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Guerra Declarada
Lunes maniático

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De: Min

Para: Fil

Asunto: Ese maldito Slytherin

¡Ayudaaaa!

En caso que no lo hayas notado Severus esta tratando de robarme mis pupilos estrellas.  ¡Sí que las tiene, diciendo que Harry y Ginny son de Slytherin! Pues lo siento, pero no se lo permitiré.

Necesito hacer algo para probarle que Harry es un Gryffindor y de que puedo ayudarlo en su entrenamiento de la misma forma que el “Sr. Que Enseña Hechizos en Latín Sucio”.

¿Alguna idea?

M.

--
gruñido


De: El Ravenclaw Feliz

Para: La Gryffindor Enfurruñada

Asunto: Re: Severus

Vaya sí que los envidio. Tengo la esperanza de pasar un tiempito con Harry para poder ver que podremos hacer con su habilidad asombrosa. Tiene tanto potencial que se me paran los pelos.

En cuanto a tu pedido: ya que le vas a enseñar a ser animago ¿Por qué no empujas los límites?

F.


De: Es muy temprano para acertijos 

Para: Gnomo críptico

Asunto: Re [2]: Severus

¿Que quisiste decir?

M


De: Nada malo con ser críptico, amorcito 

Para: Gatita gruñona 

Asunto: Re [3]: Severus

Enséñale a ser animago doble. Estoy seguro que el chiquillo tiene el talento y la habilidad para lograrlo y ser el primero en hacerlo.

F.


De: Incrédula 

Para: Geniecillo

Asunto: Chifladura

Filius mi querido amiguito, a lo mejor estás chiflado pero la chifladura siempre ha estado relacionada con eso de ser genio. Esto sí que le enseñará a Severus.

¡Gracias!

Min

--
ronroneando alegremente 


Mientras el puño derecho de Ginny volaba por el aire, la joven recordó la vez que ella aprendió a pegar con fuerza.


– ¡Bill! ¡Charlie! – exclamó Ginny con alegría cuando vio a sus hermanos sentados a la mesa cuando bajó a desayunar. - ¿Qué hacen aquí?

– Hey Enana. – sonrió Bill. – Vinimos a verte.

– Sí. – dijo Charlie antes de lanzarle una mirada de reproche a su hermano. – Pensamos que sería divertido ver a nuestra Dragoncita antes de que fuera a la escuela por primera vez.

Ginny brincó antes de lanzarle hacia ellos para darles un abrazo. Luego se sentó sobre el regazo de Bill y se robó una salchicha del plato del joven.

– Bill y yo vamos a llevarte de paseo así que apresúrate y desayuna. – dijo Charlie sonriendo.

Ginny se tragó otra salchicha y luego un huevo de cada plato de los muchachos para luego irse corriendo hacia su cuarto. Ella se cambió de ropa rápidamente, quitándose la camisa vieja de Charlie que usaba para dormir para ponerse el primer vestido que encontró. Luego se puso unas viejas sandalias y pasó un cepillo rápido por su pelo. Con una ligera mirada al espejo la jovencita bajó corriendo las escaleras en tiempo récord.

Bill y Charlie se miraron uno al otro para luego echarse a reír. – Vamos Dragoncita. – dijo Charlie tomando la mano de ella. – Síguenos.

El día fue muy divertido para la niña de diez años. Una de las cosas favoritas en su vida era pasar el tiempo con sus dos locos hermanos mayores, los cuales siempre reñían sobre cual apodo usar. Ella prefería eso a estar jugándole bromas a Fred y a George. Cuando llegaron a un campo grande ella preguntó. – ¿Por qué estamos aquí?

Charlie y Bill tomaron asiento en el suelo con ella y tomaron un aire de seriedad. – En unas cuantas semanas vas a empezar la escuela, Gin. – dijo Bill.

– Y bueno, viendo que Ron es amigo de Harry Potter y con todo lo que está pasando, queríamos darte unos cuantos consejos para cuando vayas a la escuela.

Ginny se ruborizó al escuchar el nombre de Harry y suspiró feliz.

Bill y Charlie se miraron uno al otro e hicieron una nota mental de asegurarse que Harry nunca se le acercara a su querida hermanita.

– Okey. – dijo Bill. – Muy pronto, algunos chicos se te van a acercar y tenemos que enseñarte como lidiar con atenciones no deseadas.

– Pero los chicos apestan. – dijo Ginny mientras mentalmente excluía a Harry de esa categoría. - ¿Por qué se me van a acercar?

– Porque eres bonita y aunque los chicos apestan por el momento, ellos crecen. – explico Charlie sonriendo.

– Así que, lo primero es aprender los puntos vulnerables. – dijo Bill poniéndose de pie y dándole una mano a Charlie para ayudarlo a pararse. – La forma más rápida de tumbar a un muchacho es con un buen rodillazo en la ingle.

Ginny echó una risita.

Charlie sacó su varita para echarse un hechizo a sí mismo. El joven luego se puso de rodillas para estar a la par a la estatura de su hermana. – Ahora, la cosa no es solo darles un buen puntapié, sino tumbarlos. – continuó Bill. – Si no haces un buen trabajo, ellos solo se enojaran contigo y eso no es buena idea. Con eso en mente, quiero que le des un rodillazo a Charlie.

Charlie asintió en acuerdo. – No te apures. – dijo él animándola. – Me puse un hechizo protector.

Ginny se encogió de hombros y dando dos pasos hacia el frente le propinó un rodillazo a Charlie lo más fuerte que pudo.

Charlie miró a Bill, negando con la cabeza de forma imperceptible.

– Ok, eso fue un buen primer intento. – dijo Bill animando. – Esta vez quiero que te inclines un poco hacia al frente y trata de poner algo de tu peso en la rodilla.

Ginny asintió con entusiasmo y golpeó de nuevo a Charlie con la rodilla esta vez inclinándose un poco.

– ¡Mucho mejor! – apreció Charlie, el hechizo que se puso dejándole saber lo fuerte que ella lo había golpeado.

Ginny brinco de alegría otra vez. – ¿No sería mejor si hiciera esto? – preguntó inocentemente mientras daba dos pasos rápidos hacia al frente y propinaba la rodilla contra su hermano mayor usando todo el empuje.

Charlie y Bill tragaron en seco. La forma en que los ojos de Charlie se agrandaron le dejó saber a Bill que su hermana había aprendido muy bien esa forma particular de defensa personal. Asintiendo, él dijo. – Sí, eso sería mucho mejor, Enana.

Charlie se puso de pie, y dijo sonriendo a Bill. – Es tu turno.

Bill asintió y sacó su varita para ponerse un hechizo protector en la cara.

– No siempre podrás usar esa movida, Dragoncita. – explicó Charlie. – Se considera un golpe bajo, así que ahora te vamos a enseñar como golpear a alguien.

– ¡Genial! – exclamó Ginny dándole a sus hermanos un abrazo espontáneo.

Los dos muchachos se miraron uno al otro reafirmando su promesa de cuidarla a todo lugar.

Charlie mostró su mano derecha. – Lo primero es saber como poner la mano. Quiero que hagas un puño y pon el pulgar al frente de los otros dedos pero que no pase de los nudillos.

Ginny asintió, mordiéndose el labio inferior mientras hacía lo que se había pedido.

– Ahora, es importante que tenses la muñeca. – continuó Charlie. – Necesita estar en línea recta con el brazo desde la muñeca hasta el puño. Eso es para evitar que te lastimes.

– Ok.

– Bien, ahora pon la mano hacia atrás, lo mas posible y zúmbala hacia el frente dejando el brazo lo mas flojo posible. A la que te acercas a la quijada de Bill quiero que eches el puño hacia al frente, de ahí es que viene el poder dar un buen puño con fuerza.

Ginny asintió y siguió las instrucciones. Ella sonrió feliz cuando sintió el puño haciendo contacto y no sintió nada de dolor, gracias al hechizo que su hermano puso en la quijada.

– Muy bien Dragoncita. – dijo un risueño Charlie. – Trata de nuevo pero esta vez recuerda mantener el puño en línea recta.

Los tres trabajaron juntos por varias horas, Charlie y Bill tomando turnos para ser el recipiente de los puños y patadas de su hermana hasta que quedaron satisfechos con el progreso de la pequeña.


El puño impactó ruidosamente, pegándole a la quijada de Cho Chang con una fuerza similar a la de un tornado.

La muchacha asiática voló por los aires, cayendo inconsciente en el duro suelo.

Ginny sacó su varita y apuntándola a la otra muchacha tronó. – Ennervate.

Cho abrió los ojos lentamente y luego miró con furia a Ginny cuando recordó lo que estaba pasando y se tocó la quijada con cuidado.

– ¿Qué demonios crees que estas haciendo besuqueando a mi novio? – demandó Ginny.

– Harry quería besarme, solo que él no lo sabía. – protestó Cho.

Ginny rodó los ojos y dijo como si estuviera hablándole a una niña pequeña. – Cuando Harry quiere besar a alguien, él pone el todo por el todo. Para empezar, a él le gusta poner los brazos alrededor tuyo, uno sobre el hombro, el otro alrededor de la cintura. Él te acerca lo más posible a su cuerpo y durante el beso, las manos acarician tu espalda, dándote una sensación de calidez. Te aseguro que él no pone los brazos al frente y trata de empujarte lejos.

Cho se puso de pie lentamente. Ambas chicas no se habían dando cuenta que una pequeña multitud se estaba aglomerando cerca. – ¡Pues claro que sabrás eso! – acusó Cho. – ¡Él solo está contigo porque te la pasas la mitad del tiempo acostada debajo de él!

– Te dejaré saber que Harry y yo parecemos ser los únicos en nuestro año sin tener malditas relaciones sexuales. – dijo Ginny fríamente, rehusando sentirse insultada por lo que la zorra al frente de ella había dicho. – Y no es porque no queramos, sino porque estamos esperando el momento adecuado y no porque haya un Gran Cretino detrás de Harry. Resulta que yo amo a Harry y estoy bien segura de que él me ama. Señálame a otro tipo en esta escuela que deja que su novia lleve el paso en la relación como lo hace Harry, inclusive cuando ella se le trepa encima en la cama a mitad de la noche. Él siempre ha sido la definición perfecta de honorable. El que Harry me traicione sería tan ridículo como si él se convirtiese en mortífago para servir al Gran Cretino.

Cho, con asombro en la cara, dijo a tropezones. – Pero Marietta dijo…

Ginny vio, por el rabillo del ojo, a Marietta ponerse más pálida que un fantasma para luego voltearse y salir corriendo tan rápido como la llevaban sus pies.

– ¡Deténgala! – gritó Ginny, sacando su varita. Al lado de ella, Harry sacó su varita falsa pero pausó siguiendo el paso de la otra chica con los ojos.


Hermione estaba regresando de una reunión de prefectos con Ron cuando escuchó el chillido de Ginny. Ella miró, su mente analizando los datos con rapidez. Pudo ver el moretón en la cara de Cho, la mirada de furia en la de Ginny y la usual expresión neutral de Harry. Marietta estaba huyendo como si tuviera al mismo diablo detrás de ella. Lo cual era una buena descripción de Ginny cuando estaba enojada, pensó la joven distraídamente.

Detrás de ella, Ron sacó su varita, listo para usarla contra la otra muchacha si fuera necesario.

Hermione ni se molestó en sacar la suya, dejando que el instinto tomara las riendas.  La joven se puso en cuclillas, la mano izquierda apenas tocando el suelo para balancearse. Inclinándose un poco hacia atrás, pausó mientras su presa se acercaba sin darse cuenta de lo que le esperaba.

Con un gruñido, Hermione se empujó hacia el frente lo más fuerte que pudo, lanzando su hombro derecho directo hacia el estómago de la otra chica, en lo que podría describirse como una perfecta maniobra de fútbol americano.

Los pies y la cabeza de Marietta continuaron hacia delante mientras su torso se detuvo de forma súbita, para luego revertirse de forma violenta cuando su cuerpo de contuvo como una “U” antes de que la chica tuviera tiempo de darse cuenta de lo que estaba pasando, Hermione la tumbó al suelo lo mas fuerte que pudo. La chica de pelo amarañado brincó de pie y miró a su victima de forma dura, la cual estaba tornándose color púrpura por la falta de aire.

– ¡Eso fue por el año pasado, chivata! – dijo Hermione de forma viciosa.

Ginny caminó hacia el grupo y le dio a Hermione un abrazo ligero. – Gracias. – la joven  pelirroja se volteó hacia la chica tirada en el suelo, y sacando su varita la apuntó a la cara de la otra. – Si no te quieres ver con un maleficio moco-murciélagos de forma permanente, mas te vale que empieces a hablar.

– Fue Pansy. – respondió Marietta a tropezones, aterrorizada por la mirada asesina de Ginny. – Ella dijo que si no lograba romper tu relación con Potter, ella le iba a decir a Cho que yo solo estaba usándola.

Un gemido de traición se escuchó por el pasillo detrás de Marietta pero la chica parecía que no podía dejar de hablar. – Fue fácil, solo te insulté algunas veces y animé a Cho a que creyera que ella te lo podía quitar. Yo lo arreglé todo, hasta el momento para que ella lo hiciera.

