convertirse en uno, por lo difícil que es. Nosotros vamos a trabajar en los dos desde el principio.

– Oh, okey. – dijo un interesado Harry. - ¿Qué clase de animales usted cree que seré yo?

McGonagall movió su varita y una pluma y pergamino aparecieron. – No te preocupes, no es una Pluma a vuelapluma. – ella sonrió ignorando la pregunta, mientras la pluma hechizada escribía sus palabras en el pergamino.

– Cierra los ojos, Harry. Quiero que te relajes mientras te hago unas preguntas. Di lo primero que se te venga a la mente.

Harry colocó sus piernas sobre uno de los lados del sillón y cerró sus ojos mientras se relajaba contra el otro brazo del sillón.

– Las preguntas que te voy a hacer son algo personales, Harry. Por favor confía en mí con las respuestas.

Él asintió con la cabeza en vez de hacerlo en voz alta.

– ¿Cómo te sientes sobre Ginny?

– La amo. – dijo él suavemente.

– ¿Te ves junto a ella en el futuro?

– Sí, puedo verme casado con ella.

– ¿Qué tal otras chicas?

– Nadie se compara con Ginny. – replicó él, pensando que las preguntas eran mas que algo personales.

– ¿Cómo te sientes cuando estás con ella fuera de la escuela?

Harry pensó por un momento. – Protector. Sé que ella se las puede arreglar sola, pero me gusta estar seguro de que ella está a salvo.

– Se que tuviste una discusión con Ron por salir con Ginny. ¿Por qué lo perdonaste?

– Por que es mi amigo. Él ha sido mi mejor amigo desde que empecé la escuela. Mi primer amigo real y yo sé que él siempre estará ahí el día que lo necesite.

– ¿Qué tal Voldemort?

Harry pausó por un momento.

– Di lo que tengas en mente, Harry. No hay respuestas buenas o malas.

– Lo voy a vencer. – suspiró Harry. – Voy a ganar. Tengo que hacerlo.

– ¿Por qué?

– Él está entre mis amigos y una vida feliz y segura.

– ¿Cuál crees es la mejor manera de vencerlo?

– Trabajando juntos. Con todos los que confío cerca de mi, ellos se pueden encargar de los mortífagos mientras yo me encargo de Voldemort.

Minerva miró a lo que estaba escrito y sonrió. ‘Lealtad, determinación, compañera de por vida, ferocidad, trabajo en equipo.’ Ella tenía una buena idea de uno de los animales. Y tenía ganas en saber en cual sería la reacción de Voldemort cuando se enterara.

– Aparte de estar con Ginny, ¿Qué otra cosa te gusta hacer?

– Volar.

– ¿Por qué?

– Me siento libre. Como si no hubiera nada en el mundo que me pueda tocar. Es solo yo contra el ambiente, probando mis destrezas y a mí mismo, y sin responsabilidades.

– ¿Cuál es tu movida favorita?

– Irme en picada. Me encanta volar así y halar la escoba antes de tocar el piso. Especialmente cuando persigo a la Snitch. Reacciona como si estuviera viva y la tengo que perseguir.

La profesora sonrió para sí misma, sin sorprenderse mucho del resultado que tuvieron sus preguntas

– Harry. – su voz era suave y baja. – quiero que ahora te concentres y entra lo mas que puedas en tu mente. Mientras escuchas mi voz, quiero que te relajes lo más posible. Cada palabra que escuches te llevará más a fondo dentro de ti.

Ella pausó por un segundo. – Mientras más profundo entres dentro de ti, podrás ver dos figuras moviéndose hacia ti.

– Los veo. – murmuró Harry con un dejo de asombro en la voz.

– ¿Qué es lo que ves, Harry?

– Son preciosos. – el muchacho murmuró. – El primero se ve tan fuerte y tan bravo. Él está cuidando a su manada, tomando la responsabilidad y liderando desde el frente. Él es noble y merecedor del respeto y honor.

– El otro se ve tan libre. Él está volando, yéndose en picada y agarrando ratas con sus garras. Se ve tan triunfante y orgulloso.

– ¿Que clase de animales son, Harry?

– El primero es un lobo, tiene pelaje negro y mis ojos. Él se acaba de detener y me está oliendo. ¡Yo le gusto!

– ¿Y el otro?

– Es un halcón. Es todo negro, excepto por unas bandas verdes en las alas. Él se está apoyando en mi hombro. Y también tiene mis ojos. – él pausó por un segundo y parecía que se estremecía. – Se han ido. – se lamentó él.

– No Harry. – sonrió McGonagall suavemente. – Ellos están dentro de ti. Encontraste tus formas de animago. Quiero que escuches mi voz, Harry, y me sigas de vuelta a la luz. Regresa a mí y a Ginny.

Ella continuó hablando por unos minutos mas, sacando a Harry de su trance con facilidad.

– Wow. – dijo Harry suavemente. - ¿Así es como todos encuentran a su animal?

McGonagall asintió. – Normalmente decimos que el animal nos escoge porque nadie sabe en que se va a transformar hasta que buscan internamente. Supe que tu padre y Sirius se hipnotizaron uno al otro y luego a Pettigrew. ¿Cómo te sientes?

– Un poco cansado. – admitió Harry escondiendo un bostezo.

– Tienes media hora para que duermas una siesta y luego ir a Pociones.

– Gracias. – dijo Harry para luego rodarse de lado y quedarse dormido.

Minerva lo observó dormir por un rato, luego transformó un libro en una sábana y cubrió al joven gentilmente. – Eres un chico notable, Harry. – murmuró ella suavemente, tocando su pelo por un segundo, y preguntándose como hubiese sido si ella hubiese podido criarlo.

Ella caminó hacia su escritorio y sacó algunos ensayos de sus estudiantes.

Treinta minutos más tarde, ella se levantó y caminó hacia el muchacho para despertarlo.

Harry despertó de súbito, en guardia y listo para lo que sea, antes de relajarse cuando vio la cara sonriente de la profesora.

– Hora de ir a Pociones, Harry. Empezaremos a trabajar en las transformaciones en nuestra próxima reunión.

Un grupo ruidoso de alumnos del primer año los interrumpió al entrar al aula de forma ruidosa.

– Esto no es un parque de diversiones. – McGonagall espetó secamente. – Por favor tomen asiento mientras termino aquí con el asistente de profesor Potter.

Harry, con una expresión formal en su rostro, asintió a la profesora. – Gracias por prestarme su salón de clases hoy, profesora. – dijo él de forma cortes.

Minerva, de espaldas a la clase, rodó sus ojos para luego sacarle la lengua. – De nada, Sr. Potter. – replicó ella, manteniendo la apariencia de que le había prestado el salón a Harry para que practicara occlumencia.

Harry se esforzó e mantener una cara seria, y le dijo adiós a la maestra. Él caminó fuera del salón, asombrado de descubrir que la profesora tenía un lado travieso. Un lado travieso que le agradaba.


De: Min

Para: El chiquito maravilloso 

Asunto: Tu Idea

¡Oh Filius!

¡Trabajó de maravilla! Le mentí como una Slytherin y todo salió de acuerdo al plan. Una vez que le quité de la cabeza la idea de un solo animal, lo puse en el trance normal y le hice unas preguntas algo fuera de lo normal.

Lo puse a pensar sobre Ginny, lo cual lo relajó mucho, y luego le dije que buscara por dos animales. Los dos salieron de su conciencia a la vez y él los aceptó instantáneamente.

Estoy tan excitada, no puedo esperar a decírselo a Albus y a Severus.

Min

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prr prr


De: Fil el ligero

Para: Min la magnífica

Asunto: Re: Idea

¡Maravilloso! Pero me di cuenta que no me dijiste cuales son los animales… ¿no me vas a dejar en suspenso, verdad?

F.


De: Labios sellados

Para: El inquisitivo

Asunto: Re [2]: Idea

¡Pos, seguro que sí!

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prrrrrrrrrrrrr


De: Nervioso

Para: El Lunoso 

Asunto: Esta noche

Lunático, mi viejo

Me encuentro algo…. Nervioso por la visita de Harry esta noche. ¿Tú no sabes lo que se trae, verdad? Casi no pude dormir, ¡mira lo temprano que me levanté!

Siri

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Gemido patético


De: Lunoso, buen título 

Para: El que le encanta buscar coloquialismos 

Asunto: Re: Esta noche

Me temo que solo tu puedes describir esta hora como temprano, Sirius. La mayoría de los magos y brujas decentes hace rato que se levantaron.

En cuanto a la visita de Harry… sí, tengo alguna idea de lo que va a decir. Es algo que Lils hubiese dicho… de echo imagínate una de las ‘charlas’ de Lils combinada con James dándola.

RJL


De: Confundido y con pánico 

Para: El que sufre de verborrea 

Asunto: Re: Re: Esta noche

Okey, tuve que buscar coloquialismos, y sí, Juanita tuvo influencia ahí. ¿Sabías que los muggles tienen cientos de palabrotas que nosotros nunca usamos? En la vida me había interesado en otro idioma.

¿¿Una de las charlas de Lily, dada por James?? Gulp. ¿No sería más fácil si Harry usara sus cuernos para que me espete en un árbol o algo así? Ese era mi castigo favorito, mucho mejor que cuando James se aquietaba y adoptada una expresión seria.

Ahora sí que estoy preocupado. Me voy de vuelta a la cama. ¡Necesito que me apachurren!

SB


De: Gemelo Uno

Para: Gemelo Dos

Asunto: Negocios

Bueno, no sé tu querido gemelo, pero yo me siento de maravilla. Si supiera mejor, y creéme que no se nada, diría que Harry hizo mas que ponernos en la cama anoche. Deberíamos hablar con él sobre lo que hizo. Imagínate el chorro de dinero que ganaríamos si vendiéramos alcohol… con un encantamiento para las resacas.

Como quiera que sea, ando buscando por un almacén. ¿Por qué no investigas algo sobre la cerveza de mantequilla actual? Aunque me gusta la competencia (si pepe), me gustaría mas tener el monopolio completo del mercado.

Fred

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Sortilegios Weasleys – Muy pronto en el Callejón Diagon.


De: Gemelo Izquierdo 

Para: Gemelo Derecho

Asunto: Ando mas adelantado que tu

Ya ando buscando información sobre la cerveza de mantequilla. ¿Puedes creer que estoy en la biblioteca en este momento… y voluntariamente? ¿Qué ha pasado conmigo?

De todos modos, estoy casi seguro que no podríamos recrear la magia de Harry. Sospecho que se debe a la magia sin varitas que Abe mencionó anoche. Noté que él lo hizo en varias ocasiones, bien casual y discreto.

George

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Sortilegios Weasleys – Muy pronto en el Callejón Diagon.


De: Gemelo arriba

Para: Gemelo abajo

Asunto: Magia sin varitas

Sí, lo noté también. Era bien interesante, sobre todo porque nuestra querida hermanita pensó que era algo normal y corriente. Es bueno saberlo, teniendo en cuenta que el Gran Cretino y de seguro Albus son los únicos que pueden hacerlo. Me late que Harry se está tramando algo para detenerlo, y nosotros vamos a estar en el medio de las cosas. Maravilloso, ¿no crees?

Forge

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Sortilegios Weasleys – Muy pronto en el Callejón Diagon.


De: Gemelo pa’l frente

Para: Gemelo pa’atrás

Asunto: ¡Oh Merlín!

¡Fred, nunca imaginarás quien es dueño de las fábricas de cerveza de mantequilla!!!

¡Esto está fenomenal!

Gred

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Sortilegios Weasleys – Muy pronto en el Callejón Diagon.


De: Gemelo a punto de tragar el anzuelo

Para: Gemelo con la lombriz

Asunto: Re: ¡Oh Merlín!

Bueno, juzgando por tu reacción, me imagino que tiene algo que ver con los mortífagos.

F.

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Sortilegios Weasleys – Muy pronto en el Callejón Diagon.


De: El maestro investigador

Para: Aliado leal

Asunto: Re: Re: ¡Oh Merlín!

¡LUCIUS MALFOY!

La mayor parte de los ingresos brutos de los Malfoy viene de la cerveza de mantequilla. Es un enredo complicado de compañías pero me las arreglé para encontrar toda la información.

Se lo tenemos que decir a Harry esta tarde, él sabrá que hacer. Imagínate, tenemos la oportunidad de hacerle un hueco ENORME a las finanzas de uno de los partidarios más grandes del GC.

Un excitado G.

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Sortilegios Weasleys – Muy pronto en el Callejón Diagon.


Harry hojeó su reloj y se dio cuenta que estaba tarde para pociones. Él entró justo en el momento en que Snape empezaba a hablar.

Snape levantó una ceja y miró con curiosidad para saber el motivo de la tardanza del joven.

– Mil disculpas, profesor Snape. – se disculpó Harry. – La lección de occlumencia corrió un poco mas tarde de lo normal.

Snape asintió una vez. – Sr. Potter, quizás pueda ayudarlo de nuevo en el futuro. Pienso que las cosas han cambiado entre los dos lo suficiente como para hacer de la experiencia una mas provechosa.

Harry pausó para luego sonreírle al profesor. – Creo que eso me gustaría, señor.

– Toma asiento, Harry. – dijo Snape y se volteo hacia el pizarrón para empezar a escribir.

La puerta del sótano se abrió y Draco Malfoy entró arrogantemente y, como de costumbre, tarde.

– Ah, Sr. Malfoy. – dijo Snape fríamente, el gesto amistoso que mostró a Harry desaparecido completamente. – Que bueno que usted se dignó a venir. Pero como sea, esta clase empezó hace cinco minutos. Espero que tenga una buena explicación para su tardanza.

– Pero… - empezó Draco, completamente sorprendido.

– ‘Pero’ no es una buena explicación. – dijo Snape de forma desdeñosa. - ¿Qué pasó? ¿Acaso tuvo un encuentro que no pudo evitar? ¿Una reunión de mortífagos que atender?

– No, yo… - Draco se detuvo súbitamente al darse cuenta que decir que siempre estaba tarde probablemente no lo ayudaría en nada.

– Detención, Sr. Malfoy, con el Sr. Filch mañana en la tarde. Oí que él tiene unas letrinas que necesitan de una buena limpieza.

– ¡Pero mañana en la tarde tenemos práctica de Quidditch!

– Diez puntos menos de Slytherin por discutir con el profesor. – dijo Snape de repente. – Me temo que el equipo se las tendrá que arreglar mañana sin sus talentos. Y considerando su racha de éxito durante los pasados cinco años, pienso que no es una gran pérdida.

– ¡Pero yo les compré escobas nuevas!

Snape lo miró con tristeza. – Usted sí que tiene delirios de grandeza, Sr. Malfoy. Tengo entendido que fue su padre el que donó las escobas a la casa. Y otros diez puntos menos por continuar discutiendo. Siéntese Sr. Malfoy antes de pierda todos los puntos de la casa Slytherin.

Draco hizo una mueca, tratando de ocultar sus emociones, y caminó hacia su asiento habitual.

– Ahí no. – dijo Snape. – Creo que la Srta. Zabini tendrá que sufrir hoy el no tener su, estoy seguro, excelente compañía. Hay un asiento en la parte de atrás. Por favor siéntese allí.

Draco se quedó helado, para luego moverse hacia el escritorio vacío. Él se sentó y empezó a enfurruñarse.

– Ahora. – continuó Snape, volteándose de nuevo hacia el pizarrón. - ¿Alguien me puede decir que poción se hace cuando se añade asfódelo a una infusión de gusano de madera? – Snape pausó. - ¿Sr. Malfoy?

– ¿Qué? – preguntó Draco, perdido por no haberle puesto atención a la pregunta.

Snape suspiró y miró hacia el cielo. – No solo me llega tarde, Sr. Malfoy, sino que también insulta al resto de sus compañeros con su inhabilidad en responder una pregunta del primer año. Otros diez puntos de Slytherin. Srta. Granger, ¿podría usted por favor responder a la pregunta?

– El Elixir de la Muerte Viva, profesor. – respondió Hermione prontamente, para luego aguantar la lengua, sabiendo como él se molestaba cuando ella seguía como el papagayo.

– Excelente. Diez puntos para Gryffindor.

La clase continuó en esa vena, con los Gryffindors casi sin poder creer mientras observaban al profesor destruir al joven Malfoy con maestría.

Cuando la clase terminó, Draco le había costado a Slytherin otros 40 puntos, y salió corriendo del aula casi en lágrimas.

– ¿Harry, te molestaría quedarte por unos minutos? – llamó Snape.

Harry asintió y mientras el resto de la clase salía del aula, él llamó a alguien.

– Blaise.

– ¿Sí, Harry? – la joven bruja preguntó.

– Toma setenta puntos para Slytherin. Ustedes no deberían sufrir por culpa de él. – Era la primera vez que Harry le daba puntos a alguien por algo.

– Gracias. – sonrió ella y luciendo un poco aliviada. – Les diré a todos el porqué nos los diste.

– No tenías porque hacer eso. – dijo Snape, cerrando la puerta del sótano.

Harry se encogió de hombros. – A lo mejor no. ¿Acaso se siente hoy maquiavélico?

– Después de esa actuación, seguro que sí. – dijo Snape riendo.

Harry sacó el pedazo de pergamino que tenía en el bolsillo. – Esto se lo quité a Marietta más temprano hoy. Pansy se lo dio. – el joven buscó con el dedo hacia donde corrió Malfoy, y sacando su pluma se puso a escribir un mensaje mágico con Snape leyendo sobre el hombro del joven.


Para: Terry

De: Harry

Asunto: Draco

Terry, si de veras quieres salir con Draco, él está solo ahora mismo en la torre de Astronomía. Y está muy triste. 

Harry


Un segundo más tarde apareció una respuesta.


De: El chico feliz que va a seducir

Para: El celestino

Asunto: Re: Draco

Gracias Harry, te debo una. Bueno, más de una.

T.


– Ingenioso. – rió Snape, impresionado.

Harry le devolvió la risita a Snape. – A lo mejor le hace bien.

Snape se volvió a reír, pero con ganas.

Harry le iba a preguntar a su profesor que era lo que quería cuando otro mensaje mágico llegó. Él hojeó la notificación y parpadeó, antes de ponerse un poco pálido. Él abrió el mensaje y lo leyó en estado de shock.

De: "El gran D" <dursley.dudley@students.stonewallhigh.ac.uk> - AVISO,  ESTE MENSAJE MAGICO VINO A TRAVES DEL PORTAL  DE LA RED MUGGLE!

Para: Harry Potter

Asunto: ¡Por favor no lo borres! 

Harry,

Estoy seguro de que jamás pensaste que yo te enviaría un correo e. De hecho, de seguro estas sorprendido de que yo conozca como enviar un mensaje electrónico.

No se como escribir esto, pero se que tengo que hacerlo. Mi futuro depende de que aprenda a madurar.

Supongo que debo empezar desde el principio. Fui expulsado de Smeltings al comenzar el año. Me pescaron abusando de unos chicos más jóvenes. Mis padres, después de amenazar con demandar la escuela, y la escuela riéndoseles en la cara, aceptaron y me matricularon en la Secundaria Stonewall.

Fue lo mejor que me pudo haber pasado. Solo que no lo sabía en ese momento. Aprendí mi primera lección bien rápido: Siempre hay alguien mas grande que tu. Y perder mi primera pelea en el boxeo fue una llamada a la realidad.

Después de eso fue que la conocí. Ella apenas se había transferido de una escuela cerca de Hampton.

Sheryl Thomas.

¿Creo que conoces a su medio hermano, Dean?

Pues bien, la invité a salir inmediatamente. Ella dijo que no igual de rápido. Lo cual no era una sorpresa, cuando uno pesa más que una ballena, uno como se acostumbra al rechazo.

Para mi sorpresa, ella se convirtió en mi amiga, y me dio consejos para perder peso. He estado corriendo todos los días desde que ella llegó y he estado velando lo que como de forma propia.

No te puedo decir que mis padreas hayan ayudado en algo.

De veras.

No puedo.

Al rato te hablo más de ellos. He perdido algo de peso. Por primera vez me alegro de haber perdido algo ;-)  -- No sé si conoces los emoticons pero eso era alguien sonriendo y guiñando un ojo.

Así que los dos hemos estado hablando mucho. Ella me preguntó sobre mi familia. Ella me dijo sobre su hermano Dean y lo orgullosa que se siente por él, y sobre la escuela especial a la que él asiste.

Luego vengo yo y te menciono en mi forma habitual. Bueno, digamos que cuando ella supo quien eres tú y quien soy yo por referencia, por poco pierdo a mi mejor amiga. Nunca alguien me había gritado por largo rato, y sin que la persona se repitiera siquiera una vez. Me dio miedo, me dio terror y a la vez me sentí impresionado.

Bueno. Ella me dijo lo que pensaba de mí, y la forma en que te había tratado, así como Mamá y Papá. Ella los llamó muggles asquerosos, y la mera verdad, no se porque pero el nombre les cae.

Ella me dijo que pensara en lo que me había dicho y se fue como si fuera un tornado.

Bueno, hice eso. Esta persona a quien yo aprecio mucho acababa de mirarme como si fuera algo peor que un microbio y odié el sentimiento.

Harry te debo una disculpa. Te debo mucho más que eso. Estoy tratando de tomar responsabilidad por mis acciones. De veras que lamento la forma en que te traté.

En mi defensa, voy a decir que yo no sabía como comportarme de otra forma. Mis padres me perjudicaron de la misma forma en que te perjudicaron a ti, pero de forma distinta. Ser un chico gordo, triste y mimado no era la forma en que buenos padres crían sus hijos.

También descubrí como se siente ser tratado como tu, cuando llevé a Sheryl a casa y papá y mamá pasaron la noche ordenándome que la abandonara solo porque ella es negra.

No se que mas decirte en este momento. Por favor escríbeme de vuelta. Aunque sea para insultarme y decirme que me coma mis palabras.

Dudley, ‘el no ya tan grande’ Dursley


– Es de mi primo. – dijo Harry lentamente, encontrando que se le hacía difícil creer que Dudley le hubiera escrito y de que hasta tenía sentido del humor.

– ¿Te das cuenta que si le contestas, tu mensaje puede ser seguido? Los mortífagos y el Ministerio le echan un ojo a todo el correo que sale de la Red, no les importa el que viene. – ¿Porque te sorprendes el que tus familiares te contacten? Deben de haberlo hecho en algún momento, no puedo creer que no se mantengan en contacto con su perfecto sobrino.

Harry dejó de mirar al mensaje para clavar su mirada en Snape. – ¿Qué fue lo que dijo?

Snape parpadeó. – Que tus tíos se deben de haber comunicado contigo.

– Usted en realidad no tiene idea, ¿verdad?

– ¿Idea sobre que?

– Saque su varita. – demandó Harry quitándose los lentes. – Haga Legeremencia.

Snape tragó en seco, sintiéndose preocupado de repente.

– ¿Por qué?

– Solo hágalo. – gruñó Harry.

Snape lo hizo y un segundo más tarde se encontró dentro de la mente de Harry. El profesor vio como el pequeño se sentaba en un closet, solo y hambriento con solo una araña por compañía, para luego ver un tour de la infancia del joven. El abuso físico, el pasar hambre, el abuso mental, todo. Snape trató de salirse pero Harry no se lo permitió.

Harry arrastró a Snape a través de todo hasta su primer encuentro con Hagrid.

Snape se tambaleó hacia su escritorio, mientras Harry cerraba los ojos y respiraba hondo.

– No lo sabía. – dijo Snape escuetamente. – Harry, por favor ven a verme aquí a las siete hoy. Todavía tengo algo que decirte pero creo que ahora iré a ver a Albus para decirle algunas cosas.

Harry asintió y casi sonrió al ver como Snape salía tronando del aula. El joven respiró hondo y luego convocó al verdadero Mapa del Merodeador para encontrar a Ginny.

Luego de revivir todas esas memorias, él de veras que necesitaba un abrazo.


Terry se apresuró en salir de su clase de Runas Antiguas y brincó excitado por los pasillos de Hogwarts. El joven se apresuró en subir las escaleras, brincando dos y tres escalones de tan excitado que iba.

Él entró por la puerta de la Torre de Astronomía y localizó al joven rubio mirando por una ventana hacia afuera.

– ¿Quieres hablar sobre el asunto?

– No. – respondió Draco secamente.

– Hablar ayuda siempre. – replicó Terry de forma casual, sin intimidarse por el tono del otro joven. Él sabía que no sería nada fácil pero de todos modos iba a conseguir lo que quería.

– ¿Qué sabes tú de cómo me siento?

Terry puso cara divertida. – Soy el único estudiante gay que lo dice abiertamente. Creo que se un poco sobre ser ridiculizado.