– ¿Cómo?

– Con este mapa que Pansy me dio. – dijo ella, sacando un pedazo de papel.


Harry observó mientras su novia interrogaba a la soplona con una ligera sonrisa en la cara. Él estaba bastante seguro de que Ginny sabría que él no la estaba traicionando, pero lo que lo hizo darse cuenta lo mucho que valoraba la relación fue cuando ella explicó como sabía que Harry no era el que estaba besando a Cho. El hechizo para decir la verdad que él le lanzó a Marietta de forma clandestina estaba trabajando de maravilla y a la misma vez no podía evitar sentir un poco de lástima por Cho.

Cuando Marietta mencionó el mapa, Harry avanzó para arrancárselo de la mano. – Travesura Realizada. – murmuró él, mientras algo de ansiedad le corría por el cuerpo. Él observó como el mapa se transformaba en un pedazo de papel. – Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas.

Las palabras que aparecieron en el mapa fueron las siguientes: Mapa del Merodeador, versión 1ra, descartada debido a la localización incorrecta de profesores.

Harry canceló el hechizo de la verdad que le había puesto a Marietta con un movimiento de su varita, un poco perturbado por el hecho de que Pansy se hubiera atrevido a usar algo de los Merodeadores en contra suya. – Parece que cometí un error con ella. – murmuró Harry refiriéndose a la Slytherin. – Voy a…

– Espera Harry. – interrumpió Blaise. – Nosotras nos encargaremos de Pansy. Te lo prometo, no dejes que esto te distraiga.

– Sí. – dijo Lavender. – Esto no es importante. Ella pagará por haber tratado arruinar tu relación, te lo prometemos.

Detrás de ella, Luna, Parvati y otras chicas asintieron en acuerdo.

Harry respiró hondo y asintió. – Gracias. – dijo él con una ligera sonrisa tímida pero agradecido por la oferta, antes de voltearse hacia su novia.

Ginny estaba mirando a la chica tumbada en el suelo, luego a Cho, la cual estaba con cara de asombro y lista para echarse a llorar, otra vez.

– Huye. – dijo Ginny a Marietta. – Mantente alejada de mí, de Harry y de nuestros amigos, o de lo contrario lo lamentarás.

Marietta se puso de pie de forma temblorosa, y huyó como si el demonio estuviera detrás de ella, dándose cuenta que nunca lograría lo que quería de Cho. Lágrimas bajaban por su rostro mientras corría hacia la sala común de Ravenclaw.

– Lo siento mucho. – dijo Cho acercándose al grupo. – Pensé que, bueno, no sé lo que estaba pensando. – ella miró a Ginny directamente. – Quise tanto creer en lo que ella me dijo, que dejé que el poco sentido común que me queda volara por la ventana. No pasará de nuevo. – Cho pausó para luego voltearse y marcharse del lugar.

– Cho. – llamó Ginny. Ella caminó hacia la otra chica y cuando Cho se volteó, Ginny le encantó con un hechizo sanador en la quijada, reparando el daño causado por el puño.

– Gracias. – dijo Cho calmadamente. – No me merecía eso. – ella se volteó otra vez y continuó su camino entra la multitud, pensando en lo mucho que su supuesta amiga la había lastimado.


– Muy bien, gente. – dijo Ron en voz alta. – El espectáculo se terminó. Vayan todos a desayunar.

La multitud se dispersó, con las chicas que había ofrecido encargarse de Pansy caminando juntas, intercambiando ideas entre ellas.

En ese instante, tanto Ginny como Hermione gritaron. – ¡No debí haberle pegado!

Harry y Ron intercambiaron miradas sardónicas por un segundo, antes de que cada uno agarrara la mano de su respectiva chica, halándolas hacia diferentes salones de clase vacíos.


Ginny estaba un poco preocupada, porque Harry estaba tratando de mantener sus emociones bajo control y ella estaba segura que él le gritaría por haberle pegado a Cho. El joven empujó una puerta de una sala de clases para luego cerrarla de golpe tan pronto  entraron.

Él se volteó hacia la muchacha y la empujó hacia la pared, los ojos brillando.

– Harry, yo… - empezó Ginny.

– ¿Sabes lo que te pasa cuando te sientes bien apasionada sobre algo? – demandó Harry.

– ¿Qué? – preguntó Ginny, negando con la cabeza, como si no entendiera lo que él estaba diciéndole.

– Tus ojos brillan.

– ¿¿Ah?? – respondió Ginny.

– Tus ojos brillan. – repitió él.

– ¿Perdón? – preguntó ella otra vez.

– No deberías. – murmuró Harry, su voz tornándose ronca de repente  mandando escalofríos por la espalda de Ginny.

– ¿No debería? – repitió ella, totalmente confundida.

– No. ¿Te das cuenta de lo sexy que eso se ve?

Cualquier otro tipo de conversación fue olvidado cuando Harry empezó a besar a su novia como si no hubiera un mañana.


– No debí haber hecho eso. – dijo una preocupada Hermione, mientras seguía a Ron dentro de un salón de clases. – Soy una prefecta, ¿qué tipo de prefecta ataca a otra chica de esa forma? ¡Y al frente de todos los estudiantes! Y me duele el hombro. ¡De seguro me van a expulsar, o peor, removerme de ser prefecta!

Ron trató lo más que pudo de no soltar una carcajada. Esa mañana había sido de maravilla para él. Estaba otra vez envuelto con la pandilla, estaba participando en las cosas en vez de solo ser un observador. Hasta recibió una mirada de simpatía de parte de Harry por tener que lidiar con Hermione. Él sacó su varita y le lanzó un hechizo sanador al hombro de Hermione, mirando complacido como trabajó de forma perfecta.

– Gracias. – dijo ella un poco sorprendida. – Pero como sea, todavía me van a expulsar. Y que pensarás tú de mí, haciéndole eso a otra estudiante. – continuó ella con su cantaleta.

– Sí, hablando de eso. – interrumpió Ron. – Eso fue probablemente una de las cosas más sexy que he visto en mi vida y voy a tener que besarte hasta dejarte sin sentido.

– ¿Qué vas a que…? – fue todo lo que pudo decir ella antes de que los labios de Ron cayeran sobre los suyos.


Ron, Harry, Hermione y Ginny entraron al Gran Salón un poco tarde para desayunar. Los cuatro se sentaron, ignorando las risitas y miradas conocedoras de algunas de las chicas. Todos se veían un poco desaliñados y con una expresión soñadora en los ojos.

– Y bien, Harry, ¿Cuál es el plan para hoy? – preguntó Hermione.

– Tengo occlumencia a primera hora. – mintió él con facilidad. – Luego tengo pociones doble, luego voy a llevar a Lav y Parv a Gringotts para que abran una cuenta de negocios, de ahí me asomaré para ver si los gemelos están bien y para averiguar si todo está bien con Abe sobre nuestro proyecto, luego me traigo a las muchachas de vuelta, para entonces visitar a Sirius ya que tenemos que hablar sobre su actitud.

Ron y Hermione se miraron uno al otro para luego soltar una risita. – ¿Harry, te importaría explicarnos algunas cosillas?

– Clarín.

– ¿Quién es Abe, de que nuevo proyecto hablas, porque mencionaste los gemelos y para que Lavender y Parvati necesitan abrir una cuenta de negocios y que hay de malo con la actitud de Sirius? – preguntó Ron de sopetón.

Harry parpadeó sorprendido, al darse cuenta súbitamente que sus amigos recientemente se habían perdido de muchas cosas.

En ese momento el director de la escuela se escuchó diciendo en alta voz. – ¿Sí, Srta Quirke?

La jovencita se estaba acercando a la mesa principal con una expresión determinada en su rostro. – Sí señor. A nosotros se nos ha ocurrido una recompensa para Harry por haber organizado el rescate del profesor Snape.

Harry parpadeó otra vez y miró sorprendido al director.

– Excelente. – dijo alegremente Dumbledore, con una sonrisa en los labios y sus ojos chispeando jocosamente sobre sus anteojos de media luna. – Por favor continúe, querida.

Orla respiró hondo para luego continuar. – Pensamos que Harry se merece ser asistente de profesor, con su propia habitación y todo eso, y que se le de oficialmente el estar a cargo del ED.

Dumbledore pausó por un momento para luego sonreír. – Excelente idea, Srta. Quirke. – él se volteó para mirar a un sorprendido Harry. – Harry, por favor reúnete conmigo después del almuerzo para discutir tus nuevas responsabilidades y tu nueva habitación. – él pausó de nuevo. – También discutiremos sobre darle rango oficial al ED.

El grito de aprobación de los miembros del club fue tan ensordecedor como espontáneo.

Cuando el ruido se apagó, Dumbledore sonrió a los estudiantes. – Oh, y Srta. Quirke, tenga veinte puntos para Ravenclaw.

Orla se ruborizó y retornó a su asiento, donde sus compañeros de casa la felicitaron.

– Bueno. – dijo Ron con una risita pícara. – Asistente de Profesor Potter, ¿puede contestar a mi pregunta o eso está por debajo de usted?

Harry le lanzó a Ron una mirada asesina para luego reírse. – Hey, ¿quien es el que tiene ahora su propio cuarto privado?

Ron se encogió de hombros. – Eso significa que podré usar tu cama como un almacén.

Los dos amigos se echaron a reír antes de que Harry pudiera explicar los eventos de los dos últimos días.


De: Confundido

Para: La sábelo-todo

Cc: Mis dos Weasleys favoritos

Asunto: Desayuno

Hermione,

¿Por qué estaba Orla, (ese es su nombre, ¿verdad?) pidiendo una recompensa para mí durante el desayuno?

H


De: No lo se todo (Aunque estoy trabajando en eso)

Para: Confundido y aturdido

Cc: Curiosamente, también son mis dos Weasleys favoritos

Asunto: Re: Desayuno

Pues bien, Harry, Gin y yo queríamos hablarte sobre eso.

Parece que Orla es la líder del Fan Club no oficial de Harry Potter.

Ahora, antes de que explotes, respira hondo y relájate. Yo les he estado echando el ojo de cuando en cuando y se están portando responsablemente.

Las dos pensamos que deberías estar de acuerdo para legalizarlo. No tendrías que hacer mucho, excepto quizás posar para par de fotos.  Se que detestas hacer este tipo de cosas pero mira el lado positivo.

Gente que pertenece a un fan club de HP no se convertirán en morti-estúpidos y les da algo positivo en que pensar cuando las cosas se ponga mal.

Y, les podemos dar un carné de membresía, como las monedas del ED, pero también hacerlas trasladadores, cosa de que si son atacados puedan activarlas para irse a lugar seguro.

Hermione


De: la más joven de tus dos Weasleys favoritos 

Para: El objeto de mis afectos 

Cc: Mi pareja favorita

Asunto: Re [2]: Desayuno

Hermione tiene razón, Harry. Aquí tenemos la oportunidad de hacer algo bueno, y aunque preferiría que no tuvieran ningún acceso contigo, (¡eres mío!) esto hace sentido. Además, yo puedo tomarte las fotos, así que no tendrías que preocuparte de que alguien saque provecho al asunto, y de todos modos, las fotos mejores me las quedo para mí.

Ginny


De: Gruñendo 

Para: El dúo persuasivo 

Cc: Ron

Asunto: Re [3]: Desayuno

Les juro que entre las dos van a lograr que me una a Voldemort.

Sí, puede ser oficial. Sí, les haré los trasladadores para ellos. Sí, posaré para las benditas fotos.

¡Pero con una condición!

¡Quiero fotos de Ginny en pago!

H.


Harry entró al salón de clases de la profesora McGonagall para encontrarla sentada cómodamente en un sillón que conjuró para la lección.

– Hola profesora. – dijo Harry, no muy seguro si ella lo escuchó entrar o no.

– Una de las ventajas de ser profesor, Harry. – empezó McGonagall con una voz amistosa. – Es que ahora eres miembro del personal y por lo tanto nos puedes hablar como personas normales en privado. Obviamente en público seremos formales frente a todos. Así que, me puedes llamar por mi primer nombre.

Harry tomó asiento frente a ella, distraídamente creando un sillón idéntico al de ella con una sacudida de su varita. – Eso me tomará algo de tiempo en lo que me acostumbro. – admitió él. – Todavía a veces me siento como que recién me bajé del Expreso Hogwarts cada vez que la veo.

Minerva echó la cabeza hacia atrás para reírse. – Eso lo hago a propósito, Harry. Muy efectivo para muchachitos que no conocen el significado de la palabra miedo. Sobre todo aquellos que le gusta luchar con un troll de las montañas.

Harry sonrió con picardía, reconociendo el punto.

La profesora, sonriendo más de lo que Harry la había visto, se acurrucó en el sillón como si fuera un gato. – Muy bien, Harry, lo primero que haremos es charlar para determinar en que animales te vas a transformar.

– ¿Animales? – preguntó Harry. – Pensaba que solo me podría transformar en uno.