– ¡No soy gay! He salido con chicas… Pansy…

Terry rió divertido. – ¿Y que? Solo estabas tratando de ocultarlo. Muchos chicos pasan por esa fase.

– ¡No soy gay, pero gracias a esa comadreja (1) todo el mundo ahora piensa que lo soy!

– Primero que nada, no llames a Ginny de esa manera. Si alguien te escuchara te maldecirían hasta Alaska. Si Harry te escuchara… bueno, digamos que no quedaría piezas de ti para enviar a Alaska. Segundo, si no eres gay, ¿Por qué te interesa lo que piensen los demás?

Draco lo miró un poco preocupado. – ¿Qué quieres decir?

– Si fueras completamente heterosexual, no tendrías nada de que preocuparte, ¿verdad? Después de todo, eres un Malfoy.

– Pero si hasta mi padre piensa que soy gay. Y el Señor Tenebroso también. El Señor Tenebroso de seguro me hará matar por ser extraño, independientemente de que sea gay o no.

Terry sonrió mentalmente. Draco no insistió en que era heterosexual. – ¿Así que tu única oportunidad de sobrevivir es Harry?

Draco se puso pálido para luego arremeter con la cabeza contra la ventana.

– ¿Sabes? – dijo Terry. – Harry no tiene ningún problema con que yo sea gay. Siempre ha sido amigable conmigo.

Draco gruñó. – ¡Te repito que NO SOY GAY!

– ¿Cómo lo sabes?

– ¿Qué?

Terry se inclinó hacia Draco atrapando al rubio contra la ventana. – Si nunca lo has tratado, ¿Cómo puedes estar tan seguro? – murmuró él, su aliento rozando contra los labios de Draco.

Lentamente, Terry cerró la distancia entre los dos muchachos.


Ginny estaba sentada con Ron y Hermione en la mesa de Gryffindor almorzando. Ella miró cuando la puerta se abrió y sonrió feliz cuando vio entrar a Harry. Su sonrisa se desvaneció inmediatamente cuando se dio cuenta que algo estaba mal. Poniéndose de pie, la muchacha caminó apresurada hacia su chico halándolo para darle un fuerte abrazo.

Ella sonrió levemente cuando lo sintió relajarse contra su cuerpo, usando la fuerza de ella para apoyarse. Sin decir nada, ella lo haló hacia la mesa más cercana y lo hizo sentarse. Ella se sentó a su lado y colocó las piernas sobre el regazo de él. Ginny movió un brazo del joven sobre sus hombros y se acurrucó contra el pecho del muchacho. Ella esperó hasta que él hablara sabiendo que el joven lo haría cuando estuviera listo.

Ella sintió su pelo moverse un poco cuando Harry respiró hondo y su sonrisa cambió a una de contentura, sabiendo que su amor estaba recibiendo el apoyo que necesitaba.


– Venga. – dijo Ron, poniéndose de pie.

– Tengo la impresión de que quieren estar solos. – dijo Hermione calmadamente.

Ron se volteó hacia ella y sonrió. – He crecido un poco, ¿sabes? – replicó él. – Creo que ahora tengo la capacidad emocional de una cuchara sopera. Solo quería hacer guardia y asegurarme que nadie los molestara. Ellos se sentaron en la mesa de Slytherin.

Hermione lo miró y le sonrió con orgullo. La joven se inclinó y le dio un beso suave en los labios. – Yo diría más que una cuchara sopera, Sr. Weasley. – dijo suavemente.

Juntos, los dos se movieron, para mantenerse un poco alejados de los otros dos. Al cabo de unos segundos, más miembros del ED se le unieron.

El Gran Salón se fue llenando poco a poco de más alumnos almorzando. El nivel de ruido se mantuvo bajo, ya que nadie quería interrumpir lo que estaba pasando en el fondo de la mesa de Slytherin. Aquellos que quizás pensaron sería divertido inmiscuirse, fueron persuadidos de no atreverse gracias a las miradas duras de la guardia de Harry.


– Le enseñé a Snape mi infancia. – dijo Harry ya calmado. – Le enseñé todo.

Ginny asintió. – ¿Me lo enseñas?

Harry su puso rígido. – ¿Perdón?

Ginny ladeó la cabeza para poder verlo de frente. – Quiero entenderte. – dijo suavemente. – Necesito entender.

– No es nada bonito. – le advirtió el joven, no muy seguro porque no estaba diciendo que no instantáneamente.

– Por favor Harry. – le rogó ella, sus ojos grandes y claros, la expresión de su rostro una de completa sinceridad.

Con mucha reticencia, pero a la vez con algo de ganas, Harry tomó su varita y lanzó el mismo hechizo que hizo Snape y entró en la mente de Ginny para pasarle todas las memorias que le había mostrado a Snape. A diferencia del maestro, Ginny se mantuvo firme, absorbiéndolo todo sin chistar. La única señal de que eso le estaba afectando fue la sola lágrima que bajó por su mejilla.

Cuando todo terminó, ella se quedó quieta por un segundo para luego abrazarlo y darle un beso suave.

– Eres increíble. – murmuró ella contra los labios del joven. – Tuviste una crianza similar a la de Tom y como sea eres lo opuesto a él. Donde él quedó torcido y todo enfermo, tu eres brillante, fuerte, derecho y limpio. Nunca dejaste que el odio y el enfado entraran a tu mente o a tu alma. Tú te quedaste puro. – Ella se alzó para besar la cicatriz de la frente del joven, para luego sentarse a horcajadas frente a él. – Te amo, Harry James Potter, de una forma tal que nadie mas jamás podrá comprender. Tú eres el centro de mi existencia. Todo gira en torno a ti y no te tendría de otra manera. Nunca más tendrás que verlos o lidiar con ellos por ti solo. Siempre estaré ahí contigo a cada paso, te lo prometo.

Harry sonrió levemente y luego colocó sus brazos alrededor de ella para esconder su rostro en el cuello de ella. Los dos se mantuvieron así por unos minutos.,

– ¿Te sientes mejor? – preguntó Ginny cuando se separaron lentamente.

– Sí. – sonrió Harry.

Ginny miró su reloj. – ¿No que te ibas a reunir con Parvati y Lavender?

Harry asintió, un poco renuente a dejarla.

– Yo tengo que ir a Aritmancia, mi amor. ¿Tienes tu llave de Gringotts?

Harry negó con la cabeza, con una pequeña sonrisa en la cara.

– Ve a buscarla. Les diré a Fred y a George que te tengan algo para que comas por allá.

– Sí mi amor. – dijo Harry con una vocecita medio en broma.

– Tontín. – rió Ginny, dándole un golpecito. – Te veré mas tarde.

Harry asintió, se puso de pie, la besó en el pelo y salió del salón, sintiéndose mucho mejor que cuando entró al lugar.

Ginny lo observó irse y esperó hasta que él salió del salón para luego ponerse de pie, su expresión cambiando a una de coraje, con los ojos brillando, mientras buscaba su varita.


Hermione y los otros observaron como Ginny consolaba a Harry, como ella recibió el encanto y como lo animó. Todos suspiraron con alivio cuando vieron al joven salir del Gran Salón de buen humor, aunque Hermione estaba algo sorprendida por lo bien que Ginny estaba tomando las cosas. Ella había visto la lágrima bajar por el rostro de la pelirroja, y por la reacción de Ginny, Hermione estaba bastante segura que todo tenía que ver con la infancia de Harry.

Esa observación salió volando por la ventana un segundo mas tarde cuando una expresión de intenso coraje apareció en la cara de la pelirroja mientras sacaba su varita.

– Rápido. – gritó Hermione. – ¡Ron, Dean, hagan unos blancos, rápido! Todos los demás, lancen escudos y protejan a los otros estudiantes de cualquier proyectil.

El ED se movió rápido, siguiendo las órdenes de Hermione. Todos vieron cuando Ginny gritó.

– ¡Esos malditos, sucios, arrogantes, egoístas MUGGLES!!! – cada palabra iba acompañada por una descarga de magia pura que incineraba los blancos.

Ginny respiró hondo, luego guardó su varita en el bolsillo, para dirigirse hacia los miembros del ED.

– Ron, quiero que te comuniques con nuestros hermanos. Diles que cualquier idea que ellos tenían sobre la crianza de Harry se quedó corta, ya que fue peor, mucho peor. A todos los demás, quiero ideas para saber como vamos a vengarnos de los Dursley. – ella casi escupió el nombre. – Y hacer de sus vidas un infierno. Quiero algo sutil, la muerte sería algo demasiado bueno. Nadie trata a Harry de esa forma y se escapa como si nada.

– ¿Qué tan malo fue, Ginny? – preguntó Hermione suavemente, mirando en los ojos de la otra chica un volcán de emociones a punto de estallar. Hermione confiaba en el juicio de Ginny, pero sentía que una descripción ayudaría a motivar a los otros y explicar a los maestros que estaban observando lo que estaba pasando.

– Ellos lo obligaron a sentarse dentro de un closet oscuro por dos días. Sin agua ni comida, ni siquiera una luz. – dijo ella como si estuviera rechinando los dientes. – ¡Y él tenía un brazo roto en ese momento y solo tenía seis años de edad!

Gemidos de horror se escucharon entre los estudiantes.

Hermione asintió ocultando su horror. Memorias del Harry amable y tímido la primera vez que lo conoció le llegaron a ella y sintió el enojo crecer. – Encontraremos algunos hechizos, Gin, no te preocupes por eso.

Al lado de ella, Ron asintió. – Les enviaré el mensaje mágico inmediatamente. Nadie se burla de uno de los nuestros.

Hermione miró alrededor. Los miembros del ED estaban en un círculo alrededor de los tres, el resto de los alumnos fuera del círculo, y los dos profesores supervisando el desayuno estaban al margen.

– Eso va para todos ustedes también. – dijo ella a todos los estudiantes reunidos alrededor de ellos, un poco incómoda al tener que hacer un discurso. – Lo que hacemos por Harry, lo hacemos porque sabemos sin lugar a dudas que él haría lo mismo, sino más, por nosotros. Si no se han unido al ED, únanse ahora. Cada miembro es tratado como familia. Cada quien se interesa por cada uno. Nosotros estaremos ahí con Harry cuando él se enfrente a Voldemort, asegurándonos que él pueda hacer su trabajo.

– Y estaremos ahí con él para celebrar cuando venza a ese mequetrefe. – la voz de Ginny se escuchó, el enojo ya cosa del olvido.

Hubo un segundo de pausa antes de que todos gritaran a viva voz.


– ¿A veces te da la impresión de que somos superfluas? – preguntó la profesora Vector mientras observaba a los estudiantes salir del salón.

– Se lo que quieres decir. – la profesora Sinistra suspiró. – Estos chicos aprenderían mucho si prestaran la misma atención en Astronomía como lo hacen con nuestro nuevo asistente de profesor.

– ¿Cómo te sientes sobre eso? Me refiero a un estudiante que no está en su último año y ya es profesor.

– Locura. Bueno, lo sería si fuera otra persona. A veces tengo la impresión de que estoy presenciando una legenda cuando estoy cerca de él. Él tiene esa fuerza escondida, esa determinación, dentro de él, lo cual significa que nunca se rendirá, no importa lo que se le pare al frente.

– No me gusta. – admitió Vector. – Pienso que él debería pasar el tiempo persiguiendo a la Srta. Weasley, como su padre hizo con su madre. No debería estar metido en todo este lío de guerra y destrucción.

– Todos queremos ver al Gran Cretino vencido. – dijo Sinistra.

– Y eso es otra cosa. – interrumpió Vector. - ¿Desde cuando estamos nosotros tomando lecciones de lingüística de los estudiantes?

– No es solo de los estudiantes. – dijo Sinistra reprochando. – Albus dijo que el temor al nombre incrementa el temor al hombre. Llamarlo el Gran Cretino elimina ese problemita. Es difícil temerle a alguien con un nombre tan tonto.

– Es que a veces… mira lo que acaba de pasar ahora. Tuvimos a un estudiante deprimido, el cual fue animado por su noviecita con unas demostraciones públicas de afecto, algo que normalmente haría que alguno de nosotros dijera algo al respecto y posiblemente quitar puntos. Tuvimos un hechizo en el medio del almuerzo, hechizo que no debería ser del conocimiento de ningún estudiante y que nunca se ha visto en Hogwarts. Luego tenemos un grupo de estudiantes actuando como guardianes, asegurándose que los otros dos no fueran interrumpidos mientras tomaban una mesa entera para ellos, para luego tener una demostración de magia de la que no se ha visto aquí en décadas, incluyendo un par de rabietas llenas de magia pura que no debería ser posible para ninguno de nuestros estudiantes, mucho menos una del quinto año. ¡Y para colmar la copa, otra estudiante usa la oportunidad para reclutar mas gente para un club que el año pasado era ilegal!

– ¿Te sientes mejor ya que te sacaste todo eso del pecho?

Vector se ruborizó un poco. – Es que… nosotras somos maestras, pero Harry, Ginny, Hermione, y en menor grado, Ron, tienen más control sobre el resto del estudiantado que nosotras. Me apenan un poco los del séptimo año, o mejor dicho, me apenarían si ellos no fueran parte de todo esto. Ellos son los estudiantes superiores, pero ya nadie sabe quienes son los premios anuales. Y cuando les pregunté al respecto, los dos solo se encogieron de hombros y me dijeron que al menos las cosas eran mas fáciles para ellos. Todos los problemas que normalmente ellos se harían cargo, están siendo solucionados por Harry y sus amigos.

Hubo una pausa cuando Vector se vio sorprendida. – Y yo lo estoy haciendo también.

– ¿Haciendo que?

– Llamando a Harry y al resto de sus amigos por sus nombres. ¿Qué pasó con la relación formal entre personal y pupilo?

– Harry ya es parte del personal. – razonó Sinistra con una sonrisa. – Estas viendo esto desde el punto de vista equivocado.

– ¿Qué quieres decir?

– Debes ver esto como una buena oportunidad para conocer e influenciar una generación excepcional de estudiantes. – dijo ella. – Tenemos la oportunidad de participar en hacer historia. Cuando pasen los años la gente va a hablar de estos estudiantes como los salvadores del planeta y nosotros seremos los que le enseñamos y ayudamos a convertirse en lo que son. ¿Qué mas podemos pedir como maestros profesionales? Que aquellos a quienes les enseñamos salieron de aquí llenando su potencial. Mira cuantos muchachos han muerto gracias al Gran Cretino, con toda esa enseñanza perdida por culpa de un Cretino mega-maniático.

Vector sonrió lentamente. – Tienes razón, y sabes que, me siento un poco celosa. Albus, Minerva, Filius, Pomona y hasta Severus están más envueltos que nosotras.

– Piensa en eso. – Sinistra dijo suavemente, sus ojos con una expresión un tanto de arrepentimiento mientras recogía un libro para irse. – Una vez vi una película muggle, muy buena historia, pero había una cita que aplica aquí. ‘Con los poderes viene una responsabilidad enorme.’ ¿Harías lo que se necesita hacer si tuvieras ese poder? Harry todavía es tan joven, pero ha estado bajo el Cruciatus varias veces. ¿Estarías dispuesta a pasar por eso?

Vector negó con la cabeza, un poco avergonzada.

– Por eso es que estamos atrás, ayudando donde podemos. No hay nada de que avergonzarse, solo significa que no podemos sentirnos resentidas si Harry recibe tratamiento especial, y por asociación sus amigos. Estos estudiantes extraordinarios están arriesgando sus vidas por la gente normal. La gente como nosotras.


Snape se dirigió a la oficina del director con la fuerza de un tornado y de un humor terrible, con su capa volando detrás de él como si fueran las alas de ángel vengador oscuro en una misión de venganza. Alumnos salieron corriendo cuando lo vieron caminar, preocupados de que el viejo Snape estuviera de vuelta.

Él escupió la contraseña a la gárgola y corrió escaleras arriba, entrando como alma que lleva el diablo a la oficina e ignorando a los otros tres jefes de casas que estaban disfrutando del almuerzo con el director.

– ¿Qué demonios estaba usted pensando?

Albus parpadeó perplejo. – ¿Perdón?

– Dejando a Harry con esos… esos… muggles. – por la forma en que Snape dijo la última palabra era claro que él pensaba la palabra algo demasiado bueno para describir a los Dursley.

– Ellos no son tan malos. – dijo Dumbledore calmadamente.

– ¿Qué no que? – Snape sacudió la cabeza, una risa amarga escapándose de sus labios. – Yo le enseñaré que ‘no tan malos’ eran ellos. – Snape sacó su varita y lanzó el mismo hechizo que hizo Harry, pasando las memorias que había recibido hacia los otros. Era signo de la confianza que tenían en él que le dejaron hacer eso.

Un silencio absoluto recorrió la mesa, el cual solo fue roto por el ruido de telas contra una silla cuando Dumbledore se dejó caer contra el espaldar.

– Déme una buena razón para que yo no me Aparezca allá y los convierta en sapos. – dijo Filius, a la que comprendió lo que acababa de experimentar, y tan enojado que hasta tenía humo saliendo por sus orejas.

– Porque para cuando hayas llegado allí yo ya los habré convertido en setas. – replicó Sprout poniéndose de pie.

– Ustedes no harán semejante cosa. – rugió Minerva. – Harry es mi estudiante, así que me toca mí el transformarlos en libreros para mi habitación. – y dicho y hecho, caminó hacia la puerta con determinación.

– ¡Siéntense!  - la voz de Albos resonó en el lugar como un látigo. Antes de hablar el anciano respiró hondo. – Todos ustedes, tomen asiento por favor.

Renuentes, todos hicieron lo que se les pidió.

– ¿Saben ustedes la edad que tengo?

– Unos 150. – bufó Snape, un poco confundido con el cambio de tema. – ¿Eso que tiene que ver con Harry?

– Paciencia, querido Severus. En realidad tengo 162 años.

– En todo ese tiempo he visto tanto que ya estoy cansado. Mis huesos me duelen cada mañana cuando me levanto. Todo lo que quiero es correr esta escuela por unos cuantos años más, ver a Voldemort vencido para luego enfrentarme a la próxima gran aventura con una sonrisa en la cara.

Sus cuatro jefes de casas lo miraron con ojos agrandados de la sorpresa, ya que nunca lo habían visto tan abierto y vulnerable.

– Cuando me enfrenté a Voldemort al final del curso, me tomó dos días recobrar mi poder mágico a la normalidad. Si él hubiese atacado otra vez, me hubiese acabado.

– He cometido muchos errores en mi vida, y me temo que la decisión que tomé con Harry fue una de las peores. De veras que pensé que estaba haciendo lo mejor. Que Harry crecería con gente que lo quisiera, lejos de las presiones de ser el Niño que Vivió. De que tendría una niñez.

– Como muchas cosas en esta vida, pensé que mejor era el mantenerme alejado. Yo tenía mucho trabajo corriendo la escuela, gente a quien velar, un ministerio que guiar, y reuniones del Mugwump que asistir.

– Cuando Harry llegó aquí por primera vez, al principio pensé que era tímido y no pensé más al respecto. Todo lo que él hizo después de su llegada me hizo ver el joven tan notable era él y pensé que la vida en su casa era normal, así que decidí ignorar las otras señas que él mostraba. Se que él mencionó algo al respecto pero debo confesar que yo pensaba que eran las exageraciones de un adolescente; que él no quería regresar a un ambiente no mágico.

– Yo le dije la verdad, que era el mejor lugar para él, por la fuerte protección sanguínea que sus parientes proveían. Yo no le dije que yo podría haber creado las barreras en cualquier otro lugar. Con el mundo mágico tan inter-relacionado cualquier familia hubiese bastado. No le dije que me hubiese tomado más magia, más magia de la que estaba dispuesto a gastar y de la cual sabría que no podría recuperarme.

Los cuatro maestros se echaron atrás en sus asientos, mientras Severus llenaba cinco vasos con Whisky de Fuego.

– Tanta presión para alguien tan joven. – Dijo Filius en tono grave.

– ¿Perdón? – preguntó Ponoma sorprendida por el comentario.

– Oh, me adelanté en la conversación. – el diminuto hombre dijo. – Albus le ha estado dando a Harry mucha libertad este año. Me pregunté el porque cuando lo comparas con años anteriores. Me temo que Albus tuvo un sabor de su propia mortalidad esa noche y que se dio cuenta que el joven necesitaría toda la ayuda posible.

– Con esto de la profecía que dice que Harry es el único que puede vencer a Voldemort, Albus es el único que puede ayudar.

– Si miran a lo que Harry ha hecho en estos últimos años, es increíble. Él tiene un grupo de amigos que son muy leales. Yo no iba a mencionar esto, pero me temo que una de mis estudiantes intentó interferir con la relación de Harry y Ginny. Ella no lo hará mas, Hermione le dio una lección en como vivir con responsabilidad. Un grupo de chicas prometió encargarse de la instigadora para que así Harry se enfoque en otras cosas.

– El ED es fanáticamente leal a él, y esto lo sé gracias a Severus y al grito de esta mañana durante el desayuno. La mitad de los miembros de la Orden lo seguirían, y más si Albus le apoyara. La gente reconoce a Harry como el macho alfa. Él es un líder natural que se parará al frente en una batalla y que hará lo que crea es lo correcto.

– Es interesante que menciones eso. – interrumpió Minerva suavemente. – La forma animaga de Harry es un lobo. – Ella no mencionó la otra forma a propósito. – Harry tiene una lealtad feroz a su pareja y a su manada. Él ve a Voldemort como una amenaza para la estabilidad de su manada y está preparado para enfrentarse a esa amenaza.

– Tienes razón, Filius. – Albus re entró la conversación. – Cuando me recuperaba de la pelea con Voldemort, pensé en muchas cosas y decidí que quizás controlé demasiado a Harry. Decidí este año darle la libertad que quisiera y esperar que fuera bueno para él.

– Creo que puedo decir que mi fe ha sido recompensada. Mi escuela es otra vez. Los estudiantes son amigos con estudiantes de otras casas. Están apoyando al que ellos saben es la persona que puede darles una vida normal. La magia de Harry esta creciendo a pasos agigantados así como su razonamiento y percepción. Él está creciendo, mas rápido de lo que yo quisiera, pero no tenemos ese lujo para que él lo haga normalmente.

– Si algo me pasara a mí, él tiene que estar listo para entrar en mis zapatos. Así que tenemos que continuar en tratar de ayudarlo.

– Todo esto no explica el porque no puedo ir y presentarle a esos muggles la punta dura de mi varita. – dijo Snape calmadamente. Su furia para con Albus ya había pasado pero su furia para con esos dos asquerosos ejemplos de humanidad estaba todavía presente.

Albus sonrió débilmente. – No lo explica, ¿pero de verdad esperan que la Srta. Weasley no tenga planes por su cuenta?

Sonrisas idénticas aparecieron lentamente en cada una de las caras de los maestros mientras digerían las palabras del director. Eran sonrisas que eran un poco feraces.

– Creo que llamaré a una reunión completa de la Orden a las 9pm hoy en la noche. – dijo Dumbledore contemplando profundamente. – Será interesante ver como reaccionan todos cuando Harry se una.


De: El varón más joven

Para: Hermanos todos

Cc: Mamá, Papá, Canuto, Lunático

Asunto: Harry

Chicos,

Hoy durante el almuerzo Ginny persuadió a Harry a que le mostrara exactamente como fue su niñez. Hermione dice que fue una forma de Legeremencia.

Bueno, me temo que por más malo que sea que lo hayamos imaginado, Ginny dice que fue mucho peor. Esos asquerosos muggles encerraron a Harry en un armario por dos días, sin aguan, sin comida, ni siquiera una luz cuando tenía seis años. ¡Y él tenía un brazo roto en ese momento!

Demás está decir que nuestra hermanita no está nada complacida. De hecho, si ella algún día me mirase de la forma en que la vi hoy, les juro que dejo el planeta. De forma permanente.

Antes de que salgan corriendo, y sí, Sirius, me estoy refiriendo a ti, Ginny ya está coordinando la venganza.

Ron


De: Molly

Para: Familia (extendida)

Cc: Ginny

Asunto: Re: Harry

Anejo: receta.pmt

¡Mira esos sucios muggles! ¡Cómo se atreven a encerrar a Harry dentro de un armario! Si pensara que les haría bien, les enviaba un Aullador.

Ginny, anejado está una pequeña receta de pociones que cociné hace unos cuantos años. Cambiará sus gustos paladares de forma tal que no importa lo que coman, todo les sabrá a frijoles. El cambio es permanente.

Mamá


De: Canuto y Lunático

Para: Todos los Weasley

Cc: La pelirroja chulita

Asunto: Re: Re: Harry

Anejo: trucosverdad.pmt

Probablemente es buena idea que Ginny se encargue de esto. Yo no soy precisamente conocido por mi delicadeza o auto control y, bueno, digamos que cuando a Remus se enoja, el lobo escondido sale a jugar.