– Un malentendido común. – mintió McGonagall con calma. -  Convertirse en un animal toma mucha práctica, Harry, y la gente tiende a detenerse cuando logran convertirse en uno, por lo difícil que es. Nosotros vamos a trabajar en los dos desde el principio.

– Oh, okey. – dijo un interesado Harry. - ¿Qué clase de animales usted cree que seré yo?

McGonagall movió su varita y una pluma y pergamino aparecieron. – No te preocupes, no es una Pluma a vuelapluma. – ella sonrió ignorando la pregunta, mientras la pluma hechizada escribía sus palabras en el pergamino.

– Cierra los ojos, Harry. Quiero que te relajes mientras te hago unas preguntas. Di lo primero que se te venga a la mente.

Harry colocó sus piernas sobre uno de los lados del sillón y cerró sus ojos mientras se relajaba contra el otro brazo del sillón.

– Las preguntas que te voy a hacer son algo personales, Harry. Por favor confía en mí con las respuestas.

Él asintió con la cabeza en vez de hacerlo en voz alta.

– ¿Cómo te sientes sobre Ginny?

– La amo. – dijo él suavemente.

– ¿Te ves junto a ella en el futuro?

– Sí, puedo verme casado con ella.

– ¿Qué tal otras chicas?

– Nadie se compara con Ginny. – replicó él, pensando que las preguntas eran mas que algo personales.

– ¿Cómo te sientes cuando estás con ella fuera de la escuela?

Harry pensó por un momento. – Protector. Sé que ella se las puede arreglar sola, pero me gusta estar seguro de que ella está a salvo.

– Se que tuviste una discusión con Ron por salir con Ginny. ¿Por qué lo perdonaste?

– Por que es mi amigo. Él ha sido mi mejor amigo desde que empecé la escuela. Mi primer amigo real y yo sé que él siempre estará ahí el día que lo necesite.

– ¿Qué tal Voldemort?

Harry pausó por un momento.

– Di lo que tengas en mente, Harry. No hay respuestas buenas o malas.

– Lo voy a vencer. – suspiró Harry. – Voy a ganar. Tengo que hacerlo.

– ¿Por qué?

– Él está entre mis amigos y una vida feliz y segura.

– ¿Cuál crees es la mejor manera de vencerlo?

– Trabajando juntos. Con todos los que confío cerca de mi, ellos se pueden encargar de los mortífagos mientras yo me encargo de Voldemort.

Minerva miró a lo que estaba escrito y sonrió. ‘Lealtad, determinación, compañera de por vida, ferocidad, trabajo en equipo.’ Ella tenía una buena idea de uno de los animales. Y tenía ganas en saber en cual sería la reacción de Voldemort cuando se enterara.

– Aparte de estar con Ginny, ¿Qué otra cosa te gusta hacer?

– Volar.

– ¿Por qué?

– Me siento libre. Como si no hubiera nada en el mundo que me pueda tocar. Es solo yo contra el ambiente, probando mis destrezas y a mí mismo, y sin responsabilidades.

– ¿Cuál es tu movida favorita?

– Irme en picada. Me encanta volar así y halar la escoba antes de tocar el piso. Especialmente cuando persigo a la Snitch. Reacciona como si estuviera viva y la tengo que perseguir.

La profesora sonrió para sí misma, sin sorprenderse mucho del resultado que tuvieron sus preguntas

– Harry. – su voz era suave y baja. – quiero que ahora te concentres y entra lo mas que puedas en tu mente. Mientras escuchas mi voz, quiero que te relajes lo más posible. Cada palabra que escuches te llevará más a fondo dentro de ti.

Ella pausó por un segundo. – Mientras más profundo entres dentro de ti, podrás ver dos figuras moviéndose hacia ti.

– Los veo. – murmuró Harry con un dejo de asombro en la voz.

– ¿Qué es lo que ves, Harry?

– Son preciosos. – el muchacho murmuró. – El primero se ve tan fuerte y tan bravo. Él está cuidando a su manada, tomando la responsabilidad y liderando desde el frente. Él es noble y merecedor del respeto y honor.

– El otro se ve tan libre. Él está volando, yéndose en picada y agarrando ratas con sus garras. Se ve tan triunfante y orgulloso.

– ¿Que clase de animales son, Harry?

– El primero es un lobo, tiene pelaje negro y mis ojos. Él se acaba de detener y me está oliendo. ¡Yo le gusto!

– ¿Y el otro?

– Es un halcón. Es todo negro, excepto por unas bandas verdes en las alas. Él se está apoyando en mi hombro. Y también tiene mis ojos. – él pausó por un segundo y parecía que se estremecía. – Se han ido. – se lamentó él.

– No Harry. – sonrió McGonagall suavemente. – Ellos están dentro de ti. Encontraste tus formas de animago. Quiero que escuches mi voz, Harry, y me sigas de vuelta a la luz. Regresa a mí y a Ginny.

Ella continuó hablando por unos minutos mas, sacando a Harry de su trance con facilidad.

– Wow. – dijo Harry suavemente. - ¿Así es como todos encuentran a su animal?

McGonagall asintió. – Normalmente decimos que el animal nos escoge porque nadie sabe en que se va a transformar hasta que buscan internamente. Supe que tu padre y Sirius se hipnotizaron uno al otro y luego a Pettigrew. ¿Cómo te sientes?

– Un poco cansado. – admitió Harry escondiendo un bostezo.

– Tienes media hora para que duermas una siesta y luego ir a Pociones.

– Gracias. – dijo Harry para luego rodarse de lado y quedarse dormido.

Minerva lo observó dormir por un rato, luego transformó un libro en una sábana y cubrió al joven gentilmente. – Eres un chico notable, Harry. – murmuró ella suavemente, tocando su pelo por un segundo, y preguntándose como hubiese sido si ella hubiese podido criarlo.

Ella caminó hacia su escritorio y sacó algunos ensayos de sus estudiantes.

Treinta minutos más tarde, ella se levantó y caminó hacia el muchacho para despertarlo.

Harry despertó de súbito, en guardia y listo para lo que sea, antes de relajarse cuando vio la cara sonriente de la profesora.

– Hora de ir a Pociones, Harry. Empezaremos a trabajar en las transformaciones en nuestra próxima reunión.

Un grupo ruidoso de alumnos del primer año los interrumpió al entrar al aula de forma ruidosa.

– Esto no es un parque de diversiones. – McGonagall espetó secamente. – Por favor tomen asiento mientras termino aquí con el asistente de profesor Potter.

Harry, con una expresión formal en su rostro, asintió a la profesora. – Gracias por prestarme su salón de clases hoy, profesora. – dijo él de forma cortes.

Minerva, de espaldas a la clase, rodó sus ojos para luego sacarle la lengua. – De nada, Sr. Potter. – replicó ella, manteniendo la apariencia de que le había prestado el salón a Harry para que practicara occlumencia.

Harry se esforzó e mantener una cara seria, y le dijo adiós a la maestra. Él caminó fuera del salón, asombrado de descubrir que la profesora tenía un lado travieso. Un lado travieso que le agradaba.


De: Min

Para: El chiquito maravilloso 

Asunto: Tu Idea

¡Oh Filius!

¡Trabajó de maravilla! Le mentí como una Slytherin y todo salió de acuerdo al plan. Una vez que le quité de la cabeza la idea de un solo animal, lo puse en el trance normal y le hice unas preguntas algo fuera de lo normal.

Lo puse a pensar sobre Ginny, lo cual lo relajó mucho, y luego le dije que buscara por dos animales. Los dos salieron de su conciencia a la vez y él los aceptó instantáneamente.

Estoy tan excitada, no puedo esperar a decírselo a Albus y a Severus.

Min

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prr prr


De: Fil el ligero

Para: Min la magnífica

Asunto: Re: Idea

¡Maravilloso! Pero me di cuenta que no me dijiste cuales son los animales… ¿no me vas a dejar en suspenso, verdad?

F.


De: Labios sellados

Para: El inquisitivo

Asunto: Re [2]: Idea

¡Pos, seguro que sí!

--
prrrrrrrrrrrrr


De: Nervioso

Para: El Lunoso 

Asunto: Esta noche

Lunático, mi viejo

Me encuentro algo…. Nervioso por la visita de Harry esta noche. ¿Tú no sabes lo que se trae, verdad? Casi no pude dormir, ¡mira lo temprano que me levanté!

Siri

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Gemido patético


De: Lunoso, buen título 

Para: El que le encanta buscar coloquialismos 

Asunto: Re: Esta noche

Me temo que solo tu puedes describir esta hora como temprano, Sirius. La mayoría de los magos y brujas decentes hace rato que se levantaron.

En cuanto a la visita de Harry… sí, tengo alguna idea de lo que va a decir. Es algo que Lils hubiese dicho… de echo imagínate una de las ‘charlas’ de Lils combinada con James dándola.

RJL


De: Confundido y con pánico 

Para: El que sufre de verborrea 

Asunto: Re: Re: Esta noche

Okey, tuve que buscar coloquialismos, y sí, Juanita tuvo influencia ahí. ¿Sabías que los muggles tienen cientos de palabrotas que nosotros nunca usamos? En la vida me había interesado en otro idioma.

¿¿Una de las charlas de Lily, dada por James?? Gulp. ¿No sería más fácil si Harry usara sus cuernos para que me espete en un árbol o algo así? Ese era mi castigo favorito, mucho mejor que cuando James se aquietaba y adoptada una expresión seria.

Ahora sí que estoy preocupado. Me voy de vuelta a la cama. ¡Necesito que me apachurren!

SB


De: Gemelo Uno

Para: Gemelo Dos

Asunto: Negocios

Bueno, no sé tu querido gemelo, pero yo me siento de maravilla. Si supiera mejor, y creéme que no se nada, diría que Harry hizo mas que ponernos en la cama anoche. Deberíamos hablar con él sobre lo que hizo. Imagínate el chorro de dinero que ganaríamos si vendiéramos alcohol… con un encantamiento para las resacas.

Como quiera que sea, ando buscando por un almacén. ¿Por qué no investigas algo sobre la cerveza de mantequilla actual? Aunque me gusta la competencia (si pepe), me gustaría mas tener el monopolio completo del mercado.

Fred

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Sortilegios Weasleys – Muy pronto en el Callejón Diagon.


De: Gemelo Izquierdo 

Para: Gemelo Derecho

Asunto: Ando mas adelantado que tu

Ya ando buscando información sobre la cerveza de mantequilla. ¿Puedes creer que estoy en la biblioteca en este momento… y voluntariamente? ¿Qué ha pasado conmigo?

De todos modos, estoy casi seguro que no podríamos recrear la magia de Harry. Sospecho que se debe a la magia sin varitas que Abe mencionó anoche. Noté que él lo hizo en varias ocasiones, bien casual y discreto.

George

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Sortilegios Weasleys – Muy pronto en el Callejón Diagon.


De: Gemelo arriba

Para: Gemelo abajo

Asunto: Magia sin varitas

Sí, lo noté también. Era bien interesante, sobre todo porque nuestra querida hermanita pensó que era algo normal y corriente. Es bueno saberlo, teniendo en cuenta que el Gran Cretino y de seguro Albus son los únicos que pueden hacerlo. Me late que Harry se está tramando algo para detenerlo, y nosotros vamos a estar en el medio de las cosas. Maravilloso, ¿no crees?

Forge

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Sortilegios Weasleys – Muy pronto en el Callejón Diagon.


De: Gemelo pa’l frente

Para: Gemelo pa’atrás

Asunto: ¡Oh Merlín!

¡Fred, nunca imaginarás quien es dueño de las fábricas de cerveza de mantequilla!!!

¡Esto está fenomenal!

Gred

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Sortilegios Weasleys – Muy pronto en el Callejón Diagon.


De: Gemelo a punto de tragar el anzuelo

Para: Gemelo con la lombriz

Asunto: Re: ¡Oh Merlín!

Bueno, juzgando por tu reacción, me imagino que tiene algo que ver con los mortífagos.

F.

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Sortilegios Weasleys – Muy pronto en el Callejón Diagon.


De: El maestro investigador

Para: Aliado leal

Asunto: Re: Re: ¡Oh Merlín!

¡LUCIUS MALFOY!

La mayor parte de los ingresos brutos de los Malfoy viene de la cerveza de mantequilla. Es un enredo complicado de compañías pero me las arreglé para encontrar toda la información.

Se lo tenemos que decir a Harry esta tarde, él sabrá que hacer. Imagínate, tenemos la oportunidad de hacerle un hueco ENORME a las finanzas de uno de los partidarios más grandes del GC.

Un excitado G.

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Sortilegios Weasleys – Muy pronto en el Callejón Diagon.


Harry hojeó su reloj y se dio cuenta que estaba tarde para pociones. Él entró justo en el momento en que Snape empezaba a hablar.

Snape levantó una ceja y miró con curiosidad para saber el motivo de la tardanza del joven.

– Mil disculpas, profesor Snape. – se disculpó Harry. – La lección de occlumencia corrió un poco mas tarde de lo normal.

Snape asintió una vez. – Sr. Potter, quizás pueda ayudarlo de nuevo en el futuro. Pienso que las cosas han cambiado entre los dos lo suficiente como para hacer de la experiencia una mas provechosa.