Nuestra contribución a la causa está basada en par de reuniones que tuvimos con Petunia en el pasado. Esta maldición hará que la víctima diga lo que verdaderamente está pensando cuando menos se lo imagine, no importa con quien estén hablando.

C&L

--
Gruñendo….


De: Perce

Para: Familia & Canuto y Lunático

Cc: Ginny

Asunto: Re: Re: Re: Harry

Anejo: anti-ministerio.pmt

¿Cómo se atreven? Tengo la tentación de hacer que los arresten pa’ que los metan en Azkaban! No me importa para nada el pequeño detalle de que nunca haya habido muggles ahí. De todos modos, me voy a aguantar el impulso original y en este caso dejar que alguien mas implemente un castigo apropiado.

Ginny, anejo a este mensaje es un pequeño encantamiento para la casa de ellos. Esconderá toda la magia que salga del área para que el ministerio no se entere.

Por favor, tengan cuidado con este hechizo, es un secreto de estado.

PJW

--
La información de este mensaje mágico es confidencial y puede ser privilegio legal. Este mensaje es únicamente para el destinatario original. El acceso a este mensaje mágico por cualquier otra persona no esta autorizado. Si usted no es el destinatario, cualquier revelación, copia o distribución u otra acción tomada u omitida en relación con el mensaje es prohibida e ilegal.


De: Los Megelos 

Para: Percy

Cc: Los demás

Anejo: justicia.pmt

Asunto: Re: Re: Re: Re: Harry

Percy, la próxima vez que te veamos te vamos a dar soberano abrazo. De veras que eres un Weasley de nuevo. Y no te preocupes, no vamos a abusar de tu hechizo, eso no se le hace a la familia.

Gin, nuestra maldición es un poco mas difícil de hacer, pero ciertamente mas divertida. Nos encantaría poder verles sus caras cuando despierten y vean que cambiaron de cuerpo. Les durará todo el día y cuando vayan a dormir cambiarán de vuelta.

Mamá, estamos muy impresionados con tu poción. Es disimulada y profunda. Y todos estos años tú diciendo que no sabías de donde habíamos sacado nuestra habilidad para las bromas. Apostamos lo que sea a que de joven eras bien bromista, ¿Verdad, Papá?

Gred

--
Sortilegios Weasleys – Muy pronto en el Callejón Diagon


De: Arthur en el trabajo

Para: los que buscan venganza

Anejo: hogwartseffecto.pmt

Asunto: Re: Re: Re: Re: Re: Harry

Me alegro ver a la familia trabajando unida en esto.

Una de las cosas que hacemos en el trabajo es como detener artefactos muggles. (Algunos de sus juguetes son peligrosos). Esto que envío recrea el efecto que Hogwarts tiene en máquinas elastricticalas. Lo varié un poco y una vez activado interrumpirá todo en la casa por un corto periodo de tiempo a intervalos al azar.

En cuanto a su madre, ¿Por qué creen que me casé con ella?

Arthur

--
El ministerio de Magia controla rutinariamente el contenido de los correos mágicos que se envían y se reciben a través de su red con el propósito de asegurarse de que cumplen con las pólizas y requisitos previamente establecidos. Los empleados no pueden ni deben archivar mensajes o anexos que reconozcan el retorno de Aquel-Que-No-Debe-Ser-Nombrado, o difamar el buen nombre de Cornelius Fudge. Mensajes de esta naturaleza que son enviados a través de la red del Ministerio de Magia serán interceptados por Aurores altamente entrenados y la persona responsable será arrestada y condenada a diez (10) años en Azkaban. El Ministerio de Magia no se responsabiliza por cargos hechos al mensaje una vez ha sido enviado. Si se vierten opiniones, éstas no necesariamente son del Ministerio o de Cornelius Fudge. Este mensaje mágico y cualquier archivo transmitido son confidenciales y son únicamente para la persona o entidad interesada. Si usted no es el destinatario o la persona responsable de enviar el mensaje, usted no podrá copiar, reexpedir, revelar ni usar parte o el mensaje en su totalidad de ninguna manera. El hacer eso es ilegal. Si usted recibió este mensaje por equivocación por favor de avisar al remitente inmediatamente.


De: Casi les tengo lástima  

Para: Familia y Amigos

Cc: Dragoncita

Anejo: alientodedragon.pmt

Asunto: Re [muchos]: Harry

Dije casi…

Lo que envío es, digamos que cuando se lance el hechizo, ustedes no van a querer estar en contra del viento. Sonrisa

C.

--
Draconis dominium


De: Parece que soy el último  

Para: Familia y Amigos

Cc: Enana

Anejo: MaldiciónEgipcia.pmt

Asunto: Re: Re [muchos]: Harry

Esto es lo que me pasa por irme a almorzar temprano. Regreso para encontrarme que Mamá era una bromista, Percy es un Weasley de a verdura, y que los Merodeadores  no han perdido su estilo, Fred y George han probado que son todavía los maestros y esos asquerosos muggles se merecen todo lo que les va a caer encima. ¿Cómo en el nombre de Merlín Harry salió de esa casa de la forma que es?

¿Qué, que puedo añadir? Este es uno de las maldiciones de Ramses el grande. Es una combinación de un hechizo de Cupido con un hechizo de lealtad, con la parte de afección removida. Eso significa que los dos estarán unidos por el resto de sus días, sin poder divorciarse o separarse.

Bill


De: Ginny

Para: Familia y Merodeadores

Asunto: Venganza

Gracias a todos, los amo. (Sí, a ti también Canuto, pero cuidado como me llamas al frente de Harry, ya que él es algo posesivo.)

Podría poner en una lista cien diferentes cosas que le hicieron a Harry y créanme cuando les digo que nos estamos quedando cortos. ¡La idea de Percy es muy buena! de esta forma Harry no se tiene que enterar y nosotros sentiremos que se hizo justicia.

Les voy a hacer bien claro que es un castigo por la forma que trataron a Harry, no quiero que piensen que es mala suerte o algo así.

Fred, George, Harry va de camino a Gringotts para luego pasar a verlos. Él no almorzó nada, así que por favor asegúrense que coma algo (¡y nada de bromitas!)

Una agradecida Gin.


De: El dúo dinámico  

Para: La Dínamo

Cc: El resto de los participantes

Asunto: Re: Venganza

No hay problema Gin, nos aseguraremos que coma algo. Y no le vamos a hacer ninguna broma, ayer él se comportó muy bueno con nosotros.

Forge

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Sortilegios Weasleys – Muy pronto en el Callejón Diagon


De: Molly

Para: Los gemelos

Asunto: Almuerzo de Harry

¿Podría alguno de ustedes brincar a casa? Le hice a Harry un par de sándwiches.

Los quiero a los dos,

Pórtense bien,

Mamá


– ¿Están listas? – preguntó Harry cuando se acercó a Lavender y Parvati.

Las dos muchachas se miraron una a la otra, un poco nerviosas y sonrieron. – ¿Cómo vamos para allá? ¿Trasladador?

Harry negó con la cabeza. – ¿Pueden mantener un secreto?

Las dos asintieron a la vez, más que dispuestas a confiar en Harry.

Él sonrió y agarró las manos de ambas. Cuando las tocó, los tres se desvanecieron de Hogwarts y reaparecieron dentro del vestíbulo de Gringotts.

Harry miró a las dos muchachas y esperó a que se recobraran.

– ¡Puedes Aparecerte! – Lavender balbuceó, una expresión de shock en el rostro.

– Shhh. – murmuró Harry, poniendo un dedo frente a sus labios. – Es un secreto, ¿recuerden?

Parvati asintió, sus ojos enormes mientras miraba a Harry con un dejo de admiración en los ojos.

– Vamos. – Harry sonrió y abrió la puerta del vestíbulo.

Fred y George habían arreglado la cita para Lavender y Parvati así que un duende huraño las escoltó a una oficina inmediatamente.

Harry tomó asiento y distraídamente conjuró un pedazo de pergamino y pluma y empezó a hacer su tarea de pociones.

– ¿Sr. Potter? – una voz preguntó amablemente rompiendo la concentración del joven.

Harry levantó la mirada y vio a un duende pequeño. El duende parecía como todos los duendes, sin facciones reconocibles, así que Harry decidió adivinar. – ¿Griphook?

El duende enseñó sus dientes en lo que el joven mago esperó era una sonrisa. – De hecho. ¿Ha venido a visitar sus nuevas bóvedas?

Harry parpadeó. – No sabía que tenía bóvedas nuevas. – admitió el joven.

La expresión de Griphook cambió en lo que probablemente era un fruncido de ceño. – Muy extraño. Nosotros tratamos de contactarlo, Sr. Potter.

– El testamento de sus padres era bien específico. A usted se le dejó una pequeña cantidad para pagar la escuela, hasta la mayoría de edad, excepto en el caso de que ellos o el resto de su familia muriera.

– Pero mis tíos están todavía vivos. – razonó Harry.

Griphook hizo una mueca desdeñosa. – Me temo que los muggles no cuentan cuando se trata de guardianes mágicos.

– Bueno, mi padrino está vivito y coleando.

– Ah, sí, el Sr. Black. – dijo Griphook. – Un testamento es un documento mágico, Sr. Potter. Un contrato firmado y sellado por magos poderosos en la presencia de sus padres y el Sr. Black. A la que su padrino fue declarado muerto, el contrato se terminó y la herencia entera de sus padres pasó a su control.

Harry tenía una expresión de shock en su rostro.

– Sugiero que vaya y le eche un vistazo, Sr. Potter. – aconsejó Griphook de forma amable. O tan amable como lo podía hacer un duende.

Harry asintió y envió su tarea de vuelta a Hogwarts. – ¿Puede arreglar para que mis amigas se les atiende bien en lo que regreso?

– Será un placer, Sr. Potter.

El paseo por las catacumbas hizo recordar a Harry su primer año, cuando viajó en la montaña rusa por primera vez. El efecto fue tan confuso y mareado como la vez pasada.

El carrito se detuvo frente a una puerta enorme con un masivo escudo medieval. Los colores primarios del escudo eran rojo y plateado, con un cuadrado en negro en el medio. Tres estrellas plateadas brillaban en la luz tenue, dos en la esquina derecha superior y una en la esquina izquierda inferior, separadas por una andana plateada. En el tope del cuadrado estaba un casco elegante, lo que hizo recordar a Harry las leyendas de Arturo y las Cruzadas. Estaba rodeado por una ráfaga de rojo y plateado, entrecruzándose en un patrón que parecía lazos de la más fina seda que salían del casco. Encima del casco, sentado estaba un brillante león dorado, el cual parecía estar durmiendo.

Debajo del escudo, en letras doradas estaban las palabras 'Audaces fortuna juvat'.

– La fortuna favorece al audaz. – tradujo Griphook sin que le preguntaran. – Un lema mas que apropiado para una casa antigua y real.

– ¿Real? – Preguntó Harry.

Griphook tenía lo que solo podía definirse como expresión de sorpresa en su cara. – Sugiero que estudie la historia de su familia en algún momento, Sr. Potter. A veces las respuestas de hoy se encuentran en el pasado.

Harry asintió solemnemente, ninguna otra acción parecía adecuada. – ¿Cómo la abro? –  preguntó él cuando se dio cuenta de que no tenía una llave.

– Acérquese a la puerta, Sr. Potter. Solo un verdadero Potter puede abrirla.

Cuando Harry se acercó a la puerta, el león pareció despertar y fijó la mirada en el joven mago.

El león se paró en sus patas traseras y dejó salir un rugido estruendoso.

Harry se quedó helado, sacudiendo la cabeza para aclarar sus orejas.

– Aproxímese. – dijo el león con voz rimbombante. – Pero cuidado, porque solo un verdadero miembro  de la Casa Potter puede abrir mis puertas.

Harry caminó hacia al frente lentamente, mentalmente preparándose para Aparecerse de allí si la cosa se ponía peliaguda.

– ¡Deténgase! – el león ordenó. Cuando Harry obedeció instantáneamente, el león continuó. – Coloque su mano en las estrellas.

Harry alargó su mano izquierda, mientras las palabras de Alastor Moody resonaban de repente en su mente: ¡Vigilancia Constante! Su mano derecha la dejó a su lado. Cuando tocó la parte de abajo del escudo, las estrellas empezaron a girar rápidamente. Antes de que pudiera reaccionar, las estrellas lo habían aspirado adentro.

Gris. Todo estaba gris. La falta de color era tan opresiva que parecía sacarle el aliento de su cuerpo. Harry miró alrededor con cuidado, listo para cualquier cosa de ser necesario.

De repente escuchó una tos detrás de él y se giró con las manos en alto.

– ¿Necesita una manita? – una voz agradable preguntó con curiosidad. Un viejo hombre entró en foco, vistiendo unas túnicas que parecían de origen militar. – Oh, uno que no usa varita. – el hombre dijo con admiración en la voz. – Vaya no ha habido uno de esos en la familia en mas de un milenio.  Excelente. ¿Por qué no se sienta?

Harry miró alrededor y parpadeó. El tono gris se había ido, reemplazado por una cabaña con un fuego en el hogar. Detrás de él encontró una silla cómoda en la cual se sentó.

– ¿Dónde estoy?

– Donde es una interesante pregunta. – dijo el anciano. – Sin embargo, en que fecha se encuentra sería lo más pertinente.

Harry sonrió un poco socarrón. - ¿Por qué todo el mundo que conozco tiene que hablar en acertijos por los primeros diez minutos? ¿Acaso es una ley que no conozco?

El hombre lo observó por unos segundos antes de soltar una risotada.

– No es amable arruinar la diversión de un anciano. Hablamos en acertijos para hacer que los jóvenes admiren nuestra inteligencia.

– Oh, lo siento. – sonrió Harry. - ¿Bueno, en que fecha me encuentro?

– 1323. – sonrió el hombre. – Soy el actual custodio de la bóveda de los Potter. Los hechizos envían tu espíritu para conocerme para que yo… ¿Cómo es que dicen los jóvenes en sus días?... Oh… investigarlo de rabo a cabo. ¿Cual es su nombre?

– Harry James Potter.

– Ah, el único hijo de Lily Evans y James Potter. ¿Presumo que murieron?

– Hace un tiempo ya. – dijo Harry blandamente, sus emociones en guardia.

– Que lástima. – el hombre suspiró. – Algunos Potter parecen que viven para siempre mientras otros se van de forma trágica antes de tiempo. Yo espero que usted sea de los de la primera categoría.

– Sí, yo también.

El mago sonrió. – Cuénteme sobre usted, Harry. ¿Le gustaría una taza de té?

Harry asintió y después de un sorbo empezó a hablar. Fue a mitad de su relato que se dio cuenta que el anciano solo se sentía solo y con eso en mente le puso mas empeño en la conversación, dándole a su antepasado toda la cortesía que merecía.

– Gracias. – el anciano sonrió amablemente. – Usted es más que bienvenido a visitar la bóveda de los Potter. Cuando llegue allí le sugiero que busque dentro del cofre inmediatamente a su izquierda. Encontrará allí algunas cosas que le serán útiles en los próximos años.

Harry asintió y segundos más tarde se encontró frente a las puertas abiertas de la bóveda. El joven entró lentamente, algo asombrado del tamaño del lugar, el cual parecía alargarse hasta la distancia.

– Es una ilusión, Sr. Potter. – dijo Griphook calmadamente. – El cuarto es grande pero no tan grande.

Harry asintió y se arrodilló frente al primer cofre, abriéndolo.

Dentro, en un cojín de terciopelo púrpura había tres anillos. En letras doradas del mismo estilo que las del escudo había palabras en cada anillo.

“Lo Prometo” “Sí Quiero” “Para Siempre”

Harry miró un poco confundido hasta que vio un pedazo de papel doblado. El joven lo abrió y soltó un gemido apagado.

Harry, la carta empezaba con una letra elegante.

Bueno, si estás leyendo esta carta significa que Lils y yo estamos muertos. Francamente, esa es la forma más sentimental de empezar una carta. Por mí, yo empezaría esta carta diciendo: si estas leyendo esto quiere decir que ya eres el campeón de Quidditch de los Falcons. ¡Auu!

La escritura cambio a una letra que era más pequeña y difícil de leer. : Ignora a tu padre, Harry, ya que tiene poco seso. De todos modos, pasando de lado el hecho de que tendríamos que estar muertos para que tú estés leyendo esto, los anillos al frente tuyo son una herencia familiar.

La escritura cambio de nuevo: Sí, muchas gracias corazón. Yo lo prosigo desde aquí. Ella solo está celosa porque tengo mejor letra que ella. Auch! Ya deja de pegarme, ¿Vale?  Mira lo que hiciste que escribiera. De todos modos, Harry, un poquito de historia primero.

Los hombres Potter tienen este hábito de encontrar las chicas de quien se van a enamorar temprano en la vida. Yo conocí a Lils cuando tenía once años. Desafortunadamente, los hombres Potter entonces van e ignoran a la chica por varios años, sin salir de su estupor hasta que es casi demasiado tarde. Yo estaba en mi quinto año cuando salí del mío y fue devastador para mí saber que Lils no quería nada conmigo. ¿Te imaginas a cualquiera resistiendo mi encanto?

Ya basta James. La escritura cambió otra vez. Tu padre era un poco arrogante cuando era mas joven, pero el creció y eventualmente se volvió dulce y amoroso. No me hubiese casado con él de otra forma.

Bueno, gracias por arruinar otra vez mi reputación con mi hijo. Como sea, Harry. Esto tiene un punto. Honestamente. Una vez nosotros los Potter nos enamoramos de esa chica especial, nos reconciliamos con un plan astuto. Veras, uno de nuestros ancestros, un genio en mi opinión, ordenó hacer estos anillos.

El primero es un anillo de promesa o pre-compromiso. Es lo que nosotros los Potter usamos para, a) probar que estamos muy en serio con la chica y, b) la sacamos del mercado como quien dice.

El segundo anillo es el anillo de compromiso formal, para darlo cuando pequeños detalles como las leyes mágicas ya no entran en rigor. En caso de que no lo sepas, un mago menor de edad no puede proponer matrimonio por su cuenta. Costumbre estúpida si me preguntan.

El último anillo es el de matrimonio. Cuando tu esposa se pone los tres, ellos se unirán para formar un solo anillo, el cual estará con ella hasta la muerte.

Así, que en caso de que seas un poco lento (eres un varón Potter, está en tus genes), si ya tienes a la chica, ¡ponle el primer anillo en su dedo lo mas rápidamente posible!

La letra cambió otra vez. Si todavía no tienes una chica, Harry, estate seguro de mirar entra las que consideras a tus amigas primero. A veces se encuentra a esa persona especial escondida en una esquina.

Y más que nada. Continuó su padre. Los hombres Potter necesitan una mujer fuerte que pueda lidiar con nosotros. Históricamente, eso demuestra que solo una pelirroja es capaz de hacerle frente a nosotros y triunfar.

Para acabar esto, Harry. Tu madre y yo te amamos mucho, pero no queremos verte en el otro lado por mucho, MUCHO tiempo. Sabemos de la profecía y todo lo que está sobre tus hombros. No dejes que eso te domine; has amigos, consíguete a la chica y lucha por todo lo que consideres importante. Lucha por vengarnos, pero no te dejes matar en el proceso. Queremos verte desde allá arriba y ver a nuestros nietos.

Tu padre tiene razón, Harry. Vive la vida. Largamente. Vive feliz. Y cuando estés listo, estaremos esperándote a ti y a tu esposa en las puertas, donde estaremos juntos por siempre, disfrutando de la próxima aventura.

Mucho amor,

Mamá y Papá

Harry se quedó quieto por unos minutos, arrodillado y mirando la carta. Tenía en su rostro una expresión extraña, como si fuera a reír y llorar a la vez.

El joven dobló la carta y se la guardó en el bolsillo, antes de mirar a los anillos. Con una ligera sonrisa, Harry agarró el anillo de pre-compromiso y lo puso en su bolsillo.

– ¿Puedo cambiar algo de dinero en dinero muggle?

– Claro que sí, Sr. Potter. Encontrará que ofrecemos una excelente tasa de cambio. Solo tres por ciento.

Harry asintió distraídamente y caminó fuera de la bóveda, la puerta cerrándose detrás de él con un resonante ruido. – Gracias por enseñarme esto, Griphook, lo aprecio mucho.

Griphook asintió y se las arregló para verse orgulloso. – Me preguntaba, Sr. Potter, si le podría dedicar algunos minutos a nuestro manejador. Le aseguro que sus amigas están en buenas manos.

– Claro. – dijo Harry amablemente.

El paseo de vuelta fue mas largo que el anterior y se detuvieron en una cueva extraña que Harry nunca había visto.

– Por aquí, Sr. Potter. – dijo Griphook, dirigiendo a Harry por un corredor con una alfombra roja flaqueada por estatuas de duendes.

– Cada uno es un ex manejador. Dijo Griphhok con orgullo.  Cuando llegaron al final de la alfombra, el duende tocó a la puerta, la cual se abrió inmediatamente.

Dentro del opulento salón se encontraba un enorme escritorio de caoba. Un duende estaba sentado, escribiendo en un libro enorme.

– Gracias, Griphook. – el duende dijo a la escolta de Harry. – Es un deleite conocerlo, Sr. Potter. Yo soy Mackrack, el manejador general de esta sucursal. ¿Gusta sentarse?

Harry asintió y se sentó frente al duende. La silla pareció suspirar cuando él se sentó y luego se ajustó para acomodarlo perfectamente.

– Estamos en una posición extraña, Sr. Potter. – dijo el manejador, sin mirar directamente a Harry. – Nosotros operamos a base de la confianza. La gente nos confía con su oro. Si no confiaran en nosotros, seria desastroso para hacer negocio. Lo que eso significa es, que a pesar de lo que podamos sentir,  no podemos interferir con eventos externos.

Harry asintió pensativo y se quitó los lentes para mirar fijamente al duende, tratando de ver si era de fiar.

– La guerra es mala para los negocios. Voldemort – y el duende dijo el nombre con desdén. – Es malo para los negocios. Muchos magos creen que nosotros nos uniremos a él en un santiamén. – el duende se veía disgustado ante la idea. – Lo perderíamos todo si eso sucediera.

– Pero por mucho que quisiéramos ayudar, nuestras promesas nos atan más que nuestros deseos y necesidades. – el duende parecía que estaba dándole golpecitos con su pluma contra la pagina en la que estaba escribiendo, a la vez que devolvía la mirada penetrante de Harry.

– Permiso, señor. – interrumpió Griphhok. – Creo que lo necesitan en sus habitaciones privadas.

– Seguro. – dijo Mackrack. – Sígame Griphook.

Los dos duendes salieron de la oficina, dejando a Harry solo, con el libro abierto de par en par. Harry sonrió para sí, entendiendo la indirecta bien directa y caminó para ver que era lo que los duendes querían que él leyera. El resopló en sorpresa y luego tomó prestado papel y pluma.


Para: Percy y Kingsley

De: H

Asunto: Información Interesante

Anejo: fechas.pmt

Percy, Kingsley,

Uno de mis espías trajo esto a colación. Tiene detalles de depósitos hechos a la cuenta de banco de un tal Cornelius J Fudge. Uno de ellos es del día que liberaron a Sirius.

Algo huele mal en este asunto, y no me refiero a la colonia de afeitar que usa Fudge.

Harry

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Audaces fortuna juvat


De: Shacke-ado

Para: Co-investigador

Asunto: Re: Información Interesante

¿Desde cuando crees tú que Harry tiene una red de espionaje?

Cosa fascinante ese documento. ¿Qué crees de las fechas?

KS


De: Percival Weasley (CIO)

Para: Kingsley Winston Shacklebolt

Asunto: Re: Re: Información Interesante

Mi querido amigo, esas fechas sí que son extremadamente interesantes. Correlacionan exactamente con las fechas de juicios de mortífagos prominentes. Como un muggle famoso escribió una vez: aquí algo no huele bien.

En cuanto al joven Sr. Potter, pues francamente no le dudo nada de lo que haga. Me llegan reportes constantes de Ronald sobre las habilidades y el progreso de Harry. Cuando llegue la hora, ahí estaré alzando armas junto a él y seguirlo a la victoria.

P

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La información de este mensaje mágico es confidencial y puede ser privilegio legal. Este mensaje es únicamente para el destinatario original. El acceso a este mensaje mágico por cualquier otra persona no esta autorizado. Si usted no es el destinatario, cualquier revelación, copia o distribución u otra acción tomada u omitida en relación con el mensaje es prohibida e ilegal.