Harry pausó para luego sonreírle al profesor. – Creo que eso me gustaría, señor.

– Toma asiento, Harry. – dijo Snape y se volteo hacia el pizarrón para empezar a escribir.

La puerta del sótano se abrió y Draco Malfoy entró arrogantemente y, como de costumbre, tarde.

– Ah, Sr. Malfoy. – dijo Snape fríamente, el gesto amistoso que mostró a Harry desaparecido completamente. – Que bueno que usted se dignó a venir. Pero como sea, esta clase empezó hace cinco minutos. Espero que tenga una buena explicación para su tardanza.

– Pero… - empezó Draco, completamente sorprendido.

– ‘Pero’ no es una buena explicación. – dijo Snape de forma desdeñosa. - ¿Qué pasó? ¿Acaso tuvo un encuentro que no pudo evitar? ¿Una reunión de mortífagos que atender?

– No, yo… - Draco se detuvo súbitamente al darse cuenta que decir que siempre estaba tarde probablemente no lo ayudaría en nada.

– Detención, Sr. Malfoy, con el Sr. Filch mañana en la tarde. Oí que él tiene unas letrinas que necesitan de una buena limpieza.

– ¡Pero mañana en la tarde tenemos práctica de Quidditch!

– Diez puntos menos de Slytherin por discutir con el profesor. – dijo Snape de repente. – Me temo que el equipo se las tendrá que arreglar mañana sin sus talentos. Y considerando su racha de éxito durante los pasados cinco años, pienso que no es una gran pérdida.

– ¡Pero yo les compré escobas nuevas!

Snape lo miró con tristeza. – Usted sí que tiene delirios de grandeza, Sr. Malfoy. Tengo entendido que fue su padre el que donó las escobas a la casa. Y otros diez puntos menos por continuar discutiendo. Siéntese Sr. Malfoy antes de pierda todos los puntos de la casa Slytherin.

Draco hizo una mueca, tratando de ocultar sus emociones, y caminó hacia su asiento habitual.

– Ahí no. – dijo Snape. – Creo que la Srta. Zabini tendrá que sufrir hoy el no tener su, estoy seguro, excelente compañía. Hay un asiento en la parte de atrás. Por favor siéntese allí.

Draco se quedó helado, para luego moverse hacia el escritorio vacío. Él se sentó y empezó a enfurruñarse.

– Ahora. – continuó Snape, volteándose de nuevo hacia el pizarrón. - ¿Alguien me puede decir que poción se hace cuando se añade asfódelo a una infusión de gusano de madera? – Snape pausó. - ¿Sr. Malfoy?

– ¿Qué? – preguntó Draco, perdido por no haberle puesto atención a la pregunta.

Snape suspiró y miró hacia el cielo. – No solo me llega tarde, Sr. Malfoy, sino que también insulta al resto de sus compañeros con su inhabilidad en responder una pregunta del primer año. Otros diez puntos de Slytherin. Srta. Granger, ¿podría usted por favor responder a la pregunta?

– El Elixir de la Muerte Viva, profesor. – respondió Hermione prontamente, para luego aguantar la lengua, sabiendo como él se molestaba cuando ella seguía como el papagayo.

– Excelente. Diez puntos para Gryffindor.

La clase continuó en esa vena, con los Gryffindors casi sin poder creer mientras observaban al profesor destruir al joven Malfoy con maestría.

Cuando la clase terminó, Draco le había costado a Slytherin otros 40 puntos, y salió corriendo del aula casi en lágrimas.

– ¿Harry, te molestaría quedarte por unos minutos? – llamó Snape.

Harry asintió y mientras el resto de la clase salía del aula, él llamó a alguien.

– Blaise.

– ¿Sí, Harry? – la joven bruja preguntó.

– Toma setenta puntos para Slytherin. Ustedes no deberían sufrir por culpa de él. – Era la primera vez que Harry le daba puntos a alguien por algo.

– Gracias. – sonrió ella y luciendo un poco aliviada. – Les diré a todos el porqué nos los diste.

– No tenías porque hacer eso. – dijo Snape, cerrando la puerta del sótano.

Harry se encogió de hombros. – A lo mejor no. ¿Acaso se siente hoy maquiavélico?

– Después de esa actuación, seguro que sí. – dijo Snape riendo.

Harry sacó el pedazo de pergamino que tenía en el bolsillo. – Esto se lo quité a Marietta más temprano hoy. Pansy se lo dio. – el joven buscó con el dedo hacia donde corrió Malfoy, y sacando su pluma se puso a escribir un mensaje mágico con Snape leyendo sobre el hombro del joven.


Para: Terry

De: Harry

Asunto: Draco

Terry, si de veras quieres salir con Draco, él está solo ahora mismo en la torre de Astronomía. Y está muy triste. 

Harry


Un segundo más tarde apareció una respuesta.


De: El chico feliz que va a seducir

Para: El celestino

Asunto: Re: Draco

Gracias Harry, te debo una. Bueno, más de una.

T.


– Ingenioso. – rió Snape, impresionado.

Harry le devolvió la risita a Snape. – A lo mejor le hace bien.

Snape se volvió a reír, pero con ganas.

Harry le iba a preguntar a su profesor que era lo que quería cuando otro mensaje mágico llegó. Él hojeó la notificación y parpadeó, antes de ponerse un poco pálido. Él abrió el mensaje y lo leyó en estado de shock.

De: "El gran D" <dursley.dudley@students.stonewallhigh.ac.uk> - AVISO,  ESTE MENSAJE MAGICO VINO A TRAVES DEL PORTAL  DE LA RED MUGGLE!

Para: Harry Potter

Asunto: ¡Por favor no lo borres! 

Harry,

Estoy seguro de que jamás pensaste que yo te enviaría un correo e. De hecho, de seguro estas sorprendido de que yo conozca como enviar un mensaje electrónico.

No se como escribir esto, pero se que tengo que hacerlo. Mi futuro depende de que aprenda a madurar.

Supongo que debo empezar desde el principio. Fui expulsado de Smeltings al comenzar el año. Me pescaron abusando de unos chicos más jóvenes. Mis padres, después de amenazar con demandar la escuela, y la escuela riéndoseles en la cara, aceptaron y me matricularon en la Secundaria Stonewall.

Fue lo mejor que me pudo haber pasado. Solo que no lo sabía en ese momento. Aprendí mi primera lección bien rápido: Siempre hay alguien mas grande que tu. Y perder mi primera pelea en el boxeo fue una llamada a la realidad.

Después de eso fue que la conocí. Ella apenas se había transferido de una escuela cerca de Hampton.

Sheryl Thomas.

¿Creo que conoces a su medio hermano, Dean?

Pues bien, la invité a salir inmediatamente. Ella dijo que no igual de rápido. Lo cual no era una sorpresa, cuando uno pesa más que una ballena, uno como se acostumbra al rechazo.

Para mi sorpresa, ella se convirtió en mi amiga, y me dio consejos para perder peso. He estado corriendo todos los días desde que ella llegó y he estado velando lo que como de forma propia.

No te puedo decir que mis padreas hayan ayudado en algo.

De veras.

No puedo.

Al rato te hablo más de ellos. He perdido algo de peso. Por primera vez me alegro de haber perdido algo ;-)  -- No sé si conoces los emoticons pero eso era alguien sonriendo y guiñando un ojo.

Así que los dos hemos estado hablando mucho. Ella me preguntó sobre mi familia. Ella me dijo sobre su hermano Dean y lo orgullosa que se siente por él, y sobre la escuela especial a la que él asiste.

Luego vengo yo y te menciono en mi forma habitual. Bueno, digamos que cuando ella supo quien eres tú y quien soy yo por referencia, por poco pierdo a mi mejor amiga. Nunca alguien me había gritado por largo rato, y sin que la persona se repitiera siquiera una vez. Me dio miedo, me dio terror y a la vez me sentí impresionado.

Bueno. Ella me dijo lo que pensaba de mí, y la forma en que te había tratado, así como Mamá y Papá. Ella los llamó muggles asquerosos, y la mera verdad, no se porque pero el nombre les cae.

Ella me dijo que pensara en lo que me había dicho y se fue como si fuera un tornado.

Bueno, hice eso. Esta persona a quien yo aprecio mucho acababa de mirarme como si fuera algo peor que un microbio y odié el sentimiento.

Harry te debo una disculpa. Te debo mucho más que eso. Estoy tratando de tomar responsabilidad por mis acciones. De veras que lamento la forma en que te traté.

En mi defensa, voy a decir que yo no sabía como comportarme de otra forma. Mis padres me perjudicaron de la misma forma en que te perjudicaron a ti, pero de forma distinta. Ser un chico gordo, triste y mimado no era la forma en que buenos padres crían sus hijos.

También descubrí como se siente ser tratado como tu, cuando llevé a Sheryl a casa y papá y mamá pasaron la noche ordenándome que la abandonara solo porque ella es negra.

No se que mas decirte en este momento. Por favor escríbeme de vuelta. Aunque sea para insultarme y decirme que me coma mis palabras.

Dudley, ‘el no ya tan grande’ Dursley


– Es de mi primo. – dijo Harry lentamente, encontrando que se le hacía difícil creer que Dudley le hubiera escrito y de que hasta tenía sentido del humor.

– ¿Te das cuenta que si le contestas, tu mensaje puede ser seguido? Los mortífagos y el Ministerio le echan un ojo a todo el correo que sale de la Red, no les importa el que viene. – ¿Porque te sorprendes el que tus familiares te contacten? Deben de haberlo hecho en algún momento, no puedo creer que no se mantengan en contacto con su perfecto sobrino.

Harry dejó de mirar al mensaje para clavar su mirada en Snape. – ¿Qué fue lo que dijo?

Snape parpadeó. – Que tus tíos se deben de haber comunicado contigo.

– Usted en realidad no tiene idea, ¿verdad?

– ¿Idea sobre que?

– Saque su varita. – demandó Harry quitándose los lentes. – Haga Legeremencia.

Snape tragó en seco, sintiéndose preocupado de repente.

– ¿Por qué?

– Solo hágalo. – gruñó Harry.

Snape lo hizo y un segundo más tarde se encontró dentro de la mente de Harry. El profesor vio como el pequeño se sentaba en un closet, solo y hambriento con solo una araña por compañía, para luego ver un tour de la infancia del joven. El abuso físico, el pasar hambre, el abuso mental, todo. Snape trató de salirse pero Harry no se lo permitió.

Harry arrastró a Snape a través de todo hasta su primer encuentro con Hagrid.

Snape se tambaleó hacia su escritorio, mientras Harry cerraba los ojos y respiraba hondo.

– No lo sabía. – dijo Snape escuetamente. – Harry, por favor ven a verme aquí a las siete hoy. Todavía tengo algo que decirte pero creo que ahora iré a ver a Albus para decirle algunas cosas.

Harry asintió y casi sonrió al ver como Snape salía tronando del aula. El joven respiró hondo y luego convocó al verdadero Mapa del Merodeador para encontrar a Ginny.

Luego de revivir todas esas memorias, él de veras que necesitaba un abrazo.


Terry se apresuró en salir de su clase de Runas Antiguas y brincó excitado por los pasillos de Hogwarts. El joven se apresuró en subir las escaleras, brincando dos y tres escalones de tan excitado que iba.

Él entró por la puerta de la Torre de Astronomía y localizó al joven rubio mirando por una ventana hacia afuera.

– ¿Quieres hablar sobre el asunto?

– No. – respondió Draco secamente.

– Hablar ayuda siempre. – replicó Terry de forma casual, sin intimidarse por el tono del otro joven. Él sabía que no sería nada fácil pero de todos modos iba a conseguir lo que quería.

– ¿Qué sabes tú de cómo me siento?

Terry puso cara divertida. – Soy el único estudiante gay que lo dice abiertamente. Creo que se un poco sobre ser ridiculizado.

– ¡No soy gay! He salido con chicas… Pansy…

Terry rió divertido. – ¿Y que? Solo estabas tratando de ocultarlo. Muchos chicos pasan por esa fase.

– ¡No soy gay, pero gracias a esa comadreja (1) todo el mundo ahora piensa que lo soy!

– Primero que nada, no llames a Ginny de esa manera. Si alguien te escuchara te maldecirían hasta Alaska. Si Harry te escuchara… bueno, digamos que no quedaría piezas de ti para enviar a Alaska. Segundo, si no eres gay, ¿Por qué te interesa lo que piensen los demás?

Draco lo miró un poco preocupado. – ¿Qué quieres decir?

– Si fueras completamente heterosexual, no tendrías nada de que preocuparte, ¿verdad? Después de todo, eres un Malfoy.

– Pero si hasta mi padre piensa que soy gay. Y el Señor Tenebroso también. El Señor Tenebroso de seguro me hará matar por ser extraño, independientemente de que sea gay o no.

Terry sonrió mentalmente. Draco no insistió en que era heterosexual. – ¿Así que tu única oportunidad de sobrevivir es Harry?

Draco se puso pálido para luego arremeter con la cabeza contra la ventana.

– ¿Sabes? – dijo Terry. – Harry no tiene ningún problema con que yo sea gay. Siempre ha sido amigable conmigo.