De: On em smalle Inswotn

Para: Ercivalpay Easleyway [1]

Asunto: Re: Re: Re: Información Interesante

¿Correlacionan, ah? Creo que hay que hacer un viajecito a Azkaban. Hay algo extraño sucediendo y vamos a llegar al fondo de este asunto. Voy a conseguir algunos amigables para que nos brinden escolta.

En relación a Harry, ahí estaré yo al lado tuyo siguiéndolo hasta el final. Albus le ha estado dando mas libertad este año y te apuesto galeones contra plumas de azúcar que la profecía tiene algo que ver

Shack


De: Albus Dumbledore

Para: Miembros de la Orden (Todos)

Asunto: Reunión

¿Podrían todos los miembros reportarse a Hogwarts hoy a las 9pm?

Albus

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Jefe de Magos del Wizengamot y Gran Hechicero de la Confederación Internacional de Magos


De: Snape

Para: Harry

Asunto: Re: Reunión

Harry, parece que no estoy destinado a reunirme contigo hoy. ¿Podríamos por favor encontrarnos mañana a las 4pm?

S


De: Harry

Para: Profesor de Pociones

Asunto: Re[2]: Reunión

No hay problema.

H

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Audaces fortuna juvat


Harry se movió de vuelta a su sillón y se sentó cómodamente. Segundos más tarde, el manejador reapareció seguido de Griphook, el cual tenía una bandeja en sus manos.

– ¿Taza de te, Sr. Potter?

– Por favor, llámeme Harry. – sonrió el joven. – Y me gustaría una.

El manejador enseñó sus dientes y le sirvió a Harry una taza.

Harry la llevó a sus labios y aspiró el aroma.

– Earl Gray. – dijo el manejador. – Es una marca muggle y me gusta mucho.

– Debo advertirle. – dijo Harry entre sorbos del líquido caliente. – Tengo espías velando sus cuentas. Ellos notaron unas transacciones curiosas pertinentes a cierto ministro de magia.

Mackrack asintió sonriendo. – Chocante, Harry, chocante. Usted puede estar seguro que voy a investigar esta invasión a la santidad de Gringotts con urgencia. No voy a escatimar esfuerzos con esta investigación, de hecho la voy a liderar. Tan pronto encuentre algo de tiempo libre.

– ¿Usted está muy ocupado?

– Me puede llamar Mackrack, Harry, y sí, me temo que estoy extremadamente ocupado.

Los dos sonrieron pícaramente. – Espero con ansias los resultados de esa investigación.

– Excelente. Le enviaré copia tan pronto pueda.

Harry terminó su te y se puso de pie. – Ha sido una visita bien informativa.

– Eso ha sido, Harry. – el duende se puso de pie también y ofreció su mano, la cual Harry apretó prontamente.

Cuando Harry salió y las puertas se cerraron tras de sí, el duende se viró hacia una pared y apretó un botón. La pared se movió revelando una enorme chimenea.

Mackrack tiró un poco de polvo en el fuego y la cabezas de los otros manejadores de Gringotts aparecieron.

– ¿Cómo fue?

– Excelente. – reportó Mackrack. – El Sr. Potter tiene la información y la envió de inmediato vía correo mágico a la gente que investiga corrupciones. Los dos son, de acuerdo a nuestros espías, de fiar y leales al Sr. Potter.

– El Sr. Potter, o Harry como pidió que lo llamara, no tiene el prejuicio de otros magos. Pero sí posee una mirada intimidante. No recuerdo otra ocasión en la que me sentí tan vulnerable. Afortunadamente estaba diciendo la verdad, así que creo que pasé la prueba. Siento que sería prudente que continuáramos ayudándolo en lo que podamos.

Los otros duendes asintieron y se regresaron de vuelta a sus negocios.


– ¿Cuanto dinero muggle quiere, Sr. Potter? – preguntó Griphook.

– Mil libras. – dijo Harry, decidiendo irse a la segura.

– Eso es… 398 galeones, 4 sickles y 19 knuts, incluyendo la tarifa del tres por ciento.

Harry asintió, y un segundo mas tarde tenia una faja ancha de billetes de 50 libras.

– Gracias por todo lo que ha hecho hoy, Griphook. – dijo Harry sonriendo al duende.

– El placer fue mío, Sr. Potter.

Unas emocionadas Parvati y Lavender se acercaron, acompañadas de otro duende.

– ¿Todo listo? – preguntó Harry.

Las dos muchachas asintieron entusiasmadas.

Harry miró su reloj y vio con placer que apenas eran las dos de la tarde. El joven llevó a las dos chicas de vuelta al vestíbulo y las transportó a Sortilegios Weasley.

Tan pronto como Fred los vio llegar, el pelirrojo cerró la tienda para el almuerzo y llamó a su gemelo.

– ¿Harry, te molestaría si los separamos? – preguntó Fred. – George se hará cargo de estas encantadoras damitas para contarles las cosas que aprendimos.

Harry se encogió de hombros y siguió a Fred al cuarto de atrás, mientras George llevó a las muchachas a la oficina.

– ¿Sucede algo? – preguntó Harry.

– Antes de hablar de negocios. – dijo Fred riendo. – Tienes que comer algo. De ninguna manera vamos a arriesgar el enojo de nuestra querida hermanita si hablamos de negocios contigo y tu con el estomago vacío.

Harry rió y se comió un pedazo del enorme sándwich que Fred le puso al frente. – No sabía que sabían cocinar.

– No sabemos. Mamá lo hizo para ti. George pasó por la casa para buscarlo.

– Ah. – sonrió Harry y devoró el sándwich con gusto cuando se dio cuenta que estaba famélico.

Tan pronto como terminó de comer, Fred le dio una cerveza de mantequilla y se sentó a la mesa sacando unos rollos de pergamino.

– George pasó la mañana en la biblioteca buscando información sobre la patente de la cerveza de mantequilla. – empezó él su reporte. – Ahora, aunque la idea de George en una biblioteca es tan ridícula como decir que yo me metí a monje, mi gemelo se las arregló para usar su mente brillante y descubrió algo notable.

– Toda la industria de la cerveza de mantequilla está controlada, bajo un enredo de varias compañías, por un tal Lucius Malfoy y el patrimonio de los Malfoy.

 Harry perdió su pose relajada en un segundo y se sentó derecho para empezar a leer con detenimiento los papeles que Fred le estaba pasando.

– Hoy me reuní con nuestra abogada hace una hora, una señora encantadora. – comentó Fred. – Y resulta que la patente de la cerveza de mantequilla es algo medio nebuloso. Lo que resulta más interesante aún es que la familia Malfoy ya no posee la marca registrada para la cerveza de mantequilla. Era un activo que el ministerio de magia incautó hace algún tiempo de uno de los esbirros de Lucius. El ministerio de magia tiene la póliza de vender al mejor postor todos los activos incautados para reforzar los fondos públicos. El tipo a cargo de la susodicha transacción resulta que es amigo de papá. Tuvimos una interesante conversación vía correo mágico con él esta mañana y dada la coincidencia de que la marca registrada está disponible, nosotros podemos comprarla.

Harry miró a Fred con sorpresa.

Fred rió cuando interpretó la mirada. – ¿Asombrado de verme serio? Bueno, George y yo hemos descubierto que el juego de los negocios es más divertido jugarlo cuando le gastas trucos a la gente. De hecho, nuestra reputación nos ayuda grandemente porque la gente nos subestima todo el tiempo. Todos saben que nosotros salimos de Hogwarts antes de tiempo y siempre esperan tomarnos el pelo. – La sonrisa de Fred tenía ahora un aire maquiavélico. – Así que cuando terminamos barriendo el piso con ellos, nunca entienden el porque.

Harry rió por lo bajo. – ¿Los gemelos Weasley, serios? ¡Merlín! Me alegro saber que están de nuestro lado. – el joven pausó por un segundo. – ¿Cuánto cuesta?

Fred hizo una ligera mueca de dolor, desinflándose un poco cuando se sentó. – No todos en el ministerio son incompetentes. Y claro está, el amigo de papá es uno de los competentes. 20,000 galeones. Y nosotros no tenemos siquiera la mitad. 

Harry empezó a reír con picardía. – ¿Si este dinero apareciera, que harías con el?

Fred se enderezó de nuevo con otra sonrisa en la cara. – Para empezar, le pondría semejante agujero en la entrada de dinero de los Malfoy. No podrían mercadear su producto bajo el nombre de Cerveza de Mantequilla, y tendrían que re nombrarlo todo. Al mismo tiempo, lanzamos Cerveza de Mantequilla de Abe el Honesto, como una variación del nombre original y de la noche a la mañana reemplazamos un monopolio por otro: el nuestro. Nos adueñaríamos del mercado, literalmente de la noche a la mañana.

– ¿George y Abe saben lo que está pasando?

– Claro que sí. – asintió Fred.

– Te propongo prestarte 25,000 galeones para la nueva compañía bajo un préstamo libre de intereses. Espero que se me pague de vuelta con las ganancias del producto. Lo único que exijo es que esto se mantenga bajo el más absoluto secreto. Nadie puede saber de donde sacaron ustedes el dinero.

– ¿Puedo preguntar de donde sacaste semejante cantidad?

Harry sonrió ligeramente. – Digamos que el viajecito de Canuto al Ecuador fue más que beneficioso de lo que esperaban todos.

Fred se dio un manotazo sobre la frente. – ¡Tu herencia! Por supuesto, con Canuto muerto, a ti te declararon sin guardián. Hay que adorar esos contratos mágicos. – Fred puso sus brazos frente a él y los movió de forma circular mientras movía el torso en una especie de bailecito extraño sobre la silla. – En nombre de mis otros dos socios, aceptamos tu excepcionalmente generosa oferta, siempre que estés de acuerdo en que el interés sea de dos por ciento.

Harry frunció el ceño.

– Harry, si tomamos un préstamo libre de intereses nos costará más en los impuestos, créeme, es mejor así.

– Oh, está bien entonces.

– ¿Cómo te gustaría revelar que somos dueños de la marca?

Harry se quedó pensativo. – Yo preferiría un golpe masivo. ¿Cómo anda la búsqueda de facilidades para hacer la bebida?

– Hoy estábamos viendo un lugar. Los materiales que Abe necesita fueron fáciles de conseguir, solo llamamos a un distribuidor muggle. Podemos hacer cuantas queramos tan rápido como podamos. Si el lugar  resulta bueno, podemos ordenar el equipo esta noche y para el fin de semana estaríamos listos para lanzar el producto el lunes. Eso significará casi  nada de sueño para nosotros pero créeme, lo podemos hacer. Esto es igual de adictivo que inventarnos algo nuevo.

Harry asintió. – Muy bien. Cuando estén listos lanzaremos una campana publicitaria inmediata en los diarios y revistas. Pondremos a sus abogados a detener la producción de cerveza de mantequilla y dejarles saber al público que el venderla bajo ese nombre sería ilegal y que tenemos este nuevo y mejor producto a un diez por ciento de descuento. Estaríamos en todas las cadenas inmediatamente y prometemos envío inmediato y ofrecemos comprarles lo que les queda de la actual cerveza a un precio mas bajo. Eso nos haría vernos bien, mientras mantenemos a los comerciantes contentos porque al menos salen ganado algo.

Fred parpadeó.

El pelirrojo sacudió la cabeza, y luego la echó hacia atrás para empezar a reírse histéricamente.

– ¿Qué? – preguntó Harry, ruborizándose un poco ya que pensaba que su plan no era tan malo.

Fred trató de controlarse y terminó echándose un vaso de agua en la cara para ver si espabilaba. – Harry, prométeme algo, ¿Sí?

– ¿Qué? – preguntó de nuevo Harry, esta vez con algo de sospecha.

– Que cuando dejes la escuela no irás a hacernos la competencia.

– ¿Por qué haría eso?

– Porque a veces eres tan implacable que das miedo. Tu plan es increíble. Limpiará la entrada de dinero de Lucius en segundos y lo dejará endeudado hasta dentro del pelo.

Harry se encogió de hombros y dijo. – Audaces fortuna juvat. Es el lema de la familia. ‘La fortuna favorece al audaz.’

Harry y Fred caminaron de vuelta al área de venta de la tienda y Fred demostró con orgullo algunas de sus invenciones.

– Hay otra cosa, Harry. – dijo Fred un poco mas cauteloso que antes. – Pero es un poco personal, no negocios.

– ¿De que se trata?

– Sabemos que Ginny está totalmente enamorada de ti. ¿Estás en serio con ella? Creo que la mataría si no lo estuvieras.

Harry buscó en su bolsillo y sacó el anillo. Su mano se pilló cuando lo sacó y lo dejó caer. El juró por lo bajo y se inclinó a buscarlo cerca del pie de Fred. En una rodilla, Harry lo agarró y se lo mostró a Fred.


De: Albus Dumbledore

Para: Personal (todos)

Asunto: Asistente de profesor Potter

Todos,

Por favor recuerden que desde esta tarde, Harry será miembro del personal, y como tal debe ser incluido en todos los mensajes mágicos administrativos.

--
Jefe de Magos del Wizengamot y Gran Hechicero de la Confederación Internacional de Magos


De: Sev

Para: Todo el personal

Asunto: Re: Asistente de profesor Potter

Lo que él quiere decir es que esta es su última oportunidad para hablar sobre el chico con impunidad

S.

--
Trabajando por la caída del Gran Cretino por Quince Años


De: Min

Para: Sev y los otros

Asunto: Apuestas

¿Bueno, siguen las apuestas o nos devuelven el dinero?

M


De: El encargado de las apuestas de Hogwarts  

Para: Todos los jugadores

Asunto: Re: Apuestas

Muy buen punto. Tengo una idea al respecto. Porque no tomamos el dinero, y lo apostamos por el equipo de Harry contra los Weasley. Pienso que puedo decir con certeza de que Harry sabe lo que está haciendo. Y de seguro podemos encontrar cualquier tonto que nos de a nosotros pobres maestros una buena apuesta.

S

--
Trabajando por la caída del Gran Cretino por Quince Años


De: Albus

Para: Mis pobres maestros

Asunto: Re[2]: Apuestas

¿Pobres maestros? ¿Alguno de ustedes ha visto el reporte del presupuesto que tuve que preparar? Ustedes pobres maestros son de los mejores pagados en el mundo.

A.

--
Jefe de Magos del Wizengamot y Gran Hechicero de la Confederación Internacional de Magos


De: Filius

Para: Albus y mis compañeros empobrecidos

Asunto: Re [3]: Asunto

Sev, la apuesta es una buena idea.

Albus, odio decirte esto, ¿pero en cual otro trabajo tú estas supuesto a lidiar con estudiantes las veinticuatro horas del día, siete días a la semana, por diez meses al año sin un descanso? Y eso sin mencionar a un cierto Gran Cretino.

F


De: Scrooge

Para: escuela llena de Bob Cratchets [2]

Asunto: Re [4]: Asunto

Y en nuestra última reunión sobre el salario se discutió esto y a pesar de las objeciones del Ministerio, se les subió la paga para compensar.

¿Podemos dejar esta discusión hasta la próxima revisión salarial?

Albus

--
Jefe de Magos del Wizengamot y Gran Hechicero de la Confederación Internacional de Magos


De: Ponoma (Jefa del Concilio)

Para: Personal, todos

Asunto: Paga

Albus tiene razón. De forma muy astuta él puso una cláusula en nuestros contratos que nos impide pedir aumento a mitad de la temporada. No se preocupen, haremos que nos pague en el verano.

Y sí, Sev, adelante y pon el dinero a favor de Harry. No tengo dudas de que esta vez triunfará.

P.


De: Un Sev algo desconcertado

Para: Colegas gruñones

Asunto: Erm...

Okay, haré lo de las apuestas…

¿Ayudaría si dijera que estaba solo bromeando cuando mencioné lo del dinero?

S.

--
Trabajando por la caída del Gran Cretino por Quince Años


George, seguido de cerca por Lavender y Parvati, entró de vuelta a la tienda y se quedó helado con un pie en el aire.

Al frente de ellos, Harry Potter estaba en una rodilla, ofreciéndole un anillo al hermano gemelo de George.

Los labios de George se movieron hacia arriba. – ¿Debería sacar la champaña?

– ¿No crees que Ginny se pondría triste? – preguntó Lavender.

– Exacto, ¿No es ese el Weasley equivocado? – añadió Parvati.

– ¿Los dejamos solos? – preguntó George riendo a carcajadas.

– No, eso fue lo que los metió en líos. – replicó Lavender, antes de colapsar de risa.

Los dos muchachos tenían idénticas expresiones rojas cuando miraron la desafortunada posición en la que estaban antes de echarse a reír también.

– Es para Ginny. – explicó Harry cuando retomó el aliento. – Es un anillo de pre compromiso.

George gritó alegremente para luego lanzarse sobre Harry. Fred rió y luego hizo lo mismo, pillando a Harry contra el suelo y cayendo encima del muchacho – Bienvenido a la familia. – dijeron los dos a la vez.

– ¡Suéltenme par de trogloditas! – dijo Harry riendo.

– ¡Seguro, querido hermanito! – dijeron Fred y George al unísono, poniéndose de pie y ayudando a Harry.

– No te preocupes, mantendremos el secreto. – dijo Lavender con una enorme sonrisa y los ojos aguados. – Ginny es una chica con suerte.

– Harry es el suertudo. – dijo Fred.

– ¿Fred, arreglaste todo? – preguntó George.

Harry, adivinando lo que venía, tomó dos pasos hacia atrás de forma silenciosa.

– Mejor que eso. Llevamos el problema ante la persona indicada ya no tenemos el problema.

George gritó de nuevo y se volteó y se tiró hacia el espacio donde Harry había estado parado hace unos segundos atrás para aterrizar de forma dura en el suelo. El miró a la cara burlona de Harry y se echó a reír.


De: Dean

Para: El primo de Dudley

Asunto: El susodicho primo

Harry recibí un email curioso a través de la red muggle. Parece que a mi media hermana le gusta tu primo. Ella dice que una vez pasas todo la rabia (y el tamaño) que hay una persona agradable ahí dentro. Ella siempre se ha interesado por los desafortunados y se puede cuidar si misma (tiene un temperamento parecido al de Ginny)

De todos modos, ella quería dejarte saber que sabe por las que pasaste y que está trabajando en él, si eso hace algún sentido. Y de que él ha cambiado mucho y que hasta ha dejado de frecuentar a sus amigos para pasar las noches caminando con ella por el parque.

D


De: Harry

Para: Deano

Asunto: Re: El susodicho primo

Dean: NO CONTESTES A ESE EMAIL

Hablare contigo tan pronto pueda para explicarte en persona, pero ¡no lo contestes!

H

--
Audaces fortuna juvat


– ¿Nos regresamos a Hogwarts ahora? – preguntó Lavender.

– En realidad, me preguntaba si ustedes me podían ayudar con algo.

– Claro que sí. – dijo Parvati. – ¿En que?

– Necesito ropa decente, y quiero ir a Londres muggle a comprarme algo.

La expresión de las chicas, de por si ya alegres, subió un poco más. – ¿Necesitas de nuestra ayuda para escoger la ropa?

– Sí. – dijo Harry encontrando que el entusiasmo de las chicas era contagioso. Él alargó la mano. – ¿Vamos?

– Muy bien. – dijeron las dos muchachas, tomando la mano del joven.

Las muchachas literalmente arrastraron a Harry de tienda en tienda, una vez se dieron cuenta de la cantidad de dinero que él tenía consigo y estaban determinadas a que nunca tuviera que usar la dizque ropa que usualmente él vestía.

– Oye Harry. – llamó Lavender desde el otro lado de la tienda. – ¿Qué piensas de esto? – dijo ella mostrando una falda corta en mezclilla.

– No creo que sea mi estilo. – dijo él conteniendo la risa.

Lavender rodó los ojos. – Imagínate a Ginny en esto y una camisa blanca.

Harry miró la falda otra vez y tragó en seco. Una imagen de Ginny vistiendo la falda y una camisa apretada, caminado por el campo le vino a la mente. Él tragó en seco otra vez.

Parvati caminó hacia Harry. – ¿Harry? – la jovencita se dirigió a Lavender. – Creo que lo mataste.

– Él está tan enamorado de ella que da miedo. – dijo Lavender suspirando.

– Yo solo espero que no empiece a babearse. – dijo Parvati tratando de romper la tensión.

– ¿No estoy tan mal, verdad? – pregunto Harry, saliendo de su trance.

– ¡Sí! – las dos chicas dijeron a coro.

– ¿Conocen el tamaño de Ginny? – preguntó Harry.

– Claro. – replicó Lavender. – ¿Por qué?

– Ginny va a necesitar algo de ropa muggle para hoy en la noche. – dijo Harry pensando. – Y necesitamos lucir normal.

Lavender y Parvati se miraron una a la otra. – Una, dos y tres. – en tres, las dos chicas levantaron la mano derecha, la de Lavender estaba abierta, la de Parvati cerrada.

– La mano abierta le ganó a la cerrada. – dijo Lavender felizmente y fue hacia Harry.

– ¿Dinero?

Harry, con una expresión divertida en la cara, le ofreció todo. Ella miró, sonrió, y tomó par de billetes y salió brincando de la tienda.

– Déjala. – rió Parvati. – Regresará pronto. Venga, tenemos que conseguirte ropa de la buena. No puedes vivir de jeans solamente.

Los dos caminaron por la tienda de departamentos hacia la sección de trajes. - ¿Debería saber para que Ginny necesita ropa muggle?

– Tengo que ir a hablar con mi primo, y no le puedo enviar un mensaje mágico porque los morti-estúpidos vigilan la Red Muggle y no quiero que lo sigan.

– ¿Tu vida es siempre así de complicada?

Harry sonrió levemente. – Últimamente sí, así ha sido.


Los tres llegaron a la escuela justo antes de la cena. Harry tomó sus compras y las de Ginny hacia el dormitorio mientras Lavender y Parvati se dirigieron hacia el Gran Salón. Tan pronto como Harry dobló la esquina, las dos muchachas giraron y se dirigieron hacia la oficina de McGonagall.

Las dos tocaron a la puerta, un poco nerviosas, esperando que su Jefa estuviera allí.

La profesora abrió la puerta y se sorprendió un poco de verlas.

– ¿Podemos hablar en privado profesora?

– Claro. – McGonagall las dejó entrar, invitándolas a sentarse para luego sentarse tras su escritorio.

– ¿Está lista ya la habitación de Harry? – preguntó Lavender de súbito.

McGonagall le fijó una mirada de hierro. – ¿Y eso que tiene que ver con ustedes?

– Bueno. – dijo Parvati, mirando a su amiga por apoyo. – Usted sabe que el profesor Dumbledore nos dejó ir a Gringotts con Harry hoy.

– Sí. – dijo McGonagall, su voz ya no sonaba tan dura. – ¿Cómo les fue?

– Los duendes nos ayudaron mucho. – dijo Lavender. – Usted sabe como son ellos normalmente. Bueno, hoy no estaban así. ¡Hasta nos sonrieron!

McGonagall frunció el ceño. – ¿Por qué?

– Creemos que tiene que ver con Harry. Él estaba muy amigable con uno de los duendes. Hasta lo llamó por su nombre y todos los duendes alrededor de él lo miraban con admiración.

Lavender siguió con la historia. – Después de Gringotts Harry nos llevó a ver a Fred y a George para que nos dieran consejos sobre negocios.

McGonagall no pudo evitar hacer una mueca.

– Oh no. – dijo Parvati rápidamente. – Los dos se comportaron de maravilla. George nos llevó aparte y nos habló sobre contadores, abogados, patentes, copyright, de todo. Fue una tremenda lección sobre como llevar un negocio. A la misma vez Fred y Harry estaban conversando sobre algo importante. De todos modos, preguntamos por qué los gemelos estaban ayudándonos y George dijo que lo hacían por Harry.

– No solo Harry nos ayudó económicamente, él ha hecho lo posible para tener toda la ayuda que necesitamos. – dijo Lavender con un gritito de alegría. – Los duendes hasta nos ofrecieron el uso del banco de gratis por un año.

McGonagall evitó el rodar los ojos. – Nada de eso explica el porqué quieren saber sobre el cuarto nuevo del asistente de profesor Potter.

Lavender se inclinó sobre el escritorio y miró fijamente a la profesora. – Usted sabe como es Harry, profesora. Él detesta que le den las gracias, sobre todo en público. Y aunque nos hubiese gustado caerle encima y comérnoslo a besos, sabemos que a él no le gustaría.

Hubo una pausa ligera.

– Y Ginny lo tomaría como algo personal. – añadió Parvati recordando lo que pasó en la mañana. – Y esa es una bruja con la que no queremos quedar mal.

– Así que la única oportunidad que tenemos de decirle gracias es haciendo cosas por él antes de que el pueda detenernos. Queremos decorarle el cuarto. Sabemos cuales son sus gustos y los de Ginny y podemos conseguir la ayuda de prácticamente medio mundo en la escuela.