Draco gruñó. – ¡Te repito que NO SOY GAY!

– ¿Cómo lo sabes?

– ¿Qué?

Terry se inclinó hacia Draco atrapando al rubio contra la ventana. – Si nunca lo has tratado, ¿Cómo puedes estar tan seguro? – murmuró él, su aliento rozando contra los labios de Draco.

Lentamente, Terry cerró la distancia entre los dos muchachos.


Ginny estaba sentada con Ron y Hermione en la mesa de Gryffindor almorzando. Ella miró cuando la puerta se abrió y sonrió feliz cuando vio entrar a Harry. Su sonrisa se desvaneció inmediatamente cuando se dio cuenta que algo estaba mal. Poniéndose de pie, la muchacha caminó apresurada hacia su chico halándolo para darle un fuerte abrazo.

Ella sonrió levemente cuando lo sintió relajarse contra su cuerpo, usando la fuerza de ella para apoyarse. Sin decir nada, ella lo haló hacia la mesa más cercana y lo hizo sentarse. Ella se sentó a su lado y colocó las piernas sobre el regazo de él. Ginny movió un brazo del joven sobre sus hombros y se acurrucó contra el pecho del muchacho. Ella esperó hasta que él hablara sabiendo que el joven lo haría cuando estuviera listo.

Ella sintió su pelo moverse un poco cuando Harry respiró hondo y su sonrisa cambió a una de contentura, sabiendo que su amor estaba recibiendo el apoyo que necesitaba.


– Venga. – dijo Ron, poniéndose de pie.

– Tengo la impresión de que quieren estar solos. – dijo Hermione calmadamente.

Ron se volteó hacia ella y sonrió. – He crecido un poco, ¿sabes? – replicó él. – Creo que ahora tengo la capacidad emocional de una cuchara sopera. Solo quería hacer guardia y asegurarme que nadie los molestara. Ellos se sentaron en la mesa de Slytherin.

Hermione lo miró y le sonrió con orgullo. La joven se inclinó y le dio un beso suave en los labios. – Yo diría más que una cuchara sopera, Sr. Weasley. – dijo suavemente.

Juntos, los dos se movieron, para mantenerse un poco alejados de los otros dos. Al cabo de unos segundos, más miembros del ED se le unieron.

El Gran Salón se fue llenando poco a poco de más alumnos almorzando. El nivel de ruido se mantuvo bajo, ya que nadie quería interrumpir lo que estaba pasando en el fondo de la mesa de Slytherin. Aquellos que quizás pensaron sería divertido inmiscuirse, fueron persuadidos de no atreverse gracias a las miradas duras de la guardia de Harry.


– Le enseñé a Snape mi infancia. – dijo Harry ya calmado. – Le enseñé todo.

Ginny asintió. – ¿Me lo enseñas?

Harry su puso rígido. – ¿Perdón?

Ginny ladeó la cabeza para poder verlo de frente. – Quiero entenderte. – dijo suavemente. – Necesito entender.

– No es nada bonito. – le advirtió el joven, no muy seguro porque no estaba diciendo que no instantáneamente.

– Por favor Harry. – le rogó ella, sus ojos grandes y claros, la expresión de su rostro una de completa sinceridad.

Con mucha reticencia, pero a la vez con algo de ganas, Harry tomó su varita y lanzó el mismo hechizo que hizo Snape y entró en la mente de Ginny para pasarle todas las memorias que le había mostrado a Snape. A diferencia del maestro, Ginny se mantuvo firme, absorbiéndolo todo sin chistar. La única señal de que eso le estaba afectando fue la sola lágrima que bajó por su mejilla.

Cuando todo terminó, ella se quedó quieta por un segundo para luego abrazarlo y darle un beso suave.

– Eres increíble. – murmuró ella contra los labios del joven. – Tuviste una crianza similar a la de Tom y como sea eres lo opuesto a él. Donde él quedó torcido y todo enfermo, tu eres brillante, fuerte, derecho y limpio. Nunca dejaste que el odio y el enfado entraran a tu mente o a tu alma. Tú te quedaste puro. – Ella se alzó para besar la cicatriz de la frente del joven, para luego sentarse a horcajadas frente a él. – Te amo, Harry James Potter, de una forma tal que nadie mas jamás podrá comprender. Tú eres el centro de mi existencia. Todo gira en torno a ti y no te tendría de otra manera. Nunca más tendrás que verlos o lidiar con ellos por ti solo. Siempre estaré ahí contigo a cada paso, te lo prometo.

Harry sonrió levemente y luego colocó sus brazos alrededor de ella para esconder su rostro en el cuello de ella. Los dos se mantuvieron así por unos minutos.,

– ¿Te sientes mejor? – preguntó Ginny cuando se separaron lentamente.

– Sí. – sonrió Harry.

Ginny miró su reloj. – ¿No que te ibas a reunir con Parvati y Lavender?

Harry asintió, un poco renuente a dejarla.

– Yo tengo que ir a Aritmancia, mi amor. ¿Tienes tu llave de Gringotts?

Harry negó con la cabeza, con una pequeña sonrisa en la cara.

– Ve a buscarla. Les diré a Fred y a George que te tengan algo para que comas por allá.

– Sí mi amor. – dijo Harry con una vocecita medio en broma.

– Tontín. – rió Ginny, dándole un golpecito. – Te veré mas tarde.

Harry asintió, se puso de pie, la besó en el pelo y salió del salón, sintiéndose mucho mejor que cuando entró al lugar.

Ginny lo observó irse y esperó hasta que él salió del salón para luego ponerse de pie, su expresión cambiando a una de coraje, con los ojos brillando, mientras buscaba su varita.


Hermione y los otros observaron como Ginny consolaba a Harry, como ella recibió el encanto y como lo animó. Todos suspiraron con alivio cuando vieron al joven salir del Gran Salón de buen humor, aunque Hermione estaba algo sorprendida por lo bien que Ginny estaba tomando las cosas. Ella había visto la lágrima bajar por el rostro de la pelirroja, y por la reacción de Ginny, Hermione estaba bastante segura que todo tenía que ver con la infancia de Harry.

Esa observación salió volando por la ventana un segundo mas tarde cuando una expresión de intenso coraje apareció en la cara de la pelirroja mientras sacaba su varita.

– Rápido. – gritó Hermione. – ¡Ron, Dean, hagan unos blancos, rápido! Todos los demás, lancen escudos y protejan a los otros estudiantes de cualquier proyectil.

El ED se movió rápido, siguiendo las órdenes de Hermione. Todos vieron cuando Ginny gritó.

– ¡Esos malditos, sucios, arrogantes, egoístas MUGGLES!!! – cada palabra iba acompañada por una descarga de magia pura que incineraba los blancos.

Ginny respiró hondo, luego guardó su varita en el bolsillo, para dirigirse hacia los miembros del ED.

– Ron, quiero que te comuniques con nuestros hermanos. Diles que cualquier idea que ellos tenían sobre la crianza de Harry se quedó corta, ya que fue peor, mucho peor. A todos los demás, quiero ideas para saber como vamos a vengarnos de los Dursley. – ella casi escupió el nombre. – Y hacer de sus vidas un infierno. Quiero algo sutil, la muerte sería algo demasiado bueno. Nadie trata a Harry de esa forma y se escapa como si nada.

– ¿Qué tan malo fue, Ginny? – preguntó Hermione suavemente, mirando en los ojos de la otra chica un volcán de emociones a punto de estallar. Hermione confiaba en el juicio de Ginny, pero sentía que una descripción ayudaría a motivar a los otros y explicar a los maestros que estaban observando lo que estaba pasando.

– Ellos lo obligaron a sentarse dentro de un closet oscuro por dos días. Sin agua ni comida, ni siquiera una luz. – dijo ella como si estuviera rechinando los dientes. – ¡Y él tenía un brazo roto en ese momento y solo tenía seis años de edad!

Gemidos de horror se escucharon entre los estudiantes.

Hermione asintió ocultando su horror. Memorias del Harry amable y tímido la primera vez que lo conoció le llegaron a ella y sintió el enojo crecer. – Encontraremos algunos hechizos, Gin, no te preocupes por eso.

Al lado de ella, Ron asintió. – Les enviaré el mensaje mágico inmediatamente. Nadie se burla de uno de los nuestros.

Hermione miró alrededor. Los miembros del ED estaban en un círculo alrededor de los tres, el resto de los alumnos fuera del círculo, y los dos profesores supervisando el desayuno estaban al margen.

– Eso va para todos ustedes también. – dijo ella a todos los estudiantes reunidos alrededor de ellos, un poco incómoda al tener que hacer un discurso. – Lo que hacemos por Harry, lo hacemos porque sabemos sin lugar a dudas que él haría lo mismo, sino más, por nosotros. Si no se han unido al ED, únanse ahora. Cada miembro es tratado como familia. Cada quien se interesa por cada uno. Nosotros estaremos ahí con Harry cuando él se enfrente a Voldemort, asegurándonos que él pueda hacer su trabajo.

– Y estaremos ahí con él para celebrar cuando venza a ese mequetrefe. – la voz de Ginny se escuchó, el enojo ya cosa del olvido.

Hubo un segundo de pausa antes de que todos gritaran a viva voz.


– ¿A veces te da la impresión de que somos superfluas? – preguntó la profesora Vector mientras observaba a los estudiantes salir del salón.

– Se lo que quieres decir. – la profesora Sinistra suspiró. – Estos chicos aprenderían mucho si prestaran la misma atención en Astronomía como lo hacen con nuestro nuevo asistente de profesor.

– ¿Cómo te sientes sobre eso? Me refiero a un estudiante que no está en su último año y ya es profesor.

– Locura. Bueno, lo sería si fuera otra persona. A veces tengo la impresión de que estoy presenciando una legenda cuando estoy cerca de él. Él tiene esa fuerza escondida, esa determinación, dentro de él, lo cual significa que nunca se rendirá, no importa lo que se le pare al frente.

– No me gusta. – admitió Vector. – Pienso que él debería pasar el tiempo persiguiendo a la Srta. Weasley, como su padre hizo con su madre. No debería estar metido en todo este lío de guerra y destrucción.

– Todos queremos ver al Gran Cretino vencido. – dijo Sinistra.

– Y eso es otra cosa. – interrumpió Vector. - ¿Desde cuando estamos nosotros tomando lecciones de lingüística de los estudiantes?

– No es solo de los estudiantes. – dijo Sinistra reprochando. – Albus dijo que el temor al nombre incrementa el temor al hombre. Llamarlo el Gran Cretino elimina ese problemita. Es difícil temerle a alguien con un nombre tan tonto.

– Es que a veces… mira lo que acaba de pasar ahora. Tuvimos a un estudiante deprimido, el cual fue animado por su noviecita con unas demostraciones públicas de afecto, algo que normalmente haría que alguno de nosotros dijera algo al respecto y posiblemente quitar puntos. Tuvimos un hechizo en el medio del almuerzo, hechizo que no debería ser del conocimiento de ningún estudiante y que nunca se ha visto en Hogwarts. Luego tenemos un grupo de estudiantes actuando como guardianes, asegurándose que los otros dos no fueran interrumpidos mientras tomaban una mesa entera para ellos, para luego tener una demostración de magia de la que no se ha visto aquí en décadas, incluyendo un par de rabietas llenas de magia pura que no debería ser posible para ninguno de nuestros estudiantes, mucho menos una del quinto año. ¡Y para colmar la copa, otra estudiante usa la oportunidad para reclutar mas gente para un club que el año pasado era ilegal!

– ¿Te sientes mejor ya que te sacaste todo eso del pecho?

Vector se ruborizó un poco. – Es que… nosotras somos maestras, pero Harry, Ginny, Hermione, y en menor grado, Ron, tienen más control sobre el resto del estudiantado que nosotras. Me apenan un poco los del séptimo año, o mejor dicho, me apenarían si ellos no fueran parte de todo esto. Ellos son los estudiantes superiores, pero ya nadie sabe quienes son los premios anuales. Y cuando les pregunté al respecto, los dos solo se encogieron de hombros y me dijeron que al menos las cosas eran mas fáciles para ellos. Todos los problemas que normalmente ellos se harían cargo, están siendo solucionados por Harry y sus amigos.

Hubo una pausa cuando Vector se vio sorprendida. – Y yo lo estoy haciendo también.

– ¿Haciendo que?

– Llamando a Harry y al resto de sus amigos por sus nombres. ¿Qué pasó con la relación formal entre personal y pupilo?

– Harry ya es parte del personal. – razonó Sinistra con una sonrisa. – Estas viendo esto desde el punto de vista equivocado.

– ¿Qué quieres decir?

– Debes ver esto como una buena oportunidad para conocer e influenciar una generación excepcional de estudiantes. – dijo ella. – Tenemos la oportunidad de participar en hacer historia. Cuando pasen los años la gente va a hablar de estos estudiantes como los salvadores del planeta y nosotros seremos los que le enseñamos y ayudamos a convertirse en lo que son. ¿Qué mas podemos pedir como maestros profesionales? Que aquellos a quienes les enseñamos salieron de aquí llenando su potencial. Mira cuantos muchachos han muerto gracias al Gran Cretino, con toda esa enseñanza perdida por culpa de un Cretino mega-maniático.

Vector sonrió lentamente. – Tienes razón, y sabes que, me siento un poco celosa. Albus, Minerva, Filius, Pomona y hasta Severus están más envueltos que nosotras.

– Piensa en eso. – Sinistra dijo suavemente, sus ojos con una expresión un tanto de arrepentimiento mientras recogía un libro para irse. – Una vez vi una película muggle, muy buena historia, pero había una cita que aplica aquí. ‘Con los poderes viene una responsabilidad enorme.’ ¿Harías lo que se necesita hacer si tuvieras ese poder? Harry todavía es tan joven, pero ha estado bajo el Cruciatus varias veces. ¿Estarías dispuesta a pasar por eso?

Vector negó con la cabeza, un poco avergonzada.

– Por eso es que estamos atrás, ayudando donde podemos. No hay nada de que avergonzarse, solo significa que no podemos sentirnos resentidas si Harry recibe tratamiento especial, y por asociación sus amigos. Estos estudiantes extraordinarios están arriesgando sus vidas por la gente normal. La gente como nosotras.


Snape se dirigió a la oficina del director con la fuerza de un tornado y de un humor terrible, con su capa volando detrás de él como si fueran las alas de ángel vengador oscuro en una misión de venganza. Alumnos salieron corriendo cuando lo vieron caminar, preocupados de que el viejo Snape estuviera de vuelta.

Él escupió la contraseña a la gárgola y corrió escaleras arriba, entrando como alma que lleva el diablo a la oficina e ignorando a los otros tres jefes de casas que estaban disfrutando del almuerzo con el director.

– ¿Qué demonios estaba usted pensando?

Albus parpadeó perplejo. – ¿Perdón?

– Dejando a Harry con esos… esos… muggles. – por la forma en que Snape dijo la última palabra era claro que él pensaba la palabra algo demasiado bueno para describir a los Dursley.

– Ellos no son tan malos. – dijo Dumbledore calmadamente.

– ¿Qué no que? – Snape sacudió la cabeza, una risa amarga escapándose de sus labios. – Yo le enseñaré que ‘no tan malos’ eran ellos. – Snape sacó su varita y lanzó el mismo hechizo que hizo Harry, pasando las memorias que había recibido hacia los otros. Era signo de la confianza que tenían en él que le dejaron hacer eso.

Un silencio absoluto recorrió la mesa, el cual solo fue roto por el ruido de telas contra una silla cuando Dumbledore se dejó caer contra el espaldar.

– Déme una buena razón para que yo no me Aparezca allá y los convierta en sapos. – dijo Filius, a la que comprendió lo que acababa de experimentar, y tan enojado que hasta tenía humo saliendo por sus orejas.

– Porque para cuando hayas llegado allí yo ya los habré convertido en setas. – replicó Sprout poniéndose de pie.

– Ustedes no harán semejante cosa. – rugió Minerva. – Harry es mi estudiante, así que me toca mí el transformarlos en libreros para mi habitación. – y dicho y hecho, caminó hacia la puerta con determinación.

– ¡Siéntense!  - la voz de Albos resonó en el lugar como un látigo. Antes de hablar el anciano respiró hondo. – Todos ustedes, tomen asiento por favor.

Renuentes, todos hicieron lo que se les pidió.

– ¿Saben ustedes la edad que tengo?

– Unos 150. – bufó Snape, un poco confundido con el cambio de tema. – ¿Eso que tiene que ver con Harry?

– Paciencia, querido Severus. En realidad tengo 162 años.

– En todo ese tiempo he visto tanto que ya estoy cansado. Mis huesos me duelen cada mañana cuando me levanto. Todo lo que quiero es correr esta escuela por unos cuantos años más, ver a Voldemort vencido para luego enfrentarme a la próxima gran aventura con una sonrisa en la cara.

Sus cuatro jefes de casas lo miraron con ojos agrandados de la sorpresa, ya que nunca lo habían visto tan abierto y vulnerable.

– Cuando me enfrenté a Voldemort al final del curso, me tomó dos días recobrar mi poder mágico a la normalidad. Si él hubiese atacado otra vez, me hubiese acabado.

– He cometido muchos errores en mi vida, y me temo que la decisión que tomé con Harry fue una de las peores. De veras que pensé que estaba haciendo lo mejor. Que Harry crecería con gente que lo quisiera, lejos de las presiones de ser el Niño que Vivió. De que tendría una niñez.

– Como muchas cosas en esta vida, pensé que mejor era el mantenerme alejado. Yo tenía mucho trabajo corriendo la escuela, gente a quien velar, un ministerio que guiar, y reuniones del Mugwump que asistir.

– Cuando Harry llegó aquí por primera vez, al principio pensé que era tímido y no pensé más al respecto. Todo lo que él hizo después de su llegada me hizo ver el joven tan notable era él y pensé que la vida en su casa era normal, así que decidí ignorar las otras señas que él mostraba. Se que él mencionó algo al respecto pero debo confesar que yo pensaba que eran las exageraciones de un adolescente; que él no quería regresar a un ambiente no mágico.

– Yo le dije la verdad, que era el mejor lugar para él, por la fuerte protección sanguínea que sus parientes proveían. Yo no le dije que yo podría haber creado las barreras en cualquier otro lugar. Con el mundo mágico tan inter-relacionado cualquier familia hubiese bastado. No le dije que me hubiese tomado más magia, más magia de la que estaba dispuesto a gastar y de la cual sabría que no podría recuperarme.

Los cuatro maestros se echaron atrás en sus asientos, mientras Severus llenaba cinco vasos con Whisky de Fuego.

– Tanta presión para alguien tan joven. – Dijo Filius en tono grave.

– ¿Perdón? – preguntó Ponoma sorprendida por el comentario.

– Oh, me adelanté en la conversación. – el diminuto hombre dijo. – Albus le ha estado dando a Harry mucha libertad este año. Me pregunté el porque cuando lo comparas con años anteriores. Me temo que Albus tuvo un sabor de su propia mortalidad esa noche y que se dio cuenta que el joven necesitaría toda la ayuda posible.

– Con esto de la profecía que dice que Harry es el único que puede vencer a Voldemort, Albus es el único que puede ayudar.

– Si miran a lo que Harry ha hecho en estos últimos años, es increíble. Él tiene un grupo de amigos que son muy leales. Yo no iba a mencionar esto, pero me temo que una de mis estudiantes intentó interferir con la relación de Harry y Ginny. Ella no lo hará mas, Hermione le dio una lección en como vivir con responsabilidad. Un grupo de chicas prometió encargarse de la instigadora para que así Harry se enfoque en otras cosas.

– El ED es fanáticamente leal a él, y esto lo sé gracias a Severus y al grito de esta mañana durante el desayuno. La mitad de los miembros de la Orden lo seguirían, y más si Albus le apoyara. La gente reconoce a Harry como el macho alfa. Él es un líder natural que se parará al frente en una batalla y que hará lo que crea es lo correcto.

– Es interesante que menciones eso. – interrumpió Minerva suavemente. – La forma animaga de Harry es un lobo. – Ella no mencionó la otra forma a propósito. – Harry tiene una lealtad feroz a su pareja y a su manada. Él ve a Voldemort como una amenaza para la estabilidad de su manada y está preparado para enfrentarse a esa amenaza.

– Tienes razón, Filius. – Albus re entró la conversación. – Cuando me recuperaba de la pelea con Voldemort, pensé en muchas cosas y decidí que quizás controlé demasiado a Harry. Decidí este año darle la libertad que quisiera y esperar que fuera bueno para él.

– Creo que puedo decir que mi fe ha sido recompensada. Mi escuela es otra vez. Los estudiantes son amigos con estudiantes de otras casas. Están apoyando al que ellos saben es la persona que puede darles una vida normal. La magia de Harry esta creciendo a pasos agigantados así como su razonamiento y percepción. Él está creciendo, mas rápido de lo que yo quisiera, pero no tenemos ese lujo para que él lo haga normalmente.

– Si algo me pasara a mí, él tiene que estar listo para entrar en mis zapatos. Así que tenemos que continuar en tratar de ayudarlo.

– Todo esto no explica el porque no puedo ir y presentarle a esos muggles la punta dura de mi varita. – dijo Snape calmadamente. Su furia para con Albus ya había pasado pero su furia para con esos dos asquerosos ejemplos de humanidad estaba todavía presente.

Albus sonrió débilmente. – No lo explica, ¿pero de verdad esperan que la Srta. Weasley no tenga planes por su cuenta?

Sonrisas idénticas aparecieron lentamente en cada una de las caras de los maestros mientras digerían las palabras del director. Eran sonrisas que eran un poco feraces.

– Creo que llamaré a una reunión completa de la Orden a las 9pm hoy en la noche. – dijo Dumbledore contemplando profundamente. – Será interesante ver como reaccionan todos cuando Harry se una.


De: El varón más joven

Para: Hermanos todos

Cc: Mamá, Papá, Canuto, Lunático

Asunto: Harry

Chicos,

Hoy durante el almuerzo Ginny persuadió a Harry a que le mostrara exactamente como fue su niñez. Hermione dice que fue una forma de Legeremencia.

Bueno, me temo que por más malo que sea que lo hayamos imaginado, Ginny dice que fue mucho peor. Esos asquerosos muggles encerraron a Harry en un armario por dos días, sin aguan, sin comida, ni siquiera una luz cuando tenía seis años. ¡Y él tenía un brazo roto en ese momento!

Demás está decir que nuestra hermanita no está nada complacida. De hecho, si ella algún día me mirase de la forma en que la vi hoy, les juro que dejo el planeta. De forma permanente.

Antes de que salgan corriendo, y sí, Sirius, me estoy refiriendo a ti, Ginny ya está coordinando la venganza.

Ron


De: Molly

Para: Familia (extendida)

Cc: Ginny

Asunto: Re: Harry

Anejo: receta.pmt

¡Mira esos sucios muggles! ¡Cómo se atreven a encerrar a Harry dentro de un armario! Si pensara que les haría bien, les enviaba un Aullador.

Ginny, anejado está una pequeña receta de pociones que cociné hace unos cuantos años. Cambiará sus gustos paladares de forma tal que no importa lo que coman, todo les sabrá a frijoles. El cambio es permanente.

Mamá


De: Canuto y Lunático

Para: Todos los Weasley

Cc: La pelirroja chulita

Asunto: Re: Re: Harry

Anejo: trucosverdad.pmt

Probablemente es buena idea que Ginny se encargue de esto. Yo no soy precisamente conocido por mi delicadeza o auto control y, bueno, digamos que cuando a Remus se enoja, el lobo escondido sale a jugar.

Nuestra contribución a la causa está basada en par de reuniones que tuvimos con Petunia en el pasado. Esta maldición hará que la víctima diga lo que verdaderamente está pensando cuando menos se lo imagine, no importa con quien estén hablando.

C&L

--
Gruñendo….


De: Perce

Para: Familia & Canuto y Lunático

Cc: Ginny

Asunto: Re: Re: Re: Harry

Anejo: anti-ministerio.pmt

¿Cómo se atreven? Tengo la tentación de hacer que los arresten pa’ que los metan en Azkaban! No me importa para nada el pequeño detalle de que nunca haya habido muggles ahí. De todos modos, me voy a aguantar el impulso original y en este caso dejar que alguien mas implemente un castigo apropiado.

Ginny, anejo a este mensaje es un pequeño encantamiento para la casa de ellos. Esconderá toda la magia que salga del área para que el ministerio no se entere.

Por favor, tengan cuidado con este hechizo, es un secreto de estado.

PJW

--
La información de este mensaje mágico es confidencial y puede ser privilegio legal. Este mensaje es únicamente para el destinatario original. El acceso a este mensaje mágico por cualquier otra persona no esta autorizado. Si usted no es el destinatario, cualquier revelación, copia o distribución u otra acción tomada u omitida en relación con el mensaje es prohibida e ilegal.


De: Los Megelos 

Para: Percy

Cc: Los demás

Anejo: justicia.pmt

Asunto: Re: Re: Re: Re: Harry

Percy, la próxima vez que te veamos te vamos a dar soberano abrazo. De veras que eres un Weasley de nuevo. Y no te preocupes, no vamos a abusar de tu hechizo, eso no se le hace a la familia.

Gin, nuestra maldición es un poco mas difícil de hacer, pero ciertamente mas divertida. Nos encantaría poder verles sus caras cuando despierten y vean que cambiaron de cuerpo. Les durará todo el día y cuando vayan a dormir cambiarán de vuelta.

Mamá, estamos muy impresionados con tu poción. Es disimulada y profunda. Y todos estos años tú diciendo que no sabías de donde habíamos sacado nuestra habilidad para las bromas. Apostamos lo que sea a que de joven eras bien bromista, ¿Verdad, Papá?

Gred

--
Sortilegios Weasleys – Muy pronto en el Callejón Diagon


De: Arthur en el trabajo

Para: los que buscan venganza

Anejo: hogwartseffecto.pmt

Asunto: Re: Re: Re: Re: Re: Harry

Me alegro ver a la familia trabajando unida en esto.