McGonagall las miró fijamente, mentalmente ignorando el hecho de que los gustos de una alumna del quinto año estaban en la discusión sobre la habitación de un asistente de profesor, y todo lo que implicaba. – Vengan conmigo. – dijo ella, y se puso de pie, saliendo de la oficina. Las dos muchachas siguieron a la austera profesora y la siguieron por el pasillo. Ella se detuvo frente a una gran estatua y dijo. – Hogwarts.

La estatua saludó y se deslizó hacia un lado, revelando una puerta de madera. McGonagall la abrió y entró.

Las tres entraron a un pequeño apartamento con tres cuartos. A la izquierda había una entrada por la que se podía ver una cama. A la derecha había otra puerta donde estaba presumiblemente el baño. Pero la atracción central era el enorme escritorio frente a una ventana. Las chicas miraron por la ventan y sonrieron. Tenía una perfecta vista del campo de Quidditch.

– Sí. – dijo McGonagall con una ligera sonrisa. – Escogimos este cuarto por la vista. Confío en ustedes con esto, por favor no me decepcionen.

– Se lo prometemos, profesora. – las dos chicas dijeron a coro, ya listas para empezar si las dejaban.

La profesora asintió y salió del cuarto. Cuando salía escuchó a Lavender decir. – Vamos a necesitar más sillas aquí. A Harry le gustará usarlas cuando tenga reuniones. – La profesora no pudo evitar sonreír para sí.


– Ah, Harry. – dijo el profesor Dumbledore, interrumpiendo al muchacho cuando caminaba hacia el Gran Salón. – ¿Quizás ahora podamos reunirnos?

Harry lo miró confundido para luego ruborizarse cuando se dio cuenta de que se había olvidado de la cita anterior. – Lo siento señor.

– No te apures, Harry, me temo que yo también me dejé distraer durante el almuerzo. ¿Vendrías conmigo a mi oficina?

– Claro que sí, señor. ¿Me permite enviarle a Gin un mensaje rápido?

Dumbledore asintió ofreciendo a Harry un pedazo de papel que había conjurado.

– Gracias.


De: Harry

Para: La chica que amo

Asunto: Esta noche

Ginny,

Te gustaría ir conmigo a Little Whinging esta noche? Quiero hablar con Dudley, y no puedo usar el mensaje mágico porque los morti-estúpidos vigilan el portal. Te explico luego porque quiero verlo en persona, pero creo que es importante.

Te amo.

Harry

--
Audaces fortuna juvat


De: Tu Ginny

Para: El chico que adoro  

Asunto: Re: Esta noche

No tienes que preguntar, mi amor, te dije que estaría contigo todo el tiempo y lo dije en serio.

¿Dónde estás ahora?

Te amo más,

Ginny


De: Te vo’a probar que soy tuyo  

Para: La bruja mas linda

Asunto: Re[2]: Esta noche

Estoy con el profesor Dumbledore; vamos a tener esa charla que me perdí esta tarde.

Oh, te dejé una sorpresa en tu cama. Sonrisita

Deseando estar contigo,

Harry

--
Audaces fortuna juvat


De: Deseando lo mismo  

Para: El chico que va a…. Ya tú sabes

Asunto: Re[3]: Esta noche

Me gustan las sorpresas. Te daré las gracias personalmente mas tarde.

Te espero en la sala común.

Cuchi cuchi  Ginny


De: Harry

Para: Ginny

Asunto:

¡Bruja! ¿Como se supone me concentre ahora?

H

--
Audaces fortuna juvat


De: Tu novia

Para: El chico con el trasero mas lindo  

Asunto: Tu también

¿Pensando en besarme? Sonrisa pícara 

prrrrrrr

Ginny


De: Ginny Weasley

Para: Profesor Dumbledore

ASunto: reunión

Querido Profesor Dumbledore,

Por favor asegúrese de que Harry coma durante su reunión. No quiero que pierda comidas.

Gracias,

Ginny


Dumbledore miró su mensaje incrédulo y luego se echó a reír.

– ¿Algún problema, señor? – preguntó Harry.

Dumbledore negó con la cabeza, divertido. – Usted tiene una novia muy franca, Harry, pero ella trae un buen punto a colación. – el profesor levantó las manos y de repente dos platos aparecieron frente a ellos, repletos de comida. – Buen provecho. No quisiera que la Srta. Weasley se enfade conmigo.

Harry miró confundido a Dumbledore, para luego encogerse de hombros cuando se dio cuenta que no iba a recibir ninguna respuesta.

Harry atacó la comida, siempre se le olvidaba lo mucho que le costaba Aparecer a tres personas, más irse de compras, y estaba hambriento. Las chuletas de cordero estaban excelentes como siempre y se encontró terminando el plato antes de lo que se consideraba educado.  Su profesor no le importó, él solo agitó la varita y re llenó el plato.

Los dos comieron en silencio, con el sonido de una práctica de Quidditch filtrándose a través de las ventanas.

– Y bien, profesor. – dijo Harry eventualmente mientras terminaba con su pastel de manzana.

– Primero que nada, Harry. – interrumpió Dumbledore. – Es que en privado, todos los maestros usamos nuestros primer nombre. Vas a tener que hacer eso.

– Fue difícil hacer eso con la profesora Mc… quiero decir, Minerva, ¿que tal con usted?

Dumbledore sonrió, echándose atrás en su silla y mirando a Harry por encima de sus anteojos de media luna. – Tienes todo el derecho, Harry, Albus no es un nombre tan difícil, y se que no tienes problemas llamando a Abe por su nombre.

Harry asintió lentamente. –Será raro llamarlo Albus, sea como sea. – el joven pausó y notó el ceño fruncido del director. – ¿Señor, err, Albus?

– ¿Tú por casualidad no sabes porque anoche mi escritorio estaba cubierto de cerveza de mantequilla, no?

Harry parpadeó. Y parpadeó otra vez para luego soltar una carcajada. – ¿Ahí fue que la envió?

– ¿Abe? – Albus gruñó. – Debí haberlo sabido. - El director pausó un momento. – Creo, Harry, que mas vale decirte lo que va a pasar esta noche.

Harry asintió.

– ¿Quieres unirte a la Orden? – Dumbledore preguntó, cuando se dio cuenta que estaba asumiendo que el joven quería hacerlo.

Harry sonrió lentamente, complacido de que le hubiesen preguntado. – Sería una buena idea. – dijo simplemente.

– Excelente. – dijo el director con jocosidad. – Ahora para lo aburrido. Como asistente de profesor se espera que sigas las reglas como el resto del personal, y que cumplas con los estándares de Hogwarts. Estarás capacitado para dar y quitar puntos, como ya sabes, y asignar detenciones. Confío en que no abusarás de estos privilegios. Tendrás tu propia suite, como el resto del personal. – el profesor frunció el ceño un poco antes de continuar. – La cual creo que estará disponible al final de semana. Se espera que continúes con las clases del ED y que ayudes al actual profesor de Defensa mientras tu itinerario lo permita.

Harry sonrió calidamente. – Nada de eso será ningún problema señor, quiero decir, Albus.

Dumbledore devolvió la sonrisa, maravillado de lo relajado que se veía Harry actualmente a pesar de todas las cosas que estaba haciendo.

– Pues bien, creo que tu novia te espera.

Harry asintió y se puso de pie, diciendo adiós de forma amable.


Ginny brincó escaleras arriba hacia su habitación y se zumbó dentro de las cortinas de su cama. Encima había varias bolsas con logos que ella no reconoció. Encima de todo había un pedazo de pergamino con la palabra ‘Ginny’ garabateada en la letra de Harry.

Ginny. La carta empezaba. Estos son para ti.

Espero te gusten

H.

Ginny abrió la primera bolsa y lanzó un gritito. Ella brincó de la cama y casualmente se quitó las túnicas y las puso hacia el lado. La joven luego se quitó la falda y se puso el nuevo par de jeans. Cuando perdió el balance se echó a reír y se sentó en la cama, acomodándose los pantalones mejor. Cuando se los terminó de poner, la pelirroja se puso de pie para mirarse en el espejo.

El material parecía abrazar sus caderas como nada que se hubiese puesto antes, enfatizando que era definitivamente fémina.

– ¿Te gustan? – preguntó Lavender, viendo divertida desde la puerta.

– ¿Harry escogió estos? – preguntó Ginny un poco incrédula.

– Nah, yo los escogí, él pagó.

La expresión de Ginny cambió un poco cuando se dio cuenta que su novio de seguro gastó una gran cantidad de dinero en ella.

– Acostúmbrate, Gin. – dijo Lavender un poco severa, cerrando la puerta tras de ella. – Tu novio nunca será pobre. Y siempre va a querer gastar dinero en la única persona que significa todo para él: Tú. Conoces a Harry muy bien como para que pienses que está tratando de comprar tu amistad o cualquier otra cosa.

Ginny la miró un poco asombrada. – Creo que no me voy a acostumbrar a esos momentos de perspicacia de parte tuya.

Lavender rió suavemente. – Fred y George se portaron muy bien con nosotras hoy, y le dieron de comer a Harry.

Ginny asintió y aceptó el cambio de tema. Ella buscó en otra bolsa y sacó una camiseta. – ¿Harry se consiguió algo de ropa?

La sonrisa de Lavender se puso de oreja a oreja. – Considéralo un regalo de nuestra parte.

Ginny parpadeó. –  ¿Escogieron la ropa de Harry también?

– Sip, y te aconsejo que tengas la varita a la mano y tu maleficio moco-murciélago listo. Ese chico llena esos pantalones de forma tal que debería ser ilegal.

La pelirroja se relamió los labios como si tuviera hambre y luego rió pícaramente.


Ron entró a la biblioteca y se dirigió hacia su novia, la cual estaba sentada en una mesa cerca de la ventana y escribiendo en un pergamino.

– ¿Tareas? – preguntó Ron sorprendido. – Creía que estabas al día. – él miró lo que ella estaba escribiendo y frunció el ceño. – ¡Esa no es tu letra!

– ¡Shh! – Hermione murmuró alto. – Y siéntate. No, no es mi letra, es la de Harry.

– ¿Por qué estás haciendo la tarea de Harry? – preguntó Ron cuando se sentó.

– Los profesores, Harry y todo el mundo piensa que es aceptable que Harry apenas pase por la escuela, mientras él está ocupado con todo lo demás, ¡pero yo no! – la joven respiró hondo. -  Harry no debería sacar malas notas porque es su destino salvar el mundo mágico. Él se va a graduar de esta escuela con honores. Como él no tiene tiempo para las tareas en este momento, las estoy haciendo por él. Tan pronto como el Gran Cretino desaparezca, Harry podrá volver a la normalidad y todo estará bien.

– Eso es hacer trampa. – dijo Ron calmadamente.

– ¡No me importa! – declaró Hermione de forma irrevocable. – Él es mi amigo y no voy a permitir que sus calificaciones sufran.

– ¿Desde cuando estás con esto?

– ¡Esta es mi primera vez, así que shhh!

Ron abrió la boca para luego cerrarla cuando se dio cuenta que estaba cayendo en lo mismo de antes. – Pásame su tarea de Cuidado de Criaturas Mágicas. Yo ya terminé con la mía.

Hermione sonrió y le dio un beso ligero. – Por la forma en que has cambiado recientemente, Ron, creo que me quedaré contigo para siempre.

Ron se ruborizó furiosamente y la miró fijamente. – ¿Hablas en serio? – preguntó con voz suave.

– Si me aceptas. – dijo Hermione mirando bajo y ruborizándose también.

Ron alargó la mano y tomó la barbilla de ella para mirarla de frente. – Para toda la eternidad, Hermione, para toda la eternidad.

La joven sonrió lentamente y se inclinó hacia al frente cerrando el espacio entre los dos.

Ron sintió fuegos artificiales explotar en la cabeza cuando su novia puso todo su corazón en el beso. Su último pensamiento coherente fue que el crecer era muy pero que muy excelente.


Harry entró a la sala común de Gryffindor para encontrarla mayormente vacía. Miró alrededor hasta que vio a Seamus sentado en una esquina leyendo. – Si Ginny baja, dile por favor que estoy cambiándome.

– Seguro, Harry. – dijo Seamus sin mirar.

Harry subió a su dormitorio y se quitó la ropa, decidiendo darse una ducha rápida antes de salir.

Una ducha caliente más tarde, Harry sacó ropa interior nueva y un par de jeans azul marino que Parvati escogió para él. Luego se puso un suéter blanco de manga larga con cuello en forma de V, la cual se suponía se usara como una camiseta, sin nada debajo. El joven se puso el material de lana sobre la cabeza y luego acomodó los brazos en su lugar. El material se pegó a su cuerpo como una segunda piel aunque él apenas le prestó atención al asunto. Luego agarró un par de medias blancas y se las puso para terminar poniéndose un par de botas marrón, para por fin mirarse en el espejo.

El espejo le silbó como un lobo, y luego se puso color rosado.

Harry lo miró con detenimiento, para ver si de verdad el espejo estaba ruborizado. El joven se olvidó del asunto cuando intentó hacer algo con su pelo. Como estaba húmedo tuvo algo de éxito en echarlo para atrás.

Mientras caminaba alrededor, llenando sus bolsillos con dinero y todo lo demás que pudiera necesitar, no se dio cuenta que el pelo se estaba secando todo parado, dándole un aire un tanto punk que le caía muy bien.

Cuando bajó a la sala común, la cual estaba llena de estudiantes regresando de la cena, él paró en seco cuando todos se quedaron callados mirándolo.

– ¿Que?? – preguntó sintiéndose atrapado.

– Ignóralos. – dijo Ginny, anunciando su presencia desde el sofá.

Harry se encogió de hombros e hizo lo que ella sugirió. – ¿Estás lista?

– Siempre. – dijo ella con una sonrisa, poniéndose de pie para seguirlo afuera. Tan pronto el joven salió por la puerta, ella se volteó hacia el resto de la gente. – ¡Recuerden, no comparto!


Harry se volteó cuando Ginny lo agarró por el hombro y lo empujó contra la pared.

– ¿Err, Gin? – preguntó Harry mirándola con recelo.

Ginny tenía una mirada en los ojos que Harry nunca había visto; era un poco animalística, como si ella fuera la cazadora y él la presa.

– ¿Qué esperabas? – murmuró Ginny mientras pasaba sus manos por las caderas del joven, luego por el pecho. – Entras a la sala común, con el pelo todo parado, bien chulo por cierto, vistiendo este suéter tan blanco que hasta brilla y muestra cuanto músculo tu tienes.

– Soy solo humana, Harry. – susurró ella, acercando la cara al pecho del joven e inhalando profundo. – Y luego te pones estos jeans que parece fueron hechos para ti. – añadió ella con una risita.

Las manos de ella se deslizaron alrededor para agarrar el trasero del muchacho, haciendo que Harry se esforzara por no soltar un gritito. – No me pienso mover de este lugar hasta que haya examinado cada pulgada cuadrada de esta nueva ropa.


De: Las Chicas Gryffindor

Para: Chicas: todos los años, todas las casas

Asunto: Bendito Sea Merlín

Chicas, dejen lo que estén haciendo y busquen la forma de esconderse entre nuestra torre y el Gran Salón.

Tienen. Que. Ver. A. Harry. Potter!

Pagaremos lo que SEA por una foto de él en esos jeans y ese suéter. Corazón de Bruja para adolescentes pagaría una fortuna por una foto.

Perdónenos mientras mapeamos el piso de la sala común de Gryffindor, ya que hubo demasiadas babas

L C G


De: Orla Quirke

Para: Todas las féminas

Asunto: Re: Bendito Sea Merlín

Descarten ese mensaje. ¿Saben lo difícil que fue convencer a Harry para legitimizar el club? De hecho, él hasta va a posar para fotos para nosotros y darnos carnés de membresía. Hermione y Ginny, las dos pasaron MUCHO tiempo persuadiéndolo de que era una buena idea. Y yo no quiero perder ese estatus ahora o la oportunidad de las fotos.

Y DEFINITIVAMENTE no vamos a enviar ninguna foto a Corazón de Bruja.

¡Cualquier miembro que sea encontrado mirando a Harry hoy va a ser despedido del Club de HP!

Orla


De: Te lo dije  

Para: Sr. Renuente

Anejo: OrlaMensaje.mml

Asunto: ReExpedir: Re: Bendito Sea Merlín

Te dijimos que era una buena idea tener un club oficial, Harry, ¡y ya ella te está protegiendo!

H.


Ginny suspiró contra los labios de Harry. – Eso me debe de durar hasta que te tenga a solas mas tarde.

Harry rió por lo bajo.

– ¿Vamos directo a Little Whinging?

Harry negó con la cabeza. – Nah, vamos a casa de Canuto primero. Necesito charlar con el sobre su actitud para con el profesor Snape.

Ginny sonrió cuando Harry tomó su mano y la acercó a sí y los Apareció a los dos directo a la sala de su padrino. Cuando llegaron, Harry se concentró para detener la llegada para esconder de forma exitosa el pop que normalmente anunciaba cuando alguien se Aparecía.

– ¿Dónde estarán? – se medio quejó Sirius con nerviosismo. – Yo lo que quiero es salir de esto ya. La anticipación me está matando.

– Y debería. – dijo Harry en tono grave.

Sirius, Juanita y Remus brincaron todos a la vez y se voltearon para mirar duramente a Harry.

– Hola Lunático, Juanita. – dijo Harry sonriendo a los dos, para luego fijarse en Sirius. – Canuto.

– Harry. – replicó Lunático alegremente. – Y Ginny, que bueno verlos de nuevo.

Ginny fue hacia él para darle un abrazo. – Que alegría verte de nuevo Lunático.

– Okay, Sirius. – Harry decidió cortar con las cortesías. – Tengo mucho que hacer antes de la reunión de la Orden, así que siéntate.

– Pero… - vaciló Sirius.

– ¡SIÉNTATE! – bramó Harry, usando una voz de puro comando.

De forma automática y antes de que pudiera evitarlo, Sirius se sentó para luego quedarse parpadeando sorprendido mientras le echaba una mirada dura a Harry y otra a Lunático, el cual estaba riendo burlón. Ginny y Juanita estaban mirando todo con sonrisas contenidas.

– ¿Les puedo ofrecer algo de tomar? – preguntó Juanita un poco indecisa y con un inglés mucho mas mejorado desde la última vez que Harry habló con ella.

– Por favor. – asintió Harry. – Un poco de agua me vendría bien.

– ¿Ginny?

– Lo mismo, gracias. – replica Ginny con amabilidad, aunque no le gustaba mucho el hecho de que estaba sentada un poco lejos de Harry.

Juanita salió de la sala para regresar luego con una bandeja llena de vasos. Ella los repartió y cuando le dio al suyo a Harry, le murmuró. – Anda suave con él, por favor, porque te quiere mucho.

Harry le guiñó un ojo a ella, y luego se volteó hacia su padrino. – Muy bien, a lo que vine. ¿Por qué odias a Snape?

– Porque es un idiota grasiento y no es de fiar.

Harry suspiró. – Vamos a intentarlo de nuevo pero sin los insultos sin sentido. ¿Por qué odias a Snape?

Sirius no contestó y Harry se inclinó hacia él para mirarlo fijamente por encima de sus anteojos.

– ¡Porque él se llevó a mi prima! – gritó Sirius de repente. – ¡Fue culpa de él!

– ¿Bellatrix?

– ¡Sí!

Harry en echó para atrás en su silla y tomó un sorbo de agua. Por lo que conocía de la mortífaga, era bien improbable que ella se dejara llevar por nadie. Sin advertirlo, el joven de repente se Desapareció.

– ¿A dónde se fue? – preguntó Sirius desconcertado.

– Es bastante obvio. – dijo Ginny con serenidad. La joven se quitó los zapatos y acurrucó los pies debajo de su cuerpo. – ¿Y como te está gustando el país, Juanita?

– Es bien diferente, pero de una forma buena. Creo que voy a buscar un trabajo, no me gusta estar así sin hacer nada.


Harry llegó a Hogwarts y llamó por el Mapa del Merodeador. Localizando a Snape, Harry caminó hasta la oficia de Dumbledore, dijo la contraseña y caminó escaleras arriba.

– Ah, Harry. – dijo Dumbledore. – ¿Qué podemos hacer por ti?

– ¿Puedo tomar prestado al profesor Snape por media hora?

Dumbledore fijó la mirada en Harry y éste sintió el roce de sus escudos de Occlumencia. Harry los bajó un poco, para mostrar lo que tenía en mente.

– Claro que sí, Harry. – dijo el director con jovialidad. – De hecho, Severus, insisto en que acompañes al Sr. Potter inmediatamente. – dijo el anciano a su asombrado maestro de Pociones.

– Muy bien. – dijo Snape, echándole una mirada recelosa a Harry cuando el joven se le acercó y le puso una mano en el hombro. Los dos se desvanecieron.

La sonrisita de Albus se tornó en una carcajada. – Que no pagaría yo por poder ver esa conversación.

– ¿Qué están haciendo? – preguntó Minerva con las cejas levantadas.

– Harry va a forzar a Sirius y a Snape a olvidarse de sus diferencias.

– ¡Bromeas!

– No, en lo absoluto.


– ¿Que hago aquí? – gruñó Snape cuando se dio cuenta donde estaba.

– ¿Que demonios hace él aquí? – demandó Sirius poniéndose de pie.

– Siéntense los dos. – refunfuñó Harry. – No tengo tiempo para rabietas de niños.

El joven recibió por ese último comentario dos miradas furiosas, pero no le importó. Decidió que mejor era que los dos se enojaran con él que con cada uno.

– Dije que se sentaran. – y para enfatizar su punto, se concentró con fuerza y dejó salir su verdadero poder.

El aire en el lugar se puso eléctrico y los dos hombres tragaron en seco y se sentaron renuentes y lo mas lejos posible del otro.

– Gracias. – dijo Harry aguantando su poder.

Detrás del joven, Remus sacó su varita y conjuró en silencio un recipiente lleno de palomitas de maíz y se sentó a disfrutar del espectáculo mientras le ofrecía a Juanita y a Ginny.

– Necesito que los dos trabajen juntos. – explicó Harry agradablemente. – Así que vamos a dialogar sobre esta cuestión entre ustedes dos... – aquí él levantó la mano para aguantar las protestas a punto de explotar. –… y trabajar en eso. Esta enemistad ya lleva demasiado tiempo. – Harry pausó por un segundo. – Bien, Sirius, vamos de nuevo. ¿Por qué odias a Snape? – Harry decidió no usar el título de profesor en lo que hablaban el asunto.

Sirius abrió la boca para hablar, solo para encontrarse que no tenía voz. – Nada de insultos. – advirtió Harry, antes de retornarle la voz a su padrino.

– Por culpa de él fue que Bella se convirtió en mortífaga. ¡El corrompió a mi prima!

– ¿Estás loco? – dijo Snape. – Pasaste demasiado tiempo como un saco de pulgas…

– Suficiente. – interrumpió Harry suavemente. – Tendrá otra oportunidad en un segundo. Ahora, dígame porque odia a Sirius y recuerde, sin insultar.

Snape gruñó y clavó en Harry su mirada más intimidante. Desafortunadamente no le hizo ningún efecto a Harry. – Porque él y sus amigotes… – Snape decidió de repente que usar mas discreción era mejor y decidió no mencionar el nombre de James de forma negativa. –… hicieron de mi vida un infierno y trataron de matarme.

– Tu te merecías… – fue todo lo que Sirius logró decir antes de que Harry le cortara el habla.

– Escuchen, cada vez que uno de ustedes diga algo estúpido le voy a cortar el habla, así que terminen con esto. Ahora, Severus, puede responder a lo que dijo Sirius sobre la bruja.

– Yo no metí a Bella en nada. – dijo Snape entre dientes. – Si venimos a ver, tu maldita prima fue la que me metió en líos. Estaba enamorado de ella, y me uní a los mortífagos por culpa de ella.

Harry parpadeó en sorpresa. – Bien, Sirius, tu turno.

– No tenía intención de matarlo. Espantarlo un poco, sí, pero matarlo no. – Sirius se calmó un poco. Era difícil mantener el enojo cuando Harry lo callaba cada vez que explotaba. Con renuencia, él hizo algo que nunca pensó iba a hacer. – Lo siento por eso. – se disculpó. – Fue algo estúpido y sin sentido.

Harry sonrió, asintiendo. – ¿Y las bromas?

– Eso era más bien guerra, con los dos bandos participando.

– ¿Severus?

El maestro se movió incómodo. – Sí, hice algunas bromas en desquite. – admitió renuente.

– Excelente. – dijo Harry. – Ahora hablemos de la malvada bruja del oeste.

– Ella me dijo que era divertido hacerse la inocente con Sirius. – dijo Snape con calma. – Que ella solo pretendía ser una niña buena cuando él estaba alrededor. Le divertía lo mucho que te aferrabas a ella como la única persona en tu familia que no era del lado oscuro.

– Pero… – bramó Sirius.

– No olvidemos quien fue la que te empujó por el velo. – interrumpió Harry otra vez. – Y quien fue la que por poco le lanza el Cruciatus a Ginny.

– Está bien. – dijo Sirius refunfuñando. – A lo mejor ella estaba actuando.

– Puedo sentir que nos estamos haciendo amigos mientras hablamos.

Los dos hombres clavaron otra vez la mirada en el muchacho, y Harry otra vez quedó inmune. – Ahora hablemos de otra cosa que tienen los dos en común.

– Yo no tengo… – empezaron los dos a la vez y poniéndose de pie.

– ¡Siéntense! – gritó Harry perdiendo la paciencia con los dos. Los dos hombres en cuestión se sentaron tan rápido que nadie sabía si lo hicieron por su propia voluntad o por la magia que Harry forzó en ellos. – Mi paciencia esta noche es bien, pero que bien limitada. – dijo Harry en voz baja.

– Aparte del gustito por el pelo largo, los dos han pasado gran parte de su vida en el infierno. Severus espiando para la Orden, y Sirius inocente en Azkaban. Uno sufriendo la maldición Cruciatus de forma regular y el otro la pesadilla de la traición. Ustedes dos tienen mas cosas en común de lo que se creen.

Los dos hombres viraron la cara para el lado en un baile extraño de sincronización ignorando el punto.

Harry le dio la espalda a ambos y le guiñó un ojo a Ginny.

– Me temo, entonces,  que tendré que buscarme otra gente para mi equipo de Quidditch. – dijo él lamentándose.

– ¿Qué? – preguntó Snape siendo el primero en hablar.

– Oh. – dijo Harry, riendo pícaramente a su novia. – Usted no estará interesado en buscar revancha contra Fred y George y recordarle a todos que fue uno de los mejores Cazadores de su tiempo, igual que mi papá. Y Sirius ciertamente no le importará ser pareja con Lunático contra la nueva generación de bromistas. – Harry pausó por un momento, dejando que palabras calaran hondo para luego continuar como si nada. – Imagino que Neville podría ayudar, él es un cazador más o menos decente cuando le mete cabeza al asunto. Y de seguro Kingsley podría trabajar junto a Lunático.

– Y ninguno de ustedes querrá estar trabajando uno junto al otro en frente de miles de personas animándolos. Olvídense de que podrían probarse en público y obtener revancha contra siete años de bromas como un sótano pintado de rosa. Estoy seguro que esas cosas superfluas están por debajo de ustedes y que preferirían seguir con estas rabietas de niños mientras el resto de nosotros jugamos sin ustedes.

Un silencio absoluto siguió a estas palabras.

– No seas drástico Harry. – dijo Sirius con una vocecita ahogada.

– Absolutamente. – añadió Snape. – A lo mejor es tiempo de que crezcamos un poco. – Su voz sonaba como si lo estuvieran arrastrando por un campo de ortigas.

– ¿Se darán la mano entonces?

Los dos hombres se miraron uno al otro con renuencia. Harry se movió silenciosamente de forma tal que estaba parado detrás de Sirius, mientras Juanita hizo lo mismo detrás de Snape.

Harry se quitó los lentes y clavó la mirada en Snape, hasta que éste empezó a moverse, mientras Juanita hacía lo mismo con Sirius.

Lentamente los dos hombres alargaron las manos hasta que se dieron un apretón.

Ginny y Remus empezaron a aplaudir a la misma vez.

Harry rió y caminó hacia su novia, levantándola en vilo para poder sentarse debajo de ella, con ella sobre el regazo. Harry miró su reloj y suspiró. Él tomó la bolsa de palomitas de maíz que tenía Ginny y se concentró con fuerza.

– Ten. – dijo pasándole la bolsa a Remus. – Esto es un trasladador programado cinco minutos antes de las ocho. Los llevará directamente a Hogwarts para que no tengan que caminar. – Harry luego se volteó a mirar al par difícil. – Les sugiero que pasen el tiempo hablando seriamente sobre sus diferencias. Y no quiero escuchar nada sobre los dos insultándose. Lunático y Juanita me reportarán cualquier cosa, así que no inventen.

– ¿Para donde vas? – preguntó Sirius un poco sorprendido.

– A ver a mi primo. – dijo Harry. – Él hizo un gesto de amistad hoy por primera vez y como el portal de la Red Muggle la vigilan, no puedo responderle por mensaje mágico. Así que iré a verlo para charlar un rato.

– Y ya estamos un poco tarde, así que los veré a las ocho. – Parecía que él no hizo nada, pero un segundo mas tarde Harry y Ginny se habían ido.

– ¿Como demonios él hace eso? – demandó Sirius.

– Él no sabe que no se puede. – replicó Snape con una ligera sonrisa en la cara.

– Oh. – dijo Sirius. – Imagina si nosotros hubiésemos hecho eso en la escuela.

Snape rió de repente. – Si lo hubiésemos hecho, no habría escuela ahora.

Sirius caminó a un mostrador y sacó una botella de whisky de fuego. – ¿Algo de beber?

– Por favor.

Sirius sirvió cuatro vasos y los pasó a cada ocupante de la sala. – Parece que perdiste el antagonismo que tenías contra Harry.

Snape asintió y rodó hacia atrás la manga de su túnica. – Harry encontró la manera de remover la marca tenebrosa después que me rescató de Voldemort.

Sirius rió de repente, una risa corta como ladrido. – Sí, eso cambiaría a cualquiera. ¿Cómo le va a Harry en la escuela?

– Al Asistente de Profesor Potter le va muy bien. – dijo Snape con una risita.

Sirius escupió en su vaso, arreglándoselas para no escupir en el suelo. – ¿Qué él es qué?

– Asistente de Profesor. ¿Sabías que él corre el ED?

– ¿Sí?

– Pues bien, él les enseñó a bloquear la maldición Cruciatus, trabajando juntos y usando un hechizo que Hermione encontró. Yo estaba espiando en ese momento porque quería ver lo que estaban haciendo y hasta yo me sorprendí. Me pasó por la mente que estaba refiriéndome a Harry como Harry y de que se había ganado mi respeto lo suficiente como para dejar que usara mi nombre. Así que pedí que se le hiciera Asistente de profesor para que no interfiriera con la disciplina de la escuela, y porque además se lo merece.

Remus y Sirius estaban los dos con enormes sonrisas. – Ese es nuestro muchacho.

Aunque no eran amigos, tanto Severus como Sirius empezaron lentamente a reparar el daño causado por décadas de odio mutuo.


El sol que se ponía estaba echando sombras sobre la grama cuando Harry y Ginny se aparecieron al lado de un conglomerado de árboles.

– Es bonito. – dijo Ginny mirando alrededor.

Harry sonrió y colocó un brazo sobre ella, caminando hacia el área de juego. – No se si Dudley aparecerá por aquí. – admitió él. – Dean mencionó que su media hermana, que está más o menos saliendo con Dudders, dijo que a ellos les gustaba venir aquí al parque a caminar. – Harry pausó y movió su mano distraídamente. – Este es el correo e que Dudley me envió.

– ¿Correo e?

– Correo electrónico, como el mágico pero es lo que usan los muggles usando una computadora.

Ginny asintió, leyendo el mensaje.

– Wow, eso sí que es un cambio de lo que vi en tus memorias.

– Sí. – dijo Harry. – Pero lo que dijo sobre mis tíos es válido. A él lo perjudicaron tanto como a mí pero en otra forma.


Dudley y Sheryl iban caminando lentamente por el parque, dirigiéndose hacia los columpios donde les gustaba pasar las tardes hablando.

– Dudley. – dijo Sheryl. – Mira hacia la colina.

Dudley frunció los ojos hacia las dos figuras en la distancia. – ¿Qué con ellos?

– Te apuesto mi libro de historia a que son tu primo y su novia.

Dudley parpadeó. – ¿¿Qué?? 

– Míralos y cierra un poco los ojos.

Dudley lo hizo y frunció el ceño.

– ¿No lo sientes?

– Puedo sentir algo. – admitió él nerviosamente. No esperaba que su primo viniera tan pronto. – Se parece a él un poco, aunque se ve un poco diferente desde la última vez que lo vi.

Los dos se estaban acercando rápidamente permitiéndole a Dudley observarlos bien. Lo primero que se le ocurrió pensar fue la gracia innata con la que la pareja se movía. Como si la pareja hubiese examinado cada movimiento hasta encontrar la forma de hacer en sincronización. Dudley tragó en seco cuando a su mente vino algo que había visto en su escuela anterior. Miembros de la Infantería de la Marina Real habían visitado la escuela para reclutar y un par de ellos hicieron una demostración de combate a mano. Los dos infantes caminaban en la misma forma que la pareja que se estaba acercando. Era la forma en que un depredador caminaba.

Su vista se fijó entonces en la pequeña muchacha, a quien Harry le tenía echado el brazo. La muchacha tenía un cabello rojo oscuro, lo cual se veía como un color extraño para un ser humano normal. El rostro estaba dominado por dos grandes ojos marrones, los cuales parecían calar hondo dentro de él aun desde la distancia.

– Si no fuera porque yo estoy mirándolo de la misma forma en que estás mirándola, estaría muy enojada contigo, Dudley Dursley. – dijo Sheryl suavemente.

Dudley rió y cambió su atención hacia su primo, a quien había visto deprimido el verano pasado. Aunque el muchacho había crecido apenas par de pulgadas, se notaba que había ganado peso. Y nada del peso era grasa.

Por primera vez Dudley se sintió ordinario. Él había escuchado sobre Voldemort gracias a  Sheryl, quien lo había escuchado gracias a Dean, quien había escuchado que medio mundo estaba convencido que su primo era el destinado a luchar contra él. Dudley recordó el miedo y terror que sintió cuando los dementores los habían atacado el año pasado.

Dudley miró a Harry y sonrió ligeramente, si el mundo tenía que ser salvado por alguien de seguro no podría encontrar un héroe mejor.

Dudley podía sentir la mirada penetrante de Harry y tragó en seco mientras trataba bravamente de devolver la mirada.

– Dudley. – dijo Harry ofreciendo su mano. Dudley la agarró agradecido y la apretó un poco, curioso por saber la fuerza de Harry.

La única reacción que recibió fue una mirada divertida en los ojos de su primo.

– Esta es mi novia, Ginny Weasley. – dijo Harry con una sonrisa.

– Mucho gusto. – dijo Ginny, alargando su mano. Su voz era increíblemente suave y parecía mucho mas madura de la edad que ella tenía. Un segundo mas tarde Dudley se dio cuenta que el tono de voz de Harry era igual. Era como si los dos hubiesen visto cosas que él nunca vería y sobrevivido.

Dudley tomó la mano que se le ofrecía y miró a los ojos de ella y tragó en seco otra vez. De repente se dio cuenta que si trataba algo contra Harry no tendría que vérselas con su primo pero sí con ella. Y también le dio la sensación de que ella no le perdonaría ninguna.

– Esta es Sheryl, mi buena amiga. – dijo Dudley presentando a la chica que estaba ligeramente gordita. Harry y Ginny le dieron la mano, ignorando la mirada de admiración en los ojos de la muchacha cuando saludó a la leyenda mágica.

– Gin. – pidió Harry con calma. - ¿Te molestaría irte con Sheryl en lo que Dudley y yo hablamos?

– Claro que no. – dijo ella animada. – Vamos a los columpios. – añadió Ginny, agarrando la mano de la otra muchacha. – Hace siglos que no voy a un parque Muggle. De esta manera podemos comparar notas sobre los primos.

Sheryl rió y dejó que Ginny se la llevara.

– ¿Ella es siempre así? – preguntó Dudley.

– Sí. – dijo Harry con orgullo. – Ella es maravillosa.

– Debe de serlo, para poder soportarte. – dijo Dudley para luego tragar en seco cuando Harry volteó la cara para mirarlo fijamente. – Estaba bromeando. – dijo rápidamente.

Harry sonrió ligeramente. – No sabía que tenías sentido del humor.

Dudley hizo una mueca. – De seguro no sabías, pero hey, chico gordinflón aquí. Cuando lidiaba con alguien mas bruto que yo, la comedia era mi única defensa. Lo que pasa es que en la casa nunca me hizo falta.

– Bueno. – empezó Harry. – ¿Dice Dean que ya no eres amigo de Piers?

– Sí. – dijo Dudley. – A Piers le molestaba que yo anduviera con Sheryl y lo objetó de forma elocuente. – aquí él empezó a reír. – Y me temo que yo objeté a sus objeciones y decidimos terminarlo como hombres. – Dudley pausó un momento. – Bueno, yo lo terminé como un hombre, él lo terminó como el cobarde que es. Todavía me duele la muñeca de cuando le pegué. – terminó el joven mirándose las manos.

Harry se sentó en el borde de una banca y miró al sol que se ponía. – Escucha, la razón por la que vine hoy era en parte para ver esta transformación con mis ojos y en parte porque no puedo usar email para comunicarme contigo. Los morti-estúpidos que trabajan con el Gan Cretino vigilan el portal de la red muggle.

– ¿Err, creía que se llamaban mortífagos?

Harry soltó una risita. – Yo les rebauticé. Los hace ver más humanos y menos intimidantes. Lo mismo con el Gran Cretino.

– ¿Psicología de combate?

– Algo así.

Dudley respiró hondo para dejarlo salir lentamente. – Escucha, te lo dije en el correo, pero lo siento. Era un gordo egoísta y estúpido y tan narcisista que de seguro me hubiese casado conmigo mismo. Te traté, bueno, peor que si hubiese tratado a un perro rabioso. No te puedo negar que a veces me dan ganas de ser el de antes, o empujar a alguien cuando me pasan por al frente, pero Sheryl y yo estamos trabajando en eso. Hasta fui a ver un doctor, el cual me ha dado muy bueno consejos, después de toda la verborrea sicológica.

Harry se quitó los lentes y clavó la mirada en su primo.

Dudley tragó en seco y palideció. – Dios santo, Harry. – murmuró. – Lo que dicen de ti cierto, ¿verdad?

– ¿A que te refieres? – preguntó Harry, poniéndose los lentes otra vez.

– Tú eres el que va a salvar al mundo.

Harry se encogió de hombres. – Eso dicen.

– ¿Pasé la prueba?

Harry pausó por un segundo y luego alargó la mano.

Dudley la agarró y la agitó de forma mas amigable que cuando hizo antes. – Hola. – dijo lentamente. – Me llamo Dudley Dursley.

– Harry Potter. – dijo Harry con una sonrisa.

– Y bien, Harry. – dijo Dudley riendo. - ¿Cuándo no estás luchando contra magos malvados o pasando el tiempo con tu princesa, que haces para divertirte?

– Déjame contarte sobre Quidditch. – respondió Harry. – Es como el baloncesto pero se juega en escobas a cien millas por hora, cincuenta pies sobre el suelo.

– Ahh. ¿La locura corre en la familia, no?

La respuesta de Harry fue interrumpida por un grito ahogado.

– Esa fue Sheryl. – dijo Dudley poniéndose de pie, con cara preocupada y mirando hacia el parque. – Harry, ese es Piers y su cuadrilla de idiotas. Tenemos que ir allá ahora. – él ya no tan gordo muchacho empezó a correr.

– ¡Dudley! – la voz de Harry sonó como un látigo, parando en seco al otro muchacho. – Primero que nada, tu no estás lo suficientemente en forma como para correr hasta allá, no viene al caso llegar a batallar cuando no estas apto para hacerlo. Mejor es llegar un segundo o dos tarde y ayudar. Y segundo, tranquilo, ellos están cometiendo un error.

– ¿A que te refieres? – preguntó Dudley mientras Harry se ponía de pie y empezó a caminar hacia el área de juego. Dudley se fue trotando detrás de su primo.

– Ginny está allí. – dijo Harry mientras su sonrisa se tornaba maquiavélica.

– ¡Pero son seis de ellos!

– Un día de estos, Dudley, te contaré sobre la familia de ella. Créeme, ella mas que puede contra ellos.

– ¿Qué tal si no puede? Esos no pelean limpio.

De repente Dudley sintió que se le paraban los pelos de la base del cuello y que la temperatura alrededor bajó unos grados. El muchacho tragó en seco otra vez y con renuencia se volteó a ver a su primo.

Dudley dio gracias al que sea que estaba allá arriba que la sonrisa maquiavélica de Harry no iba dirigida a él.

– Si ellos tocan siquiera un pelo de su cabeza, lo lamentarán por el resto de sus días. – su voz era suave y parecía cortar a través de Dudley como un látigo de frío.

– ¿Sabes? A veces asustas. – comentó Dudley.

El sentimiento de frío se apagó tan rápido como había venido.

– ¿Confías en mi?

– En realidad no. – sonrió Dudley. – Tú eres uno de esos tipos raros que mamá siempre me advertía, de que me podían robar el almuerzo. – otra pausa. – Claro que confío en ti, Harry.

– No grites. – advirtió Harry mientras agarraba la mano de Dudley y los Aparecía a los dos hacia el área de juego.

– Estamos invisibles. – murmuró Harry. – Así que no digas nada.


– Así que eres la ex novia de Dean.

– Sí. – dijo Ginny con una leve sonrisa.

– ¿Por qué demonios te dejó? Eres guapísima.

– Gracias. No fue culpa de Dean. Siempre he estado enamorada de Harry, y solo pasaba el rato con Dean hasta que cumpliera los 16. En el fondo, Dean lo sabía. Cuando mis hermanos; tengo seis, todos mayores; lo amenazaron, él decidió que lo que sentíamos el uno por el otro no valía la pena pelearlo. No lo culpo. Eso todo lo que hizo fue adelantar mis planes para estar con Harry.

– ¿Entonces no debo pegarle por ser un idiota?

– Nah, ni te preocupes por eso. ¿Bueno y que; cual es la historia entre tú y Dudley?

Sheryl se echó a reír. – Bueno, normalmente no hubiese tenido nada que ver con él, pero cuando me invitó a salir, era tan dulce. Él sabía que yo iba a decir que no, pero me preguntó con todo y eso. Eso me demostró que tenía algo de coraje, así que decidí ver si al menos podíamos ser amigos. Resulta que el chico es un pobre diablo. Sus padres son de lo peor. Yo le di algunos consejos y cuando los tomó me di cuenta que dentro de él en algún lado hay una buena persona.

– ¿Cuándo le vas a decir que te gusta?

Sheryl se ruborizó un poco. – Pronto. Me gusta lo atento que se porta conmigo como en este momento.

– Bien por ti. – elogió Ginny mientras se mecía en el columpio. – ¡No he hecho esto en años!

– ¿No crees que estás un poco mayorcita?

– De ninguna manera. Uno nunca es muy viejo para mecerse. Debería obligar a Harry a hacer esto más seguido, porque de verdad que te levanta el ánimo.

Las dos muchachas se mecieron por unos minutos en compañía silenciosa.

– Vaya, vaya. ¿Qué tenemos aquí? – una voz desdeñosa se escuchó detrás de ellas.

Sheryl le echó una mirada a uno de los mozalbetes y gritó. – ¡DUDLEY!

Uno de los muchachos se acercó y agarró las cadenas, deteniendo los columpios de las muchachas.

– Me temo que Dudley no llegará aquí a tiempo. – dijo el líder con una mueca. – Vamos a enseñarte una pequeña lección para que sepas que pasa con zorras como tu y enseñarle una lección al Gran D por olvidarnos.

– Piérdete Piers. – dijo Sheryl con furia. – Cualquiera diría que Dudley no te enseñó una lección la última vez.

Piers negó con la cabeza de forma socarrona y sacó una cuchilla suiza de su bolsillo. – Esta vez estoy preparado. – dijo burlón. – Le ganaré a ese gordo chillón. – sus ojos se posaron en Ginny y en la blusa y pantalón apretado que vestía. – ¿Y que tenemos aquí?

Ginny le sonrió burlona. – Ginny Weasley, novia de Harry Potter.

Piers juró por lo bajo. – De ninguna manera ese tipejo raro tiene un bombón como tú. De todos modos ese está encerrado en esa escuela estúpida para criminales. ¿Por qué no vienes conmigo y te enseño lo que es un hombre de verdad?

Ginny echó la cabeza hacia atrás y rió en voz alta. – ¿Tu crees que un muchachito jugando con cuchillos es un hombre de verdad? Regresa cuando hayas luchado por salvar a tu padrino de unos maniáticos que quieren matarte. Entonces podré rechazarte la invitación de forma más amable. Hasta entonces… – Ginny terminó con un consejo, que aunque práctico e informativo, era probablemente imposible.

Piers gruñó. – ¡Cállense! – demandó él a sus compinches que estaban riendo. – ¿Crees que eres graciosita, ah? Ya veremos cuan graciosa eres.

– Yo no haría eso. – aconsejó Ginny.

– ¿Por qué no? – dijo Piers moviéndose hacia el frente con el cuchillo frente a él.

Ginny se movió tan de repente, saltando del columpio. Su brazo izquierdo se movió, apartando el brazo que estaba aguantado el cuchillo hacia un lado, mientras su brazo derecho se lanzó hacia arriba, la palma de la mano agarrando al mozalbete directamente en la barbilla, lanzándolo de cara al piso. – Porque mi novio me ha estado enseñando como defenderme.

Piers se rodó hacia un lado y agarró el cuchillo. De forma tambaleante se puso de pie.

– ¡Me pegaste! – dijo sonando sorprendido. El muchacho luego se dirigió a sus compinches. – ¿Y ustedes que esperan? ¡Agárrenla!

Los cinco muchachos se encogieron de hombros, pensando que agarrar a una muchacha pequeña sería fácil.

– ¿Necesitas una manita, Gin? – preguntó Harry, bajando el hechizo que mantenía a él y a Dudley escondidos.

– Seguro. – sonrió Ginny. – No quiero quebrarme una uña, y hoy no has practicado nada, verdad.

Harry le sonrió socarrón. – No, he estado muy ocupado. Me ayudaría el dejar salir algo de tensión.

– Solo recuerda, no mates a ninguno. – aconsejó Ginny alegremente. – Ya sabes el papeleo que eso provoca.

Harry se puso triste. – Gin-n-nyy. – dijo quejándose. – ¿Ni siquiera a uno?

Ginny pareció pensarlo por un minuto. – Okey, pero solo a uno.

– Gracias. – respondió Harry animado. Él se volteó hacia los muchachos al frente de él, su sonrisa desapareciendo. Como pasó antes, la temperatura bajó unos cuantos grados cuando Harry los enfrentó.

Los mozalbetes se encontraron de repente no muy animados en hacerle frente cuando vieron la postura y aire confiado que tenía Harry.

– El primero que ataque, lo mato. – murmuró Harry, su voz llegando fácil como si detalles como las leyes de física fueran irrelevantes.

El silencio era absoluto. Roto solo por el sonido de las cadenas de los columpios moviéndose por la brisa.

Harry se mantuvo sin moverse, aun cuando el sol que se ponía puso su rostro en tinieblas, dejando solo el brillo de sus ojos. Ojos que prometían nada de remordimiento.

– ¡A la madre! – uno de los muchachos exclamó. – ¡Yo no vine aquí para atacar a un loco! – y dicho y hecho, el muchacho salió corriendo, con los otros siguiéndole.

– ¡Regresen cobardes! – gritó Piers a sus antiguos seguidores. – ¡Él está presumiendo pedazos de idiotas!

Demostrando una clara falta de inteligencia, Piers corrió directo hacia Harry, con el cuchillo frente a él.

Harry pareció desaparecerse cuando se movió. Deslizándose hacia el lado cuando el cuchillo le pasó de cerca, Harry agarró la muñeca de Piers, torciéndola violentamente.

Piers gritó mientras el cuchillo volaba por los aires.

Harry haló la muñeca hacia abajo y atrás de forma dura, causando que el otro muchacho perdiera el balance y cayera. Cuando cayó, Harry agarró el cuchillo en el aire y lo lanzó hacia el suelo de forma tal que la parte llana y embotada de la lámina estaba tocando la mejilla del mocoso, mientras que a la vez colocaba la rodilla sobre el pecho de Piers, manteniéndole inmóvil.

– Si vuelvo a escuchar que estás haciendo esto otra vez, te juro que vendré por ti, y la próxima vez no pienso fallar. – gruñó Harry, sus ojos duros.

Piers estaba petrificado y solo atinó a asentir con la cabeza, mostrando que había entendido.

Harry se movió hacia atrás. – Corre, vete de aquí y rápido.

Piers se tambaleó de pie y empezó a correr, ignorando la mancha húmeda en el frente de sus pantalones.