Una de las cosas que hacemos en el trabajo es como detener artefactos muggles. (Algunos de sus juguetes son peligrosos). Esto que envío recrea el efecto que Hogwarts tiene en máquinas elastricticalas. Lo varié un poco y una vez activado interrumpirá todo en la casa por un corto periodo de tiempo a intervalos al azar.

En cuanto a su madre, ¿Por qué creen que me casé con ella?

Arthur

--
El ministerio de Magia controla rutinariamente el contenido de los correos mágicos que se envían y se reciben a través de su red con el propósito de asegurarse de que cumplen con las pólizas y requisitos previamente establecidos. Los empleados no pueden ni deben archivar mensajes o anexos que reconozcan el retorno de Aquel-Que-No-Debe-Ser-Nombrado, o difamar el buen nombre de Cornelius Fudge. Mensajes de esta naturaleza que son enviados a través de la red del Ministerio de Magia serán interceptados por Aurores altamente entrenados y la persona responsable será arrestada y condenada a diez (10) años en Azkaban. El Ministerio de Magia no se responsabiliza por cargos hechos al mensaje una vez ha sido enviado. Si se vierten opiniones, éstas no necesariamente son del Ministerio o de Cornelius Fudge. Este mensaje mágico y cualquier archivo transmitido son confidenciales y son únicamente para la persona o entidad interesada. Si usted no es el destinatario o la persona responsable de enviar el mensaje, usted no podrá copiar, reexpedir, revelar ni usar parte o el mensaje en su totalidad de ninguna manera. El hacer eso es ilegal. Si usted recibió este mensaje por equivocación por favor de avisar al remitente inmediatamente.


De: Casi les tengo lástima  

Para: Familia y Amigos

Cc: Dragoncita

Anejo: alientodedragon.pmt

Asunto: Re [muchos]: Harry

Dije casi…

Lo que envío es, digamos que cuando se lance el hechizo, ustedes no van a querer estar en contra del viento. Sonrisa

C.

--
Draconis dominium


De: Parece que soy el último  

Para: Familia y Amigos

Cc: Enana

Anejo: MaldiciónEgipcia.pmt

Asunto: Re: Re [muchos]: Harry

Esto es lo que me pasa por irme a almorzar temprano. Regreso para encontrarme que Mamá era una bromista, Percy es un Weasley de a verdura, y que los Merodeadores  no han perdido su estilo, Fred y George han probado que son todavía los maestros y esos asquerosos muggles se merecen todo lo que les va a caer encima. ¿Cómo en el nombre de Merlín Harry salió de esa casa de la forma que es?

¿Qué, que puedo añadir? Este es uno de las maldiciones de Ramses el grande. Es una combinación de un hechizo de Cupido con un hechizo de lealtad, con la parte de afección removida. Eso significa que los dos estarán unidos por el resto de sus días, sin poder divorciarse o separarse.

Bill


De: Ginny

Para: Familia y Merodeadores

Asunto: Venganza

Gracias a todos, los amo. (Sí, a ti también Canuto, pero cuidado como me llamas al frente de Harry, ya que él es algo posesivo.)

Podría poner en una lista cien diferentes cosas que le hicieron a Harry y créanme cuando les digo que nos estamos quedando cortos. ¡La idea de Percy es muy buena! de esta forma Harry no se tiene que enterar y nosotros sentiremos que se hizo justicia.

Les voy a hacer bien claro que es un castigo por la forma que trataron a Harry, no quiero que piensen que es mala suerte o algo así.

Fred, George, Harry va de camino a Gringotts para luego pasar a verlos. Él no almorzó nada, así que por favor asegúrense que coma algo (¡y nada de bromitas!)

Una agradecida Gin.


De: El dúo dinámico  

Para: La Dínamo

Cc: El resto de los participantes

Asunto: Re: Venganza

No hay problema Gin, nos aseguraremos que coma algo. Y no le vamos a hacer ninguna broma, ayer él se comportó muy bueno con nosotros.

Forge

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Sortilegios Weasleys – Muy pronto en el Callejón Diagon


De: Molly

Para: Los gemelos

Asunto: Almuerzo de Harry

¿Podría alguno de ustedes brincar a casa? Le hice a Harry un par de sándwiches.

Los quiero a los dos,

Pórtense bien,

Mamá


– ¿Están listas? – preguntó Harry cuando se acercó a Lavender y Parvati.

Las dos muchachas se miraron una a la otra, un poco nerviosas y sonrieron. – ¿Cómo vamos para allá? ¿Trasladador?

Harry negó con la cabeza. – ¿Pueden mantener un secreto?

Las dos asintieron a la vez, más que dispuestas a confiar en Harry.

Él sonrió y agarró las manos de ambas. Cuando las tocó, los tres se desvanecieron de Hogwarts y reaparecieron dentro del vestíbulo de Gringotts.

Harry miró a las dos muchachas y esperó a que se recobraran.

– ¡Puedes Aparecerte! – Lavender balbuceó, una expresión de shock en el rostro.

– Shhh. – murmuró Harry, poniendo un dedo frente a sus labios. – Es un secreto, ¿recuerden?

Parvati asintió, sus ojos enormes mientras miraba a Harry con un dejo de admiración en los ojos.

– Vamos. – Harry sonrió y abrió la puerta del vestíbulo.

Fred y George habían arreglado la cita para Lavender y Parvati así que un duende huraño las escoltó a una oficina inmediatamente.

Harry tomó asiento y distraídamente conjuró un pedazo de pergamino y pluma y empezó a hacer su tarea de pociones.

– ¿Sr. Potter? – una voz preguntó amablemente rompiendo la concentración del joven.

Harry levantó la mirada y vio a un duende pequeño. El duende parecía como todos los duendes, sin facciones reconocibles, así que Harry decidió adivinar. – ¿Griphook?

El duende enseñó sus dientes en lo que el joven mago esperó era una sonrisa. – De hecho. ¿Ha venido a visitar sus nuevas bóvedas?

Harry parpadeó. – No sabía que tenía bóvedas nuevas. – admitió el joven.

La expresión de Griphook cambió en lo que probablemente era un fruncido de ceño. – Muy extraño. Nosotros tratamos de contactarlo, Sr. Potter.

– El testamento de sus padres era bien específico. A usted se le dejó una pequeña cantidad para pagar la escuela, hasta la mayoría de edad, excepto en el caso de que ellos o el resto de su familia muriera.

– Pero mis tíos están todavía vivos. – razonó Harry.

Griphook hizo una mueca desdeñosa. – Me temo que los muggles no cuentan cuando se trata de guardianes mágicos.

– Bueno, mi padrino está vivito y coleando.

– Ah, sí, el Sr. Black. – dijo Griphook. – Un testamento es un documento mágico, Sr. Potter. Un contrato firmado y sellado por magos poderosos en la presencia de sus padres y el Sr. Black. A la que su padrino fue declarado muerto, el contrato se terminó y la herencia entera de sus padres pasó a su control.

Harry tenía una expresión de shock en su rostro.

– Sugiero que vaya y le eche un vistazo, Sr. Potter. – aconsejó Griphook de forma amable. O tan amable como lo podía hacer un duende.

Harry asintió y envió su tarea de vuelta a Hogwarts. – ¿Puede arreglar para que mis amigas se les atiende bien en lo que regreso?

– Será un placer, Sr. Potter.

El paseo por las catacumbas hizo recordar a Harry su primer año, cuando viajó en la montaña rusa por primera vez. El efecto fue tan confuso y mareado como la vez pasada.

El carrito se detuvo frente a una puerta enorme con un masivo escudo medieval. Los colores primarios del escudo eran rojo y plateado, con un cuadrado en negro en el medio. Tres estrellas plateadas brillaban en la luz tenue, dos en la esquina derecha superior y una en la esquina izquierda inferior, separadas por una andana plateada. En el tope del cuadrado estaba un casco elegante, lo que hizo recordar a Harry las leyendas de Arturo y las Cruzadas. Estaba rodeado por una ráfaga de rojo y plateado, entrecruzándose en un patrón que parecía lazos de la más fina seda que salían del casco. Encima del casco, sentado estaba un brillante león dorado, el cual parecía estar durmiendo.

Debajo del escudo, en letras doradas estaban las palabras 'Audaces fortuna juvat'.

– La fortuna favorece al audaz. – tradujo Griphook sin que le preguntaran. – Un lema mas que apropiado para una casa antigua y real.

– ¿Real? – Preguntó Harry.

Griphook tenía lo que solo podía definirse como expresión de sorpresa en su cara. – Sugiero que estudie la historia de su familia en algún momento, Sr. Potter. A veces las respuestas de hoy se encuentran en el pasado.

Harry asintió solemnemente, ninguna otra acción parecía adecuada. – ¿Cómo la abro? –  preguntó él cuando se dio cuenta de que no tenía una llave.

– Acérquese a la puerta, Sr. Potter. Solo un verdadero Potter puede abrirla.

Cuando Harry se acercó a la puerta, el león pareció despertar y fijó la mirada en el joven mago.

El león se paró en sus patas traseras y dejó salir un rugido estruendoso.

Harry se quedó helado, sacudiendo la cabeza para aclarar sus orejas.

– Aproxímese. – dijo el león con voz rimbombante. – Pero cuidado, porque solo un verdadero miembro  de la Casa Potter puede abrir mis puertas.

Harry caminó hacia al frente lentamente, mentalmente preparándose para Aparecerse de allí si la cosa se ponía peliaguda.

– ¡Deténgase! – el león ordenó. Cuando Harry obedeció instantáneamente, el león continuó. – Coloque su mano en las estrellas.

Harry alargó su mano izquierda, mientras las palabras de Alastor Moody resonaban de repente en su mente: ¡Vigilancia Constante! Su mano derecha la dejó a su lado. Cuando tocó la parte de abajo del escudo, las estrellas empezaron a girar rápidamente. Antes de que pudiera reaccionar, las estrellas lo habían aspirado adentro.

Gris. Todo estaba gris. La falta de color era tan opresiva que parecía sacarle el aliento de su cuerpo. Harry miró alrededor con cuidado, listo para cualquier cosa de ser necesario.

De repente escuchó una tos detrás de él y se giró con las manos en alto.

– ¿Necesita una manita? – una voz agradable preguntó con curiosidad. Un viejo hombre entró en foco, vistiendo unas túnicas que parecían de origen militar. – Oh, uno que no usa varita. – el hombre dijo con admiración en la voz. – Vaya no ha habido uno de esos en la familia en mas de un milenio.  Excelente. ¿Por qué no se sienta?

Harry miró alrededor y parpadeó. El tono gris se había ido, reemplazado por una cabaña con un fuego en el hogar. Detrás de él encontró una silla cómoda en la cual se sentó.

– ¿Dónde estoy?

– Donde es una interesante pregunta. – dijo el anciano. – Sin embargo, en que fecha se encuentra sería lo más pertinente.

Harry sonrió un poco socarrón. - ¿Por qué todo el mundo que conozco tiene que hablar en acertijos por los primeros diez minutos? ¿Acaso es una ley que no conozco?

El hombre lo observó por unos segundos antes de soltar una risotada.

– No es amable arruinar la diversión de un anciano. Hablamos en acertijos para hacer que los jóvenes admiren nuestra inteligencia.

– Oh, lo siento. – sonrió Harry. - ¿Bueno, en que fecha me encuentro?

– 1323. – sonrió el hombre. – Soy el actual custodio de la bóveda de los Potter. Los hechizos envían tu espíritu para conocerme para que yo… ¿Cómo es que dicen los jóvenes en sus días?... Oh… investigarlo de rabo a cabo. ¿Cual es su nombre?

– Harry James Potter.

– Ah, el único hijo de Lily Evans y James Potter. ¿Presumo que murieron?

– Hace un tiempo ya. – dijo Harry blandamente, sus emociones en guardia.

– Que lástima. – el hombre suspiró. – Algunos Potter parecen que viven para siempre mientras otros se van de forma trágica antes de tiempo. Yo espero que usted sea de los de la primera categoría.

– Sí, yo también.

El mago sonrió. – Cuénteme sobre usted, Harry. ¿Le gustaría una taza de té?

Harry asintió y después de un sorbo empezó a hablar. Fue a mitad de su relato que se dio cuenta que el anciano solo se sentía solo y con eso en mente le puso mas empeño en la conversación, dándole a su antepasado toda la cortesía que merecía.

– Gracias. – el anciano sonrió amablemente. – Usted es más que bienvenido a visitar la bóveda de los Potter. Cuando llegue allí le sugiero que busque dentro del cofre inmediatamente a su izquierda. Encontrará allí algunas cosas que le serán útiles en los próximos años.

Harry asintió y segundos más tarde se encontró frente a las puertas abiertas de la bóveda. El joven entró lentamente, algo asombrado del tamaño del lugar, el cual parecía alargarse hasta la distancia.

– Es una ilusión, Sr. Potter. – dijo Griphook calmadamente. – El cuarto es grande pero no tan grande.

Harry asintió y se arrodilló frente al primer cofre, abriéndolo.

Dentro, en un cojín de terciopelo púrpura había tres anillos. En letras doradas del mismo estilo que las del escudo había palabras en cada anillo.

“Lo Prometo” “Sí Quiero” “Para Siempre”

Harry miró un poco confundido hasta que vio un pedazo de papel doblado. El joven lo abrió y soltó un gemido apagado.

Harry, la carta empezaba con una letra elegante.

Bueno, si estás leyendo esta carta significa que Lils y yo estamos muertos. Francamente, esa es la forma más sentimental de empezar una carta. Por mí, yo empezaría esta carta diciendo: si estas leyendo esto quiere decir que ya eres el campeón de Quidditch de los Falcons. ¡Auu!

La escritura cambio a una letra que era más pequeña y difícil de leer. : Ignora a tu padre, Harry, ya que tiene poco seso. De todos modos, pasando de lado el hecho de que tendríamos que estar muertos para que tú estés leyendo esto, los anillos al frente tuyo son una herencia familiar.

La escritura cambio de nuevo: Sí, muchas gracias corazón. Yo lo prosigo desde aquí. Ella solo está celosa porque tengo mejor letra que ella. Auch! Ya deja de pegarme, ¿Vale?  Mira lo que hiciste que escribiera. De todos modos, Harry, un poquito de historia primero.

Los hombres Potter tienen este hábito de encontrar las chicas de quien se van a enamorar temprano en la vida. Yo conocí a Lils cuando tenía once años. Desafortunadamente, los hombres Potter entonces van e ignoran a la chica por varios años, sin salir de su estupor hasta que es casi demasiado tarde. Yo estaba en mi quinto año cuando salí del mío y fue devastador para mí saber que Lils no quería nada conmigo. ¿Te imaginas a cualquiera resistiendo mi encanto?

Ya basta James. La escritura cambió otra vez. Tu padre era un poco arrogante cuando era mas joven, pero el creció y eventualmente se volvió dulce y amoroso. No me hubiese casado con él de otra forma.

Bueno, gracias por arruinar otra vez mi reputación con mi hijo. Como sea, Harry. Esto tiene un punto. Honestamente. Una vez nosotros los Potter nos enamoramos de esa chica especial, nos reconciliamos con un plan astuto. Veras, uno de nuestros ancestros, un genio en mi opinión, ordenó hacer estos anillos.

El primero es un anillo de promesa o pre-compromiso. Es lo que nosotros los Potter usamos para, a) probar que estamos muy en serio con la chica y, b) la sacamos del mercado como quien dice.

El segundo anillo es el anillo de compromiso formal, para darlo cuando pequeños detalles como las leyes mágicas ya no entran en rigor. En caso de que no lo sepas, un mago menor de edad no puede proponer matrimonio por su cuenta. Costumbre estúpida si me preguntan.

El último anillo es el de matrimonio. Cuando tu esposa se pone los tres, ellos se unirán para formar un solo anillo, el cual estará con ella hasta la muerte.

Así, que en caso de que seas un poco lento (eres un varón Potter, está en tus genes), si ya tienes a la chica, ¡ponle el primer anillo en su dedo lo mas rápidamente posible!

La letra cambió otra vez. Si todavía no tienes una chica, Harry, estate seguro de mirar entra las que consideras a tus amigas primero. A veces se encuentra a esa persona especial escondida en una esquina.

Y más que nada. Continuó su padre. Los hombres Potter necesitan una mujer fuerte que pueda lidiar con nosotros. Históricamente, eso demuestra que solo una pelirroja es capaz de hacerle frente a nosotros y triunfar.

Para acabar esto, Harry. Tu madre y yo te amamos mucho, pero no queremos verte en el otro lado por mucho, MUCHO tiempo. Sabemos de la profecía y todo lo que está sobre tus hombros. No dejes que eso te domine; has amigos, consíguete a la chica y lucha por todo lo que consideres importante. Lucha por vengarnos, pero no te dejes matar en el proceso. Queremos verte desde allá arriba y ver a nuestros nietos.

Tu padre tiene razón, Harry. Vive la vida. Largamente. Vive feliz. Y cuando estés listo, estaremos esperándote a ti y a tu esposa en las puertas, donde estaremos juntos por siempre, disfrutando de la próxima aventura.

Mucho amor,

Mamá y Papá

Harry se quedó quieto por unos minutos, arrodillado y mirando la carta. Tenía en su rostro una expresión extraña, como si fuera a reír y llorar a la vez.

El joven dobló la carta y se la guardó en el bolsillo, antes de mirar a los anillos. Con una ligera sonrisa, Harry agarró el anillo de pre-compromiso y lo puso en su bolsillo.

– ¿Puedo cambiar algo de dinero en dinero muggle?

– Claro que sí, Sr. Potter. Encontrará que ofrecemos una excelente tasa de cambio. Solo tres por ciento.

Harry asintió distraídamente y caminó fuera de la bóveda, la puerta cerrándose detrás de él con un resonante ruido. – Gracias por enseñarme esto, Griphook, lo aprecio mucho.

Griphook asintió y se las arregló para verse orgulloso. – Me preguntaba, Sr. Potter, si le podría dedicar algunos minutos a nuestro manejador. Le aseguro que sus amigas están en buenas manos.

– Claro. – dijo Harry amablemente.

El paseo de vuelta fue mas largo que el anterior y se detuvieron en una cueva extraña que Harry nunca había visto.

– Por aquí, Sr. Potter. – dijo Griphook, dirigiendo a Harry por un corredor con una alfombra roja flaqueada por estatuas de duendes.

– Cada uno es un ex manejador. Dijo Griphhok con orgullo.  Cuando llegaron al final de la alfombra, el duende tocó a la puerta, la cual se abrió inmediatamente.

Dentro del opulento salón se encontraba un enorme escritorio de caoba. Un duende estaba sentado, escribiendo en un libro enorme.

– Gracias, Griphook. – el duende dijo a la escolta de Harry. – Es un deleite conocerlo, Sr. Potter. Yo soy Mackrack, el manejador general de esta sucursal. ¿Gusta sentarse?

Harry asintió y se sentó frente al duende. La silla pareció suspirar cuando él se sentó y luego se ajustó para acomodarlo perfectamente.

– Estamos en una posición extraña, Sr. Potter. – dijo el manejador, sin mirar directamente a Harry. – Nosotros operamos a base de la confianza. La gente nos confía con su oro. Si no confiaran en nosotros, seria desastroso para hacer negocio. Lo que eso significa es, que a pesar de lo que podamos sentir,  no podemos interferir con eventos externos.

Harry asintió pensativo y se quitó los lentes para mirar fijamente al duende, tratando de ver si era de fiar.

– La guerra es mala para los negocios. Voldemort – y el duende dijo el nombre con desdén. – Es malo para los negocios. Muchos magos creen que nosotros nos uniremos a él en un santiamén. – el duende se veía disgustado ante la idea. – Lo perderíamos todo si eso sucediera.

– Pero por mucho que quisiéramos ayudar, nuestras promesas nos atan más que nuestros deseos y necesidades. – el duende parecía que estaba dándole golpecitos con su pluma contra la pagina en la que estaba escribiendo, a la vez que devolvía la mirada penetrante de Harry.

– Permiso, señor. – interrumpió Griphhok. – Creo que lo necesitan en sus habitaciones privadas.

– Seguro. – dijo Mackrack. – Sígame Griphook.

Los dos duendes salieron de la oficina, dejando a Harry solo, con el libro abierto de par en par. Harry sonrió para sí, entendiendo la indirecta bien directa y caminó para ver que era lo que los duendes querían que él leyera. El resopló en sorpresa y luego tomó prestado papel y pluma.


Para: Percy y Kingsley

De: H

Asunto: Información Interesante

Anejo: fechas.pmt

Percy, Kingsley,

Uno de mis espías trajo esto a colación. Tiene detalles de depósitos hechos a la cuenta de banco de un tal Cornelius J Fudge. Uno de ellos es del día que liberaron a Sirius.

Algo huele mal en este asunto, y no me refiero a la colonia de afeitar que usa Fudge.

Harry

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Audaces fortuna juvat


De: Shacke-ado

Para: Co-investigador

Asunto: Re: Información Interesante

¿Desde cuando crees tú que Harry tiene una red de espionaje?

Cosa fascinante ese documento. ¿Qué crees de las fechas?

KS


De: Percival Weasley (CIO)

Para: Kingsley Winston Shacklebolt

Asunto: Re: Re: Información Interesante

Mi querido amigo, esas fechas sí que son extremadamente interesantes. Correlacionan exactamente con las fechas de juicios de mortífagos prominentes. Como un muggle famoso escribió una vez: aquí algo no huele bien.

En cuanto al joven Sr. Potter, pues francamente no le dudo nada de lo que haga. Me llegan reportes constantes de Ronald sobre las habilidades y el progreso de Harry. Cuando llegue la hora, ahí estaré alzando armas junto a él y seguirlo a la victoria.

P

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La información de este mensaje mágico es confidencial y puede ser privilegio legal. Este mensaje es únicamente para el destinatario original. El acceso a este mensaje mágico por cualquier otra persona no esta autorizado. Si usted no es el destinatario, cualquier revelación, copia o distribución u otra acción tomada u omitida en relación con el mensaje es prohibida e ilegal.


De: On em smalle Inswotn

Para: Ercivalpay Easleyway [1]

Asunto: Re: Re: Re: Información Interesante

¿Correlacionan, ah? Creo que hay que hacer un viajecito a Azkaban. Hay algo extraño sucediendo y vamos a llegar al fondo de este asunto. Voy a conseguir algunos amigables para que nos brinden escolta.

En relación a Harry, ahí estaré yo al lado tuyo siguiéndolo hasta el final. Albus le ha estado dando mas libertad este año y te apuesto galeones contra plumas de azúcar que la profecía tiene algo que ver

Shack


De: Albus Dumbledore

Para: Miembros de la Orden (Todos)

Asunto: Reunión

¿Podrían todos los miembros reportarse a Hogwarts hoy a las 9pm?

Albus

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Jefe de Magos del Wizengamot y Gran Hechicero de la Confederación Internacional de Magos


De: Snape

Para: Harry

Asunto: Re: Reunión

Harry, parece que no estoy destinado a reunirme contigo hoy. ¿Podríamos por favor encontrarnos mañana a las 4pm?

S


De: Harry

Para: Profesor de Pociones

Asunto: Re[2]: Reunión

No hay problema.

H

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Audaces fortuna juvat


Harry se movió de vuelta a su sillón y se sentó cómodamente. Segundos más tarde, el manejador reapareció seguido de Griphook, el cual tenía una bandeja en sus manos.

– ¿Taza de te, Sr. Potter?

– Por favor, llámeme Harry. – sonrió el joven. – Y me gustaría una.

El manejador enseñó sus dientes y le sirvió a Harry una taza.

Harry la llevó a sus labios y aspiró el aroma.

– Earl Gray. – dijo el manejador. – Es una marca muggle y me gusta mucho.

– Debo advertirle. – dijo Harry entre sorbos del líquido caliente. – Tengo espías velando sus cuentas. Ellos notaron unas transacciones curiosas pertinentes a cierto ministro de magia.

Mackrack asintió sonriendo. – Chocante, Harry, chocante. Usted puede estar seguro que voy a investigar esta invasión a la santidad de Gringotts con urgencia. No voy a escatimar esfuerzos con esta investigación, de hecho la voy a liderar. Tan pronto encuentre algo de tiempo libre.

– ¿Usted está muy ocupado?

– Me puede llamar Mackrack, Harry, y sí, me temo que estoy extremadamente ocupado.

Los dos sonrieron pícaramente. – Espero con ansias los resultados de esa investigación.

– Excelente. Le enviaré copia tan pronto pueda.

Harry terminó su te y se puso de pie. – Ha sido una visita bien informativa.

– Eso ha sido, Harry. – el duende se puso de pie también y ofreció su mano, la cual Harry apretó prontamente.

Cuando Harry salió y las puertas se cerraron tras de sí, el duende se viró hacia una pared y apretó un botón. La pared se movió revelando una enorme chimenea.

Mackrack tiró un poco de polvo en el fuego y la cabezas de los otros manejadores de Gringotts aparecieron.

– ¿Cómo fue?

– Excelente. – reportó Mackrack. – El Sr. Potter tiene la información y la envió de inmediato vía correo mágico a la gente que investiga corrupciones. Los dos son, de acuerdo a nuestros espías, de fiar y leales al Sr. Potter.

– El Sr. Potter, o Harry como pidió que lo llamara, no tiene el prejuicio de otros magos. Pero sí posee una mirada intimidante. No recuerdo otra ocasión en la que me sentí tan vulnerable. Afortunadamente estaba diciendo la verdad, así que creo que pasé la prueba. Siento que sería prudente que continuáramos ayudándolo en lo que podamos.

Los otros duendes asintieron y se regresaron de vuelta a sus negocios.


– ¿Cuanto dinero muggle quiere, Sr. Potter? – preguntó Griphook.

– Mil libras. – dijo Harry, decidiendo irse a la segura.

– Eso es… 398