– ¡Mi héroe! – gritó Ginny de forma dramática, y brincó sobre Harry, enrollando sus piernas alrededor de su cintura y plantándole un beso.

Dudley, mientras tanto estaba al lado de Sheryl, abrazándola fuertemente.

– ¿Harry? – preguntó receloso. - ¿Hablabas en serio cuando dijiste que matarías a uno de ellos?

– ¡Claro que no! – contestó Ginny por Harry, divertida por la pregunta. – Solo estaba usando psicología básica. Una cuadrilla necesita de un líder para atacar primero, para que ellos le sigan. Harry les hizo ver que no tenían a quien seguir. Nadie quería ser el primero porque estaban asustados de las consecuencias. Una vez uno de ellos craqueó, los demás siguieron.

– ¿Era todo una burla? – Sheryl sonaba asombrada.

– Sí. – Harry dijo con una risita.

– ¡Dean me contó que ustedes dos eran sorprendentes juntos, pero pensé que exageraba!

Harry se ruborizó un poco y encogió de hombros. – ¿Dudley, tienes par de monedas?

Dudley sacó un puñado de monedas y Harry escogió dos monedas de dos libras y cerró la mano sobre ellas. El joven se concentró con fuerza y su mano empezó a brillar.

– ¿Conoces sobre los trasladadores? – preguntó Ginny a Sheryl.

La muchacha asintió. – Dean me explicó sobre ellos.

Harry abrió el puño. En su palma había dos collares. – Si algo pasara, agarren a la familia, luego los collares y digan ‘Hogwarts’ y estarán a salvo.

– Gracias. – dijo Sheryl, sus ojos enormes otra vez.

– Sí. – dijo Dudley. – ¿Qué es lo que hacen?

– Te transportan hacia un lugar seguro. – explicó Ginny. – ¿Harry, te molestaría si hablo a solas con tu primo?

– Claro que no. – dijo Harry y sonrió a Sheryl. El muchacho se sentó a su lado en los columpios y observó a su novia y primo alejándose.


– Creo que deberías saber. – dijo Ginny pausadamente. – Que tus padres van a pagar por lo que le hicieron a Harry. – terminó ella mirándolo directamente.

– Y también tú, si no hubieses cambiado.

Dudley tragó nerviosamente. – Eso está bien conmigo. Cuando empezaron a insultar a Sheryl eso fue la gota que colmó el vaso. Estamos viviendo de una forma que yo los ignoro y ellos me ignoran. Tan pronto cumpla los dieciocho me mudo de allí. ¿Qué les van hacer? ¿No los vas a matar, verdad?

– ¡No!

– Que lástima. – dijo Dudley con una sonrisita.

Ginny rió también. – Harry tiene muchos magos y brujas poderosos que lo consideran como familia y que de verdad detestan lo que ellos le hicieron. Todos me han enviado sugerencias excelentes para hacer sus vidas miserables.

– ¿Estas enamorada de él, verdad?

– He estado enamorada de él por toda la vida. Hace unos años aunque él no me conocía, arriesgó su vida por salvar la mía, luchando contra una serpiente de sesenta pies de largo. Fue hace poco que por fin pude obtenerlo.

Dudley asintió, no muy seguro se debía decir algo más. Su opinión sobre su primo había cambiado dramáticamente durante la última hora. La impresión que tenía era la misma de hace un rato: que el mundo no podía encontrar nadie mejor para salvarlo.

– Cuídalo, por favor. – dijo Dudley de repente. – Acabo de reencontrarme con mi primo, y no me gustaría perderlo.

Ginny sonrió brillantemente, la expresión cambiando su cara de meramente bonita a bella y radiante.

– ¡Él sí que es un tipo con suerte!


– ¿Listo? – preguntó Ginny, caminando de vuelta hacia al área de juego.

– Sí, ya expliqué sobre el problema del correo. Podemos usar a Hedwig para enviar mensajes si hace falta.

– ¿Vamos de regreso a Hogwarts?

– Sí. ¿Cómo te sientes sobre ir a una reunión de la Orden?

– ¿Acaso estoy invitada?

– ¿Ginny, te gustaría ir a una reunión de la Orden? – invitó Harry sonriendo.

– Seguro.

– Dudley, estas empezando a caerme bien. – dijo Harry mirando a su primo. – Sheryl, fue un placer.

Sheryl se movió hacia Dudley y murmuró. – A lo mejor un novio no sería nada malo. – ella se volteó hacia Harry y agitó la mano hacia Harry y Ginny, los cuales estaban riéndose de la expresión incrédula de Dudley. Un segundo más tarde se habían ido.


Los dos aparecieron en la oficina del director. Una nota sobre la mesa les dijo que entraran por la puerta de atrás. Harry miró su reloj y vio que todavía faltaba un minuto. – Espera aquí por un segundo, voy a buscar a Ron y a Hermione. No hay razón para que se pierdan esto.

Ginny asintió, mientras Harry sacó el Mapa del Merodeador de su bolsillo, localizó a sus amigos y se desvaneció.

Un segundo mas tarde, regresó con la pareja llena de excitación.

– ¿Estás seguro de que podemos hacer esto, Harry? – preguntó una preocupada Hermione.

Harry se encogió de hombros. – Los echo a ustedes contra cualquiera de ellos en cualquier momento. Los quiero allí así que solo síganme.

Todos asintieron y siguieron a Harry cuando él entró por la puerta. El cuarto estaba iluminado por antorchas y lámparas alrededor de la enorme mesa donde los miembros de la Orden estaban sentados.

El sonido de voces se apagó cuando Harry y sus amigos entraron pero él los ignoró. Había una sola silla al final de la mesa y Harry la sacó y con su varita la alargó creando tres sillas adicionales. Cuando los cuatro se sentaron, Harry se dirigió hacia el director, y dijo en voz baja, pero lo suficientemente alta que todos la escucharon. – Pido disculpas por llegar tarde, pero nos re-quedamos en Little Whinging.

– No te apures, Harry. – dijo Dumbledore con la chispa habitual en sus ojos. – Apenas empezamos.

– ¿Qué hacen estos niños aquí? – demandó Elphias Doge, interrumpiendo al director.

– Estos niños. – replicó Kingsley Shacklebolt. – Se han enfrentado a Voldemort mas veces que tú.

Esa fue la señal para que la discusión empezara entre los que apoyaban a Harry y los que estaban en contra de que no entrara en la Orden.

Molly y Arthur Weasley se mantuvieron callados, aunque era obvio de que ellos preferirían que sus hijos, Harry y Hermione no estuvieran siquiera allí.

Dumbledore abrió la boca pero la cerró otra vez cuando Harry abrió la suya. – ‘Dejelos discutir’ – dijo en mímica.

– Harry. – murmuró Ginny inclinándose hacia él. – ¿Puedo terminar con esto?

Harry volteó la cabeza. – Yo iba a intervenir, pero con todo gusto, manifiéstate.

– Necesito enviarle un mensaje a Fred y a George.

Harry alargó la mano y agarró un pedazo de pergamino, deslizando la mano sobre el. – Escribe en esto y aparecerá en el papel frente a ellos.


Severus Snape observó la discusión con una ligera sonrisa. Él iba a entrar en la discusión también, cuando captó el mensaje de Harry a Dumbledore. Al momento los que querían a Harry y a los otros excluidos estaban echando mano de los gritos para compensar la falta de número. Por su parte Severus pensaba que eran idiotas por solo discutir el asunto. Los que estaban a favor, incluidos la mitad de los maestros y los Weasley, estaban tratando de usar la lógica pero todo lo que ganaban eran más gritos.  Él miró hacia Harry y Ginny y le dio un fuerte codazo a Sirius.

Sirius brincó y se volteó para mirar feo a Snape.

– Harry y Ginny se están tramando algo. – murmuró.

Sirius miró fijamente hacia la pareja y luego sonrió. Sacó su varita y conjuró un poco de popcorn. – ¿Severus? – preguntó ofreciendo.


Fred y George estaban ya irritados con tanta discusión. De hecho hasta estaban pensando que lo mejor sería salir de allí con Harry y los demás. De seguro harían más que estando allí. Las reuniones interminables habían destrozado las fantasías que los dos tenían sobre como se sentiría pertenecer a la Orden.

Los dos estaban pensando en como interrumpir la discusión cuando el papel al frente de ellos brilló de repente.

‘Fred, George. ¿Recuerdan nuestro espectáculo de cuando yo tenía diez años?’

Los dos se miraron uno al otro y sonrieron de oreja a oreja. Los dos asintieron a Ginny y sacaron sus varitas aguantándolas debajo de la mesa.


Las luces de repente empezaron a prender y apagar, mientras un viento frío corrió por el lugar. Encima de la mesa aparecieron pequeñas lenguas de fuego las cuales empezaron a circular sobre la mesa.

Cuando todos se dieron cuenta, poco a poco las voces se apagaron, cada quien tomando asiento para observar lo que estaba pasando.

Las llamas empezaron a juntarse, expandiendo en tamaño.

Los Weasley sonrieron uno al otro, claramente reconociendo lo que estaba pasando.

Sirius compartió su popcorn con Remus y Snape.

El resto de las luces en el lugar se apagaron de repente dejando el cuarto a oscuras con la luz del fuego alumbrando a Ginny con un rayo de luz blanco.

La muchacha tenía los ojos cerrados, y lentamente extendió los brazos. Con mucha gracia ella fue levantada de la silla hasta que estaba flotando en el aire. El viento pasó por ella, levantando su cabello como una aureola. La luz blanca enfatizaba su piel pálida, causando que sus ojos se vieran más grandes de lo que eran.

Ella abrió los ojos lentamente, y miró serena alrededor del cuarto. Cuando abrió la boca, su voz sonaba en eco. – “El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso se acerca... Nacido de los que lo han desafiado tres veces, vendrá al mundo al concluir el séptimo mes... Y el Señor Tenebroso lo señalará como su igual, pero él tendrá un poder que el Señor Tenebroso no conoce... Y uno de los dos deberá morir a manos del otro, pues ninguno de los dos podrá vivir mientras siga el otro con vida... El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso nacerá al concluir el séptimo mes...”

Ella pausó y miró alrededor mirando a los ojos de las personas que habían protestado. – ¿Quién de ustedes se atreve a negar la profecía?

El silencio era absoluto en el lugar.

– ¿Quién de ustedes ha sido marcado por Voldemort? ¿Quién más se ha enfrentado a él y sobrevivido? ¿Quién más luchó su posesión y ganó?

Otra vez hubo silencio, mientras algunos miembros rehusaban mirarla a los ojos.

– Eso mismo pensé yo. – murmuró ella, cerrando los brazos hasta que los tenía cruzados sobre el pecho mientras bajaba lentamente a su silla. Cuando se sentó, las luces se encendieron de nuevo, volviendo a la normalidad.

– Bueno, ya que sacamos eso del medio. – dijo Harry. – A lo mejor por fin podemos empezar esta reunión. He tenido un día muy pesado.

– Sí. – dijo Albus en concordancia con una sonrisa, pausando un momento a ver si alguien objetaba. – ¿Si me haces el favor, Harry?

Harry asintió. – Los duendes saben que hay algo extraño con nuestro querido ministro. Tuve una charla interesantísima con Mackrack hoy. Él es el manejador de la sucursal de Gringotts en Londres.

– ¿Hablaste con Mackrack? – preguntó Albus con sorpresa en la voz. Sorpresa que estaba en las caras de los demás.

– Sí. – dijo Harry. – Un tipo bien agradable. ¿Por qué?

Hermione sonrió ligeramente. – Harry, la sociedad de los duendes se basa en sus rangos. Los manejadores de los bancos son los miembros del Concilio mundial. Mackrack es el actual presidente. Tú charlaste con el actual gobernante de los duendes.

– Oh, gracias. – dijo él sonriéndole a Hermione. – Por eso te quería aquí. – murmuró lo suficiente alto para que todos lo escucharan. – De todos modos, ellos oficialmente se van a mantener neutral en esta guerra. Pero, tengo la seguridad de que ellos no se unirán a Voldemort. – Harry pausó cuando todos empezaron a parlotear entre ellos excitados. – Eso sería malo para sus negocios.

Hubo una pequeña ola de risa que recorrió el lugar. – Me gustaría que Percy y Kingsley continúen por el momento. – dijo Harry tomando asiento otra vez.

Percy se puso de pie, sus túnicas resplandecientes. – Nuestro reporte sobre la corrupción en el gobierno no ha encontrado mucho. Muchos documentos importantes han sido destruidos, pistas borradas. Lo que tenemos es suficiente evidencia circunstancial para hacerlos ver sospechosos.

Kingsley rió en acuerdo.

– Sin embargo, con la información que Harry nos proveyó hoy, tenemos suficientes avenidas para de alguna forma atar a Fudge con los mortífagos aunque él no sea uno de ellos.

– Gracias, Percy. – dijo Harry sin darse cuenta que había tomado control total de la reunión. – Fred, George, ¿Cómo va nuestro plan?

Los gemelos se pusieron de pie, para el asombro de muchos que todavía los consideraban bromistas irreverentes.

– Compramos la marca registrada esta tarde como quedamos. Las facilidades que encontramos son perfectas y conseguimos acceso inmediato. Abe está allí trabajando mientras hablamos.

– ¡Un segundo! – interrumpió Hestia Jones. – ¿Abe?? Te refieres a Aberforth Dumbledore?

– El mismito. – dijo Fred.

– ¿Él está de vuelta con la orden? – preguntó sonando excitada.

– No exactamente. – respondió Albus. – Él está ayudando por Harry, y se reporta directo a él como agente especial de la Orden.

– ¿Cómo es esto relevante luchando contra los mortífagos? – gruñó Alastor Moody. Él no había participado en la discusión anterior.

Harry rió levemente.

– Esta mañana Fred y George descubrieron que la marca registrada de la Cerveza de Mantequilla había sido embargada por el Ministerio hace par de años y que estaba disponible para la venta. A la misma vez, los dos se las arreglaron para descubrir a través de un enredo de compañías interconectadas quien es el responsable de la producción de cerveza de mantequilla.

– Un tal Lucius Malfoy, y la familia Malfoy.

Varios grititos de sorpresa corrieron por la mesa.

– Estos negocios representan la mayor fuente de ingresos de la familia Malfoy. La mayor parte de su fortuna está atada a propiedades y otros activos que serían difíciles de liquidar a corto plazo, especialmente sin que nosotros lo sepamos. Aberforth, Fred, George y yo estamos trabajando juntos en esto y esperamos destruir completamente una fuente mayor de ingresos de los mortífagos.

– Debemos de estar listos para este fin de semana. Los materiales para la nueva cerveza van a llegar en los próximos días y la producción debe empezar para el jueves. Trabajando contra el reloj, debemos estar listos para lanzarla el sábado. – dijo Fred.

– Usando el plan de Harry, esperamos darle un golpe fatal a Lucius ese mismo día, usando la ley para cerrar su producción de la actual cerveza de mantequilla y comprando la restante mercancía de los distribuidores, mientras a la misma vez les vendemos la nueva cerveza con diez por ciento de descuento. Estamos más que confiados en que tendremos monopolio inmediato. – George respiró hondo. – Esto representa una inversión inmensa de parte de los inversionistas de la nueva compañía.

Harry miró alrededor de la mesa y rió para sí. Los más graciosos eran los Weasley con sus miradas incrédulas, excepto Ginny, mirando sorprendidos a los dos bromistas de la familia que podían ser tan hombres de negocios.

– Hey. – sonrió Fred. – Jugar a los negocios es tan divertido como hacer travesuras.

– Excelente. – aplaudió Dumbledore con una brillante mirada. – Debo confesar que nunca se me ocurrió atacarlos de esta manera.

Fred y George se ruborizaron un poco, y tomaron asiento.


Albus Dumbledore observó como Harry tomaba control de la reunión con una sonrisa en el rostro. Mientras el muchacho preguntaba a Percy por su reporte y escuchaba con atención, el anciano director tomó una decisión. Usando el mismo hechizo que usó Harry, Albus movió su mano sobre el pergamino frente a él y empezó a escribir.

Él pausó para decir. – No exactamente. Él está ayudando por Harry, y se reporta directo a él como agente especial de la Orden. – antes de continuar escribiendo. Terminó con Fred y George, y envió el texto al pergamino de Harry.


Harry miró hacia el papel que de repente estaba lleno de información y miró luego a su director con una pregunta en los ojos. Cuando Dumbledore asintió lentamente, Harry se dirigió hacia su padrino. – ¿Sirius, podrías darnos una actualización en tu progreso tratando de encontrar los cuarteles generales de los mortífagos?

– Claro que sí, Harry. – dijo Sirius, mientras se ponía de pie y empezaba con su reporte.

Harry se encargó del resto de la reunión, ganando confianza mientras seguía. Las notas de Dumbledore le daban la información pertinente a la reunión. La impresión que daba a los otros miembros de la Orden, especialmente a los que habían estado en contra,  era que Harry debió haber conversado con Dumbledore antes de la reunión y que tenía su permiso para correr la junta.

Durante toda la reunión Harry se dirigía hacia Hermione, Ron y Ginny por ideas e interpretación de la data, demostrando el beneficio de mentes nuevas.


Después de la reunión, Molly y Arthur se dirigieron hacia Harry, Molly abrazándolo automáticamente.

– Todavía pienso que son muy jóvenes. – dijo ella suavemente con una sonrisa triste. – Pero ni yo puedo contra el destino. Solo cuídate y cuida a Ginny, por favor.

– Lo prometo. – dijo Harry suavemente, devolviendo el abrazo.

– Y tú. – dijo Molly halando a Ginny para un abrazo. – No puedo creer que usaste el acto ese de tu dramita para una reunión de la Orden. Juro que Fred y George tienen demasiada influencia sobre ti.

Ginny se echó a reír. – ¿Funcionó, verdad?

Molly sacudió la cabeza y rió.

– ¿Qué has hecho con Fred y George? – preguntó Arthur a Harry con una sonrisa.

– Nada en lo absoluto, ellos solo encontraron otra cosa que disfrutan hacer tanto como las bromas y son buenos en eso. Es solo un juego diferente para ellos.

Todos se despidieron y los cuatro estudiantes caminaron de vuelta para la sala común de Gryffindor.

– ¿Y esto que es, Sra. Norris? – la voz de Argus Filch sonó de repente. – Estudiantes fuera tarde en la noche. Detención para todos ustedes. – continuó riendo como loco.

– Con el permiso. – dijo Harry, moviéndose al frente del grupo.

Filch se quedó helado y su cara se cambió. – Oh, no lo vi, Asistente de profesor. Mis disculpas. 

– No se apure. – dijo Harry como quien no quería la cosa y siguió caminando con los otros detrás.

– Eso estuvo genial. – dijo Ron, tan pronto como Filch estaba fuera de la vista. – ¡Ya no nos meteremos mas en líos!

Harry solo rió y le dijo la contraseña a la Señora Gorda. Todos tomaron asiento en los sofás frente al hogar; Harry bostezó y alzó los pies, colocando su cabeza sobre el regazo de Ginny. – Que día tan largo. – bostezó de nuevo. – Les contaré sobre mi primo y luego podemos irnos a la camita.

Otro bostezo y el joven cerró los ojos por un segundo.


Ginny pasó las manos por el pelo de Harry para luego mirar incrédula. – ¡Se durmió!

Ron y Hermione intercambiaron una mirada y empezaron a reírse.

– ¿Por qué te enojas? – preguntó Ron.

– Porque estaba esperando por una buena sesión de besos. Él se ha visto tan guapo todo el día y con todo lo que hemos hecho, no tuvimos oportunidad de casi nada.

Ron se puso más blanco que el papel y luego dijo lentamente. – Escucha, que tal si me encargo de que mañana el Cuarto de los Requerimientos esté disponible para mañana.

Ginny y Hermione miraron a Ron en shock.

El pelirrojo solo alzó las manos. – Lo se, pero este es Harry, y bueno, yo se que yo me siento mucho mejor después de pasar tiempo con Hermione. Solo no quiero saber nada de detalles.

Hermione se inclinó y le dio un beso en la mejilla a Ron. – Esta noche estarás con suerte. – prometió ella.

La sonrisa de Ron se estrechó de oreja a oreja, así como el rubor sobre sus mejillas, mientras Ginny reía en voz baja.

– ¿Qué vamos a hacer con el Bello Durmiente aquí? – preguntó Ron.

– Dejémosle dormir por un rato mientras yo les cuento lo que pasó más temprano. Después lo levitamos hacia la cama.

Los tres amigos dejaron que Harry durmiera allí sobre el regazo de Ginny, antes de que los tres lo flotaran hasta el dormitorio. Ginny removió lentamente las ropas del joven, mientras Ron y Hermione se decían adiós de forma más personal detrás de un hechizo silenciador.

– Duerme bien, mi amor. – murmuró Ginny, besando la cicatriz de Harry. La joven se fue silenciosamente dejando a su hermano con su novia en privado.


Harry se levantó de repente y se preguntó como demonios terminó en la cama. Mirando hacia su cuerpo se dio cuenta que solo tenía puesto sus calzones bóxer y sonrió. Solo una persona se hubiese molestado en desvestirlo, la última vez que Ron lo dejó en la cama, lo dejó dormir con la ropa puesta.

Harry miró su reloj y vio que eran las cuatro de la madrugada. Aparte de los ronquidos de Seamus, el cuarto estaba silencioso. Deslizó las piernas fuera de la cama y notó ropa en el suelo cerca de la cama de Ron que normalmente no se encontraba en un dormitorio de varones. Él se acercó a la cama de Ron y apartó las cortinas para husmear dentro. Harry sacó la cabeza mas rápido que ligero, caminando de espaldas hasta que las piernas tocaron su cama.

– Vaya. – murmuró Harry para sí. – Eso sí que es algo que no quiero volver a ver. Los despertaré mas tarde, antes que el resto se levante. Hermione se mortificaría si el resto supiera que pasó la noche en la cama de Ron.

El joven soltó una risita y se encaminó hacia su baúl. Harry se puso unos pantalones cortos, una camiseta y se probó sus tenis nuevas.

Era mucho más fácil caminar por la escuela ahora que era asistente de profesor, ya que no tenía que esconderse debajo de su capa invisible. Harry llegó al campo de Quidditch, el cual estaba todavía a oscuras ya que el amanecer no sería por varias horas más, y empezó a correr alrededor. Diez vueltas mas tarde, el se detuvo y tomó un poco de agua.  Con el calentamiento hecho, Harry se dirigió al cuarto de entrenamiento, al lado de los vestidores y caminó hacia las pesas.

Su rutina de ejercicios fue arreglada por Kingsley y Tonks, a su pedido, y era con la idea de fortalecerlo del chico flacucho que había sido. A su rutina diaria le seguía con un suculento desayuno preparado especialmente por el siempre delirantemente feliz de ayudar Dobby.

Harry empezó primero con el equipo para las piernas, tomando asiento y ajustando las pesas unas diez libras más del peso normal. Harry se quitó los lentes y los puso sobre una toalla y movió la mano de forma distraída. La radio en la esquina se encendió y Harry se empezó a mover.

De ahí, Harry se movió por el lugar, alternando entre ejercitando sus piernas y torso, empujándose a sí mismo. Los movimientos repetitivos los encontraba como buena terapia para aclarar su mente y pensar las cosas. Muchas veces le divertía cuando le decían que el Quidditch le hacía bien. El estar sentado sobre una escoba y volar, aunque divertido, no creaba músculos. Horas interminables en el gimnasio eran el responsable del cambio. Él nunca dormía mucho, y de esta manera pasaba el tiempo haciendo algo constructivo que estar en la cama preocupándose y sintiéndose culpable.

Además, juzgando por la reacción de Ginny valía la pena pasar por todo esto.

Después que terminó con su ejercicio, Harry caminó de vuelta a la torre de Gryffindor y fue directo a las duchas. Como hizo la noche anterior, intentó darle el aire picado al pelo, pero pronto se dio por vencido cuando el pelo rehusaba hacer lo que se le pedía. Harry miró su reloj otra vez y vio que eran pasadas las seis de la mañana. Harry se vistió con un par nuevo de jeans y otra camisa, verde esta vez, y caminó hasta la cama de Ron. El joven se detuvo a recoger su capa invisible y se sentó a los pies de la cama, sentado con las piernas cruzadas.

Harry movió la mano a las cortinas, creando un hechizo silenciador más fuerte y sonrió con picardía.

– ¿Me pregunto cual es el castigo que un profesor puede dar por encontrar a dos estudiantes durmiendo juntos? – dijo en voz alta en una imitación razonable de la voz de Snape.

Ron y Hermione se despertaron de cantazo, y se miraron uno al otro adormilados hasta que las palabras entraron en sus cerebros.

Hermione trató de sentarse rápido, luego se dio cuenta que estaba desnuda bajo las sábanas y se cubrió de nuevo antes de que revelara algo. Los dos intentaron, tratando de buscar la forma de voltearse a ver al dizque profesor, golpeándose accidentalmente en el proceso.

– Profesor. – Hermione dijo, su mente tratando de inventarse algo mientras acomodaba la sabana alrededor de ella.

– En realidad es Asistente de profesor. – corrigió Harry usando su propia voz y sonando divertido.

La pareja se quedó helada y luego giraron para ver la cara divertida de su amigo. – Maldita sea Harry, acabas de quitarme cinco años de mi vida. – dijo Hermione mientras Ron agarraba la almohada mas cercana y se la tiraba a Harry.

– ¿Esas son las gracias que recibo? – preguntó Harry con voz dramática. – Arriesgo la vida despertándolos antes que el resto de la casa, hasta le proveo a Hermione como escabullirse a su cuarto sin que la vean, rompo las reglas, y ustedes me gritan y me pegan con una almohada.

– No, el grito y la almohada fueron por imitar al profesor Snape. – gruñó Ron. – Estaba teniendo un buen sueño.

– No me sorprende. – dijo Harry secamente. – Considerando que estás durmiendo con Hermione. Bueno. ¿Hay algo que ustedes dos quieran decirme?

Los dos se ruborizaron ante eso. – Ahh. – dijo Harry. – Ya veo.

– Al menos yo estaba despierto para cumplir con mis obligaciones. – dijo Ron bromeando a Harry.

– ¿Qué quieres decir?

– Se suponía que anoche pasaras tiempo besuqueando a Ginny. – dijo Hermione, entrando en la conversación después de que arreglara las almohadas para poder verlo cómodamente.

– ¿De veras?

– Sí, y anoche te quedaste dormido sobre su falda. Odio decirte esto, Harry, pero nosotros los Weasley somos un bonche muy apasionado. Tú no quieres que Ginny empiece a pensar que no le gustas.

Harry frunció el ceño mientras peleaba contra el rubor. – Esta es la conversación mas extraña que he tenido. –murmuró él. – Estoy hablando sobre la falta de sexo en mi vida con el hermano de mi novia mientras él está en cueros con su igualmente desnuda novia, la cual considero como la hermana que nunca tuve.

Ron se echó a reír. – Si piensas que esto es extraño, tú no tuviste que prometerle a tu hermana que ibas a arreglar para que ella tuviera el Cuarto de los Requerimientos esta noche para que pasara tiempo con el novio.

– No tienes que hacer eso. – dijo Harry todavía con rubor en la cara. – Puedo usar el Mapa del Merodeador en ‘Modo Amoroso’. Canuto me dijo como usarlo.

– ¿Qué es lo que hace? – preguntó Hermione, nunca perdiendo la oportunidad de aprender algo nuevo.

– No lo se. – admitió Harry. – No lo he usado todavía, pero cuando consideras que mi padrino era un tigre, y que Lunático era bastante salvaje también (siempre son los calladitos) y la cantidad de trabajo que se usó creando el mapa normal, puedes apostar que será algo bueno. Canuto parecía bien orgulloso cuando me dijo.

Hermione y Ron intercambiaron una mirada.

– Sí. – dijo Harry. – Les enseñaré como usarlo.

– Gracias. – dijeron los dos al unísono.

Harry miró su reloj otra vez. – En serio, ustedes dos deben tener mas cuidado. Imagínense lo que hubiese pasado si Neville hubiese encontrado el sostén de Hermione al lado de la cama.

Los dos se pusieron más rojos que un tomate mientras Harry se bajaba de la cama. – Mi capa invisible está donde estaba sentado, y la alarma de Lavender y Parvati sonará en cinco minutos.


De: Harry

Para: Remus

Asunto: Sirius

Buenos días, Lunático.

Solo para decirte que no se me ha olvidado la broma para nuestro querido amigo por su continuo uso de sus bromitas Sirius/serio. Cambié de opinión sobre lo que iba a hacer, no quiero meterme en más líos a mi edad.

Harry – el que durmió de maravilla

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Audaces fortuna juvat


De: El merodeador inteligente  

Para: Hijo de Cornamenta

Asunto: Re: Sirius

Casi pensé que la idea de que se llevara bien con Snape era la broma. Sonrisita

Pero es bueno saber, Sirius no tendrá ni idea. ¿Alguna pista para tu ex profesor favorito?

Remus


De: No se te ocurra llamarme Bambi

Para: Selenofóbico [3]

Subject: Re[2]: Sirius

A lo mejor una… Digamos que Hocicos sería un buen nombre

H

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Audaces fortuna juvat


De: Cliotus Hearst [4]

Para: Subscriptores del Profeta

Asunto: El Ministerio se prepara para demoledor reporte de Shacklebolt y Weasley

El Ministerio de Magia se prepara para enfrentar demoledor reporte por sus acciones durante la primera guerra mágica y por sus actuales acciones.

El reporte Shacklebolt – Weasley, un expediente enorme sobre corrupción en el ministerio está supuesto a publicarse en los próximos diez días y se dice que va a hacer sudar a algunas figuras importantes.

El Ministro de Magia, Cornelius Fudge ha dicho en varios ocasiones que el ministerio actuó con las mejores intenciones para el público. A él se le cita diciendo que “no hay que dudar que el personal del ministerio haya probado su honestidad y habilidad”.

Se ha dicho que el reporte Shacklebolt-Weasley ha encontrado esta reclamación como falsa. Aurores con experiencia han admitido que cierta información fue falsa y que se sobrepasó los estándares establecidos bajo el aval de oficiales del ministerio.

Se rumora que el reporte pondrá en entredicho las acciones de Fudge y su predecesora, Millicent Bagnold.

El reporte se empezó después del perdón dramático a Sirius Black, el cual fue encarcelado por un crimen que no cometió. Black, quien era antes el hombre mas buscado del mundo mágico, ha estado desde entonces tratando de recuperarse de su encarcelamiento.

Cliotus Hearst es el columnista político del Profeta. Le pueden enviar correo mágico a Cliotus.Hearst!685231564.UK o a través del correo electrónico muggle thedpreporting@yahoo.com


La primera lección de Ginny esa mañana era pociones doble. Antes una clase odiada, recientemente se había convertido en una más llevadera.

– Muy bien. – dijo Snape cuando entró al aula, su capa moviéndose detrás de él. – Vamos a ver hoy la poción Llena de sueños.

Stuart Bradley alzó la mano.

– ¿Sí, Sr. Stuart?

– ¿No se supone que estudiemos la poción envejeciente?

Snape rodó los ojos. – Probablemente. – gruñó. – Pero, como todavía yo mando en esta clase, hoy vamos estudiar esta otra. ¿Ahora, quien me puede decir para que sirve la poción Llena de sueño? Srta. Lovegood.

– Provoca sueños bonitos. – dijo Luna soñadoramente. – Es como la poción sin sueños, solo que es más placentera.

– Diez puntos para Ravenclaw. – anunció Snape. – Excelente respuesta. Ahora, por veinte puntos, ¿Quién me puede decir que pasaría si se añade cuerno de dragón rumano a la poción?

Hubo silencio en los que todos revisaban mentalmente lo que sabían de pociones. Ginny lentamente levantó la mano.

– Srta. Weasley, o debo llamarla la futura Sra. Potter? – en el pasado esa pregunta hubiese sido cortante y con una mueca desdeñosa.

Ginny se ruborizó mientras el resto de la clase se echaba a reír. – Srta. Weasley por el momento. – dijo ella con una sonrisita.

Snape devolvió la sonrisa.

– ¿Convierte los sueños en pesadillas? – medio preguntó y medio declaró.

– Veinte puntos para Gryffindor. – dijo Snape alegremente. – Ahora, las instrucciones están en el pizarrón. Por favor síganlas con cuidado. – el maestro movió la varita al pizarrón y este se llenó con las instrucciones.

Él se sentó en su escritorio y empezó a corregir los ensayos de la clase del sexto año. No pudo evitar reírse cuando llegó al de Hermione, para encontrarlo del tamaño exacto. Por fin ella había aprendido a seguir instrucciones y por resultado, estaba recibiendo mejores marcas.

A mitad de la clase, Snape caminó por el salón examinando el trabajo de todos, ofreciendo consejos aquí y allá. Él se detuvo al lado de Ginny por un segundo. Ella estaba trabajando sola, ya que su compañero regular, Colin, estaba en la enfermería con gripa.

– Una propiedad extraña de esta poción. – dijo Snape en un murmullo. – Es que si se le da a los muggles, trabaja solo en ciertos días del año. Está influenciada por la luna.

Snape se regresó a su escritorio, ignorando la mirada confusa de la muchacha.

Al final de la clase, Snape les dijo a todos que llevaran sus recipientes con la poción a su escritorio y salieran con calma.

– Srta. Weasley. – llamó él, haciendo que ella entrara de nuevo. Snape se puso de pie, y caminó alrededor del escritorio hasta que estaba parado al lado de ella.

– Me temo que voy a tener que quitarle veinte puntos a Gryffindor.

– ¿Por qué profesor? – preguntó Ginny confundida.

Snape tomó el recipiente de la poción de ella y alargó la mano, colocando el recipiente dentro de la mochila de ella.

– Por dejar caer el recipiente en el suelo.

Ginny parpadeó, y de repente juntó lo que Harry le dijo de haberle enseñado su infancia a Snape con la poción rara que hicieron hoy en la clase y el comentario de Snape de hace un rato. – ¿Sabe algo profesor? – dijo Ginny mirando al hombre. – Está a punto de recibir un abrazo.

Snape la miró, un poco en shock, mientras ella salía del aula. Él sacudió la cabeza y guardó las otras pociones, haciendo nota de que una poción se había caído al suelo, y que la estudiante se le castigó con veinte puntos menos.

Mientras se preparaba para la próxima clase, Snape se detuvo de repente y dijo. – Veinte puntos para Gryffindor por su habilidad para actuar de anoche.


De: Buscador

Para: Oponentes

Bcc: compañeros de equipo

Asunto: Partido

Caballeros, tengo reservado el campo de Quidditch de Hogwarts por una semana hasta el sábado. (En doce días)

Creo que las dos PM es una excelente hora para empezar y Madame Hooch está de acuerdo en ser árbitro.

Espero verlos allí,

Harry

--
Audaces fortuna juvat


De: Charlie

Para: Hermanos

Asunto: Re: Quidditch

¡Wepa! ¡Aquí fue muchachos!

No puedo esperar en meterme en ese campo y barrer el piso con Potter. Les enseñaremos quien es la mejor familia de Quidditch.

Charlie

--
Draconis dominium


De: Ron

Para: Chicos

Asunto: Re[2]: Quidditch

Sí, yo también lo espero con ansias. Deberíamos practicar antes del partido. ¿Alguna oportunidad de que ustedes se den la vuelta por acá?

Además, a Ginny y a mi nos encantaría verlos.

Ron


De: Extremadamente ocupados

Para: Hermanos, Alicia

Asunto: Práctica Quidditch

Alicia, a nuestros hermanos parece que se les olvidó que se necesitan siete para hacer un equipo, así que estamos llamándote.

Harry consiguió el campo de Quidditch para el partido para el sábado de arriba a las 2pm, y los muchachos se quieren reunir para una práctica.

Llegar allá no es problema, podemos conseguir trasladadores fácilmente, pero nosotros vamos a estar muy ocupados toda esta semana. ¿Que tal les suena el próximo martes?

F&G

--
Sortilegios Weasleys – Muy pronto en el Callejón Diagon


De: Alicia

Para: Tontos Weasley

Asunto: Re: Práctica Quidditch

Sí, voy a ayudarles.

¡Pero quiero que sepan que hago esto porque se la debo a Fred y a George, no porque esté de acuerdo con ustedes!

A.


De: Bill

Para: Alicia

Cc: Hermanos

Asunto: Re: Práctica Quidditch

Alicia,

Gracias por ayudarnos, pero debes saber que ya no estamos en las mismas de antes. Vamos jugar solo por diversión. ¡No le vamos a pedir que rompan cuando ganemos!

Bill – las fechas están bien para mí.


De: P

Para: Equipo

Asunto: Re[2]: Práctica Quidditch

Siento por la brevedad pero ando muy ocupado al momento. Con suerte, puedo estar allá en esas fechas.

Percy

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La información de este mensaje mágico es confidencial y puede ser privilegio legal. Este mensaje es únicamente para el destinatario original. El acceso a este mensaje mágico por cualquier otra persona no esta autorizado. Si usted no es el destinatario, cualquier revelación, copia o distribución u otra acción tomada u omitida en relación con el mensaje es prohibida e ilegal.


De: Charlie

Para: Todos

Asunto: Re[3]: Práctica Quidditch

Por acá no hay problema tampoco.

C.

--
Draconis dominium


De: Ron

Para: Equipo ganador

Asunto: Re[4]: Práctica Quidditch

Ok, chicos, reservaré el campo y le diré a Harry que las fechas están bien.

¡Esperando verlos pronto!

Ron.


El martes fue un día un poco raro, pensó Harry mientras se dirigía a los sótanos. Había ido a clases todo el día con poco tiempo de hacer nada más. Pero como sea, pensó él, era bueno tener un día aburrido cada cierto tiempo, aunque se sintiera largo.

– Ah, Harry. – saludó el profesor Snape cuando el joven entró al sótano. – Ven conmigo.

Los dos caminaron por el pasillo, cerca de la sala común de Slytherin y se detuvieron frente a un retrato de Salazar Slytherin. – Abre. – dijo Snape en lengua pársel.

– No sabía que podía hablar en pársel. – dijo Harry sorprendido.

– No puedo. – gruñó Snape. – Pero Salazar fue el que arregló la contraseña para estas habitaciones y no hemos podido cambiarla. Me tomó dos semanas decirla con propiedad.

Harry rió y miró alrededor cuando entró al cuarto.

– Bienvenido a mis cuartos privados. – dijo Snape con una ligera reverencia.

– No era lo que esperaba.

– ¿Pensabas que sería verde y plateado con a lo mejor una cámara de torturas?

– Y una fuente de sangre por el lado. – añadió Harry con una risita.

El cuarto estaba pintado en azul oscuro con muebles a juego. A un lado había un armario grande con pociones, testamento mudo de las experiencias de Snape como espía de la Orden.

– Toma asiento, Harry. ¿Algo de beber?

– No gracias, profesor. – dijo Harry poniéndose cómodo.

– Anoche me llamaste Severus.

– Sí. – dijo Harry. – Pero lo hice para que ustedes dos se enojaran conmigo y no cada quien con el otro.

– Funcionó. – gruñó Snape. – Como con los otros maestros, me puedes llamar Severus o Sev en privado.

Harry asintió, y luego miró asombrado cuando Snape le pasó un vaso lleno de whiskey de fuego.

– Probablemente lo vas a necesitar mas tarde. Déjame contarte una historia.

– En nuestro quinto año, para el final del curso, tu padre, Sirius, Remus y Pettigrew estaban en lo máximo de sus poderes como bromistas y de verdad que se tiraban unas espectaculares. Ese fue el año que lograron pintar la sala común de Slytherin de color rosado. Yo era uno de sus blancos favoritos, sobre todo de Sirius.

– Pues bien, una noche Bellatrix vino a donde mí y ofreció ayudarme a vengarme de él. Por supuesto que brinqué ante la oportunidad. Trabajamos juntos hasta crear una poción especial. Esperamos por el momento adecuado y cuando Gryffindor ganó la final de Quidditch, nos movimos. Nos las arreglamos para ‘bautizar’ la cerveza de mantequilla de Sirius, para que afectara su juicio. Nos escondimos en una esquina, debajo de la capa invisible de Bella y observamos a los Gryffindor fiestar toda la noche, esperando a que la poción afectara a Sirius.

– Trabajó, mejor de lo que esperábamos. Ellos eran los últimos despiertos y Minerva entró a enviarlos a dormir. Sirius estaba en su forma de animago y fue hacia ella y se le pegó a la pierna a ya tu sabes que. – Snape le pasó a Harry una foto.

La foto capturó el momento en que la cara de McGonagall miraba horrorizada mientras Sirius, en su forma de perro y con cara de loco canino, estaba pegado a la pierna de ella, moviendo sus caderas de atrás para adelante.

– Hasta la fecha. – continuó Snape. – Sirius todavía piensa que se le pasó la mano con la cerveza, y yo nunca me he atrevido a confesárselo a Min. – Snape miró hacia Harry solo para encontrar que el muchacho ya no estaba sentado en la silla. Harry estaba rodando por el piso, tratando de respirar de lo duro que estaba riéndose, mientras lágrimas le bajaban por el rostro.

– ¿Puedo tener una copia de esto, por favor? – pidió Harry, todavía con dificultad para hablar.

Snape rió por lo bajo. – Seguro. Siguiendo con el cuento, al otro día ella me dijo que le debía una y que un día la cobraría. Yo estuve de acuerdo y me enamoré de ella.

Harry asintió, colocando la foto boca abajo para no tener que mirarla y empezara a reír otra vez.

Severus respiró hondo. – Pues bien, los otros días ella cobró. Harry, Bellatrix me pidió que te preguntara se la ayudarías a escaparse del Gran Cretino.

Harry parpadeó y negó con la cabeza. Abrió la boca, se volteó hacia el profesor y volvió a cerrar la boca otra vez. Casi sin fijarse, alargó la mano y agarró el vaso de whiskey y se lo tomó de un tirón. – Eso no fue suficiente. – murmuró, alargando el vaso para que Snape lo rellenara.

– ¿Acaso está loca? Espere, se muy bien que lo está. ¿Por qué demonios ella se cree que la voy a ayudar? – Harry se puso de pie y empezó a caminar por el lugar. – Ella trató de matar a Sirius, torturó a los padres de Neville hasta que los enloqueció, trató de lanzarle el Cruciatus a Ginny, ha mentido hasta por los dientes, ha robado, ha matado muchas, muchas veces. ¿Por qué voy yo a darle algo excepto la punta de mi varita?

Harry se quedó helado mientras una expresión de horror aparecía en su rostro lentamente. El joven salió disparado para el baño y se arrodilló frente al inodoro mientras su estomago se vaciaba.

Snape se quedó sentado en su silla con una expresión de tristeza en el rostro.

Harry regresó, secando su cara con una toalla y se sentó. – ¿Así fue como se sintió Albus?

– ¿Qué quieres decir? – preguntó Snape confundido.

– Cuando tuvo que hacer un pacto con el diablo.

– No entiendo.

Harry puso la cabeza entre las manos y explicó en voz baja. – Como usted ya no es un mortífago, ya no tenemos un espía en el círculo interior. Por más que la odie, necesito más la información que ella puede brindar. – Harry giró la cabeza para fijar la mirada en Snape. – ¿Confía en ella?

Snape pensó por un momento. Un sinnúmero de emociones pasó por su cara, como si estuviera luchando una batalla interna.

– Sí. – dijo simplemente.

– Dígale que me reuniré con ella y que le daré una respuesta cuando le vea la cara.

Snape asintió y se puso de pie, dirigiéndose hacia el armario de pociones y sacó un recipiente color amarillo. – Ten, te ayudará con el estómago.

– Gracias. – Dijo Harry débilmente, dejándose caer en la silla. – A veces quisiera ser alguien normal, tener a mis padres y pasar el tiempo buscando la manera de besar a Ginny en privado. Y no tener que hacer decisiones que afectan a tantas personas.

– No tienes porque hacerlo. – dijo Snape suavemente. – Puedes llevar tus problemas adonde Albus y dejar que él se encargue.

Harry negó con la cabeza. – No puedo esconderme detrás de él toda la vida. La profecía dijo que yo soy el que puede acabar con Voldemort. Si ese es el caso, entonces me aseguraré de que haré lo que pueda para que todos salgamos con vida de esta.

Harry agarró la botella de whiskey y tomó un sorbo largo. – Estaba pensando, la noche aquella que le quitamos la marca tenebrosa, logramos trabajar juntos y sacar a Voldemort de su mente.

– ¿Sí?

– ¿Cree que podríamos tratarlo de nuevo, unir nuestras mentes y ver si podemos entrar en la mente de Voldemort?

Snape se quedó helado en su silla, sus ojos abiertos de par en par. – Podría funcionar. – dijo por fin. Con un movimiento brusco, se puso de pie y paseó furiosamente por el cuarto.

– ¿Sabía usted que tiene fama de vampiro por su capa?

Snape le tiró una sonrisa pícara a Harry. – Claro que sí. Fue un regalo de Minerva.

– Creo que podría funcionar. – dijo excitado Snape, y se sentó de nuevo acercando la silla a Harry.

– Mi mente o la suya. – preguntó Harry.

– La mía, creo. – dijo Snape lentamente. – No te ofendas, pero creo que tengo más práctica que tú.

Harry asintió y lanzó Legilimens, entrando a la mente de Snape.

– ¿Listo? – preguntó Snape mentalmente.

Harry asintió, tratando de recordar como ellos habían unidos sus poderes la vez anterior. Intentaron varias veces hasta que por fin dieron con la respuesta.

– Vamos a buscar a Tommy. – dijeron los dos a la vez entrando en la oscuridad.

Mientras volaban por el vació, varias formas empezaron a aparecerse debajo de ellos, como si fueran piedras de pavimento. El pavimento de repente se duplicó formando un tubo alrededor de ellos. Los dos miraron alrededor, de repente asustados y encontrando que estaban atrapados.

– Ah, Severus, mi fiel maestro de pociones y el joven Sr. Potter, que agradable sorpresa. – la voz silbante de Voldemort hizo que miraran a la figura que se aproximaba. – Mis dos personas favoritas en un mismo sitio, juntos. Díganme. ¿Creyeron que sería tan fácil, que simplemente me encontrarían y sobre ponerse con sus poderes?

– Sí. – los dos replicaron, viendo que no había porque mentir.

– ¡Tontos! – silbó Voldemort. – Vas a pagar por tu traición, Severus, y tú, Potter, por ser una espina constante en mi vida. Con ustedes dos fuera de mi camino, ese viejo tonto será fácil de vencer. – él sacó su varita y lanzó un hechizo que ninguno de los dos reconoció.

Los dos trataron de moverse, de lanzar un hechizo pero no pudieron. Nada parecía trabajar.

– Mientras ustedes observan desde la otra vida cuando yo tome control de todo, recuerden que pudieron haberme detenido. Sabía que intentarían algo tan tonto, tan heroico. – dijo burlándose. – Así que me preparé y busqué hechizos que ninguno conocía. Y ahora es hora de decir adiós.

Con lentitud deliberada, Voldemort apuntó su varita a los dos y dijo. – Avada Kedavra.

El rayo de luz verde salió disparada de la varita y le pegó a las mentes combinadas del profesor y el estudiante.


En el Gran Saló, Ginny se agarró el cuello de súbito. – ¡Noooo! – gritó ella, su voz resonando como si le hubiesen arrancado el corazón, antes de desmayarse.

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Author Notes:

Notas de Jeconais:
Como terminó el capítulo anterior: Una de las cosas que mas me disgustan cuando leo H/G es el cliché de Harry y Ginny juntos, luego Ginny ve a Harry haciendo algo por lo que inocente y rompiendo con él por eso. Quise acabar con este cliché y por eso puse eso ahí.

El escudo de la familia Potter
El escudo que describe es en realidad un escudo de la familia Potter. Estaba que brincaba cuando lo encontré porque entraba en la historia perfectamente. Combinación de los colores de Gryffindor y Slytherin con el león arriba. Hay una imagen en la página de mi perfil.

El lema lo escogí porque me gustó ;-)

La forma animaga de Harry
Tanto el lobo como el halcón fueron escogidos por las posibilidades con la trama. En realidad no me gusta usar animales mágicos en los fics, inclusive una como esta.

Y recuerden que írsele detrás a los autores con lechugas, tomates y todo lo demás por dejar el capitulo así en el aire solo hace que me tarde mas en actualizar…

Notas de Arios:

Muchas gracias a Maga y Angls por la traducción de la profecía. :-)

[1] On em smalle Inswotn = No me llames Winston. Ercivalpay Easleyway = Percival Weasley (o algo así de seguro se me quedó una letra)

[2] Scrooge y Bob Cratchets = Personajes de A Christmas Carol de Charles Dickens (Humor británico, que mas puedo decir. Misma situación con lo de las cabras…)

[3] Selenofóbico – palabra que me inventé que significa fobia a la luna. Selena = luna (Quien sabe, a lo mejor existe…)

[4] Cliotus Hearst = personaje creado por DailyProphetReporting, autor de la historia The Season. Interesados en leerla, la historia está en FFnet, Phoenix Song, SIYE y The Sugar Quill.

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